Tesoro fotográfico sobre Tite

El veterano fotoperiodista José Rodríguez presentó “¡Viva Curet! El poeta del pueblo”, en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Viejo San Juan.
El fotoperiodista José Rodríguez laboró durante 30 años en el periódico El Nuevo Día. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El veterano fotoperiodista José Rodríguez presentó oficialmente su libro “¡Viva Curet! El poeta del pueblo”, durante una íntima actividad en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP), Viejo San Juan.Rodríguez explicó, en entrevista con la FNCP, “éste es un trabajo de tres décadas. Comenzamos en los ’80 cuando nos encontramos con la presencia de Catalino en el periódico El Reportero. Él escribía una columna semanalmente y yo trabajaba allí como fotoperiodista, entonces nos conocimos y empezó esa amistad que expandimos y comenzamos a hacer cosas juntos: él escribía y yo fotografiaba”. Mencionó  que tuvo la oportunidad de estar presente cuando el fenecido salsero Frankie Ruiz salió de la cárcel y grabó el número  ‘La Libertad’. «Tite me llamó para que fuéramos al estudio en Carolina. Da la casualidad de que Frankie cumplía años ese día y le trajeron un bizcocho.. A Tite le gustaba que yo estuviera con él… Además, cuando Hilda (hija del legendario compositor) se graduó de Ciencias Médicas, yo fui a la graduación a retratarla”, rememoró.

Igualmente, narró que en un viaje  a Boston, Massachusetts, para  un festival cultural -con el grupo Plenibón- le organizaron un homenaje a Curet Alonso, que documentó. Para ese momento, José Rodríguez le prometió que iba a publicar un libro de sus fotografías y le dio la autorización.Desde la primera vez que se conocieron  en 1986 lo más que le impresionó a este maestro del lente fue la naturalidad de Tite. “¡Su sencillez! Era tan humilde. Le gustaba mucho pasar desapercibido”, expuso a la FNCP.

Rodríguez compartió que hubo momentos de “choque” entre ambos porque “no éramos fáciles ninguno de los dos. Él tenía su temperamento, pero siempre llegábamos a un punto medio, a un acuerdo”.

En muchísimas ocasiones, José se encontraba descansando en su hogar y Tite lo contactaba para que lo acompañara a algún lugar. Luego, al ser reclutado por el periódico El Nuevo Día -donde laboró por 30 años,  de los sobre 40 como fotoperiodista- como los editores conocían de su vínculo con Curet Alonso, pues le daban asignaciones relacionadas a éste, como la portada del libro que acaba de publicar tomada durante un homenaje que le ofreció a Tite y a José Luis Moneró  el expresidente del Senado, Antonio Fas Alzamora en el Capitolio.
Rodríguez firmó muchos ejemplares durante la presentación oficial efectuada en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Como presidente del Comité Camino al Centenario de Catalino Curet Alonso – a conmemorarse en 2026- José Rodríguez, considera que “esto es un mandato para yo darle continuidad. El libro viene a perpetuar la memoria de Catalino Curet Alonso y todas sus composiciones”. Indicó  que  solo seis o siete imágenes no son de su autoría, pero las incluyó por entender que son trascendentales en la vida de Tite, como una de Daniel Santos con el compositor, que es una colaboración de Josean Ramos, quien a su vez escribió el prólogo del libro. Agregó que otra foto es del licenciado Cristóbal Díaz Ayala, en la que que Curet Alonso está con el escritor colombiano Gabriel García Márquez, y otras personas.En “¡Viva Curet! El poeta del pueblo” hay  ensayos, entre otras personalidades, del cantante panameño Rubén Blades, quien lideró una campaña y firmó una carta para solicitar al Servicio Postal de Estados Unidos que emita un sello en honor al compositor puertorriqueño. (Ya Rodríguez le envió una copia del libro).

José Rodríguez tiene en planes otros dos libros, uno sobre cómo los puertorriqueños en la ciudad de Nueva York conservan intactas sus costumbres culturales, y otro relacionado a los músicos de salsa con la colaboración directa de su amigo, el periodista Hiram Guadalupe Pérez, quien sirvió de inspiración para “¡Viva Curet! El poeta del pueblo”.

Periodista Hiram Guadalupe destaca que el libro, “es un trabajo singularmente ejemplar que emerge en el cruce entre la imagen, la memoria y la música popular”-

El periodista  Hiram Guadalupe Pérez tuvo a cargo la presentación del impactante libro de 232 páginas. El comunicador destacó que “‘¡Viva Curet! El poeta del pueblo’, la obra que hoy nos regala nuestro querido amigo José Rodríguez es un trabajo singularmente ejemplar que emerge en el cruce entre la imagen, la memoria y la música popular. No se trata simplemente de una selección de fotos que recorren por la vida de uno de los más prolíficos compositores de música popular puertorriqueña y afroantillana, don Catalino ‘Tite’ Curet Alonso, sino que se trata de un acto simbólico de recuperación y consagración cultural”.

Guadalupe Pérez puntualizó ante los presentes -la lluviosa noche del viernes 19 de septiembre- que “aquí, el lente del veterano fotoperiodista y autor nos presenta sobre 220 fotografías que van transitando momentos íntimos, públicos, festivos y solemnes de la vida de don Tite, convirtiéndose en un archivo visual que, además de ser apreciado como compendio fotográfico, debe ser leído como lenguaje y como signo; como un entramado simbólico cargado de significación social e histórica”.

El libro estará disponible en Casa Norberto en Plaza Las Américas y Río Piedras, y en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Viejo San Juan. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“En ‘¡Viva Curet!’, la figura de don Tite, tal cual se presenta a través del lente sensible de un puntilloso y experimentado fotoperiodista, no es únicamente el sujeto retratado, sino que es el cuerpo simbólico de una nación musical y racialmente marcada. Una figura que trasciende su individualidad para encarnar el alma popular… Desde una perspectiva sociológica, este libro se inscribe en el terreno de lo que Pierre Nora denominó lugares de memoria; entendidos como dispositivos simbólicos que preservan, activan y resignifican los sentidos colectivos frente al muy cruel olvido. De esta manera, este libro propone un acercamiento teórico que combina la semiótica estructural y pragmática, tal cual ha sido formulada por semiólogos como Ferdinand de Saussure, Charles Sanders Peirce y Charles William Morris, con las propuestas de análisis cultural de Roland Barthes y Umberto Eco, ampliando el campo hacia la lectura de la fotografía como lenguaje y sistema simbólico”.

Explicó en detalles: “¿A qué nos referimos? La aproximación a este trabajo nos conduce rítmicamente a valorar las imágenes que nos presenta su autor, no como un espejo pasivo de una historia vivida, sino como una forma activa de producción de sentido…Así, ‘¡Viva Curet!’ es mucho más que un homenaje. En cada imagen fotográfica contenida en este libro, en cada trazo de ‘escritura con luz’, se despliega un universo simbólico que viaja por las escenas cotidianas de don Tite, desde aquellas que nos transportan a su entorno hogareño o a sus grandes momentos de refulgencia artística, resguardado por varios de sus más consagrados intérpretes; hasta las escenas sublimes de esa multitud que se desbordó durante su sepelio y que lo lloró ‘sobre una tumba humilde’”.

El periodista abundó que “la profundidad del lente fotográfico de José Rodríguez, al capturar el rostro de don Tite, marcando sus pasos y su cuerpo en la vida y en la muerte, lo convierte en símbolo de la nación mestiza, negra, musical, resistente”.

José Rodríguez tiene en planes otros dos libros. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Al considerar la fotografía como signo -y no como mera imagen- se nos invita a pensarla como parte de un sistema. Las fotos en ‘¡Viva Curet!’ no actúan solas: se articulan en secuencias, se acompañan de títulos, se organizan en capítulos, se presentan en diálogo con la memoria colectiva. Cada imagen es parte de una cadena sígnica, una red de referencias que evoca el pasado y lo resignifica”.

Guadalupe Pérez fue más allá al hacer un retrato fiel del libro.  “Consciente de que no se puede pensar a don Tite sin su música, ni se puede interpretar su música sin atender el contexto cultural en que surgió, este libro articula un lenguaje visual con dimensiones etnomusicológicas en las que cada fotografía es también eco de una canción, de una lírica cargada de pueblo, de calle y de humanidad”.

Más adelante, el  también sociólogo subrayó, “lo que nos propone José Rodríguez en su libro es un ejercicio hermenéutico en clave semiótica, sociológica y etnomusicológica que rinde homenaje no solo al hombre, sino a la representación simbólica que asumió, y aún asume don Tite, como portaestandarte de la antorcha que enciende el pebetero de nuestra identidad caribeña, latinoamericana, mestiza, afro y puertorriqueña. Don Tite como símbolo de negritud, sabiduría popular, identidad musical…Y lo más importante, esos signos lingüísticos que hay tras cada imagen fotografiada de don Tite han sido zurcidos con el ojo de uno de los mejores cronistas gráficos puertorriqueños de las últimas décadas. Y qué mejor para acentuarlo que tomar prestadas algunas de las palabras que emplea Josean Ramos en el prólogo del libro para referirse a su autor: ‘… bien documentado, con el ojo siempre avizor, buscando perpetuar aquello que los demás no ven, un gesto fugaz, un junte imprevisto o una expresión en la mirada que nos revela, como una radiografía, su alma adentro’”.

El exsubdirector del diario Primera Hora enfatizó, “gracias a ese ojo avizor que se encargó de documentar la historia de don Tite a lo largo de un cuarto de siglo, que hoy podemos dialogar y reflexionar sobre don Tite como una figura que excede su biografía individual y se proyecta como un signo colectivo en el imaginario puertorriqueño y antillano… Y este libro no solo muestra esa relación, sino que la instituye visualmente como emblema de una nación sonora, afroantillana y popular. Si la música de don Tite constituyó un lenguaje social, el archivo fotográfico que hoy lo celebra en esta publicación es la iconografía de esa lengua: el lugar donde el pueblo aprende a mirarse a sí mismo en el espejo de su poeta”.

“¡Viva Curet! El poeta del pueblo’ es más que una publicación visual conmemorativa: es un acto de reconstrucción simbólica, una obra abierta que desafía a ser leída desde múltiples registros.  Desde la semiótica, la sociología, la etnomusicología y el pensamiento crítico afrocaribeño, este libro despliega un sistema visual denso, lleno de signos que reclaman interpretación y que, al hacerlo, inscriben la figura de don Tite como símbolo cultural y mítico. Por eso, reiteramos, a través del lente de José Rodríguez no solo se documenta al compositor homenajeado. Consciente o no, cada una de sus imágenes nos devuelve a don Tite a la vida, pero en otra clave, una colectiva, sonora, trascendente. Y justo ahí, ocurre el milagro: don Tite vuelve a cantarnos, ya no con voz, sino con imagen; no con versos, sino con signos…».

Hiram Guadalupe Pérez culminó su  descripción  denominada “El signo del alma popular- Semiótica y memoria visual en ‘¡Viva Curet! El poeta del pueblo’, enfatizando que ,»es ante todo, la posibilidad de seguir pensándonos, reconociéndonos y encontrándonos en los signos que él representó. Vernos y sentirnos en cada tambor fotografiado, cada lágrima congelada, cada sonrisa recogida por el lente.  Ahí late todavía la melodía de un pueblo, la canción de don Tite”.

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