Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Quien conoce bien a Héctor Méndez, sabe que su estandarte es y siempre será el teatro, no importa hacia dónde la vida lo dirija. Puede trabajar en Puerto Rico o en Florida, en Disney, en laboratorios o en compañías de “beepers”… pero lo histriónico siempre surge bajo su piel y a través de su pluma, como naturaleza original.
A raíz de su reciente espectáculo en la Sala de Drama René Marqués, en el Centro de las Bellas Artes, de Santurce, “Y que se …”, el pasado 31 de julio de 2026, entrevistamos al dramaturgo y actor boricua, radicado en Florida… “por ahora…”. Este pasado espectáculo representaba el cierre de una gran gira de sobre 11 funciones, llenas a capacidad, la cual comenzó el pasado abril de 2026. No obstante, el público le sigue solicitando funciones y, por eso, Méndez llevará su comedia el próximo 12 de septiembre de 2026, a las 8:30pm, al Aguadilla Shark Roller Rink, con boletos a la venta en www.pueblodeencantos.com.
“Y, si me lo siguen pidiendo, lo sigo haciendo. El ‘show’ está dirigido a mi generación, la Generación X… Y los ‘Baby Boomers’, también. Y surge porque me pongo a pensar que tiene que existir un ‘stand-up comedy’ para la gente de mi edad. Todavía la gente de mi edad quiere reír, quieren acordarse y muchos quieren saber de las cosas que hacíamos antes”.
Es precisamente la nostalgia, los recuerdos y un viaje por “memory lane” lo que hace que el proyecto de Héctor Méndez, de aproximadamente una hora y media de duración, funcione a la perfección. Con reacciones muy alegres, muy directas y muy favorables hacia lo que el dramaturgo expresaba en escena, el público se lo disfrutó de rabo a cabo y las risas no pararon ni un solo segundo, como pudimos constatar el pasado 31 de julio, en Bellas Artes. De hecho, por las reacciones del público, se notaba que varias personas ya habían visto el espectáculo y que repetían la experiencia con gusto.
“La gente quiere reír; y, si yo, con mi comedia, los puedo ayudar, lo seguiré haciendo. Y, claro, siempre con un mensaje, porque la comedia también tiene mensajes importantes que ofrecer”, nos comenta Méndez.
“Buen provecho, mi amor”
Precisamente, es el género de la comedia la que más ha desarrollado Héctor Méndez a lo largo de su carrera teatral de sobre 33 años. De hecho, su pieza “Buen provecho, mi amor” subirá a escena el próximo 22 de agosto de 2026, en Musas y Eventos, CBA Santurce, con boletos a la venta en Ticketcenter.
La pieza ya había sido estrenada en 2014, interpretada por Sully Díaz y Ángel Manuel. Ahora, Méndez la representará con Peter Hornedo y Dragayasa.
“Peter me pregunta si yo creo que esta obra pudiese ser trabajada hacia la comunidad gay y yo pensé ‘caramba, déjame ver, quizás sí’… Tú sabes cómo somos los dramaturgos. La revisé y me di cuenta que sí era posible ese cambio. La hicimos en Bayamón y nos fue super bien”. Méndez se refiere al reestreno de su pieza el pasado 4 de julio, en el Parque de las Ciencias, en Bayamón. Y, como les fue tan bien, decidieron darle una segunda oportunidad en Musas y Eventos.
Pero aquí llega un tema neurálgico: mucho trabajo y esfuerzo para pocas funciones. ¿Qué cree Héctor Méndez sobre esta situación, la cual ya se está volviendo común en el teatro boricua?
“Mira, es difícil, porque… tú lo sabes, ensayar un mes para solo una función, pues, es difícil. Es frustrante: todo lo que conlleva la preproducción, el arte, la producción, los ensayos (que aquí no se pagan)… Uno debe ensayar mínimo un mes para que la pieza salga… Y, entonces, para hacer una sola función, pues…”, nos comentó el también director, con un obvio dejo de frustración.
Para su pieza “Buen provecho, mi amor”, en Bayamón, el dramaturgo dijo que sí porque representaba un concepto nuevo, de teatro al aire libre, en Hacienda Angelina, dentro del Paque de las Ciencias. “Quería ayudar a Peter a que creara ese espacio. Él estaba abriendo como chef y me dijo, ‘vamos a inventar esto, teatro al aire libre’. Y, por eso, accedí porque me pareció importante apoyarlo. De hecho, mi obra es la primera que se presenta allí”.

El público que fue a Hacienda Angelina se gozó la pieza teatral y, para Héctor Méndez, eso es lo importante.
“La gente que me sigue en las redes sociales no sabe realmente lo que yo hago, no sabe que he hecho teatro por 33 años… ¡33 años! Escribiendo, dirigiendo, actuando… Es importante que vean otras cosas que yo hago, que me vean en otro plano”.
El impacto de las redes sociales
Méndez define que, a pesar de trabajar por tantos años en teatro; e, igualmente, haber laborado en televisión (como en el “Show de las 12”, del Canal 2, con ‘sketches’; y en radio, escribiendo para el Taller Dramático de WIPR), no es hasta que despunta en las redes sociales que el público lo comienza a reconocer.
“Antes yo podía estar en televisión, pero al mediodía solo me veían algunas personas en sus hogares. En radio, pues, algo parecido. Pero ahora todo el mundo tiene un celular y todo es accesible al mundo, a cualquier hora, en cualquier lugar”.
Ante la pregunta de cómo comenzó todo para él dentro de las redes sociales, Héctor admite que surgió por accidente.
“Un día estaba yo en el aeropuerto y vi a una señora fastidiando con un ‘carry-on’. Me dio con grabarlo y hacer chistes sobre eso. Lo tiré a las redes y se fue viral. Y, entonces, un amigo mío, ‘influencer’, me dice que me fui viral y que siguiera haciéndolo. ‘Te lo dije, sigue, sigue, tú eres muy cómico’. Y, entonces, yo le pregunto que cómo lo hago. ‘Pues, lo mismo que hiciste: las cosas que tú veas, las cosas que te inventes… tú sigue’. Y suena fácil, pero no lo es”.
Poco a poco, Héctor siguió. No obstante, entendía que ser un creador de contenido es hacer algo todos los días; y que, al fin y a la postre, es un trabajo a tiempo completo. “En la televisión, para ser reconocido, uno tiene que estar todo el tiempo ahí, trabajando. Pero, ahora, con las redes, entiendo que la televisión ha quedado en un segundo plano. Las redes son ahora el primer plano. Y eso significa que los creadores de contenido tienen que trabajar constantemente para mantenerse al día y en el ‘spot’. De repente, tienes un millón de seguidores hoy; y, mañana, solo quinientos mil. Hay ‘reels’ que funcionan, hay otros que no. Si a la gente les gustan, bien; y, si no… pues… Es cuestión de mantenerse; y eso es lo que trato de hacer, pero desde el humor, siempre desde el humor”.
Ante el reto del ‘stand-up’
Héctor ha sido comparado constantemente con el fenecido comediante puertorriqueño Luis Raúl. Sin embargo, Méndez le tiene hondo respeto a hacer ‘stand-up’, una de las facetas en las que, precisamente, Luis Raúl se distinguía.
“Yo le tengo mucho respeto al ‘stand-up’. Lo que pasa es que la gente me comentaba en mis ‘reels’ que si cuándo iba a hacer mi show, que si cuándo iba a estar en un teatro, que si me parecía a Luis Raúl… Y yo leía los comentarios y contestaba ‘pronto, pronto’; pero, realmente, no hacía mucho caso”.
Un día, su amigo Javier de Jesús, el Machazo, lo llamó para que se reuniesen en Kissimmee, a ver si podían hacer algún invento juntos. Y esa reunión lo definió todo.
“Resulta que él me pregunta que si no me molesta que el productor César Sainz se uniese a nuestra reunión. Y yo le dije que sí, que cómo no. Y César Sainz llegó y los tres conversamos de todo un poco. Y mi amigo comenzó a enseñarle mis ‘reels’… y, bueno, que pasamos un rato espectacular. Qué iba a saber yo que mi amigo Javier tenía algo debajo de su manga: él quería que César y yo nos conociéramos, eso era todo”.
Y el resto es historia: a los cinco minutos de haber terminado esa reunión, César Sainz llamó a Héctor Méndez. “Mira, yo tengo que verte otra vez, tú eres como Luis Raúl, tú tienes que hacer un ‘stand-up’…” Y Héctor quedó frío. “Yo le dije que no podía hacer eso, que yo no era Luis Raúl, que no me atrevía a eso. Porque yo habré estado sobre 30 años en teatro, pero hacer ‘stand-up’ es otra rama. Además, Luis Raúl tiene su ‘standing’… Luis Raúl ES Luis Raúl”.
De repente, Méndez detiene su relato porque recuerda un dato importante: “Quiero hacer hincapié en algo. Mucho antes de todo esto, hubo alguien que me instó a que hiciera mi ‘stand-up’… Y ése fue el Gangster (Antonio Sánchez). Él vio lo que estaba haciendo por las redes y me escribió por Instagram, diciéndome que teníamos que reunirnos y que yo tenía que hacer mi ‘stand-up’. Y yo aún en mi negativa: ‘que no, que no me atrevo’…”
Méndez tardó casi un año desde aquel primer video viral en el aeropuerto hasta decidirse a hacer su ‘stand-up’.

“Me convencieron. Me detuve y me dije: ‘why not?’ Lo escribo para mí, me dirijo… que es lo más difícil del mundo, tú mismo dirigirte… Por suerte, cuento con el mejor crítico que puede existir para mí en este planeta: mi hermano Josué Méndez. Él ha visto todo lo mío y me dice si funciona, si no funciona, si debo dejar o quitar algo… y yo le hago caso a mi hermano en todo”.
Así que Héctor escribió el libreto y lo actuó para Josué, quien le dijo que estaba perfecto, que no le cambiara nada. Pero, aunque obtuvo el aval de su hermano, no quitaba que este nuevo derrotero trajese consigo nervios en punta.
“La primera vez que hice mi ‘stand-up’… wow… me sentí como cuando hice mi primera obra en el taller de Luz María Rondón y Herman O’Neill. Fue algo nuevo, fue romper en frío, fue otra cosa… Era el nervio de saber que toda esa gente que estaba en la sala me estaría viendo, por primera vez, sin realmente conocerme. No sabías qué iba a pasar, si les iba a gustar o no, era empezar desde cero… Y, de repente, la aceptación, la gritería, la risa… ¡Ok, funciona!”, nos comenta satisfecho.
Aunque se dirigió en su unipersonal, Méndez invitó a su ensayo general a dos amigos muy queridos, para que le brindasen notas sobre su actuación: Julio Ramos y Carlos Vega.
“Ellos me dieron su ‘feedback’, yo tomé notas e incorporé todo lo que pude al ‘stand-up’. Gracias a ellos, pude hacer mi trabajo sin problemas en San Juan, Ponce, Mayagüez y Caguas”.
Entre el gusto y la responsabilidad
Héctor Méndez clasifica su dramaturgia como teatro y punto. No obstante, está muy consciente que la comedia es una rama que se le da con suma naturalidad y facilidad; y quizás es hasta lo más que haya escrito en su carrera. Pero hace una salvedad: “yo escribo lo que me pidan”, asevera entre risas. “Yo he escrito comedias y dramas; quizás más comedias que dramas. Bueno, que me gusta escribir, no importa lo que sea. Eso sí, depende del ‘mood’. Ahora mismo tengo dos obras en mi ‘laptop’: una es comedia y la otra es drama. Pero no creo que en estos momentos la gente quiera verme en un drama. Yo mejor dirijo, eso sí. Ah, te comento que me encantaría dirigir a esos jóvenes que están empezando ahora, que traen a la mesa un talento bien bueno”.
Y mientras llega esa oportunidad en dirección teatral, nuestro entrevistado sigue escribiendo comedias porque entiende que la gente quiere reír.
“Y no es que el drama no sea necesario, que el arte dramático en el teatro no sea necesario. Para mí es importante darle empatía a la gente, que la gente pueda sentir. Pero, por otra parte, la gente está tan cansada de lo que está viviendo que, entonces, lo piensa dos veces a la hora de meterse en un teatro a sufrir, a llorar y a cargarse de esa emoción. No estoy diciendo que no sea importante, que no sea necesario, pero el público prefiere desconectarse de lo que está viviendo allá afuera y poder reír. Eso sí, no es reír por reír y ya: a través de la comedia también se llevan mensajes muy importantes”.
Actualmente, hay dos temas que, independiente del estilo en que finalmente las escriba, le rondan por la mente a Héctor Méndez: una historia sobre su mamá; y otra sobre las personas que tienen el suicidio en mente como opción de posible escape a los problemas.
“Sobre el segundo tema, te confieso que lo tengo en mi mente desde hace un tiempo, máxime luego que me pasara una situación con una persona por internet, que me dijo que se iba a quitar la vida, pero que no lo hizo porque vio uno de mis ‘reels’ cómicos. Ahí yo me dije: ‘Wow, esto es algo más que hacer comedia, es una responsabilidad enorme’. Y ahora tengo un motivo, un reto, un porqué hacer esto. Yo le dije a la persona que comenzara a reírse de todo. De hecho, hasta mi número de teléfono personal le di, por si necesitaba hablar con alguien que le hiciese reír”.
Ante la pregunta sobre si tuviese que escoger entre las tres vertientes del arte dramático en las cuales se ha desarrollado (actuación, dramaturgia, dirección), Méndez quedó atrapado.
“Ay, no sé qué decirte, porque cada una tiene su magia, cada una tiene su por qué. Me gusta mucho actuar, pero igual me encanta dirigir, ver a los actores creando según como los has ido llevando. Entonces, los ves en escena… ¡Agradecido por ellos! Pero, igualmente, escribir me fascina porque puedo decir todo lo que está en mi cabeza y no lo dejo guardado en esta bolsa Glad que tengo por cerebro. Lo tiro todo en la computadora y, de ahí, que la gente se lo disfrute. Si tuviese que escoger entre los tres… ¡ay, no podría! Aunque sí debo decirte que escribir me gusta mucho”.
Comparativa entre el teatro boricua en la isla y en la diáspora
“Comparar el teatro en Puerto Rico y el teatro en Estados Unidos no es algo que sea tan lejano. En Florida, he hecho trabajos para el teatro latino, pero hay mucho boricua envuelto. Y, en cuanto al público, hay muchos boricuas que han emigrado y necesitan escuchar un chiste en su lengua. He tenido la bendición de abarrotar salas allá. Pero claro, ya me conocen, me siguen, saben que hablaré en su idioma. De hecho, a mi entender, los boricuas en la diáspora son más ávidos de ir al teatro en español, van con más ganas, porque realmente hay muy poco que sea para ellos”, nos comenta Héctor.

El histrión nos confiesa que, desde hace un tiempo, tiene invitaciones para llevar su espectáculo a varios lugares en Estados Unidos, pero la logística de producción y los aspectos económicos no lo hacen tan fácil.
“Imagínate, me han escrito hasta de Dubai, una boricua que está viviendo allá y me sigue por las redes. Otro boricua me escribió desde Italia… Son muchos los que quieren escuchar chistes en su idioma… vamos, quieren escuchar su idioma, punto… Y lo más lindo es cómo te lo agradecen. Y, bueno, los que no saben español, ¡me han pedido hasta subtítulos en mis videos!”, menciona Méndez entre carcajadas.
Hay un detalle que Héctor distingue del publico puertorriqueño, no importa dónde esté. “El aplauso… Ese aplauso boricua, donde quiera que tú vayas, es hermoso. Y, en la diáspora, se siente bien fuerte”.
Con la bandera siempre en su corazón
Méndez no pierde la esperanza de regresar a vivir nuevamente a su isla. Luego de 14 años viviendo en Florida, el dramaturgo añora retornar a Puerto Rico, al igual que volver a trabajar aquí de manera más continua, como antes. De hecho, fue precisamente por la falta de trabajo y la precaria situación económica en la cual ya comenzaba a sumirse el País que Méndez decidió irse a vivir a Estados Unidos, acompañado de su fiel compañero, Andre Agostini.
“Siempre he dicho que yo no me mudé de Puerto Rico: yo me mudé de ‘zipcode’. Yo siempre dije que moriría en mi País. Y, actualmente, casi estoy viviendo más aquí que allá por lo del ‘stand-up’. Pero de que vuelvo oficialmente pronto a la Isla, vuelvo. Y estaremos Andre y yo en una casita, juntitos, sembrando matitas… Y yo, dirigiendo… Porque lo bueno de nuestro arte es que yo puedo estar escribiendo, dirigiendo, actuando, haciendo ‘stand-ups’ hasta que me muera. Hasta en silla de ruedas lo hago. Si la gente sigue viéndome, yo seguiré haciendo teatro. Eso es lo bueno de ser teatrero, de ser artista, que tú puedes hacer tu arte hasta que te mueras. Así que lo seguiré haciendo mientras a la gente le siga gustando”.
Seguir la intuición nunca falla
Su empleo “regular” más reciente (en el cual duró 6 años) fue ser biólogo científico (Biological Scientist), en University of South Florida (USF), una labor extremadamente opuesta al arte y a todo lo que, por tanto tiempo, Héctor había laborado. Cuando surgió la oportunidad, ofrecida por el productor César Sainz, para crear su ‘stand-up’, Méndez caviló hondamente.
“Sí, dejé mi trabajo seguro, del cual hasta me podía jubilar. Suena fuerte, fue una decisión enorme, pero es que si no lo hacía, nunca iba a hacerlo. Además, ¡ése no era yo; imagínate, biólogo yo! Por otro lado, en mi trabajo no iban a otorgarme todo un mes libre para que yo viniese a Puerto Rico a hacer mi ‘show’. Así que me armé de valor, seguí mi intuición y, hasta ahora, todo ha ido súper bien”.
Ya hasta un ‘stand-up’ navideño le están solicitando, así que Héctor anda recogiendo ideas para conformarlo pronto. Y, por el momento, no se queja; al contrario, se siente agradecido y feliz por todo lo vivido… y por haber seguido su intuición, consejo que le da a todo aquel que le pregunta al respecto.
“La vida, el universo me dio un mensaje: naciste artista, no lo olvides. Ya cumpliste aquí en Florida, así que ahora te toca moverte hacia allá, volver a la raíz, volver al arte: ten fe, todo saldrá bien y vas a seguir. Lo esencial en esta vida es ser feliz; no importa los problemas que tengas, no importa cómo la vida te trate o cuál situación negativa te dé la vida, conviértelo en algo positivo, conviértelo en arte. Y sigue tu intuición siempre. En mi caso, estoy seguro que tomé la decisión correcta… ¡y soy muy feliz!”, concluye Héctor con la convicción que le da la seguridad de su intuición y de haber tomado el camino acertado.