Embajadora de la belleza y el deporte puertorriqueño

En 1975, Lorell Carmona Juan representó a Puerto Rico en el certamen Miss Universe.
Lorell Carmona nació en la zona metropolitana y a temprana edad, sus padres se trasladaron a la región oeste. (Foto archivo digital periódico El Mundo, UPR Río Piedras).

Por Javier Valentín Feliciano
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Al municipio de San Germán se le conoce como la ciudad fundadora de pueblos y para el año 1975, su embajadora Lorell Carmona Juan se convirtió en la Miss Puerto Rico que representó los colores de la bandera boricua en el certamen de Miss Universe. Más de 50 años después, la destacada figura reflexiona sobre las profundas raíces que la atan a su amado pueblo, como representante de la belleza y el deporte puertorriqueño.

“Al recordar mis inicios, no puedo dejar de mencionar a Domingo Luis Jusino, quien tenía la franquicia de Miss San Germán y fue un ser humano verdaderamente especial. Llegó al hogar de mis padres para convencerme que compitiera. Gracias a él, tuve la oportunidad de participar en el concurso y representar a mi querido pueblo. Fue una noche mágica, inolvidable, que guardo con profundo cariño en mi corazón”, expresó Lorell, al referirse al fundador de la famosa discoteca ‘La Cueva de Luis Candela’, por donde desfilaron diversas celebridades y que se encontraba ubicada en el centro histórico.

Domingo Luis fue quien tuvo la sagacidad de identificar a una candidata que reunía los requisitos, en aquel momento, para representar a la también conocida como la Ciudad de Las Lomas, ya que poseía amplia experiencia reclutando a jóvenes para que compitieran en el certamen que organizaba Anna Santisteban y fue quien le bautizó a su famoso negocio con ese nombre.

Además, Jusino poseía las franquicias de Lajas y Cabo Rojo, municipios que tuvieron grandes victorias consecutivas. Como parte de sus logros, descubrió a Elizabeth Robison, siendo la segunda sangermeña que se convirtió en Miss Puerto Rico 1986.

“En esa época, viví una etapa muy significativa durante mi carrera universitaria. Los primeros años los estudié en el Departamento de Estudios Hispánicos del Colegio de Mayagüez y luego concluí mis estudios en la Universidad Interamericana, Recinto de San Germán, donde crecí no solo académicamente, sino también como persona. En esta institución, laboré para la Oficina de Asistencia Económica y me produjo gran satisfacción de abrir puertas a jóvenes universitarios que tenían sueños similares a los míos”, indicó la hija de la pareja sangermeña Aníbal Carmona y Carmen Juan.

Miss San Germán 1975, Lorell Carmona. (Foto archivo digital periódico El Mundo, UPR Río Piedras).

La beldad sangermeña nació en la zona metropolitana y a temprana edad, sus padres se trasladaron a la región oeste, destino que estuvo marcado a través de toda su vida y que considera su verdadero hogar, y donde todavía residen sus familiares cercanos.

“Nací en el Hospital Pavía, en Santurce, porque mis padres se encontraban trabajando en el área metropolitana. Sin embargo, pocas semanas después regresamos a San Germán, el pueblo que siempre he considerado mi hogar. Allí crecí rodeada del cariño de mi familia, ya que gran parte de mis seres queridos vivían allí. Recuerdo una infancia muy feliz, llena de amor, valores y momentos que todavía conservo con mucho cariño”, indicó Lorell, quien rememoró que la noche que se convirtió en Miss San Germán se celebró en el Parador Oasis. Para ese momento contaba con apenas 18 años.

El sábado, 3 de mayo de ese año, el certamen se transmitió en vivo desde el Cinema 4 de WAPA Televisión, que contó con la animación de Luis Vigoreaux y la artista Velda González, quien luego formó parte del Senado de Puerto Rico. Esa noche, alrededor de 25 candidatas representaron sus respectivos pueblos frente a un numeroso público que asistió a la competencia.

“Desde que era una niña me llamaban la atención los certámenes de belleza. En 1975, tuve el honor de participar en Miss Puerto Rico y convertirme en la ganadora. Fue una noche repleta de emociones y sueños cumplidos. Recibir la corona a manos de mi hermana de vida Sonia Stege Chardón representó un momento muy especial. Más allá de ese instante, nació una amistad hermosa y sincera que ha perdurado a lo largo de los años. Nuestros hijos crecieron compartiendo juntos, lo que hizo ese lazo aún más entrañable”, relató, al tiempo que destacó también a su otra hermana de vida, Vanessa Colón, quien representó a Puerto Rico en Miss Universe 1973.

Una vez es mencionada como la ganadora y realiza su primer desfile con el cetro y la corona como Miss Puerto Rico 1975, de inmediato es abordada por el animador Luis Vigoreaux sobre lo que estaba experimentando en ese momento, a lo que Lorell contestó con profunda emoción: “Me siento muy contenta y emocionada. No tengo palabras”.

El cuadro de las finalistas estuvo compuesto por Jossie Mejías (San Juan), quien fue la primera finalista; Giselle Rivera (Ponce); Flor Del Valle (Loíza); y Claris Salgado (Toa Baja).

(Foto archivo digital periódico El Mundo, UPR Río Piedras).

El premio a la concursante más fotogénica recayó en la representante de la ciudad capitalina, seleccionada por los fotoperiodistas a cargo de la cobertura del evento. Mientras, el premio Miss amistad, elegida por las participantes, fue para Jossie Mejías, quien obtuvo doble victoria y realizó una representación internacional en el certamen Miss Turismo del Caribe, que se celebró en República Dominicana.

El jurado estuvo compuesto por Celeste Benítez, Lucy Pereda, Carlos A. Diago, Francisco M. González, Carmen Lydia Martínez de Vilar, Pedro Rivera Casiano, Iván Frontera, Jorge De Jesús Shuck, Juan Santoni, Margaret Ward y Beba Franco, quien compitió en Miss Universe 1971 y formó parte de las cinco finalistas del certamen internacional.

Como invitada especial, participó Carmen Elena Figueroa, Miss El Salvador, anfitriona del evento internacional, que luego competiría junto a Lorell en el Gimnasio Nacional de San Salvador, El Salvador, lugar donde se realizó la competencia el sábado, 19 de julio, cuando el concurso celebraba su vigésimo cuarto aniversario.

Al convertirse en la primera sangermeña como Miss Puerto Rico, recibió una serie de homenajes, participó de un desfile desplazada en un vehículo descapotable por el casco antiguo y fue vitoreada por su victoria ante sus compueblanos.

En julio de ese año, se le dedicaron las fiestas patronales de su municipio, se le dio un reconocimiento al mérito como una de las personalidades distinguidas y, en el anuario, la poeta Lucila T. de Ramírez le dedicó el poema titulado “A Lorell”.

Como parte de sus obsequios, fue huésped distinguida del Hotel La Concha, donde residiría mientras cumplió sus compromisos como beldad puertorriqueña. Además, participó en el desfile del 4 de julio, celebrado en la capital y desfiló en una carroza que simbolizó la belleza de la mujer borincana.

Compitió frente a más de setenta candidatas

Lorell Carmona fue la primera Miss Puerto Rico en ganar en traje de baño. (Foto archivo digital periódico El Mundo, UPR Río Piedras).

La noche final de Miss Universe en San Salvador contó con la animación de Bob Baker y Helen O’Connell, quienes ya habían sido presentadores en ediciones anteriores. El escenario estuvo decorado por una impresionante escenografía que recreaba una ciudad maya con una majestuosa pirámide. Unas 71 candidatas compitieron y fue una de las ediciones con mayor número de concursantes.

Ese año se supone que entregara la corona Amparo Muñoz, representante por España, que ganó el certamen Miss Universe en Manila, Filipinas. Sin embargo, fuertes choques con la organización y su desempeño como ganadora, no completó su año de reinado, por lo que se convirtió en un escándalo en los principales medios. Una de anécdotas que siempre se relata fue la agresión por parte de la reina española a su chaperona. En una entrevista realizada por la periodista Annie Alfaro en el programa ‘Trasbastidores’ a la tenedora de la franquicia, Anna Santiesteban, expresó que tuvieron que tomarle puntos de sutura a raíz de ese enfrentamiento.

Uno de los momentos más memorables de la participación de Lorell fue la presentación del traje típico inspirado en la hoja de yagrumo, confeccionado por el diseñador Fernando Pena, quien tuvo una importante trayectoria en el mundo de la moda en Puerto Rico. Sus tonalidades verde y plateado evocaban la belleza, la renovación y la fortaleza de la naturaleza puertorriqueña. Mientras, el traje de noche estuvo a cargo de Manolín Núñez, quien laboró por muchos años en la producción de los certámenes realizados por la Creadora de Reinas.

“Fue un honor representar a Puerto Rico con un símbolo nacional tan hermoso sobre nuestros paisajes. Esa pieza fue uno de los símbolos más distintivos y ambos diseñadores resaltaron la esencia puertorriqueña con sus vestuarios. Lamentablemente, durante la competencia enfrenté un percance de salud y me enfermé. Sin embargo, en todo momento hice todo lo que estuvo a mi alcance para dejar en alto el nombre de mi país. A pesar de esa circunstancia que no estaba bajo mi control, en todo momento conservo con orgullo el enorme significado de portar el nombre de Puerto Rico a un escenario internacional como fue el certamen Miss Universo”, reiteró.

La noche final del concurso la ganó Anne Marie Pohtamo, quien representó a Finlandia y fue la segunda ganadora por ese país. La primera edición realizada en 1952, también otorgó la primera victoria ese país, y en aquel momento, recayó en Armi Kuusela.

Durante el mes de enero de 1976, Lorell participó en el concurso Panamericano de Belleza que se celebró en Cali, Colombia, y se colocó entre las cinco finalistas. El segundo lugar, le correspondió a la colombiana Nacha Perfecta Pereiro, y ganó la norteamericana Deborah Kay Hentz. En esa tierra, nuevamente coincidió con Sonia Stege, ya que el año anterior había ganado ese mismo certamen. Ese mismo año, entregó el título a Elizabeth Zayas, Miss Salinas, quien ganó el concurso Miss Puerto Rico 1976, en el escenario donde ella ganó la primera corona para San Germán.

Contrajo matrimonio con el baloncelista puertorriqueño Alberto Zamot. (Foto Familia Carmona).

Más adelante, Lorell participó como jurado en el certamen Miss Puerto Rico 1981, que se celebró por primera vez en su natal San Germán, donde también estuvo el deportista Raymond Dalmau, el diseñador Fernando Pena, el publicista Premier Maldonado, la empresaria y deportista Rosa María Álvarez, propietaria de la mueblería J.J. Álvarez, la periodista Ángela Luisa Torregrosa, la actriz Mapy Cortés y otras celebridades. En esa edición, en donde compitieron más de 40 concursantes, ganó Carmen Lotti, representante de Guaynabo, a quien la cagüeña Agnes Tañón, le entregó su título como la nueva sucesora.

Contrae matrimonio con una leyenda del deporte puertorriqueño

Al año siguiente, la sangermeña terminó su reinado, concluyó sus estudios universitarios y tiempo después contrajo matrimonio un 6 de enero de 1979 con el deportista puertorriqueño Alberto Zamot, exjugador estrella del baloncesto superior nacional y representante olímpico de Puerto Rico, que perteneció al equipo de Los Vaqueros de Bayamón con campeonatos consecutivos y era conocido como “El Látigo” por su velocidad. La cancha de la urbanización Santa Rosa, del mencionado municipio en donde creció, lleva el nombre de este armador nacional. Los hijos del matrimonio son: Alberto Luis, maestro de tenis y Lorell Zamot Cardona, también tenista.

“Mi familia es el centro de mi vida. Con mucho orgullo tengo dos hijos y cinco nietos que llenan mis días de alegría, amor y propósito. Cada uno de ellos significa una bendición, y con la ayuda de Dios, espero seguir disfrutándolos y acompañándolos por muchos años más”, sostuvo.

El sábado 25 de octubre de 1975, el programa de juvenil ‘Viva la gente’ seleccionó a esta pareja como parte de los diez jóvenes más sobresalientes del país, durante la celebración de su décimo aniversario, que se llevó a cabo en el Salón de Actos del Capitolio. En ese evento, igual mención recibió su amiga Sonia Stege Chardón.

Al año siguiente, ambos deportistas coincidieron como jurado en el certamen de belleza Miss Puerto Rico Teenager 1976, realizado en el Salón Ponce de León del hotel Condado Holiday Inn, en San Juan, que ganó Widalys Romero López, representando a Toa Baja, hija de la percusionista Sonia López y nieta del artista Candelario López Salas, conocido como Papá Candito. Acto seguido, Cupido se encargó de lo demás.

Como parte de su desempeño profesional, laboró por 11 años en el Departamento de Reservaciones y Ventas de las Navieras de Puerto Rico. Anteriormente, había trabajado para el recinto de Hato Rey de la Universidad Interamericana. Al mismo tiempo, realizó estudios de maestría en Orientación y Consejería, combinando sus responsabilidades profesionales con su preparación académica.

“Trabajé durante muchos años, dando lo mejor de mí, hasta que decidí retirarme para dedicarme plenamente a mis hijos y, más adelante, a mis nietos. A lo largo de mi vida, siempre encontré tiempo para mí, especialmente para jugar al tenis junto a un grupo de grandes amigas que han sido como una segunda familia”, indicó.

El deporte del tenis como motor de su vida

Una vez concluyó sus compromisos como embajadora, Lorell cambió las pasarelas por las raquetas de tenis y se dedicó al deporte logrando marcas en la Liga 4.5, nivel avanzado y al no contar con más tenistas que formaran ese equipo, más adelante no pudo competir, aunque seguía practicando y lo convirtió en una actividad casi diaria. A través de este deporte, fomentó entre sus amistades y familiares más cercanos a llevar estilos de vida saludable.

(Foto Archivo Digital Periódico El Mundo, UPR Río Piedras).

“Además de mi trayectoria profesional y familiar, otra de mis mayores satisfacciones es dedicarme al deporte. El practicar tenis me proveyó una fuente de alegría que me permitió conocer nuevas amistades con esos mismos objetivos. Es importante dedicarse tiempo a una misma. Este país cuenta con un grupo de mujeres maravillosas que hemos sabido representar con orgullo esa afición”, resaltó.

En estos momentos, Lorell se encuentra inmersa en su faceta de abuela y al mirar hacia atrás no define su vida únicamente por los reconocimientos obtenidos, sino por las personas, experiencias y enseñanzas que le acompañan.

“Deseo que me recuerden como una mujer boricua agradecida, sencilla y comprometida con su entorno familiar. He tenido la bendición de vivir experiencias muy especiales, desde representar a mi país como Miss Puerto Rico 1975, hasta desarrollar una carrera profesional y a nivel deportivo. Por encima de todo, me siento orgullosa de ser madre, abuela y amiga. Además, de haber procurado vivir con valores, amor y fe. Al mirar mi vida, agradezco cada oportunidad que Dios me brindó, cada enseñanza y cada persona que colocó en mi camino. Esa ha sido la verdadera riqueza de mi historia”, concluyó.

La historia de Lorell Carmona Juan permanece como testimonio de que la grandeza de una beldad puertorriqueña, no se encuentra únicamente en una corona, sino en la manera en que enfrenta los retos, honra sus raíces y continúa dejando una huella positiva en quienes la rodean.

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