La noche del 31 de julio, el corazón de Manhattan latió al ritmo de Puerto Rico. Rodeado por los imponentes rascacielos de Midtown, El Laberinto del Coco convirtió el emblemático Bryant Park en un inmenso batey contemporáneo durante su presentación como parte de la prestigiosa serie Carnegie Hall Citywide, llevando la bomba fusión puertorriqueña a uno de los escenarios públicos más importantes de la ciudad de Nueva York.
Durante una hora y cuarenta minutos, la agrupación mantuvo a miles de personas de pie, bailando, cantando y celebrando una tradición afroboricua que, lejos de permanecer anclada en el pasado, demuestra estar más viva y vigente que nunca.
Desde los primeros golpes del barril quedó claro que aquello no sería simplemente un concierto, sino una experiencia colectiva. El Laberinto del Coco fue construyendo el espectáculo con la paciencia y la intensidad de quien conoce perfectamente el poder de la tradición. Poco a poco, la agrupación capturó la atención del público hasta convertir el césped de Bryant Park en una enorme pista de baile.
Las voces de Adryanna Muller, Génesis Dávila, Soreimi Bezares y Antoinette Rodríguez guiaron el recorrido con una combinación de fuerza, sensibilidad y una impresionante riqueza tímbrica que sostuvo cada uno de los momentos más emotivos de la noche.
Uno de esos momentos llegó con la intervención del veterano cantante Jerry Medina, quien interpretó una composición profundamente personal en la que relata su historia de vida a través de la música. La respuesta fue inmediata: el público abandonó las mantas sobre el césped para comenzar a bailar al compás de la bomba.
Otro de los puntos culminantes fue el extraordinario solo del guitarrista Jorge Andrés Ferreras,
integrante también de la reconocida agrupación Sr. Langosta. Su interpretación aportó un lenguaje contemporáneo que dialogó con absoluta naturalidad con la tradición, demostrando la versatilidad sonora que caracteriza la propuesta de El Laberinto del Coco.
La intensidad continuó creciendo hasta desembocar en «El Dilema», uno de los temas más celebrados del repertorio, donde la sección de metales asumió un papel protagónico. Janice Maisonet, Luis Francisco Colón, Jahaziel García y Jomar Santana ofrecieron una ejecución contundente, sofisticada y llena de energía que terminó por conquistar definitivamente a la audiencia.
Mientras tanto, la poderosa base rítmica integrada por Efraín Martínez, Andrés «Kino» Cruz, Manuel «Kike» Rodríguez y el director musical Héctor «Coco» Bárez sostuvo con precisión y creatividad el pulso de una agrupación que entiende la bomba no como una pieza de museo, sino como un lenguaje abierto al diálogo con el jazz, el funk, el soul y las músicas del mundo.
La presentación en Bryant Park representa otro importante capítulo en la trayectoria ascendente de El Laberinto del Coco, una agrupación que durante la última década ha logrado posicionarse como una de las propuestas puertorriqueñas de mayor proyección internacional de manera completamente independiente.
Entre los presentaciones más recientes de la agrupación destacan su participación en NPR Tiny Desk Concert, su selección como Official Showcase Artist en globalFEST de Nueva York y WOMEX en Manchester, Reino Unido, además de presentaciones en escenarios de prestigio como Lincoln Center, Kennedy Center Millennium Stage, Millennium Park de Chicago, Miami Beach Bandshell, FreshGrass Festival at MASS MoCA, Montana Folk Festival, Springfield Jazz & Roots Festival, Skirball Cultural Center en Los Ángeles, Freight & Salvage en Berkeley y residencias educativas en la Universidad de Maryland y la Universidad de Michigan.
Más allá de los reconocimientos, la misión continúa siendo la misma: llevar la bomba puertorriqueña a nuevas generaciones y nuevos escenarios alrededor del mundo, demostrando que una tradición con más de cuatro siglos de historia aún tiene mucho que decir dentro de la conversación musical contemporánea.