Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
En el hogar del trompetista y director musical Steven Oquendo, la cultura musical era indispensable para el quehacer diario. De padre puertorriqueño y madre dominicana, sencillamente vivía con un binomio explosivo a la hora de hablar de cultura. La música fue ese rico eslabón que unió ambas tradiciones. Su hábitat, Nueva York, una ciudad nutrida de una tradición de gran diversidad musical, en especial del jazz y salsa.
Tras una exposición de la música que coleccionaban y escuchaban sus progenitores desde las Estrellas de Fania, Sonora Ponceña y El Gran Combo; hasta Wilfrido Vargas y Johnny Ventura, no fue nada difícil para que Steven Oquendo tomara sendero por el pentagrama musical.
Luego de sus primeras experiencias con grupos de merengue, más tarde salsa con la Orquesta de Jorge Luis, George Lamond, Charlie Cruz y José Alberto ‘el canario’; y colaboraciones con Destiny’s Child, Big Pun, Swiss Beatz, Juan Luis Guerra, Celia Cruz y Rubén Blades por mencionar algunos, optó por forjar su camino.

Esa pasión musical repercute en un trabajo de más de 15 años con la Steven Oquendo Latin Jazz Orchestra (SOLJO). Un ‘big band’ de 19 músicos que cautiva por su magistral sonoridad, sólido y sofisticado uso de la improvisación libre, fusión y arreglos creativos de clásicos afrocubanos, latinos, mambo y jazz.
Parte de este compromiso y tarea que tiene Steven con recordar y perpetuar a los grandes maestros, quedó documentado en la producción en vivo ‘A Centennial Salute to Tito & Tito: Live at Dizzy’s’ una formidable propuesta sonora que expuso un grandioso homenaje al legado de Tito Puente y Tito Rodríguez.
“Quería formar una ‘big band’ que pudiera tocar jazz y música latina. Arreglos de Puente, Palmieri y Ray Santos, entre otros… pero siempre pensando en grande, en formato ‘big band’. Y la hicimos en 2009. Ensayamos por un año, antes de tocar en la primera actividad. Ensayábamos fijo una vez en semana. Por muchos años quise grabar pero por muchas razones no se pudo. Tocamos en un restaurante en el Bronx por nueve años de manera fija y pasó el tiempo”, señaló Oquendo.
En 2023 una nueva oportunidad llegó para abrir paso a grandes deseos y anhelos. Una presentación impactante en un lugar emblemático de Nueva York, y el chance de poder documentar su música.
“Nos contrataron -Steven Oquendo Latin Jazz Orchestra- para tocar en ‘Dizzy’s Jazz Club’- y esa semana se celebró el centenario de Tito Puente y Tito Rodríguez. Tuvimos la oportunidad de tocar por cuatro noches. Se grabó la primera noche y también, se grabó en vivo para un ‘Live Streaming’. El disco ‘A Centennial Salute to Tito & Tito: Live at Dizzy’s’ es producto de esto”, destacó el trompetista y director de orquesta.
Destacó que en una conversación con un periodista, fue éste, quien le recordó que sus presentaciones se habían grabado y era el momento perfecto para realizar la primera grabación discográfica del ‘big band’.
‘A Centennial Salute to Tito & Tito: Live at Dizzy’s’ es una producción exquisita que evoca a las grandes orquestas del 1950 y 1960. La gran época de Puente, Rodríguez y Machito. Con arreglos originales y un sonido fuera de serie.

Entre los músicos destacados en la banda, además de Oquendo (director y trompeta) están Pete Nater (trompeta), Hommy Ramos (trombón), Alberto Toro (saxofón), Jerry Madera (bajo), Antoine Alvear (piano), Carly Maldonado (tumbadoras), José Claussell (bongó) y Leo Gruber -liderando la parte vocal- entre un caudal de excelentes exponentes.
Temas como ‘Machito Forever’ (Tito Puente), ‘El que se fue’ (Tito Rodríguez), ‘Mambo Inn’, ‘Buscando la melodía’, ‘Mamaguela’ y ‘Babarabatiri’ por mencionar algunos, sobresalen grandemente.
Steven, un niño de 10 años que soñó en grande–
“Mi primer maestro de trompeta fue Richie González -hijo del cantante Sammy González- ambos grandes amigos de mi papá. Tenía 10 años cuando me interesé por la trompeta. Mi papá estaba rodeado de muchos amigos músicos, y mi mamá me decía que él, deseaba que yo fuese músico”, expresó con leve risa.
“Un verano, me dijo que escogiera entre la trompeta y el piano, que me buscaría un maestro. Un sábado, fuimos a casa de Richie González y allí estaba Sammy ‘Rolo’ González y junto a mi padre hablaban de mis posibilidades de aprender a tocar un instrumento musical. La sala estaba llena de accesorios de trompeta y había una corneta amarrada a la pared y me atrajo… Y mientras ellos seguían con la conversación de lo que yo estudiaría, la atracción fue muy grande y la tomé. Soplé y no salió ningún sonido… Soplé nuevamente y sonó bien duro. Tan duro, que los tres salieron a ver, y dijeron: ese es trompetista”, recordó el también maestro de música.
En Nueva York dio sus primeros pasos como músico y también como maestro. Después de graduarse de escuela superior -donde uno de sus mejores amigos era el gran bajista boricua Carlos Henríquez- Oquendo conoció a profesores y exponentes de jazz. Allí conoció al virtuoso trompetista Wynton Marsalis, quien lo acogía en sus ensayos. Posteriormente, Oquendo llevó a Henríquez a conocer a Marsalis. Encuentro que se convirtió en una colaboración de muchos años de parte de Henríquez y Marsalis, porque el bajista boricua ha tocado durante largo tiempo con la banda de Wynton (Jazz at Lincoln Center Orchestra).
Tras alcanzar su bachillerato y posteriormente la maestría, Oquendo comparte sus conocimientos musicales con sus estudiantes.
“Es un sentimiento que no lo puedo explicar en palabras, pero me hace sentir muy feliz. Me gusta ser músico, pero también disfruto enseñar. Siento que tengo una responsabilidad bien grande con esta misión. Además tratar de enseñar a otros sobre nuestra música. Trabajo los sábados con unos estudiantes que adicionaron para una banda, donde tocamos la música de Eddie Palmieri. El año pasado, ellos tocaron para el maestro Palmieri y él, lo disfrutó mucho. Una gran experiencia para ellos. Le tocamos ‘Ritmo alegre’ y ‘Nada de ti’ y quedó fascinado. Imagínate, uno de nuestros ídolos que ya no se encuentra físicamente entre nosotros, pero que siempre vivirá en las nuevas generaciones”, concluyó Steven Oquendo.