El galardonado saxofonista, compositor y educador puertorriqueño Jonathan Suazo anuncia el lanzamiento de ‘Ricano Vol. 2: Fruto de mi corazón’ (Miel Music), el sello discográfico liderado por el aclamado saxofonista Miguel Zenón. Este álbum representa el siguiente capítulo de un proyecto que comenzó en 2017, cuando Suazo acuñó el término ‘Ricano’ (una fusión de puertorriqueño y dominicano) para describir tanto una composición como una identidad.
Si bien ‘Ricano Vol. 1’ presentó este marco intercultural al mundo, este segundo volumen lo profundiza. El subtítulo, ‘Fruto de mi corazón’, refleja todo lo que ha marcado a Suazo en los últimos tres años: una fe puesta a prueba y renovada, un amor consolidado y la llegada de la paternidad. Grabado a mediados de octubre de 2025 en Wellspring Audio, con Joshua Lu en la producción, el álbum captura a un hombre en plena transformación personal. La esposa de Suazo, Fabiola Méndez, estaba a pocas semanas de dar a luz a su hija Cecilia cuando tuvieron lugar las sesiones.
El disco anterior fue un acto de exploración cultural. Ricano Vol. 2 es un testimonio de la experiencia vivida, con toda la profundidad y calidez que ello implica.

El álbum cuenta con su cuarteto principal: Francisco Alcalá en la batería, Ian Ashby en el contrabajo y Zaccai Curtis en el piano, con Suazo al saxofón alto, quien lidera todos los arreglos. El disco también incluye a un amplio círculo de colaboradores e invitados, entre ellos los percusionistas Kike Serrano y Otoniel Nicolás, la vocalista y cuatrista Fabiola Méndez, la vocalista Tanicha López, los pianistas Benito González y Edmar Colón, el baterista Lee Fish, el vocalista Jeremy Bosch, el guitarrista Dariel Peniazek y el percusionista Paoli Mejías.
Musicalmente, el álbum continúa la conversación intercultural que definió a su predecesor: tradiciones puertorriqueñas y dominicanas canalizadas a través de un marco de jazz, pero con un rango sonoro expandido, asentado en un enfoque más íntimo centrado en el cuarteto. Las composiciones fueron probadas en giras durante meses de presentaciones en vivo antes de ser grabadas, lo que permitió que la música respirara y madurara frente a las audiencias. El resultado es una colección que se mueve fluidamente entre intensidad y ternura, complejidad y claridad.
Ritmos como la Plena, bomba sicá, pambiche, salve y cuembé anclan las composiciones, mientras que las improvisaciones se inspiran en el lenguaje de grandes del jazz como John Coltrane, Cannonball Adderley y Kenny Garrett. Colaboraciones clave agregan profundidad y dimensión a lo largo del álbum: Paoli Mejías aparece en las congas para ‘Llamado’, una pieza inspirada en el tiempo formativo de Suazo con el Quinteto Paoli; Fabiola Méndez aporta su voz y su cuatro eléctrico a ‘Mi música bella’ y ‘La magia’, y se le une Tanicha López en las voces de varios otros temas, incluyendo la emotiva pieza central del álbum, ‘Redención’, y la versión vocal extendida de ‘La magia’ que cuenta con la participación del vocalista Jeremy Bosch, quien ofrece una interpretación cinematográfica y emocionalmente precisa en este tema final extendido donde las tradiciones de percusión dominicana y puertorriqueña —interpretadas por Otoniel Nicolás y Kike Serrano— convergen en un poderoso diálogo rítmico.
El arco narrativo del álbum lleva al oyente desde homenajes nostálgicos a la memoria cultural a través de momentos de lucha, amor, entre otros puntos; culminando en ‘Cecilia’ una composición que lleva el nombre de la hija recién nacida de Suazo.
El músico fue nombrado uno de los diez artistas emergentes de jazz más destacados por la Academia de la Grabación en 2023, y su álbum debut, Ricano, fue reconocido por The New York Times como uno de los mejores álbumes de jazz de ese año. Posee una maestría en música del Berklee Global Jazz Institute y ha recibido becas de Chamber Music America y South Arts, entre otros reconocimientos. Mientras que el primer Ricano planteaba interrogantes sobre la herencia y la pertenencia, Ricano Vol. 2 ofrece respuestas, no en palabras, sino en la honestidad vívida de la música misma.
Es un álbum que refleja crecimiento, familia, cultura y fe, todo destilado en un sonido que se siente a la vez atemporal y de una urgencia palpable.