Por Javier Valentin Feliciano, Ph.D.
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El año 1974 no pasó inadvertido en el concurso Miss Universe, ya que la ganadora de esa edición ni siquiera completó su reinado y se desató todo tipo de especulaciones. Durante aquella reñida competencia internacional participó la boricua Sonia Stege Chardón quedando en el cuadro de las semifinalistas, pero muchos de sus seguidores coinciden que debió de convertirse en la ganadora de esa noche.
En un mundo donde los concursos de belleza suelen estar rodeados de brillo, pasarelas y competencia, hay historias que logran romper el molde. Esta es la historia de una mujer que no solo conquistó cuatro coronas con gracia, elegancia y presencia, sino que también desafió sus propios límites físicos y emocionales en montañas que exigen más que fuerza: exigen alma.

“Al cabo del tiempo, descubrí que mi mayor conquista no estaría únicamente bajo las miradas del publico sino en un lugar mucho más silencioso y revelador: la cima de una montaña. Allí donde el aire se vuelve escaso, las fuerzas se ponen a prueba y cada paso demanda el alma entera”, expresó con convicción Sonia Stege Chardón.
Desde las pasarelas hasta los senderos de gran altitud, su historia es testimonia del poder de la autoconfianza, la disciplina y el deseo profundo de romper estereotipos.
Según el periodista aguadillano Miguel Ángel Yumet comentó en su columna ‘Lentejuelas’, del periódico ‘El Vocero’: “Sus triunfos han sido una afirmación de que el año pasado ella, y solo ella, entre todas las que compitieron, debió haber sido Miss Universo”.
“Las candidatas que compiten en Miss Universe son las reinas de sus respectivos países y merecen ser respetadas, aunque no estés de acuerdo con el resultado. Cualquiera de ellas pudo haber sido la afortunada. Por esa razón, yo respeto a la persona que gana. Ese año, la victoria recayó en Amparo Muñoz, una candidata muy hermosa que compitió por España y se convirtió en la primera Miss Universe de su país. Cumplí con la misión que se me encomendó: representar dignamente a Puerto Rico, porque tienes la enorme responsabilidad de hacerlo casi a la perfección. Es muy reconfortante que todavía me recuerden de esa manera”, expresó la beldad boricua.
Fue recordada como una competidora destacada que, aunque no ganó la corona, dejó una impresión duradera en el certamen. Su elegancia, carisma y compromiso con representar dignamente a Puerto Rico hicieron que el público y los expertos en concursos de belleza la valoraran como una de las favoritas de su edición. Años después, su participación sigue siendo recordada con respeto y admiración.

Hace más de cincuenta años quedó en el cuadro de las semifinalistas y el fenecido periodista mayagüezano Iván Frontera la nombró como un hada a lo Greta Garbo. Sonia todavía rememora las muestras de cariño que aún las personas le profesan cuando se la encuentran en la calle.
“Me sentí inmensamente satisfecha de haber puesto muy en alto el nombre de mi querida isla, para que brillara ante el universo. Estoy agradecida a todos los que me apoyaron antes, durante y después de la competencia. Como parte de esa experiencia, me sentí afortunada de haber logrado la atención de la prensa internacional y la audiencia filipina, que me respaldó en todo momento. Me trataron con respeto, cariño y una profunda admiración. Esas muestras de afecto jamás las olvidaré”, resaltó con nostalgia.
A muy temprana edad, Sonia comenzó su trayectoria en las pasarelas del país, así como en el mundo del modelaje y las campañas publicitarias, por lo que tuvo que alejarse de la burbuja tradicional de aquella época para alcanzar sus metas. Cuando cursaba estudios secundarios en la Academia del Perpetuo Socorro, por su alta estatura la convocaban a actividades relacionadas con desfiles y eventos afines.
“A mis padres les prometí que, a su debido momento, terminaría mis estudios universitarios y les manifesté que, para estudiar, no existe límite de edad, pero para destacarme en el mundo del modelaje, sí lo había. No podía desaprovechar la posibilidad de competir en Miss Puerto Rico 1974. Las oportunidades son como las olas del mar: van y vienen”, indicó.
Sonia comenzó a modelar desde los catorce años y conoció a una gama de diseñadores que luego le compartieron sus ajuares para las competencias de Miss San Juan, Miss Puerto Rico, Miss Universe, y cuando ganó el certamen Reina Panamericana y Miss Turismo de las Américas. Modeló para Rafael Mojena, Martin, Alberto Suárez, conocido como Manet, Fernando Pena, Luis Fuentes, Rosalía Rivera, Mili Arango y Carlota Alfaro. Sus diseños causaban sensación en cada certamen que Sonia participaba, ya fuera en Puerto Rico o a nivel internacional.
“Recuerdo con profundo cariño a la gran diseñadora Carlota Alfaro. Tuve el honor de ser modelo en el lanzamiento de su línea ‘couture en matte jersey’, una propuesta innovadora para su época, con vestidos de aberturas sutiles y sofisticadas. Su visión de la moda era audaz, refinada y, sin duda, adelantada a su tiempo. Mi querida madre la admiraba profundamente, y entre ambas existía un vínculo de respeto y afecto genuino que atesoro en mi memoria”, relató.

Asimismo, fue alumna de la Academia Polianna, una reconocida academia de refinamiento y estética que dirigió Anna Santisteban, quien la motivó a concursar, por lo que se sintió como una persona bendecida al coincidir con seres que le abrieron puertas.
“Nunca crecí pensando que me convertiría en modelo, y mucho menos en una reina de belleza. Es el retratista argentino Antonio Gantes, amigo cercano de mi padre, quien me introdujo en el mundo del modelaje a través de su hija Tanagra, quien era modelo en Polianna. En una ocasión, mientras pintaba mi retrato, me dijo que tenía el rostro, la figura y la estatura para destacarme en el mundo de la alta costura. Gracias a ellos llegue hasta la Creadora de Reinas, como cariñosamente se le conoció a mi querida Anna”, agregó.
Antes de participar en el Miss Puerto Rico, Sonia tenía que competir primero para el concurso de Miss San Juan, que tuvo lugar en el Condominio Coral Beach en Isla Verde, el viernes, 7 de junio de 1974. Esa noche, Sonia resultó ganadora del concurso, obteniendo así su primera corona. Durante el evento, Santisteban recibió un homenaje sorpresa por su labor como tenedora de la franquicia para Miss Universe y se le entregó un escudo de Puerto Rico hecho en bronce y una placa. A ese evento le acompañaron sus padres Elmer William Stege y Sonia Chardón Benítez.
Obtiene su segundo triunfo en horas de la madrugada
Una vez se convierte en la representante de la ciudad capital, recibe la encomienda de participar en el certamen Miss Puerto Rico 1974, que se celebró el sábado, 22 de junio en el recién estrenado Coliseo Roberto Clemente, también sede en su edición anterior. Ese año, quedaron en el cuadro de finalistas las representantes de los municipios de Añasco, Loíza, Toa Baja y Arecibo, esta última como primera finalista. La concursante más fotogénica recayó en Ingrid Lanza, representante del municipio de Carolina, quien fue seleccionada por los fotoperiodistas que cubrían el certamen todos los años. En esa edición, compitieron 30 jóvenes de diferentes pueblos del país.
“El concurso se extendió hasta altas horas de la madrugada, y a los organizadores se les olvidó colocarme la cinta, así que desfilé como Miss San Juan. Momentos después me colocaron la cinta correcta. Obtuve el triunfo con el mismo traje de gala con el que gané Miss San Juan, elaborado por mi querido Fernando Pena. Esa noche, fui coronada por Vanessa Colón, Miss Puerto Rico Universe 1973”, manifestó.

Esa noche, el Ballet de Loíza Aldea de los Hermanos Ayala invadió con su ritmo al Coliseo y el jurado estuvo compuesto por el comediante José Miguel Agrelot, la senadora Ángeles Mendoza, el director emérito de la Cámara de Comercio, Jorge Camuñas, el subdirector de la Compañía de Fomento de Turismo Carlos Diago, Marisol Malaret (Miss Universe 1970), el licenciado Alcides Ortiz Ferrari, la modelo y portavoz del jabón Camay, Luciana Avedon, el pintor James Shine, Rosario Thompson de Pujol, el empresario Carlos García de Quevedo y la educadora María Mercedes Serbía de Caro, directora del Colegio Puertorriqueño de Niñas.
“Conversar con un panel de jueces tan diverso resultó en una experiencia enriquecedora, ya que se trataba de personas con distintos orígenes y exitosos en sus respectivas profesiones, que brillaban con luz propia. Fue especialmente halagador conversar con la senadora Mendoza, una mujer fuerte, pero con gran empatía, una formación impresionante y amplia experiencia laboral. Ella se convirtió en la madrina de mi primera hija, Katerina. Gracias a ella, les enseñé a mis dos hijas que la libertad de una mujer radica en su educación”, señaló.
La animación estuvo a cargo del conductor Luis Vigoreaux, quien fue el maestro de ceremonias desde la década del setenta hasta 1980, poco después de su fallecimiento. El concurso se transmitió en directo por WAPA Televisión. Una vez resultó ganadora su agenda de compromisos no se detuvo.
“Varias agencias de publicidad contactaron a Anna para utilizar mi imagen en anuncios de distintos productos, entre ellos: Revlon Ultima II, Clubman, Salem, el Hotel Condado Holiday Inn, la fragancia Bal à Versailles, Breck Shampoo, L’eggs Sheer Elegance, Don Q Cristal y la boutique Mademoiselle, entre otros. El comercial de Revlon Ultima II ganó la Medalla de Oro en la categoría de comerciales para televisión en el Festival Internacional de Cine y Televisión de Nueva York. Participé en innumerables desfiles de moda, así como en entrevistas con periódicos, revistas y programas de televisión. También me correspondió asistir a actividades culturales en distintos lugares de la isla. Todas esas vivencias me prepararon y fortalecieron para mi presentación en Miss Universe. Además, fui una de las modelos del calendario Texaco de 1974, junto a otras Miss Puerto Rico”, añadió.
Próximo destino sería Filipinas
Sonia viajó a Manila, capital de Filipinas, donde se realizaría el certamen a nivel mundial, en compañía de la renombrada Creadora de Reinas, Anna Santisteban. Más adelante, se sumaron su mamá, su tía Carlota, su abuela Carlota Benítez Sampayo y su prima Marta Cuebas Chardón. Tan pronto como pisó el suelo del país sede, se convirtió en la favorita de la prensa filipina, los fotógrafos la perseguían y sus seguidores iban a todas partes, ya que querían conocerla. Hubo momentos que incluso cerraban los lugares para detener al numeroso público eufórico que se congregaba. Mucho tiempo después de haber representado a Puerto Rico, Sonia recibía cartas de admiradores, regalos y tuvo ofertas para hacer cine.

“¿Qué tienen en común los concursos de belleza y la política? Las intrigas… especialmente cuando varias personas desean lo mismo. Recuerdo que, en aquella ocasión, alguien arrojó una bebida sobre mi traje típico mientras estaba guardado en la zona de camerinos. Además, desapareció el adorno de cabeza; no estaba por ningún lado. Cuando Anna se enteró, no dudó en intervenir con los directores del concurso y, curiosamente, la pieza apareció más tarde en la parte trasera del autobús que nos había llevado al lugar del certamen”, relató.
Lejos de permitir que los contratiempos la derrumbaran, los enfrentó con entereza. Y, aunque la competencia era feroz, también hubo espacio para conexiones genuinas.
“Aun con todo lo ocurrido, guardo recuerdos muy lindos de mis compañeras. No es fácil hacer amigas durante el concurso; la rivalidad es muy fuerte. Sin embargo, las candidatas que son seguras de sí mismas son quienes están dispuestas a brindarte su amistad, como lo hicieron Catherine Adelle de Jongh (Curazao), Eva Christiane Roempke-Stefan (Suecia), Maureen Ava Viera (Aruba), Ethelinda Mejía Velásquez (Honduras) y mi compañera de habitación, Yasmin May Nagy (Australia), quien también avanzó hasta las semifinales. Fue un gran apoyo durante toda la competencia, y me llevé gratos recuerdos de ella. Gracias a las redes sociales, hoy en día todavía mantengo contacto con algunas de mis compañeras”, dijo.
Pero, más allá de las amistades o los desafíos, hay una lección que nunca olvidará: “El concurso me enseñó mucho sobre la importancia de la autoconfianza. En un escenario como ese, si no crees en ti, nadie más lo hará por ti”, relató.
A los 14 años, inició su trayectoria en el modelaje desfilando para el diseñador Fernando Pena, quien confeccionó el traje típico en Miss Universe. El diseño evocaba a una dama elegante de principios de siglo veinte, con sombrilla y un tocado en la cabeza semejante a las flores del flamboyán, diseño de Madame Sorrentino. El traje incorporaba un toque folclórico, inspirado en la vestimenta tradicional del baile de bomba, en tonos blanco y rojo. Fernando tuvo a su cargo sus vestidos de gala en las competencias en Puerto Rico y fuera del país; a quien le profesó un profundo cariño, al punto de convertirse en su amuleto de la buena suerte a donde quiera que se presentaba.

En el certamen, celebrado el 21 de julio de 1974 en el ‘Folk Arts Theater’ de la ciudad de Manila, Filipinas, y transmitido en directo por la cadena CBS, compitieron 65 jóvenes de distintas regiones del mundo, bajo la conducción del presentador Bob Barker y la actriz Helen O’Connell. Sin embargo, la ganadora, Amparo Muñoz (España), no completó su año de reinado. Renunció seis meses después de ser coronada debido a desacuerdos con la organización de Miss Universe, al negarse a cumplir con ciertas obligaciones oficiales. Helen Morgan (Gales), quien fue elegida primera finalista, no asumió el título ya que ese mismo año fue coronada Miss Mundo, título que también perdió poco después al revelarse que era madre soltera. Ante esta situación, la organización Miss Universe tomó la decisión de no nombrar una sucesora. Como resultado, no hubo Miss Universe oficial para el resto de 1974, y al año siguiente, durante la ceremonia de coronación, la corona fue entregada por Kerry Anne Wells, Miss Universe 1972.
“El concurso se programó para la madrugada del domingo para que se transmitiera el sábado por la noche en el horario de Estados Unidos. El evento comenzó a las 9:00 de la mañana con el desfile de las naciones. España, Aruba y Puerto Rico eran las favoritas. Durante la competencia sentí el apoyo de la audiencia con sus aplausos, en especial cuando desfilé en traje de baño”, dijo.
Según reportó la agencia de noticias ‘The Associated Press’ el 21 de julio de 1974 desde Manila: “No fue coronada Miss Universo, pero sin duda fue una de las ‘estrellas’ del certamen. Miss Puerto Rico, Sonia Stege, recibió una ovación del público al aparecer en traje de baño ante la audiencia en Manila y los televidentes en vivo”.
Contrario a lo que algunos misiológos comentan hoy en día, sugiriendo que el vestido de gala diseñado por Fernando Peña no fue favorecedor, esa no fue la percepción en 1974. En su momento, figuras conocedoras de la moda en Puerto Rico respaldaron la elección del diseñador. De hecho, la periodista filipina Julie Y. Daza del periódico ‘The Family Journal’, escribió en Julio de 1974: “Miss Puerto Rico pareció causar un impacto deslumbrante tanto en el público del teatro como en los televidentes en casa. En mi opinión, fue un verdadero acierto en la categoría de vestido de gala, al salir con ese traje tan, tan sencillo y diáfano, que flotaba y fluía con cada uno de sus movimientos”.
“Algunas personas han criticado con el tiempo el vestuario que llevé en Miss Universe, pero en su momento fue muy bien recibido. Era un diseño bellísimo, típico de los años 70: un ‘look’ minimalista, elegante y fluido, bordado con lentejuelas en tonos pastel, amarillo, verde y azul, que destacaba mi figura y realzaba mi elegancia al caminar. ¡El vestido causó sensación! Ese ajuar no solo reflejaba mi estilo personal, sino que además armonizaba perfectamente con los colores del escenario, que eran muy similares a los del vestido. Hay una atemporalidad en los diseños de Fernando Pena, la cual se reflejó claramente en el vestido que llevé aquella noche”, expresó Sonia.
Dos obstáculos en Miss Universe

Para Sonia representar a Puerto Rico enfrentó una serie de retos y sintió que pudieron afectar su participación en el renombrado certamen de belleza, así como a otras puertorriqueñas que tuvieron similar encomienda.
“Mi primer gran obstáculo ocurrió en 1972, cuando el certamen de Miss Universe se celebró por primera vez en Puerto Rico, trasladándose desde su sede tradicional en Miami, Florida. Durante los días del evento, una bomba estalló en los predios del Hotel Cerromar, sede del certamen, acto atribuido a grupos de izquierda. Entre protestas y amenazas, la proyección internacional de la Isla del Encanto se vio seriamente afectada. A raíz de estos disturbios, en el 1973 el gobierno de Puerto Rico decidió cancelar el contrato por cinco años con la organización de Miss USA y Miss Universe, lo que dio paso a una prolongada batalla legal que terminó en los tribunales. Ese mismo año, el certamen se celebró en Atenas, Grecia, y nuestra representante fue Vanessa Colón, de Orocovis. En mi experiencia, especialmente en los ensayos y preparativos, percibí un ambiente de tensión y cierto resentimiento por parte del equipo de producción, como si aún se sintieran las secuelas de aquel episodio. Pasaron doce años. En 1985, George Honchar, entonces presidente de Miss Universe Inc., desistió de la demanda. Ese mismo año, de forma casi simbólica, Puerto Rico volvió a coronarse en el certamen: nuestra bella representante Deborah Carthy Deu se convirtió en Miss Universe. Fue un momento de reivindicación y cierre, tanto para el país como para quienes habíamos vivido aquellos años de distanciamiento”, sostuvo.
Por su parte, el periodista Miguel Ángel Yumet comentó en su columna Lentejuelas, publicada en el periódico ‘El Vocero’ el 25 de julio de 1974: “Una pena que sucediera lo que sucedió entre los directores del concurso Miss Universo y el gobierno de Puerto Rico… Porque eso es lo que pone a uno a pensar si ya ninguna puertorriqueña volverá a tener oportunidad…”
“El segundo obstáculo fue el deseo por parte de Imelda Marcos, primera dama de Filipinas, que la ganadora fuera la representante de España. Quizás esas dos razones tuvieron mucho peso”, rememoró mientras mostraba las reseñas de los periódicos.
Mientras, Julie Y. Daza, periodista filipina del periódico ‘The Family Journal’, escribió el 23 de julio de 1974: “A la Primera Dama la están tomando en broma sus amigas, insinuando que tuvo algo que ver con la victoria de España, Amparo Muñoz, como Miss Universo”.
Con el paso del tiempo, una vez entregada la corona, Sonia se mantuvo laborando para desfiles de moda, realizó fotos para campañas publicitarias para las tiendas famosas como: Velasco, Lema, González Padín, Oui Boutique, Mademoiselle y apareció en los periódicos ‘El Nuevo Día’, ‘El Mundo’, ‘El Imparcial’, ‘El Reportero’, ‘El Vocero’, ‘The San Juan Star’ y en revistas ‘Vea’, ‘Teve Guía’ y ‘Estrellas’. Tuvo tanto impacto su desempeño al punto de que se convirtió en la musa artística del diseñador Rubén Darío. Su rostro apareció en diversas portadas de las publicaciones como ‘Imagen’, ‘Buena Vida’, ‘Mundo de hoy’, ‘Buena salud’, ‘Scene’, entre otras muchas.
Tercer triunfo como Reina Panamericana de Belleza en Colombia
Cuando Sonia arribó a Cali, ciudad sede del concurso Reina Panamericana de Belleza, de inmediato la identificaron como una posible ganadora. La prensa y aficionados de los concursos ya conocían sus victorias, así como su arraigo con el público, a tal punto que para poder desfilar en una pasarela estrecha tuvo que hacer malabares por la cantidad de público que asistió.
“Fue un verdadero reto desfilar ante una multitud extremadamente apasionada por los concursos de belleza. El lugar estaba completamente abarrotado, tenía que desfilar por una pasarela muy estrecha con gente por ambos lados. Por un instante me sentí abrumada, pero pronto me dejé llevar por la emoción al sentir tanto cariño del público. Me dije a mí misma: ‘Sonia, sigue sonriendo y disfruta el momento’”, relató con humor.
Aquella jornada se convirtió en su tercera victoria cuando fue coronada por Clariza Duarte Garrido, reina saliente que representó a la República Dominicana y la primera finalista, Marta Libia Ávila, oriunda de Paraguay.
“Ese año fue de gran enriquecimiento cultural, viajando por varios países panamericanos para promocionar la Feria de Cali. En colaboración con la Embajada de Colombia, la aerolínea Avianca y la cadena de hoteles Intercontinental, tuve la oportunidad de promover ese evento tan esperado. Esa experiencia me ayudó a comprender con empatía la diversidad de culturas y a desarrollar un aprecio aún mayor al Universo Divino de haberme criado en mi bella isla de Puerto Rico”, afirmó mostrando sus imágenes donde aparece al costado de un avión, imagen que le dio vueltas al mundo.
Cuarta corona como Miss Turismo de las Américas en Ecuador
Sonia no imaginaba que su cuarto triunfo estaba a su alrededor, pues en la ciudad de Salinas, en Ecuador, se convirtió en Miss Turismo de las Américas 1975, evento que se realizó cerca de la Semana Santa. Una vez más ganó la nuestra y se impuso frente al resto de candidatas. Por haber ganado tres coronas de manera consecutiva, Sonia no pudo competir en el concurso de Miss Mundo.
“Luego de cumplir con mis responsabilidades como reina, le dije a Anna: ‘No más certámenes’. Se te va un año entero entre ganar y entregar la corona; en mi caso, fueron dos. Ya era el momento de comenzar otro camino. Mi principal objetivo era culminar mis estudios universitarios, lo cual requirió un gran esfuerzo debido a mis compromisos como Miss Puerto Rico, Reina Panamericana y Miss Turismo de las Américas. Finalmente, me gradué de la Universidad del Sagrado Corazón con un Bachillerato en Artes en el 1978. Sin embargo, debido a las constantes interrupciones por los certámenes, sentí que me perdí la experiencia de ser una estudiante, de pasar desapercibida, de poder caminar por los pasillos sin que nadie me reconociera. Por eso, más adelante, en 1984, me gradué de la Universidad de San Francisco con un Bachillerato en Ciencias en Administración de Empresas, donde por fin pude estudiar con tranquilidad, enfocarme en lo académico y disfrutar la vida universitaria como cualquier otra joven”, dijo con firmeza.
Hija de progenitores con mucha historia
Como dato curioso, Sonia nació en Cali, Colombia, cuando su familia residía en ese país porque su papá fue asignado a trabajar como gerente del banco First National Citibank. A los pocos meses de su nacimiento, regresaron a Puerto Rico, donde creció y orgullosamente representó a nivel internacional. La beldad puertorriqueña es hija de Sonia Chardón Benítez y Elmer William Stege, progenitores relacionados con familias que aportaron a la historia del país.
“Frecuentemente, en el certamen de Miss Puerto Rico comienzan los comentarios sobre la ganadora. En mi caso, llegaron a dudar de mi ‘puertorriqueñidad’ por haber nacido en Cali, Colombia, y ser hija de padre norteamericano. Pero tu país es donde te crían, donde aprendes sus costumbres, tradiciones y lenguaje. Es tu identidad nacional la que te hace sentir que perteneces a esa nación. Cuando estás en el extranjero y, de repente, escuchas la canción ‘En mi viejo San Juan’, se te aprieta el corazón”, relató con nostalgia.
Su progenitor nació en St. Louis, Missouri, hijo de inmigrantes europeos que se establecieron a principios del siglo 19. Fue veterano de la Segunda Guerra Mundial, donde alcanzó el rango de sargento. Durante su servicio recibió varias condecoraciones, entre ellas la ‘American Campaign Medal’, la ‘Good Conduct Medal’ y la ‘World War II Victory Medal’, en reconocimiento a su participación honorable en el conflicto. Al culminar la guerra, estudió en la Escuela de Negocios Internacional Thunderbird de la Universidad del estado de Arizona.
“Mi papá fue un caballero de mucha empatía y amó profundamente a mi mamá. Se conocieron cuando el banco First National Citibank lo envió a Puerto Rico en un viaje de negocios, y quedó prendado no solo de ella, sino también de la Isla. Lo demás fue historia: se casaron en la Iglesia Santa Teresita, en Santurce. Tras la boda, por razones de trabajo, se trasladaron a Colombia, donde establecieron su residencia. Pero ese tiempo fue breve; mi mamá vivía con mucha tristeza y nostalgia, extrañando intensamente a su familia, en especial a su hermana gemela, Carlota, y a sus sobrinas Irma y Marta. Al ver su pena, mi papá no dudó en solicitar una relocalización a Puerto Rico, demostrando no solo su amor por ella, sino también su creciente cariño por nuestra tierra”, señaló.
Mientras, su madre Sonia Chardón Benítez tuvo una hermana gemela idéntica que se llamaba Carlota, hijas del ingeniero agrónomo doctor Carlos Eugenio Chardón Palacios, quien es considerado como el padre de la micología en Puerto Rico y en Latinoamérica, más adelante se convirtió el primer canciller de la Universidad de Puerto Rico. Precisamente, el Recinto Universitario de Mayagüez conserva un edificio que lleva el nombre de su abuelo materno, lugar que alberga los departamentos que ofrecen los cursos de Ciencias Sociales, Estudios Hispánicos, Humanidades e Inglés.

“Recuerdo con profunda nostalgia el haber acompañado a mi mamá; estar presente junto a ella en la inauguración de aquel edificio fue un momento que guardo con mucho cariño en mi corazón. Mi abuela materna, al igual que sus antepasados, era oriunda de Vieques. Interesantemente, el poeta Luis Lloréns Torres, gran amigo de mi bisabuelo José ‘Don Pepe’ Benítez Guzmán, le dedicó el ‘Poema de Vieques’ a mi tía abuela Arcadia Benítez Sampayo, conocida cariñosamente como Cayita, así como también a él”, aseveró.
Recuerda con gran cariño a la fenecida Mili Arango
“Me sentí muy honrada de convertirme en la modelo del primer desfile de la diseñadora Mili Arango, ‘Destellos de la Moda’. La conocí gracias a mi amigo, el entonces modelo y también pintor Villín Ramos, quien me la presentó cuando ella buscaba una modelo para su debut en las pasarelas. Mili, siempre tan generosa, desinteresada y auténtica, se convirtió en una persona inolvidable en mi vida. Con el tiempo nos hicimos muy amigas. Ella me confeccionó dos piezas que guardo con profundo cariño. La primera fue mi vestido de novia. Cuando mi mamá le preguntó cuánto le debía, Mili le respondió: ‘Señora Sonia, usted no me debe nada’. La segunda fue un faldellín de bautizo, creado originalmente para mi hija Katerina. Años más tarde lo usó también mi hija Kamila, y por último, mi adorado nieto Lorenzo. Para esa ocasión, ya tras el fallecimiento de Mili, su hija, la también talentosa diseñadora Lisa Cappalli, le añadió unos delicados lazos azules. Fue un gesto lleno de amor, memoria y continuidad”, afirmó.
Igualmente, modeló para la modista venezolana Carolina Herrera cuando realizó su primer desfile en Puerto Rico. “Carolina era una dama encantadora, muy cuidadosa con sus vestuarios, al extremo de que exigía que el entalle del traje sobrara una pulgada para que la modelo lo luciera con movimiento”, recordó.
También, en 1996, la revista ‘Imagen’ la seleccionó para una sesión fotográfica destacando la nueva colección del diseñador Oscar de la Renta.
En 1979 su vida toma otro giro
El año 1979 fue muy emblemático, ya que el 4 de enero se casó con el ingeniero mecánico Carlos Barquet León, egresado de la University of Florida, que cuenta con dos maestrías, una en ingeniería mecánica Stanford University y otra en finanzas de ‘University of California-Berkeley’.
La ceremonia se llevó a cabo en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Miramar. La recepción se celebró en The Bankers Club en el Viejo San Juan y el brindis estuvo a cargo de Anna Santisteban. La decoración estuvo a cargo de Luis Versalles, propietario de la floristería Jardines de Versalles. Con el ingeniero Barquet León procreó a sus dos hijas Katerina Isabel y Kamila María.
“Conocí a mi esposo Carlos cuando mi amiga de infancia, Florence Larroca, me lo presentó. Ella es otra hermana que me regaló la vida. Nos conocemos desde los cinco años, se convirtió en la madrina de bodas y de mi segunda hija Kamila”, destacó.
Ese también fue el año de las bodas de las dos Miss Puerto Rico, la de Lorell el 6 de enero, y el 29 de diciembre la de Vanessa.
“Como dice la canción de Rubén Blades: ‘La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida’. Vanessa, me coronó y al año siguiente yo hice lo propio con Lorell. Con el tiempo, se convirtieron en las hermanas que el destino me regaló. Celebramos juntas nuestras alegrías y nos consolamos en los momentos de tristeza, como cuando fallecieron nuestros progenitores. Y nuestros hijos se quieren mucho”, expresó.
El próximo destino sería California

Sonia y Carlos tomaron la decisión de mudarse a los Estados Unidos, cuando él recibió una oferta de trabajo y continuar estudios graduados, para esa fecha todavía no se habían convertido en padres. En ese país permanecieron cinco años hasta que se regresaron a Puerto Rico.
“Al poco tiempo de casarnos, nos mudamos a New Jersey, ya que mi esposo aceptó una oferta de trabajo. Más adelante, nos trasladamos a California, donde él completó su segunda maestría y yo realicé otro Bachillerato en Ciencias en Administración de Empresas en la Universidad de San Francisco, ‘McLaren School of Management’. Este se suma al Bachillerato en Artes que ya había completado previamente en la Universidad del Sagrado Corazón. Decidimos regresar a Puerto Rico porque yo deseaba que mis hijas nacieran aquí y contar con el respaldo de mi mamá”, aclaró la modelo, quien por parte de su pareja, sus familias están vinculadas con fundación de la Universidad Politécnica de Puerto Rico, cuyo recinto principal se encuentra en Hato Rey, que se especializa en carreras de Ingeniería, Arquitectura y Administración de Empresas.
Anécdota de una portada secreta
Sonia ha sido uno de los rostros más fotografiados. Ante la aparición de la nueva revista ‘Caras’, fundada por Marisol Malaret, le solicitaron a Sonia que engalanara la portada de ‘Imagen’ en la misma edición que competiría directamente con el lanzamiento de la nueva publicación. Todo el proceso se manejó con gran secretividad, ya que Marisol, nuestra primera Miss Universo 1970, había renunciado a ‘Imagen’ y ahora presentaría la portada inaugural de ‘Caras’.
“Puedo decir que siempre he trabajado con equipos de vanguardia. Esa portada la realizamos bajo estrictas medidas de seguridad en altas horas de la noche. El fotógrafo Raúl Torres tomó las imágenes, y tuvimos que esperar a que los empleados de Casiano Communications se marcharan a sus hogares para poder comenzar la sesión de fotos. En la primera portada de ‘Caras’ apareció Marisol, mientras que yo aparecí en la de Imagen”, manifestó Sonia.
Sonia recordó con cariño a Adrián Villeta y Arnaldo Rivera Braña con quienes conserva una profunda amistad dentro del mundo de las publicaciones en Puerto Rico. De Arnaldo conserva momentos inolvidables, destacando su aguda visión artística y creativa, cualidades que lo han convertido en un verdadero maestro del estilismo de la moda en la isla.
También recuerda con mucho cariño a maquillistas y estilistas con quienes compartió grandes momentos, como Junior Meléndez, Cristóbal Berríos, David Lang, Jaime Zequeira, Enrique Savransky, Peter Cardón, José Aznarez, Rosie Badillo, así como a los fotógrafos Raúl Torres, Iván Batista, Rafi Claudio, Ana Lluch, Arturo Melero, Cándido Ortiz y Gabriel Suau.
Más tarde, a mediados de los años 80, surgió una nueva generación de diseñadores que marcaría tendencia en la moda local. Entre ellos se encontraban Nono Maldonado, Mirtha Rubio, Harry Robles, David Antonio y Rubén Darío, quien la escogió como su musa. Su rostro apareció en numerosas portadas de publicaciones como ‘Imagen’, ‘Buena Vida’, ‘Buena Salud’, ‘Mundo de Hoy’, ‘Scene’, entre muchas otras.
“Para la actividad de las ‘Ten Best-Dressed Women’ en Puerto Rico, organizada por el periódico The San Juan Star, solía consultar con la boutique ‘Perte Casa di Moda’. Sus dueños, Johnny Suárez y Ángel Cabán, eran hombres de gran conocimiento de la moda, con un gusto elegante y refinado”, recordó.
En reconocimiento a su trayectoria y estilo, en el año 2003 fue incorporada al ‘Hall of Fame de las Ten Best-Dressed Women’ en Puerto Rico.
Más tarde, en 2002, posó frente al lente del fotógrafo-artista Adrián Villeta. “Muy agradecida a Adrián por las fotos que me tomó. Son verdaderas obras de arte… ¡piezas de museo! Cada imagen captura no solo un momento, sino una emoción, una historia. Es un privilegio haber estado frente a su lente”, expresó con gratitud.
También realizaron unas fotos junto a sus hijas, de las cuales se creó un cuadro muy especial que guarda con profundo cariño. Las imágenes forman parte del libro ‘Poetic Vision’, una recopilación del trabajo artístico de Villeta.
Dedicada a su familia, sus hijas, su nieto y al alpinismo

En la actualidad, Sonia disfruta de compartir tiempo con su nieto Lorenzo, a quien cuida ocasionalmente, y mantiene una relación cercana con su hija mayor, Katerina, quien reside en Missouri, donde dirige su propio bufete dedicado a asuntos de inmigración. Ambas hijas trabajan para la firma Barquet Stege Immigration Law que fundó la hija mayor en la ciudad de Miami.
“Mis hijas son mi mayor orgullo. En la actualidad, ambas se destacan en el ámbito profesional. Katerina se graduó de la University of Pennsylvania con una concentración principal en Psicología y dos concentraciones secundarias en Artes Teatrales y Biología. Posteriormente, cursó estudios de Derecho en ‘Cornell University’, y hoy en día es una abogada exitosa en el campo de la inmigración. Mi segunda hija, Kamila, se graduó de ‘Cornell University’ con un Bachillerato en Ciencias y una concentración adicional en Bienes Raíces. Más adelante, completó una maestría en ‘University of Chicago Booth School of Business’. Actualmente, cursa estudios de Derecho en ‘Florida International University’”, resaltó.
Escala la montaña más alta de África
Una de sus conquistas más recientes ha sido dedicarse al alpinismo, afición que descubrió cuando residió en California, que emprendió con su compañero de vida, una vez crecieron sus dos hijas.
“Para ese tiempo vivía en Los Ángeles, y fue allí donde descubrí mi amor por la naturaleza a través del senderismo de montaña de altura. Los fines de semana, mi esposo y yo nos aventurábamos por diferentes montañas. A veces nos tomaba hasta doce horas subir y bajar las montañas. Por ejemplo, White Mountain, que tiene una elevación de 14,252 pies. Acampar allí, contemplar esas vistas panorámicas y un cielo estrellado era la gran recompensa”, indicó.
Más adelante, algunas amistades los animaron a ir más allá: alcanzar la cima del monte Kilimanjaro, en África. Como parte de su preparación, escalaron varias montañas y se sometieron a un entrenamiento riguroso durante seis meses para lograr su objetivo en el territorio africano.
“Escalamos muchas montañas antes de alcanzar nuestro objetivo. Nos tomó siete días de esfuerzo, adaptación y resistencia llegar a la cima. El 6 de agosto de 2016, a las 7:30 de la mañana, llegamos a Uhuru Peak, en el monte Kilimanjaro, con una elevación de 19,341 pies, al noroeste de Tanzania. Fue un reto cumplido. Me sentí profundamente emocionada al colocar la bandera de Puerto Rico en el punto más alto del continente africano. Ver el amanecer desde esa cima fue una experiencia inolvidable”, relató con orgullo.
Sonia no quiso concluir la entrevista sin antes exhortar a las mujeres que se preparen en la profesión que deseen y que se propongan unas metas hasta cumplirlas.
“Siempre aconsejo a toda mujer que estudie y sea independiente, porque aquella que no se prepara, ya sea mediante una carrera o un oficio, estará limitada de por vida. Crie a mis hijas para que se fijaran metas profesionales y no dependieran de nadie. Y me hicieron caso”, concluyó con satisfacción la reina de las cuatro coronas.