Por Anilyn Díaz Hernández
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Presenciar el Debí tirar más fotos (DtMF) World Tour en otro país es otra cosa. La gira emprendió el 21 y 22 de noviembre de 2025 en el Estadio Olímpico de Santo Domingo, República Dominicana, justo dos meses después del éxito sin precedentes en la industria del entretenimiento musical en vivo en Puerto Rico que tuvo la primera residencia del artista urbano en el Coliseo José Miguel Agrelot, popularmente conocido como el ‘Choliseo’ en la ciudad capital, San Juan. De la República Dominicana, la gira se movió a México y Costa Rica en diciembre, e inició el 2026 con paradas en Chile, Perú y Colombia.
Apenas en sus primeras tres paradas, la gira batió récords de asistencia y ganancias económicas de Shakira, Karol G, Justin Bieber, Coldplay y del propio Bad Bunny, Según el periodista de la sección de Negocios de la revista digital Billboard, Eric Frankernberg, “las tres primeras paradas de la gira recaudaron más de 100 millones de dólares”. Al momento lleva presentaciones en tres países más, cuyo análisis estadístico lo posicionará definitivamente como el rey de los recaudos en giras mundiales de cualquier artista latinoamericano y caribeño.

La mezcla del género urbano con músicas tradicionales regionales y símbolos patrios puertorriqueños, sumada a la distancia física del suelo borincano, son algunos de los ingredientes de una fórmula de entretenimiento que esta gira internacional presenta como una carta de amor a Puerto Rico desde el extranjero. La fusión de estos elementos evoca un sentimiento híbrido de nostalgia por quienes se han ido y celebración de identidad colectiva que nos envuelve como parte de una cultura rica en tradiciones, viva y llena de historias que hallan afinidad con las realidades de países hermanos en América Latina y el Caribe.
-Aciertos y colaboraciones
El espectáculo dura aproximadamente tres horas y se replica con algunas variantes de repertorio y artistas invitados en cada país. La lista de canciones por show de la gira comprende casi todos los 17 temas del álbum homónimo, DtMF. Temas como NUEVAYoL, VOY A LLeVARTE PA PR, BAILE INoLVIDABLE, WELTiTA (con Chuwi), EL CLuB, BOKeTE, KeTú TeCree, KLOuFRENS, TURiSTA, CAFé CON RON (con Los Pleneros de la Cresta), PIToRRO DE COCO, LO QUE LE PASÓ A HAWAii, EoO, LA MuDANZA y, por supuesto, DtMF, son piezas constantes en este proyecto. Por tanto, las líricas en la selección de temas de esta gira son predominantemente llanas y no tan cargadas de palabras soeces típicas del trap que caracterizó discos anteriores del artista.
Uno de los aciertos de esta producción en vivo es incluir otras canciones y éxitos previos de Bad Bunny a través de colaboraciones con artistas invitados, mayormente del género urbano o el pop latino. De hecho, las colaboraciones representan un elemento característico de desprendimiento de egos en aras de fortalecerse como colectivo en el género urbano desde sus inicios y desarrollo en Puerto Rico, donde nació este movimiento. Tanto en el reggaetón, como posteriormente en el trap, se estila participar en dúos, tríos y a veces hasta en grupos mayores en grabaciones y conciertos, así como en los estudios de grabación a través de coproducciones. Basta con darle un vistazo a la lista de productores de DtMF, para notar la cantidad de productores por cada canción, en algunos casos junto a DJs y figuras de renombre como el caso de Eduardo Cabra, uno de los co productores de WELTiTA, conocida por su estribillo “te voy a dar una vuelta por la playita”.

En cuanto a artistas invitados al momento en la gira DtMF, en la República Dominicana, por ejemplo, se invitó al artista de bachata Romeo Santos. El reggaetonero puertorriqueño Jhayco acompañó a Bad Bunny en Costa Rica. En México, donde hubo ocho presentaciones y batidas de récords de asistencia, estuvieron como invitados la banda tejana Grupo Frontera, los colombianos Feid y J Balvin, el pionero de los corridos tumbados Natanael Canoy, caracterizados por sus líricas alusivas a lujos y ‘maleanteo’, y la reconocida cantautora mexicana Julieta Venegas, cuyas líricas sutiles y poéticas fueron tarareadas por el artista y contrastaron con el estereotipo generalizado de Bad Bunny.
En Chile vimos a la artista mexico-americana Becky G y el dúo reggaetonero boricua, Jowell y Randy. Estos sorprendieron con una extensa participación catalogada por los asistentes como un miniconcierto dentro del concierto principal. Increíble la aceptación del público y la acogida a este dúo, asunto que no se resalta comúnmente en Puerto Rico. Son súper populares allá.
En Colombia se invitó a Li Saumet, la cantante de la banda colombiana Bomba Estéreo, al reggaetonero boricua Arcángel y a la superestrella colombiana Karol G. En Perú, estuvo el artista urbano puertorriqueño Ñengo Flow con quien Bad Bunny cantó «Safaera», uno de los mayores éxitos del artista en y fuera de Puerto Rico.
Además de estos intérpretes invitados, otro atractivo para el público fue la zona de ‘La Casita’, que ha viajado también en el tour. En esta zona exclusiva se ven, al igual que ocurrió en la residencia de verano en Puerto Rico, figuras de los países visitados, así como artistas internacionales de la música y otros ámbitos del entretenimiento.
-De la Residencia a la gira mundial

La residencia artística No me quiero ir de aquí marcó todos los aspectos de la vida cotidiana en Puerto Rico durante el verano de 2025, desde aspectos de tránsito, planificación urbana, uso de transporte colectivo, horarios de empleos, hasta alquileres y una ola de turismo cultural sin precedentes, economías paralelas y alternativas. Generó cientos de empleos y actividad económica en industrias relacionadas al entretenimiento, por ejemplo, en proyectos de cine y televisión, salas de presentaciones y rutas gastronómicas alrededor de nuestro país isleño. Sobre todo, tuvimos una invasión de despliegues en anuncios de todo tipo y plataforma que tomaron los símbolos de la residencia para revestir campañas publicitarias. Todo giró en torno a Bad Bunny por tres meses y una ñapa titulada No me quiero ir de aquí: Una más, que le regaló gratis al mundo a través de Amazon Prime Video, Amazon Music y Twitch el 20 de septiembre de 2025.
La acogida masiva de la residencia por parte de grupos intergeneracionales, interraciales, de diferentes etnias y procedencias nacionales, niveles educativos y de educación (que no es lo mismo ni se escribe igual), clases sociales, definiciones de género y de todo tipo de manifestación de la diferencia, conmovió a miles de personas de espectros políticos e intereses diversos, unidos por el orgullo patrio y por el deseo de mostrarse ante el mundo como ‘la casita de Bad Bunny’, esa que viajaría luego ‘de Puerto Rico pa’l mundo’. Los ojos estaban puestos sobre nosotros; todavía lo están y estarán mientras viaje la gira. En San Juan, durante la residencia, no hubo un incidente que lamentar en el ‘Choliseo’ (excepto las amenazas imprudentes de ICE con irrumpir en los predios). El público asistente al Coliseo José Miguel Agrelot, tanto al espectáculo como a las instalaciones publicitarias y artísticas en las afueras del venue, dio cátedra en muestras de civismo y se unió en lo que ya vemos fue un revivir puertorriqueñista no esencialista que dio un empuje a la autoestima colectiva boricua y provocó reacciones de políticos, admiradores, detractores, debates generacionales, así como muestras artísticas formales y artesanales que sirvieron de inspiración para el ‘look and feel’ de la gira DtMF a nivel mundial.
Para los boricuas fuera de Puerto Rico, la gira es una experiencia surreal. Se pierde el sentido de lugar y se siente un Puerto Rico cercano, cálido aún en climas templados, comparado con una gran parranda de madrugada, de esas buenas con músicos de verdad que tocan y se nos sale el corazón del pecho cuando los tambores y los vientos metales suenan. Pleneros, bailarines, en fin, el espectáculo montado para la gira DtMF World Tour recrea una fiesta entera hasta el último segundo del show.
Tanto la puesta en escena como el material de apoyo audiovisual se complementan de modo perfecto y atinado en esta gira y hacen un despliegue de símbolos patrios, a lo afro-jíbaro moderno, que conmueve a los boricuas en la diáspora, ese espacio múltiple y translocal de los puertorriqueños desparramados por el mundo. Ver cada concierto de esta gira desde nuestros ojos se torna en una experiencia sensorial similar a un sueño y de cuya fantasía despertamos ante múltiples puntos de seguridad y acercamientos de ventas un tanto invasivos de comerciantes ambulantes que hacen ‘su agosto’ en los alrededores de los venues, prácticamente todos estadios nacionales u olímpicos con cupos mayores de 40 y 50 mil personas. Para algunas personas, el tramo de entrada de las calles hasta dentro de los estadios internacionales puede ser abrumador, ya que no compara con el despliegue comercial de instalaciones inmersivas que vimos en las afueras del Choliseo durante los meses de la residencia de Bad Bunny en Puerto Rico.

En los estadios enormes, creados originalmente para eventos deportivos, los gritos del público se sienten vibrar y rugir como cuando tiembla la tierra o pasa un tren de esos pesados cerca de un edificio. El público ‘mete miedo’, además que se saben empoderados, así que hay que respetarlos. No tenemos estadios así en Puerto Rico, así que es imposible no impresionarse desde antes que suene una nota musical, al entrar a estos ‘venues’ donde se llevan a cabo los espectáculos de la gira.
Los boricuas ‘se han tirado la tela’ en cada presentación fuera del país, como si a través de la vestimenta gritaran a los cuatro vientos que conocen de primera mano los códigos de esta gira. Pero también la fanaticada siguió los códigos simbólicos de la residencia y buscó vestirse con productos alusivos al álbum DtMF: Camisetas, gorros, abrigos con imágenes del sapo concho, las sillas de resina con las matas de plátano detrás, las amapolas y flores de maga, y, por supuesto, las pavas. Sin ánimos de prepotencia, vale afirmar que esto abonó al orgullo de sentirse proveniente de un país con una fuerza arraigada en su cultura popular y en una industria del entretenimiento vibrante, que representa uno de nuestros productos mayores de exportación, no necesariamente entendido ni apoyado así por las políticas públicas sobre cultura.
-Similitudes, contrastes e ideas ‘al aire libre’
Atada a la diferencia en las salas de presentación (coliseo versus estadios) se halla el diseño de producción, uno muchísimo más sencillo en escenografía que lo visto en la residencia en Puerto Rico. Al tratarse de venues tipo estadios abiertos y a la intemperie, la producción dependió de trasladar ‘la casita’ y ajustarla como pieza única de escenografía en los espacios que –para colmo– varían en cada recinto. La gira depende casi en su totalidad del diseño de luces inteligentes, perseguidores potentes y de videos constantes, tanto en vivo como pregrabados, proyectados en pantallas gigantes de altísima definición. Mis felicitaciones al equipo audiovisual que, ante los retos que implica tomar y proyectar video y, encima, amplificar sonido a través de distancias amplias en las que la falta de sincronización siempre es un reto, logran acompañar con precisión el ‘rundown’ del evento.
Los videos son diferentes a los producidos para la residencia en Puerto Rico. Están ‘nacionalizados’, en el sentido de ajustarse al país de cada parada de la gira, dándole un toque de cercanía a pesar de lo extremadamente local de la puesta en escena de DtMF. Esto lo vemos desde el inicio del espectáculo con los vídeos de una pareja de adolescentes representada en cada país por personas de origen de dicho país, quienes recitan a modo de rap la estrofa de introducción del tema LA MuDANZA.
En cuanto a los videos en vivo durante la gira, también cumplen la función de acercar al público y hacer de un espacio gigante un ambiente más íntimo y personalizado. La inclusión del público en pantallas, intercalada por supuesto con Bad Bunny, sus músicos, invitados y bailarines, fue constante y balanceada. El uso de efectos, como los círculos verdes en la canción KLOuFRENS, no fallaron ni defraudaron. El público se ha mostrado consistentemente contento en cada presentación con los intentos de la producción de conectar con elementos algunos elementos culturales puntuales de cada país de la gira, ya sea a través de solos de cuatro de José Eduardo Santana con frases musicales, como lo vimos en Chile con piezas de Violeta Parra y Víctor Jara, o con el texto que lee el personaje Concho y frases del argot popular de cada país. Otros aspectos, tales como la inclusión del cineasta Jacobo Morales, tal vez no quedan tan claros para públicos no relacionados con la cultura popular puertorriqueña. Podría cubrirse un poco más su figura y traducirse ‘lo puertorriqueño en él’ si se incluyen cintillos de identificación a la escena donde aparece Jacobo, dándole mayor significado y pertinencia a su intervención pregrabada.

Estos asuntos de ‘traducción simbólica’ son importantes para conectar con los públicos en eventos musicales. Traducir lo local y complacer al público, en particular públicos famosos, como el chileno, que reconoce su poder como consumidores, pero también fanáticos de ciertos artistas, puede ser un reto. En el caso de que el público solicite canciones fuera del libreto, que requieren trámites de derechos o reconocimiento de límites de jurisdicción económico, política y legal que toman tiempo, esto es más difícil aún, ya que esos detalles no se le dan al público. Algo así pudo haber ocurrido con la solicitud del tema 120 en Chile, pero solamente una entrevista lo esclarecerá, si ocurre.
Sobre las similitudes entre la gira mundial y la residencia en Puerto Rico, al entrar a los estadios internacionales el público asistente también recibe cordones tipo lanyards, con su cámara fotográfica de luces que se sincronizan con el ritmo y el tono de cada canción (y se quedan encendidas por horas y a veces días posteriores a su activación). El cordón del lanyard no es igual al de la residencia, así que, si lo tiene, guárdelo como pieza de colección.
Un dato interesante y justo, que apunta a impedir estafas en la reventa de boletos es que en algunos de estos estadios internacionales en los que se ha presentado la gira DtMF World Tour, es requerido registrarse con cédulas de identidad que deben ser provistas en uno o más puntos de seguridad antes de acceder a los estadios. Políticas similares podrían evitar las estafas que hubo en Puerto Rico y a través de las redes sociales con boletos falsos o revendidos a precios exorbitantes para funciones de la residencia en Puerto Rico. Sin embargo, esto también dificulta la transferencia de boletos en caso de no poder asistir al evento.
-Experiencia local de resonancia global
El DtMF World Tour es en esencia es una presentación de asuntos muy locales atados a la realidad personal y profesional del fenómeno Bad Bunny y la cotidianeidad puertorriqueña, pero con estrecha conexión a causas y situaciones comunes en la región latinoamericana y caribeña, ámbitos translocales en los que transitan boricuas, así como también los sujetos e instituciones globales.
En este sentido, el concepto del disco y la gira de DtMF, bien pudiera entenderse –por una parte– dentro de la corriente de revisionismo histórico en Puerto Rico. En esta se cuestionan las historias oficiales y a través de la investigación se confrontan y salen a la luz datos y hechos que históricamente nos fueron ocultados o invisibilizados en todas las disciplinas del saber, mayormente académicas, pero también institucionales que atraviesan todo un modo de vida, la memoria y autoestima colectivas. Por otro lado, el concepto de DtMF también busca conectar con personas, comunidades, grupos emergentes y juventudes a un plano común en el que el desplazamiento, el discrimen y abuso económico se tornan en problemas políticos, desigualdad e inequidad que también permean instituciones gubernamentales, privadas y hasta familiares.

En ese sentido, un fenómeno como Bad Bunny no puede entenderse en el vacío ni descartarse en debates inútiles de cultura popular versus erudita, que solamente ignoran un Puerto Rico que lamentablemente se le ha dejado como herencia a las nuevas generaciones. Bad Bunny, las letras de sus canciones previo al disco más reciente, la temática materialista de quien añora acceder a códigos lejanos en un momento a su poder adquisitivo, todo esto y más en su producto musical es resultado de un legado cultural, social y económico muy complejo en el que la educación (pública y cada vez más también la privada) ha sido menospreciada. Para entenderles, hay que imaginar que las nuevas generaciones de adolescentes y jóvenes adultos como Benito han vivido toda su vida entre crisis económicas y desastres naturales, escándalos de corrupción, conservadurismo rampante, desconexión con nociones del cuerpo y el manejo de emociones. Han visto discriminación por raza, orientación sexual, definición de género y para colmo, por el género musical que prefieren.
Por otra parte, Bad Bunny como sujeto artístico cada vez más consciente de su situación política (“millonario sin dejar de ser del barrio”) no puede entenderse sin considerar una ola creciente de artistas del patio que marcaron generaciones y circuitos de intercambios artísticos internacionales que sirvieron de base para la industria del entretenimiento musical en vivo como la conocemos hoy. Pudiéramos hablar en otro momento de finales del Siglo XIX y las primeras décadas del XX, los espectáculos para turistas blancos en los hoteles a mediados de los 1950s, pero prefiero posicionarme en el ámbito popular comercial de corte masivo desde Menudo y su exposición de Puerto Rico ante el mundo (ellos también llenaban estadios internacionales que hoy recorren artistas puertorriqueños). Y en cuanto al ámbito de crítica social (sin ánimos de evadir la canción protesta de los sesenta y setentas), podemos referirnos a Fiel a la Vega como semilla, a la carrera global de Ricky Martin, la influencia ineludible de Residente, como antecedentes de lo que hoy es Bad Bunny. En particular en DtMF, Bad Bunny parecería tomar de Hijos del Cañaveral y eventualmente Afilando Los Cuchillos, piezas que en una línea de tiempo y contenido anteceden a LO QUE LE PASÓ A HAWAii. No embalde, la cantante iLe interpretó una de las mejores versiones de dicha canción en la residencia de verano No me quiero ir de aquí. ¡Parapelos! Son artistas con una hermandad subyacente, eslabones de una cadena de artistas jóvenes adultos radicalizados –tal vez no en el sentido socialista, sino desde un contexto político, económico, racial y cultural anticolonial. Son artistas de casas disqueras distintas, algunos independientes de estas, pero coinciden en el ecosistema musical popular actual puertorriqueño que revisa y recorre historias borrosas de nuestro pasado. En esa búsqueda, emerge la creatividad y conectan lo local con lo global, pero más aún, con lo translatinoamericano. Una gira con temas tan específicos de Puerto Rico, como DtMF, no sería posible si algunos de esos artistas no hubieran arado el camino para Bad Bunny.
-Pausa la gira para batir otro récord en los Grammy’s
En la madrugada de hoy lunes, 2 de febrero, para no dejar de sorprendernos, Bad Bunny volvió a hacer historia al convertirse en el primer artista latino y latinoamericano en obtener el mayor galardón de los Grammy’s anglosajones: “Mejor Álbum del Año”, en adición a “Mejor Álbum de Música Urbana” y “Mejor Interpretación de Música Global”. No es por pura suerte que una Academia repleta de músicos, productores, educadores y gestores culturales mayoritariamente estadounidenses reconozca el proyecto DtMF, que –por cierto– figuró también en las primeras cinco posiciones de las 20 Producciones más sobresalientes de 2025 de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. Es una hazaña enorme del artista y un equipo de trabajo completo que trabaja todos los niveles de producción con una disciplina notable. Especialmente en el contexto histórico en que nos encontramos en Puerto Rico y más aún, en medio del terror autoinfligido por las políticas internas y exteriores de corte discriminatorio en los Estados Unidos, dichos premios toman mayor relevancia.

“Mami, gracias por parirme en Puerto Rico”, dijo Benito en español, sabiéndose voz y eco de los puertorriqueños y puertorriqueñas de aquí y millones de boricuas y otros latinoamericanos y latinos allá en los Estados Unidos y el mundo. En ese instante, se nos cortó la voz y nos convertimos en buena vibra para que él no llorara y se levantara con la frente en alto de la silla en esa mesa donde estaba procesando ese momento en aparente soledad y humildad. Recogió su premio dignamente y dijo en español –desde ese país y a través de una cadena de televisión de habla inglesa– nuestro nombre favorito: ¡Puerto Rico…!
El DTMF World Tour ajustó fechas en su itinerario y pausó por la ya se perfila como una controversial participación del artista en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, que se llevará a cabo en California el próximo domingo, 8 de febrero de 2026. Sin duda, las navidades se extienden hasta ese día. Será la única presentación de Bad Bunny este año en los Estados Unidos y solamente por 13 minutos, la más vista en televisión anualmente. Será el tiempo suficiente para añadir ‘bailes inolvidables’ a su carta de amor a Puerto Rico desde el extranjero. Al final, como el propio Benito dijera al recoger su primer premio esta madrugada en la gala de los Grammy’s, “The only thing more powerful than hate is love”.
La gira se reanudará a mediados de este mes, posterior al Super Bowl y visitará enormes estadios en ciudades de Argentina, Brasil, Australia, Japón, España, Portugal, Alemania, Los Países Bajos y Holanda, el Reino Unido, Francia, Suecia, Polonia, Italia y Bélgica, donde cierra el tour el 22 de julio 22 de 2026.
*(La autora es catedrática en la Universidad de Puerto Rico, productora e investigadora independiente para proyectos de cine, televisión y eventos musicales, y posee un Doctorado en Comunicación con énfasis en Política Cultural de medios y entretenimiento de UMass-Amherst).