Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El actor Jonathan Cardenales completa un 2025 con proyectos en la escena teatral que le han brindado gran satisfacción.
Cardenales estuvo en los primeros meses del año con el montaje de “Santas y perversas”, de Florentino Rodríguez y Producciones Aragua, en cartelera en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce. “Fue un proyecto maravilloso. El autor José Warletta viajó a Puerto Rico a vernos. Eso nos dio mucha adrenalina para poder cumplir con las expectativas de nosotros mismos. Ese proyecto se está haciendo ahora mismo en España”, afirmó, en entrevista con la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Para Semana Santa, el histrión protagonizó la obra “La vida de Jesús” en Carolina, en un montaje de Florentino Rodríguez. Esta experiencia marcó a Jonathan porque justo en ese momento su pequeño hijo Aster se hallaba en el hospital. “Todo el mundo estaba en oración y al hacer ese personaje tan mítico, pues hubo una escena de un pasaje de Jesús donde dice, ‘dejen que los niños vengan a mí’, y una de las actrices me trae un niño y eso me quebró por todo el peso que llevaba dentro por la hospitalización de mi hijo, que se debatía entre la vida y la muerte. Fue fuerte tener al niño ahí. Como actor me rompí y no pude continuar por unos segundos, que para mí resultaron eternos. No pude contener las lágrimas. Los demás compañeros trataron de resolver (la escena) … Para mí, fue algo bonito porque me hizo sentir humano”, narró Cardenales aún conmovido.
“La Boda de OT Low Covadonga”, una adaptación de la dramaturga y directora Alina Marrero, formó parte también de las producciones del año; en la que intervino en octubre. “Hacer clásicos resulta maravilloso. Uno siempre se queda con mucho aprendizaje. Además, Alina es una directora muy particular que ausculta y exige mucho al actor. Pide actuaciones orgánicas, sabe qué botones apretar -hablando emocionalmente- para poder lograrlo. Creo que se logró un trabajo maravilloso. Fue una adaptación, no 100 por ciento ‘Otelo’ de Shakespeare. Ella rescató unos parlamentos buenísimos que retrataban el machismo de la época, que coinciden perfectamente con lo que está sucediendo hoy con todos estos crímenes de odio que hemos vivido en los últimos años. Veo que fue muy asertiva, muy pertinente para el Puerto Rico de hoy”, indicó Cardenales sobre la puesta en escena en Moneró Café Teatro & Bar en Bellas Artes de Caguas.
Jonathan subrayó que siempre ha estado muy receptivo a unirse a producciones teatrales. Por eso, hizo “Corruptos” en Moneró Café Teatro & Bar, y volvió a estar en cartelera inmediatamente con “La Boda de OT Low Covadonga”.

Sobre “Corruptos” -junto a Ana Isabelle, Carlos Esteban Fonseca, Oscar Guerrero, JJ Pérez Velázquez y Leru Ruiz – Cardenales precisó, “esta obra fue bien interesante porque verdaderamente es cine. Había que darle ese tratamiento bien realista para que sea creíble lo que pasa. Por las exigencias del público puertorriqueño, nosotros adaptamos (la pieza) para que no fuera tan densa y más digerible. Fue un éxito rotundo. Estas funciones fueron para probar la obra, porque volvemos en 2026 con una gira. (Recibió) críticas muy buenas y gran acogida”.
Sin pausa y mucha entrega -que lo caracteriza- el actor integró el elenco de “El Lazarillo de Tormes” en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce. “Llevamos varios años haciendo la obra para escuelas”, apuntó. Interpreta en el mismo montaje a varios personaje, como el ciego de Salamanca, el Caballero de Toledo y un feligrés.
Cada paso en la carrera actoral de Jonathan ha tenido que lucharlos, porque la evolución “no ha sido fácil”. Explicó que, quizás, los “recursos en los que yo crecí no eran favorables para este tipo de carrera. Inevitablemente, me comparo con otros (colegas) de mi generación que vivieron dentro del ambiente actoral y tienen una educación más ligada al arte, unos conocimientos que yo tuve que aprender más rápido y técnicas que adquirí en el lapso universitario. Veía a otros compañeros con destrezas de baile, canto… No se me hizo fácil”.
En sus días como estudiante de la Escuela Superior Dr. José N. Gándara en Aibonito, Jonathan Cardenales Rolón comenzó a interesarse por la actuación por puro accidente. Como había completado todos sus cursos electivos, solo tenía dos opciones: paternidad y maternidad responsable o teatro. Seleccionó teatro, ya que siendo tan joven no se veía tomando la otra clase.
Al matricularse en teatro conoció, entonces, a la maestra y directora Tita Alicea, quien con el tiempo fue quien entendió que tenía talento y lo recomendó para un taller de cine-escuela en el verano de 1999 en la Universidad del Turabo en Gurabo, bajo la dirección de Edwin Reyes e Ivonne Belén. Ellos fueron los primeros que le sembraron esa semillita por el séptimo arte. Los participantes del taller -en su mayoría de Caguas- desarrollaron la película “Punto final”, protagonizada por Pablo Tufiño y Ernesto Concepción, hijo. Cuando se celebró la premier, Jonathan no quiso ver la cinta porque pensaba que no servía para esa disciplina, hasta que un “ángel” (Ernesto Concepción, hijo) lo alentó a que siguiera en la actuación de manera profesional, que lo estudiara en la universidad, ya que percibía talento en este muchacho de campo cuyas raíces estaban en el trabajo bajo el sol.
Jonathan Cardenales fue aceptado en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (2000 al 2006), donde conoció a los profesores Dean Zayas, Idalia Pérez Garay y José Félix Gómez, quienes moldearon aún más su talento innato.
Durante la vida universitaria, el artista comenzó a trabajar con los productores Vicente Castro y Jorge Luis Ramos. El histrión fue recomendado a la primera audición por sus profesores. Completó su bachillerato en Artes Dramáticas en la Universidad de Puerto Rico.