Por Isamari Castrodad
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El espectáculo Cubanísimo, que celebró recientemente su tercer aniversario en el Chico Cabaret del Fairmont Hotel San Juan, no es solo una propuesta musical: es un pequeño fenómeno cultural que late al ritmo de Santiago de Cuba en pleno Caribe boricua.
Antes de que suene la primera nota, algo ya se siente distinto. El murmullo del público, las miradas expectantes, la promesa de una noche caribeña sin artificios. No todos los espectáculos resisten tres años en cartelera, y menos con funciones semanales. Cubanísimo sí. Cada domingo, a las ocho de la noche, el lobby del hotel se transforma en una embajada sonora de Santiago de Cuba, un punto de encuentro donde la tradición se mezcla con el virtuosismo contemporáneo.
No solo me cautivó la maestría musical del conjunto y su son vibrante, sino también la amplitud de su propuesta: un repertorio diverso, arreglos exquisitos y una energía escénica excitante.
Como periodista, mis ojos se movían constantemente entre la tarima y el público. Observaba quién se levantaba a bailar, quién grababa emocionado, quién gritaba de alegría cuando comenzaba una canción. La respuesta del público era un espectáculo en sí misma: espontánea, cálida, contagiosa. Había un sentido de comunidad, de celebración compartida.
Me emocionan profundamente estas propuestas de calidad que se gestan en Puerto Rico, creada por músicos comprometidos, talentosos y con un claro propósito artístico.
El talentoso grupo está compuesto por su director, Jesús Algarín y los músicos: Carmen Jiménez, Gilberto Félix, Freddy Camacho, Félix Juan Algarín, Miguel Ortiz y Juan Ortiz. La función a la que asistí tuvo además invitados de lujo: Andrés Cárdenas, Jeren Guzmán y una participación especial de Freddie Rivera, integrante de El Gran Combo de Puerto Rico.
El repertorio seleccionado resultó en un recorrido diverso de clásicos que evocaban nostalgia: ‘Cúcala’, ‘El cuarto de Tula’, ‘Mayarí’, ‘Qué te pedí’, ‘La cumbancha’, ‘La negra Tomasa’, ‘Ahora sí’, ‘La rosa oriental’, ‘Obsesión’ y ‘Lo que un día fue no será’.
Los asistentes, además de aplaudir y bailar, también tarareaban con precisión las letras que se paseaban desde el anecdotario popular y la crónica de una tragedia, hasta la añoranza por un amor o un reclamo lleno de despecho. La voz de Carmen Jiménez se apoderó de la pasión vocal de La Lupe y el público impresionado le correspondió con una merecida ovación. Cada interpretación estuvo cargada de cadencia, sabor y emoción; un homenaje vivo a la música santiaguera que, al mismo tiempo, se siente fresca y auténtica.
En un país donde la oferta cultural lucha por sostenerse, Cubanísimo se distingue como un proyecto que apuesta por la excelencia y la continuidad. Es música, sí, pero también memoria, identidad y resistencia caribeña. Una cita dominical que merece repetirse.