Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
La música es una fuerza fantástica de vida. Y la historia del cantautor Eduardo Rodríguez lo confirma. Cuando la pasión de la notas musicales y el pentagrama cautivan, no hay espacio para retroceder. El músico bayamonés se presentará en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP) el sábado, 6 de diciembre (8:00 de la noche) y domingo, 7 de diciembre (3:00 de la tarde) con el concierto ‘Letras para mi patria’. Un espectáculo donde el cantautor ofrecerá sus líricas e historias.
Inspirado por su progenitora y su hermano Luilli (también músico) el artista nacido en Bayamón emprendió sin saber un camino por senderos misteriosos que lo llevarían al apego por la música.
“Un día tomé una guitarra -tendría como 14 años- y me puse a practicar sin saber, con el libro de ‘Piro Suárez’… y me puse aprender por mi cuenta. Más tarde, me matriculé a tomar clases de guitarras los sábados. La primera canción que aprendí fue ‘Verde luz’. Y entendí que la música se iba convirtiendo en una pasión. Tanto así, que como a los 16 años, junto a unos compañeros hicimos una banda donde tocábamos rock en español y ‘heavy metal’ en actividades y días de talentos”, recordó Eduardo Rodríguez en conversación vía telefónica.
Al ingresar a la Universidad de Puerto Rico (Recinto Río Piedras) entró al departamento de humanidades, y posteriormente, se cambió a educación musical con la guitarra clásica como instrumento. Oportunidad para formar parte por dos años con la Tuna de la Universidad de Puerto Rico junto a Gregorio ‘Goyo’ Acevedo. Aprendió a tocar pandereta; y tomó clases para educar su voz.

“En mi segundo año de universidad decidí dejar la música para estudiar filosofía y teología. Pensé, que lo mío podría ser el sacerdocio (Iglesia Católica). Había tocado la guitarra en algunos coros de la iglesia. Me trasladé para la Universidad Central de Bayamón y terminé el bachillerato en Filosofía; y estuve un año sin tocar”, explicó el cantautor.
“El sacerdote Mario González me dijo que quería que tocara la guitarra y cantara en todas las misas, lo que reactivó mi interacción con la música. Retomé la guitarra en el seminario. Y estuve siete años en el proceso de ser sacerdote. Llegué a ser ordenado diácono en Haití. Viajé a Roma, España, Venezuela y estudié en varios lugares. En esos lugares siempre encontraba una guitarra y tocaba en los coros. Le brindaba clases a amistades y amigos seminaristas. Y en 2011 salí del seminario, tras caer en una crisis porque me sentía triste y solo. Tenía una lucha conmigo sobre si continuar, pero me seguía obligando. Hasta que estando en Roma, decidí salirme del seminario”.
Rodríguez optó por regresar a Puerto Rico y volver a estudiar música. Ingresó de nuevo a la UPR para retomar lo comenzado. Y a partir de ese momento empezó a componer sus temas. En solo un semestre escribió 15 canciones (letra y música). Nuevos retos comenzaron a tomar forma tocando en diversos lugares. Formó un grupo de dos guitarras y un cajón con la mira de presentar sus canciones originales y ‘covers’. Pero luego de esa experiencia estuvo nueve años sin tocar.
“En 2023 conocí a mi esposa, y en ella encontré un apoyo extraordinario. Me sentí motivado. Me matriculé en la Universidad Sagrado Corazón en un programa de producción musical, porque deseaba trabajar todo lo referente a mis grabaciones. Ya hacía unos años, había grabado cinco canciones en un estudio y había visto lo costoso que resultaba el proceso. Las canciones grabadas las publiqué y salieron por Spotify, y corrieron por todos lados. Y entonces, estuve otro tiempo sin publicar”.
El poco tiempo disponible y sus múltiples responsabilidades como maestro y coordinador del Departamento de Religión en un Colegio Católico y su labor como profesor en dos universidades, imposibilitaba espacio para la música. Pero, la música era su pasión y su respirar.
En la clase de producción musical aprendió lo básico de como mezclar. Y organizó un estudio de grabación casero.
“Empecé el año pasado a grabar, y ya tengo 12 canciones grabadas. Yo lo hago todo, incluso, otros instrumentos como cuatro puertorriqueño, maracas, entre otros, para dar a conocer mi música, ya registrada. Ya son 17 canciones las publicadas”, destacó con emoción.
“En la Fundación voy a tocar con mi guitarra y a compartir mis canciones -por una hora y media- e invité a mi estudiante Raymond Siaca (percusionista que estudia en el Conservatorio de Música de Puerto Rico) para que toque una canción conmigo”.
Boletos disponibles en https://tienda.prpop.org o 787.724.7165.