La vocación del cantautor Eduardo Rodríguez

El concierto ‘Letras para mi patria’ el sábado, 6 de diciembre a las 8:00 de la noche; y domingo, 7 de diciembre a las 3:00 de la tarde, en la Fundación llevará a conocer la bonita historia de este apasionado músico.
En la Fundación Eduardo Rodríguez tocará sus canciones en compañía de su guitarra. (Foto suministrada).

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La música es una fuerza fantástica de vida. Y la historia del cantautor Eduardo Rodríguez lo confirma. Cuando la pasión de la notas musicales y el pentagrama cautivan, no hay espacio para retroceder. El músico bayamonés se presentará en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP) el sábado, 6 de diciembre (8:00 de la noche) y domingo, 7 de diciembre (3:00 de la tarde) con el concierto ‘Letras para mi patria’. Un espectáculo donde el cantautor ofrecerá sus líricas e historias.

Inspirado por su progenitora y su hermano Luilli (también músico) el artista nacido en Bayamón emprendió sin saber un camino por senderos misteriosos que lo llevarían al apego por la música.

“Un día tomé una guitarra -tendría como 14 años- y me puse a practicar sin saber, con el libro de ‘Piro Suárez’… y me puse aprender por mi cuenta. Más tarde, me matriculé a tomar clases de guitarras los sábados. La primera canción que aprendí fue ‘Verde luz’. Y entendí que la música se iba convirtiendo en una pasión. Tanto así, que como a los 16 años, junto a unos compañeros hicimos una banda donde tocábamos rock en español y ‘heavy metal’ en actividades y días de talentos”, recordó Eduardo Rodríguez en conversación vía telefónica.

Al ingresar a la Universidad de Puerto Rico (Recinto Río Piedras) entró al departamento de humanidades, y posteriormente, se cambió a educación musical con la guitarra clásica como instrumento. Oportunidad para formar parte por dos años con la Tuna de la Universidad de Puerto Rico junto a Gregorio ‘Goyo’ Acevedo. Aprendió a tocar pandereta; y tomó clases para educar su voz.

El músico perteneció a la Tuna de la Universidad de Puerto Rico. (Foto suministrada).

“En mi segundo año de universidad decidí dejar la música para estudiar filosofía y teología. Pensé, que lo mío podría ser el sacerdocio (Iglesia Católica). Había tocado la guitarra en algunos coros de la iglesia. Me trasladé para la Universidad Central de Bayamón y terminé el bachillerato en Filosofía; y estuve un año sin tocar”, explicó el cantautor.

“El sacerdote Mario González me dijo que quería que tocara la guitarra y cantara en todas las misas, lo que reactivó mi interacción con la música. Retomé la guitarra en el seminario. Y estuve siete años en el proceso de ser sacerdote. Llegué a ser ordenado diácono en Haití. Viajé a Roma, España, Venezuela y estudié en varios lugares. En esos lugares siempre encontraba una guitarra y tocaba en los coros. Le brindaba clases a amistades y amigos seminaristas. Y en 2011 salí del seminario, tras caer en una crisis porque me sentía triste y solo. Tenía una lucha conmigo sobre si continuar, pero me seguía obligando. Hasta que estando en Roma, decidí salirme del seminario”.

Rodríguez optó por regresar a Puerto Rico y volver a estudiar música. Ingresó de nuevo a la UPR para retomar lo comenzado. Y a partir de ese momento empezó a componer sus temas. En solo un semestre escribió 15 canciones (letra y música). Nuevos retos comenzaron a tomar forma tocando en diversos lugares. Formó un grupo de dos guitarras y un cajón con la mira de presentar sus canciones originales y ‘covers’. Pero luego de esa experiencia estuvo nueve años sin tocar.

“En 2023 conocí a mi esposa, y en ella encontré un apoyo extraordinario. Me sentí motivado. Me matriculé en la Universidad Sagrado Corazón en un programa de producción musical, porque deseaba trabajar todo lo referente a mis grabaciones. Ya hacía unos años, había grabado cinco canciones en un estudio y había visto lo costoso que resultaba el proceso. Las canciones grabadas las publiqué y salieron por Spotify, y corrieron por todos lados. Y entonces, estuve otro tiempo sin publicar”.

El poco tiempo disponible y sus múltiples responsabilidades como maestro y coordinador del Departamento de Religión en un Colegio Católico y su labor como profesor en dos universidades, imposibilitaba espacio para la música. Pero, la música era su pasión y su respirar.

En la clase de producción musical aprendió lo básico de como mezclar. Y organizó un estudio de grabación casero.

“Empecé el año pasado a grabar, y ya tengo 12 canciones grabadas. Yo lo hago todo, incluso, otros instrumentos como cuatro puertorriqueño, maracas, entre otros, para dar a conocer mi música, ya registrada. Ya son 17 canciones las publicadas”, destacó con emoción.

“En la Fundación voy a tocar con mi guitarra y a compartir mis canciones -por una hora y media- e invité a mi estudiante Raymond Siaca (percusionista que estudia en el Conservatorio de Música de Puerto Rico) para que toque una canción conmigo”.

Boletos disponibles en https://tienda.prpop.org o 787.724.7165.

 

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