Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
La versión de la dramaturga y directora Alina Marrero del ‘Otelo’ de William Shakespeare sencillamente es asertiva y divertidísima. De igual manera, lleva un mensaje contundente dentro de todo el espectro fascinante que domina. Hace algún tiempo, Marrero había recibido una llamada de Carlos Esteban Fonseca -productor de ‘La boda de O.T. Low Covadonga’ junto a Sofía de la Cruz- para escribir una versión de ‘Otelo’ con tres personajes. Luego aumentaron los personajes y se ideó añadir al montaje música urbana. Así, que Alina puso en marcha su creatividad y surgió ‘La boda de O.T. Low Covadonga’ que además de captar con gran astucia y dinamismo la concurrencia; aporta un mensaje poderoso sobre el no rotundo a la violencia de género. Una puesta en escena necesaria, presentada en Moneró Café Teatro & Bar en Centro de Bellas Artes en Caguas.
La primera función de la obra -pasado viernes 10 de octubre- fue dedicada a Javier Santiago, creador y director ejecutivo de la Fundación Nacional Para la Cultura Popular, quien falleció el pasado 1ro de octubre. Tanto Marrero, Carlos Esteban y Sofía guardaban lazos de amistad y respeto con el hombre-cultura de Puerto Rico.
Utilizando las palabras escritas por el actor Jorge Armando Rivera (O.T. / Otelo) en las redes sociales y que aparecen en el programa de la obra, ‘La boda de O.T. Low’ es “una fiesta donde los personajes juegan a ser Otelo como si fueran chamaquitos. Los personajes interpretan las escenas icónicas como les da la real gana. Es chiste, es burla, es breaking news; y hasta un juego que se pone serio”, destacó.
Si contundente es el texto y dirección, es necesario hablar de las actuaciones. Carlos Esteban está fascinante con su Yaggi/Yago, un despliegue de fuerza interpretativa, magnífica dicción; y buen movimiento en escena. Algo bien logrado del montaje es precisamente, que aprovecha efectivamente todas las dimensiones del espacio, porque la escenografía transita por toda la sala. Acompañados todos por la magia de las luces de Quique Benet -director técnico y diseñador de luces- y Luis Benet (luces).

Un gran aplauso a Sofía de la Cruz (Bianka/Emilia y Blanca) que en su regreso a las tablas, se proyectó con gran entrega. Se unió al gran elenco, la excelente proyección de Fabiola Brown en su trabajo interpretativo sublime y sutil de Desdita/Desdémona; Jonathan Cardenales (Cass/Casio) con una pasión audaz; y Jorge Armando Rivera -O.T. / Otelo- fantástico, intenso y atrevido, con diversos y profundos sentimientos por detonar.
El elemento original del toque de la música urbana con Yomo añadió una buena onda al texto de Marrero, que también contó con una participación en proyección visual -otro elemento que añadió a lo producción, constantemente se bombardeo con diversos mensajes- del periodista Jorge Rivera Nieves; y Carlos Alberto Domenech (soldado / cacerolero).
El sonido estuvo a cargo de Alexis Cedeño y Emanuel E. Cotto; el diseño de utilería por Cristina Sesto, quien se encargó de la utilería junto a Flor García; Abby Vargas (diseñadora de vestuario) y Carlos Muñoz (diseñador de maquillaje y peinados), entre otros aportes colaborativos al gran montaje.
Un gran aplauso al trabajo en equipo de ‘La boda de O.T. Low’ una propuesta creativa que entre risas, aciertos, y una gama de situaciones, más allá de entretener entregó un sólido mensaje a combatir con un rotundo no, a la violencia de género.