Antonio Carmona y su querido cante flamenco

El virtuoso artista comenzó como cantaor desde niño en su Cádiz querido y ha viajado compartiendo su arte por distintos tablaos del mundo.
Antonio Carmona expresa su arte de cantaor desde niño, y a temprana edad participó del disco ‘Antología de los Cantes Flamencos de Cádiz. (Foto Vicente Toledo para Fundación Nacional para la Cultura Popular).

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El cantaor natural de Cádiz -ciudad y provincia de Andalucía- nació con el flamenco como estandarte; talento que manifiesta hasta el día de hoy, en Puerto Rico su segunda patria. Antonio Carmona visitó la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP) y viajó en retrospección para contar sobre sus experiencias y trayectoria musical.

“Se nace con el cante flamenco… es algo muy especial la forma de expresar del cantaor. Se nace o no se nace… Siempre admiré mucho a Rafael Farina, para mí, el mejor. Era un cantaor extraordinario”, expuso Antonio Carmona, mientras continuaba buscando recuerdos.

Desde los siete u ocho años cantaba por las calles de su barrio. A los 13, expresaba su arte a través de Radio Cádiz y Radio Juventud; y par de años más adelante abrió un espectáculo en homenaje a Beni de Cádiz en el Gran Teatro Falla en compañía de otros colegas del flamenco.

Su cante jondo y extraordinario comenzó a calar en quienes lo escuchaban. Una nueva ‘puerta se abrió’ y para un joven Carmona llegó la oportunidad de participar en la grabación ‘Antología de los Cantes Flamencos de Cádiz’.

El artista español ha recorrido por grandes escenarios en Francia, Bélgica y Nueva York. (Foto suministrada).

“Un promotor me escuchó cantando y me preguntó, si me interesaba participar en el disco. Contesté afirmativamente y me dijo, que necesitaba la autorización de mis padres para viajar a Madrid. Fui y busqué a mi madre (invidente) porque mi padre había fallecido y se logró hacer los arreglos correspondientes para poder participar de la grabación”, señaló Carmona, conocido como ‘El Pichuli’.

Se trasladó a Madrid y junto al promotor Manuel Portela trabajó en varios tablaos flamencos. Igualmente, colaboró en diversas compañías artísticas como Marifé de Triana, Rafael Farina – su principal referente- y el Ballet flamenco Lolo de Cádiz. Grandes escenarios como Francia, Bélgica, Nueva York, Venezuela, Colombia y Ecuador entre otros, han presenciado su arte.

El cantaor desarrolló una habilidad autodidacta magnífica de acompañarse y tocar la guitarra. Una técnica, estilo y sonido rico y elegante; que complementa su espectacular cante. Por su gran humildad, no suele hablar mucho sobre su inmenso talento como guitarrista. Señala que lo realiza solo para acompañarse. Pero, al escuchar el sonido de sus cuerdas, es palpable que cuenta con un estilo muy particular y maravilloso.

Tras grandes aventuras musicales y recorrer escenarios con el flamenco, hizo su primera visita a Puerto Rico en 1967 con la compañía musical Lolo de Cádiz y se regresó a España. Para esa época en Puerto Rico -especial en San Juan- existía un movimiento de crecimiento y desarrollo para los tablaos. Emblemáticos lugares como Las Cuevas de Altamira, El Corral de Marcelo, Barrachina y Hotel El Convento, entre otros, convirtieron a San Juan en un lugar de fuerte pasión flamenca. Artistas internacionales y locales enriquecieron la escena cultural del movimiento musical.

“Regresé a Puerto Rico en 1970, y luego en 1971 para cumplir con un contrato en el Hotel El Convento -junto a Antonio Santaella- que se convirtió en ocho años”, recordó el músico, quien se enamoró y se casó con la bailaora puertorriqueña de flamenco Zulma Deli.

Carmona forma parte de la gran época dorada del flamenco en Puerto Rico -en especial en San Juan- durante la década de 1960-1970. (Foto suministrada).

Tanto Carmona como Santaella son españoles que por décadas han aportado grandemente con su arte en Puerto Rico a través de conciertos, programas radiales, talleres de baile y clases de guitarra.

Hizo de Puerto Rico su segunda patria; y ya es reclamado como nuestro. Junto a su esposa Zulma y su hija, la cantaora Ana del Rocío llevan la bandera del flamenco con amor y pasión.

“Amo mucha está tierra que me acogió con mucho cariño. Soy de Cádiz, pero Puerto Rico es mi segunda patria. Mi esposa y mi hija son puertorriqueñas. ¿Qué más puedo pedir? Seguiré haciendo está música que adoro tanto”, concluyó diciendo Carmona, quien tocó con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico en ‘La vida breve’ del compositor español Manuel de Falla.

De igual manera, ha dejado para la posteridad su cante en varios vinilos, discos (45 RPM) y casete de música. Como compositor ha dedicado piezas a Puerto Rico –‘En la montaña del Yunque- entre otras, en señal de su amor y agradecimiento.

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