Por Vicente Toledo Rohena
Fundación Nacional para la Cultura Popular
Tras concluir uno de los ensayos de ‘Azahares marchitos y Amapola negra’, la directora teatral Mariana Quiles compartió con la Fundación Nacional para la Cultura Popular, para brindar detalles sobre las piezas del dramaturgo y poeta puertorriqueño Abniel Marat.
Este trabajo marca el estreno mundial de ‘Azahares marchitos y Amapola negra’ que forma parte del Marat Fest 2025. La producción reúne dos relatos teatrales intensos y líricos que navegan entre la locura, el deseo y la muerte; y cuenta con los actores Provi Sein y Josean Ortiz, y la dirección de Quiles.
“Es el estreno mundial de dos monólogos que escribió Abniel Marat… ‘Amapolas negras’ y ‘Azahares marchitos’. Se escribió para una actriz, y ahora con Josean, hemos decidido que ‘Azahares marchitos’ lo interpreta Provi Sein; y Josean Ortiz hace ‘Amapola negra’… Son dos monólogos macabros, porque están relacionados con la muerte. Toma lugar en un espacio más bien onírico, pero que remite a lo que es el Cementerio de Viejo San Juan, porque Abdiel lo menciona en su texto. En este trabajo, podemos encontrar planteamientos políticos, bastante crítica social, transgresión y el tema del erotismo que siempre es latente en sus textos”, explicó Mariana Quiles.
“Las dos historias se conectan en espacio, porque ambas ocurren en Viejo San Juan (en el cementerio de Viejo San Juan, y se habla mucho de las murallas) pero también, se conectan en temática, por el tema de la búsqueda del amor, la sexualidad y, sobre todo, por la situación colonial de Puerto Rico”, destacó la también actriz.
En la primera historia, ‘Azahares marchitos’ (Provi Sein) se presenta a una mujer revolucionaria puertorriqueña del siglo XIX que es traicionada por su padre y enterrada viva por desafiar el orden patriarcal y colonial. Y su espíritu regresa desde la tumba, emergiendo del cementerio de Viejo San Juan para reclamar su voz, cuerpo y libertad. Entre la tierra, los huesos y la memoria, esta mujer vuelve a la vida como un espectro indomable, símbolo de una rebeldía que ni la muerte puede callar.
Mientras, en ‘Amapola negra’ (Josean Ortiz) el amor brota en el umbral del fin. Un poeta errante, marcado por la pérdida y la melancolía, se encuentra con un bailarín desnudo frente al mar, en una noche cargada de deseo, belleza y fragilidad. Ambientada en la década de 1980, en pleno auge de la crisis del SIDA, la historia se convierte en un homenaje doliente y sensual a los cuerpos desaparecidos, al amor fugaz y a la poesía como única forma de permanencia. Con un lenguaje profundamente sensorial y una estética de sombras y resplandores, Marat entrelaza en estas dos piezas al erotismo, la política y lo sobrenatural, ofreciendo un teatro donde el amor se descompone, pero nunca deja de arder.
La puesta en escena expone como principal y más importante elemento a los actores. Donde el trabajo interpretativo es la base principal; y requiere la necesidad de lograr entrar de lleno al espectador en ese mundo interpretativo, para que pueda volar la imaginación de la audiencia.
La actriz y directora amante del teatro clásico y que atesora con gran pasión el trabajo del poeta, actor y director de teatro francés Antonin Artaud (1896-1948); y la técnica del dramaturgo, escenógrafo y director teatral polaco Tadeusz Kantor (1915-1990), habló de algunos detalles sobre el proceso de creación desde su posición como directora, de una propuesta que es un estreno mundial.
“Comienza mucho de lo que es mi escuela, de lo aprendido. Partir de la imagen rectora. Esa primera lectura que haces al texto virgen, donde siempre hay una imagen que permea, y queda latente en el momento de leerlo. Después que comienzas a estudiar y buscar más información se diluye. Pero, esa imagen rectora es el punto de partida en donde comienzo a trabajar lo que será la interpretación de los personajes y el movimiento escénico”, señaló Quiles.
“Azahares marchitos y Amapola negra’ es un reto bien grande, porque son monólogos, solo una persona hablando en escena… media hora, 45 minutos. Y existe la necesidad de mantener la atención del público, generar un elemento visual que sea atractivo; y que los mueva por dentro. Un reto bien grande…
Soy ratoncita de biblioteca, a diferencia de otros teatreros, me gusta intentar buscar imágenes, montajes realizados antes, pero ahora en este caso, no los tengo, porque es un estreno. Tampoco, tengo al autor para preguntarle… Tengo a Josean Ortiz, quien fue muy amigo de Abniel; y Provi Sein, quien montó muchas de sus piezas; pero, siempre se mantiene el gran reto. Siempre existe el miedo de que, a lo mejor esté entendiendo algo mal o tome la ruta que no es. Pero, por otro lado, es satisfactorio porque es algo nuevo, innovador y no tengo la presión de hacer lo mismo que se hizo anteriormente”, dijo la artista, quien realizó un bachillerato en Humanidades concentración en Drama de la Universidad de Puerto Rico; y maestría en la Universidad de Chile, donde residió de 2006 a 2011 y luego de graduarse, desarrolló una carrera de actriz en cine, revistas musicales y televisión.
Quiles recalcó que, en sus piezas, Marat nos recuerda temas que continúan vigente como la situación política y social, y la discusión del género -entre otras- en un momento donde nos encontramos retrocediendo en cuanto a los derechos humanos.
Antes de finalizar, conversamos sobre ser directora o actriz, ¿Cuál es su preferencia? Y con brillo en los ojos respondió: “Me gustan las dos, no me puedo separar y decidirme por una. Es como un todo y a mí, lo que me apasiona es hacer teatro”, terminó diciendo con una radiante sonrisa.
‘Azahares marchitos y Amapola negra’ -de Abniel Marat- está dirigida por Mariana Quiles; y con las actuaciones de Provi Sein y Josean Ortiz, sube a escena, este viernes 12 y sábado 13 de septiembre a las 8:00 de la noche; y domingo 14 de septiembre a las 3:00 de la tarde, en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (Calle Fortaleza #56, Viejo San Juan). Obra no apta para menores de 18 años. Más información, reservaciones y boletos (787-724-7165 o https//tienda.prpop.org).