Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura
La música es su respirar. La pasión por el pentagrama y las notas musicales las traspasó a cada uno de sus hijos. Raúl Berríos viene precisamente de una familia amante de los susurros sonoros. Pero más allá de la exquisitez de la música; el núcleo familiar es la prioridad. El patriarca de los Berríos llegó hasta la Fundación Nacional para la Cultura Popular, bien acompañado de su esposa Juanita López. Con un baúl repleto de historias por contar.
Poseedor de una sensibilidad musical y buen gusto; inició la conversación, hablando de su padre cuatrista, guitarrista, y además lutier -tenía un taller en el sótano de la casa- donde construía sus propios instrumentos.

“Comencé en la música a los ocho años. Vengo de una familia de músicos… Todos mis hermanos fueron músicos. Yo era el menor. Comencé tocando el cuatro puertorriqueño de mi padre, hasta que me fabricó el mío; que lo conservo todavía”, narró con una amplia sonrisa Raúl Berríos en un viaje retrospectivo.
“Mi padre tocaba mucho en actividades y me enseñó a tocar la guitarra para que lo acompañara. Me acuerdo que, en ese momento, yo tocaba la guitarra como si fuera un bajo; y mis amigos me decían que tocaba bien el bajo, porque le metía bajo a la guitarra. Llegó el momento que me compré un bajo y empecé a darle duro. Luego, comencé a tocar con unos amigos y de ahí a tocar el bajo en un grupo”, recordó el músico nacido en Bayamón.
Casado y con tres hijos en ese momento, entró a estudiar formalmente bajo en la Universidad Interamericana, luego de tomar unos programas de preparación en el Conservatorio de Música.
“Me gradué cuando nació mi hija Kiandra. Realicé un bachillerato en Artes con concentración en Bajo, en la Inter. Tuve unos años bien productivos y activo en varias orquestas, haciendo música. Tocaba música típica, merengue y salsa. Antes de estudiar formalmente música, tocaba de oído. Mi hermano dirigía la orquesta de Eddie Santiago y me llevó a tocar con ellos”, dijo Berríos.
El músico aparte de ser un excelente bajista, canta, realiza coro y es compositor. Recientemente, fue el productor, bajista y compositor de cinco de los 10 temas del disco ‘Despierta salsero’ de su hijo, Davian Raúl. Además, el progenitor del joven cantante y trompetista Davian Raúl es padre de Raúl (trompetista), Irvin (trombonista quien formó parte de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico) y Kiandra (flautista de la Banda Sinfónica de la UPR).

“Todos los músicos somos muy orgullosos con eso… y deseamos que nuestros hijos sigan nuestros pasos. Igual que piensan los padres que son médicos o abogados… De cierta manera, hubo influencia… para una Navidad, regalamos una trompeta y un trombón. De ahí comenzó todo. Pero existía afinidad, porque tanto Raúl, Irvin y Davian se interesaron por la música. Luego, llegó Kiandra y fue cautivada por la flauta”, destacó Berríos dando gran crédito al apoyo y respaldo de su esposa Juanita López.
“Mi esposa es clave de todo lo que hemos logrado con nuestros hijos. Somos una familia súper unida. Me siento plenamente satisfecho, porque a pesar de que fue mi idea inculcarle el deseo por la música, ellos se enamoraron de cada uno de sus instrumentos. De ahí, surgió su naturalidad. Quería ser un padre divertido, y por tal razón les inculqué música y deportes. Todo esto, para que pudiéramos compartir en actividades donde nos divirtiéramos”, señaló observando con mirada sutil a su esposa.
“Gracias a la crianza y enseñanzas de mi padre, hoy en día, soy una persona de principios y valores. Mi desempeño en mi profesión de barbero, también es gracias a su apoyo, porque se dejaba recortar de mí, cuando apenas contaba con diez años. Siempre sacó tiempo para cada uno de nosotros”, expresó Raúl Berríos Jr., con mucho entusiasmo.
Con la complicidad de su esposa, siempre buscó los momentos para compartir en familia; y mostrar con ejemplo lo que realmente tiene importancia.
“Papi es un hombre extraordinario, noble y humilde. De un corazón grandísimo. Todos, le debemos nuestro aprendizaje musical. He vivido los momentos más especiales en cada tarima y en cada rumba callejera que nos llevó. Compartir un mismo escenario en familia es algo súper especial; y me llena el corazón de alegría”, dijo Irvin Raúl.

De otro lado, el patriarca de los Berríos coordinó la primera producción discográfica como solista del cantante y trompetista Davian Raúl ‘Despierta sonero’ donde también, Irvin aportó como compositor en cuatro temas. Un disco con un sabor y cadencia fuera de liga. Que reparte salsa de la brava, con buena sonoridad, gran interpretación; y nutrido de excelentes letras y arreglos musicales.
“Es un hombre bien sabio, que ha realizado un trabajo excelente como padre. Con respeto y amor, me ha enseñado tanto sobre la vida, que me siento con gran seguridad. La música en mi casa brota por todas partes. Recuerdo cuando niño despertar de noche y verlo practicar con audífonos para sus exámenes de la universidad. De igual manera, prohibido olvidar verlo y escucharlo en el Teatro de la Universidad Interamericana interpretando con una orquesta de salsa, canciones de Rubén Blades. Esos detalles impulsaron nuestro interés por la música…”, destacó el cantante Davian Raúl.
Luego de la llegada de tres varones, nació Kiandra. Otra nueva experiencia para la familia. Y para la joven flautista, su padre es la mayor inspiración.
“Cuando me inicié con la flauta a los cinco años, se me hacía muy difícil llegar al nivel de los demás estudiantes. Mi papá reconoció mi frustración y comenzó a estudiar el instrumento para poder brindarme la educación musical que me formó como músico profesional hoy día. Pasé por un sinnúmero de bandas sinfónicas, orquestas y maestros que moldearon mi carrera musical; pero, siempre tendré en mi corazón a mi maestro favorito… mi padre”, recordó Kiandra Lynette.
El tiempo pasa, pero lo aprendido permanece. Los buenos recuerdos y momentos no se olvidan; y no los borra nada. Raúl Berríos sonríe, da gracias a Dios y a la vida, porque se encuentra satisfecho con su más grande composición… su familia.