Por Javier Valentín
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Para lograr el sueño de convertirse en la representante de Puerto Rico, tierra que la vio nacer en el concurso Miss Universo, Aidita Betancourt tuvo que pedir sus zapatos prestados, así como el resto de su ajuar, incluso hasta solicitar una autorización especial del lugar donde trabajaba para poder competir en el certamen Miss Puerto Rico 1969. Sin embargo, todo giró a su favor y se coronó como la ganadora de esa tarde. Los astros se conspiraron en ese preciso año tan emblemático e histórico para la humanidad, cuando un ser humano pisó la luna por primera vez.
Este fue el principio de una entrevista que no tuvo su final, ya que el viernes, 31 de enero de 2025, Aidita falleció en la ciudad de Dallas, Texas, donde residía desde 1976.
‘Papa Dios’ le regaló un triunfo que marcó su vida –

“Fue una experiencia feliz e inolvidable. La idea de que compitiera se le ocurrió a Edna Magaz, directora de Banquetes del Hotel San Juan, cuando ese día me puse a relajar con la corona y la banda que estaban guardadas en su oficina. Me desempeñaba entonces como secretaria ejecutiva de la Oficina de Relaciones Públicas en la hospedería. Me convertí en la consentida por muchos empleados que se convirtieron en amistades y seres muy queridos. Entré al concurso ese mismo día, fue un invento de última hora y representé al hotel. Mis jefes tuvieron que llamar a mis padres y los invitaron a acompañarme en la celebración. Ni siquiera mi familia lo sabía. Y colorín, colorado, ya sabes el final del cuento: memorias para toda la vida y un regalo de Papá Dios”, relató la beldad puertorriqueña.
En aquel momento, Aidita tenía 20 años y era estudiante y modelo de la academia Polianna, cuya directora y dueña de la franquicia de Miss Puerto Rico para el Miss Universo, era Anna Santiesteban, conocida como la Creadora de Reinas, quien estuvo por más de tres décadas a cargo de la selección de las concursantes.
“Fui egresada de la academia de Anna y ella se sorprendió cuando se enteró que yo iba a representar al Hotel El San Juan, ya que en aquella época no se participaba por pueblos, como en la actualidad. Todo eso ocurrió después de ganar Marisol, cuando comenzaron a prestarnos más atención”, relató, al mismo tiempo que destacó que fue su primer trabajo una vez graduada del Colegio de Ciencias Secretariales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Precisamente, su concentración fue muy similar a los estudios que cursó Marisol Malaret, a quien Aidita coronó al año siguiente de 1970, pero que nunca llegaron a coincidir mientras estudiaban. Se desempeñó como secretaria ejecutiva de la Oficina de Relaciones Públicas de la hospedería y su jefe fue Roy Brown, director de esa unidad y progenitor del cantante y exponente de música de protesta con el mismo nombre.
Como parte de sus funciones, a Aidita le correspondía redactar las comunicaciones oficiales del hotel, preparar los contratos de los artistas que se presentaban en sus predios, los comunicados de prensa y seleccionar las artes para las promociones publicitarias, entre otras. De hecho, una de las memorias que atesoraba fue cuando el afamado cantante Paul Anka se presentaba anualmente en el club Tropicoro y se fotografió con Aidita y le deseó buena suerte en la competencia internacional y similar imagen tiene el artista junto a otras que han ganado el codiciado título como Marylene Carrasquillo, Miss Puerto Rico 1968 y Beba Franco, Miss Puerto Rico 1971. El concurso se realizó a las tres de la tarde.
Previo a celebrarse el concurso, hubo una conversación telefónica entre Ellit V. Zapata, periodista del periódico El Mundo, quien llamó a las oficinas del hotel para saber a qué hora de la tarde se celebraría el evento, ya que le interesaba entrevistar a la triunfadora y Aidita le contestó en forma jocosa: “El certamen se realizará a las tres de la tarde y a lo mejor me tengas que entrevistar a mí”. Para gran sorpresa, ya estaba conversando con quien momentos después se convertiría en la ganadora del certamen Miss Puerto Rico 1969.
Según relata la comunicadora, ese día a Aidita se le quedaron las llaves de su casa, tampoco tenía zapatos, ni la ropa adecuada para ese tipo de competencia. Y como aquel cuento de La Cenicienta aparecieron varias hadas madrinas que fueron a su rescate, entre ellas sus compañeras de trabajo. A partir de ese momento, ella se autodenominó como La Cenicienta de Santurce.

“A eso del mediodía me entusiasmé en competir y me inscribí. El traje era un modelo moderno y diferente color blanco, con mangas largas y eran unos pantalones palazos, no era un vestido de noche y era muy diferente porque resaltaba de los demás. El traje de baño que lucí ese día también fue un obsequio de la tienda Chez Bamboo, cuya dueña era Madame Ethel Kerstein, quien tenía un gusto fabuloso para la moda y me apreciaba mucho. Una vez entrabas a esa tienda salías vestida de pies a cabeza con todo el ajuar necesario. Los zapatos me los prestó mi amiga Julie Rivera y me peinaron en el salón de la hospedería. Gané el certamen en el salón Hunca Munca del Hotel. Elba Iris Rivera, segundo lugar y Gilda Mae Mathews, tercer lugar, fueron las dos finalistas”, expresó Aidita, quien se enfrentó a otras 16 concursantes.
Como parte de la competencia, Carmen Angélica Rodríguez se retiró en último momento por cuestiones de salud. Mientras, Awilda Ramos, Karen Swartz, Lynette Morales, Miriam López, Elsie Romero, Gladys Santana y Elba Nydia Fernández fueron algunas de las participantes ante un jurado compuesto por nueve jueces.
Como parte de los obsequios que recibió la nueva reina, la marca Chrysler le regaló un carro convertible azul y blanco último modelo y auspició su participación en el concurso, por lo que se le confirió el título de Señorita Chrysler. En otro evento le fueron entregadas las llaves por Marion Parks, gerente de distrito para Puerto Rico de Chrysler International y Larry Hartman, gerente de área para todo el Caribe y vicepresidente de Chrysler San Juan. Sin embargo, mucho más adelante el vehículo resultó en pérdida total cuando tuvo un accidente cerca del Jardín Botánico en Río Piedras mientras regresaba de Cayey con su mamá, quien casi pierde la vida por el impacto, en compañía de unas amigas. Por fortuna todas salieron ilesas.
Parte escoltada de su hogar rumbo al encuentro con el Miss Universo –

Para Aidita no era la primera vez fuera de Puerto Rico, a la temprana edad de los 15 años tuvo la oportunidad de visitar a Nueva York. De ninguna manera quiso que le celebraran una fiesta, ese fue el único obsequio que le pidió a sus padres por su cumpleaños. El viernes, 11 de julio partió a la competencia escoltada desde su hogar por las autoridades oficiales y allá la recibió una comitiva de la aerolínea Eastern Air Line, auspiciadora del viaje.
Cuando llegó a Miami, la ciudad sede del concurso Miss Universo, la experiencia de compartir con otras jóvenes le resultó muy positiva. Al evento acudieron sus padres Ismael Betancourt e Isabel Barreto, quienes fueron dueños del restaurante Mago’s en el Viejo San Juan, que luego tuvo diferentes propietarios. Aidita es la tercera de cuatro hermanos.
“Fueron años gloriosos. Lucí creaciones hermosas de Fernando Pena, Carlota Alfaro, Mojena y Roberto París, entre otros. Fui invitada a muchas actividades que requirieron mi presencia y allí estuve. No tuve mucho tiempo de preparación, como ocurre ahora, me preparé en apenas tres meses. Después que ganó Marisol nos comenzaron a prestar más atención”, manifestó.
El certamen comenzó el 11 de julio y la noche final fue el sábado, 21 de julio y se transmitió en vivo por la cadena CBS desde el Convention Hall, en Miami. Para esa noche, desfiló con un traje típico creación del diseñador Fernando Pena, elaborado en color azul que evocaba el mar, los rayos dorados del sol y las verdes palmeras del suelo borincano. La falda corta fue acompañada con una cola bordeada de espuma. Además, lució un adorno en la cabeza que realizó Jimmy Negrón, como se publicó en una reseña del periódico El Mundo.

Ese año compitieron 61 candidatas, y la ganadora fue Gloria Díaz, quien representó a Filipinas y le confirió a su país la primera victoria y se convirtió en la tercera asiática en lograrlo. En esa ocasión, siete jueces estuvieron a cargo de la elección, entre ellas Norma Nolan, quien ganó en 1962. La animación estuvo a cargo de Bob Barker y la actriz June Lockhart.
Durante la competencia, la embajadora boricua recibió la placa de honor Amistad Floridiana que le obsequió el Departamento de Comercio de Florida honrándola como una huésped bienvenida a cualquier lugar que asistiera en ese estado.
También representó a El Hotel San Juan cuando compitió en Señorita Turismo 1969, cuando quedó entre las cinco finalistas, y resultó ganadora Danielle Lacombe, con quien conservó amistad, representando a la compañía aérea Eastern Air Line. También compitieron Eugenia Josefina Vázquez, representando al Hotel El Convento; Josie Ubiñas, Hotel El Flamboyán y Lynette Morales representó a Travel Center. Como parte de su año, apareció en anuncios de La Favorita, Clubman y la línea de maquillaje de California Girl de la compañía Clairol. Un año después le correspondió coronar a Marisol Malaret, que más adelante brillaría como la primera Miss Universo boricua.
Su vida tras el reinado –

En 1976, Aidita se mudó a Dallas, Texas, donde residió hasta el momento de su fallecimiento. Entre sus últimas apariciones públicas se destacó en un programa que realizó en 1988 la periodista Annie Alfaro que se llamaba Trasbastidores que se transmitió en el Canal 40 de Ana G. Méndez, como parte del 25 aniversario de Miss Puerto Rico, al que asistió a un desfile televisado junto a otras soberanas, que también compitieron en Miss Universo, entre ellas: Bárbara Torres (1972), Lorell Carmona (1975), Carmen Lotti (1981) y Lourdes Mantero (1982). En ese programa también se entrevistó a Sonia Stege (1974), Elizabeth Zayas (1976), Agnes Tañón (1981), Elizabeth Robison (1986), Laurie Simpson (1987), así como a Anna Santiesteban, portadora de la franquicia internacional.
Más adelante, en 1992 durante la celebración del trigésimo aniversario del certamen que se realizó en el Coliseo Rubén Rodríguez en Bayamón, Aidita ofreció un mensaje al público en el que felicitó a Santisteban, lo que le mereció aplausos. En esa edición ganó Dayanara Torres, representante del pueblo de Toa Alta, y que se convirtió en la tercera Miss Universe del año 1993. Mientras residía en Estados Unidos, Aidita seguía con frecuencia el certamen local e internacional en compañía de sus seres queridos y su fiel mascota Zen Chi, que falleció poco antes que la beldad boricua también partiera. Además, tomaba clases bíblicas y se mantenía muy activa en actividades relacionadas con su iglesia, en donde era muy querida. Su poeta preferido era el cubano José Ángel Buesa.
La segunda parte de esta entrevista nunca se pudo concretar, ya que nuestra Aidita se adelantó y transicionó como eterna reina del universo desde el cielo… y la luna.