‘Atardecer’ tras bastidores…

El público cinceló la belleza del cierre de este concierto, y esa fue la reverencia más gloriosa que tuvo el cantor. La tarde no tuvo inconvenientes.
«Tu pueblo es mi pueblo» se ha convertido en un tema obligado del repertorio en cada «Atardecer Navideño». (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En los últimos días de 2024 y los primeros de 2025, como todos los puertorriqueños, enfrenté experiencias extremas que violaron los límites.

Las lagrimitas de fin de año fueron de alegría por el recuerdo espléndido de lo vivido el 27 de diciembre de 2024.

Ese viernes me levanté entusiasmada. Aunque mi trabajo como directora y escritora es tras bastidores, nunca había escrito un artículo sobre mi experiencia en ese espacio mientras corre un espectáculo, asunto que oscila entre la diversión y el estrés.

Vivirlo con frecuencia y observar para describirlo son escenarios diferentes de un mismo espacio, y yo tenía la feliz misión de asistir a “Atardecer navideño”, concierto que nuestro cantor Danny Rivera ofrece al pueblo desde el balcón de la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP).

(Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Atardecer navideño” se celebra desde 2008, en la última semana de diciembre. Soy hija de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, no obstante, por alguna razón que no puedo explicar, yo nunca había ido.

Les cuento que Danny Rivera me encanta desde que cantaba en el “Show del mediodía” en el Canal 4 en 1969. Estuve en primera fila en el concierto que ofreció en el Teatro Sylvia Rexach en 1972, y sé de memoria todas sus canciones.

Estar tras bastidores en ese concierto no era para mí una vivencia más.

A pesar de que salí de mi casa a las 9:00 de la mañana, a las 10:00 estaba atrapada en una congestión vehicular justo antes del puente Dos Hermanos, paso forzado para llegar desde donde sea a la ciudad amurallada.

Myrta Fourquet Chompré, (artista gráfico y asistente del director ejecutivo de la FNCP), me había advertido de llegar entre 10:00 a.m. y 10:30 a.m. porque las personas comenzaban a reservar sus espacios en la calle desde un poco antes.

El concierto comenzaba a las 5:30 de la tarde, y me pareció que ella exageraba. Pero, como respeto los protocolos de cualquier actividad, me preparé para llegar no más tarde de las 10:00 am.

Por fortuna, el tránsito comenzó a fluir, y a las 10:35 a.m. yo estaba en la Plaza de Armas lista para caminar una cuadra y llegar al edificio que alberga a la Fundación.

A las 9:00 de la mañana todo estaba listo para recibir al público. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En el trayecto tuve la alegría de encontrarme con el actor, dramaturgo, director, productor y artista residente de la FNCP, Josean Ortiz, quien contaba con una participación en el concierto, de modo que finalizamos juntos la caminata.

Mientras nos acercábamos, me di cuenta de que Myrta no exageraba. A esa hora, algunas personas acomodaban sus sillas en la calle. Una tarima reservaba sus asientos para invitados especiales de Telemundo y de la Fundación Flamboyán.

Al llegar a la calle Fortaleza, esquina del Cristo, entramos a la sede, donde fuimos recibidos por Judith Felicié (presidenta de la Junta de Directores). Había mucho movimiento en el local.
Los miembros del comité timón del evento y los voluntarios procuraban que todo estuviera en su sitio, además de ofrecer la más cálida de todas las bienvenidas a quien entrara.

Entre las personas conocidas, pudimos identificar a Anilyn Díaz (Junta de Directores y productora ejecutiva), Paquito Marrero (voluntario permanente), Donald Mc Leod (voluntario permanente), Oscar Feliciano (voluntario), Berenice González (Junta de Directores), José Ortiz Nolín (voluntario) y Camila Molina (voluntaria).

A las 2:00 de la tarde ya se notaba un alto número de vistantes frente a la calle Fortaleza, esquina Del Cristo. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Felicié narró que el montaje de “Atardecer navideño” había comenzado a la medianoche, después que se acabó el “Parrandón” del Taller Musical Retablo, celebrado la noche anterior. Aunque sabíamos que tenían que estar bien cansados, se veían llenos de ánimo.

Dos minutos después de mi llegada, arribaron el periodista Edgar Torres, Hilda Curet y su hija Astrid (hija y nieta de Tite Curet) y Nedda Perales (de la agencia de relaciones públicas de Grandes Eventos).

Cuando entré al camerino, me encontré con el periodista Vicente Toledo Rohena. Detrás de mí entró Josean Ortiz, quien esperaba por el actor y maquillista Víctor Corian para la creación de una transformación resplandeciente del compositor puertorriqueño Tite Curet.

“Hoy no seré la estatua de la Plaza de Armas que interpreto en la obra de teatro. Hoy interpretaré a Tite, la persona, el ser humano, y eso es un reto grande y diferente”, expresó Josean.

Debido al centenario de nuestro insigne compositor, y al éxito que han tenido las presentaciones de Ortiz, Danny Rivera le pidió que sirviera como presentador del concierto en el personaje de Tite.

En el patio interior se sirvió almuerzo para los músicos y el equipo técnico. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Apenas terminó el actor de expresarse, entró al camerino el Abanderado 2025 de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Mario Donate (dramaturgo, director, productor, maestro titiritero), con la bandera de Puerto Rico en una mano y un títere en la otra. Danny Rivera iba a presentarlo en algún momento del concierto. “Como soy titiritero y soy Abanderado en representación de todos los titiriteros de Puerto Rico, este títere será el que porte la bandera cuando Danny me presente”, expresó Mario.

Cuando salí del camerino, Judith Felicié me pidió que subiera con ella al segundo piso, algo que también hice por primera vez.

La sede de la FNCP es una bellísima casa colonial, como todas las de la ciudad amurallada, con un patio interior. Esta casa tiene tres pisos. Los balcones comunes del segundo piso forman un pasillo y miran hacia el patio interior. Hay un lote en el segundo piso que no comparte ese patio.

Esa parte tiene tres dependencias con balcones que miran hacia la calle Fortaleza. Una de esas dependencias tiene dos balcones, uno se asoma a la calle del Cristo, y el otro a la calle Fortaleza. Ese último es el balcón donde Danny engalana la ciudad con su voz.

Felicié y yo subimos por una imponente escalera de mármol que termina su paseo en el tercer piso del edificio. Nos quedamos en el segundo, donde vimos a nuestro artista sentado en un banco en el pasillo que enfrenta el patio interior.

En la conversación, me enteré de que él y su esposa Raquel Oliveras se habían quedado en Viejo San Juan la noche anterior.

El perioidsta Vicente Toledo Rohena reseñó la actividad, mientras la profesora Anylím Díaz estuvo a cargo de la producción. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Esto es bien lindo, muy de pueblo, de familia, con mucho corazón”, dijo el cantor, mientras mostraba serenidad.

Entrar en el mundo de un artista que saldrá a escena en pocas horas es un privilegio sagrado. No todos reaccionan de la misma manera, pero todos comparten el deseo de dar lo mejor para el público.

Y aunque no se perciba a simple vista, todos sienten los nervios a galope de electricidad. En la medida que se acerca el momento de comenzar el galope se desata. Aún así, nada tiene el poder de transformación que posee el primer segundo de la función.

Judith tenía que continuar su ronda y yo no me lo iba a perder. Pasamos al otro lado del segundo piso a través del rellano de la imponente escalera.

En la primera habitación que encontramos a mano izquierda, estaban los músicos, montando el equipo y probando los instrumentos. El director técnico Danny Ortiz se había encargado del montaje de micrófonos, bocinas y luces.

El balcón de esa primera habitación estaba destinado para los músicos y el coro. Frente a esa habitación, a mano derecha se veía una biblioteca.

Pasos más al frente, encontramos de frente la habitación de los dos balcones, intersección del Cristo y Fortaleza. En esa dependencia había una mesa con una laptop. Desde ahí se controlaba el ‘teleprompter’ que estaba en el balcón de Danny Rivera, con la letra de las canciones

Mario Donate, Abanderado 2025, saluda al público con uno de sus títeres, desde el balcón de la calle Del Cristo. (Foto Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ese balcón estaba aforado con el bastidor negro de rigor. Salimos al balcón, el cual compartimos por corto tiempo con la fotógrafa Wilma Colón.

Regresamos al primer piso. Se ultimaban los detalles del montaje, que incluían la comida, los refrescos y cualquier contingencia que pueda ser solicitada en una actividad humana.

Fui a almorzar con Judith, Berenice y Mario, y al regreso, había más público en la calle. En la sede, Adriana Pantoja (asistente administrativa), se movía de lado a lado haciendo su trabajo. La llegada de la cantante Chabela Rodríguez añadió luces de alegría, mientras los músicos se disponían a almorzar.

Distinguimos al director musical Carlos “Pachito” Vega (cuatro), Oscar Figueroa (batería), Eduardo Zayas (piano), Wiso Vélez (bajo), Ema Colón (conga y cuatro), Kalani Trinidad (flauta), y a la cantante Mónica Plácido (coro).

El tiempo se da a respetar. A las 4:00 p.m., la calle estaba repleta y enardecida. Por las bocinas se escuchaban canciones navideñas. El público cantaba y bailaba. El ambiente de fiesta fluía con alegre armonía.

El rigor tras bastidores comenzó a imponerse. La organización se encargaba de que el ‘staff’ de artistas, los técnicos y la prensa fueran los únicos en estar allí.

El trabajo tras bastidores hace que un profesional se convierta en la bienaventurada disciplina de desplazarse con rapidez sin tropezar con los muebles ni hacer ruido.

A las 5:15 p.m., todos estábamos en prevenido. Josean Ortiz llegó, impresionante convertido en Tite Curet, con la seriedad propia de la concentración. Víctor Corian se mantenía a la distancia propia de la asistencia.

El actor Josean Ortiz, aquí maquillado por Víctor Corian, retomó el personaje de Tite Curet Alonso como maestro de ceremonia en este «Atardecer Navideño». (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

A las 5:22 p.m., el público comenzó a llamar a Danny. A las 5:25 p.m., Danny Rivera entró en la habitación, con la misma seriedad propia de la concentración que lucía Josean. ¡Qué momento esplendoroso! Su esposa Raquel Oliveras procuraba que todo estuviera bien para él.

A las 5:30 p.m., Tite Curet, personificado por Josean Ortiz salió al balcón. ¡Impresionó! El público, que llenaba la calle Fortaleza hasta perderse en el horizonte, lo recibió con algarabía.

Se escucharon los primeros acordes de la canción “Tu pueblo es mi pueblo” del compositor Manuel Eduardo Toscano. Con el micrófono en sus manos, Danny Rivera entró en el balcón. Desde ese momento en adelante, el público y el cantante se fundieron en la esencia de la fiesta puertorriqueña.

Desde el balcón que se impone hacia la calle del Cristo, al cual nos asomábamos de vez en cuando, veíamos personas por todas partes, en los techos, en otros balcones, encima de los carros, más cerca, más lejos, todos pintaban el panorama con la fuerza invencible de la unión.

Tras bastidores el sentimiento era inmenso. En un momento, Danny habló con el público sobre la Fundación Nacional para la Cultura Popular, y alentó a las personas a contribuir con una entidad que por casi 30 años enaltece nuestra cultura.

El programa corrió con belleza y excelencia. Después de unas cuantas melodías, Mónica Plácido se unió al cantante para interpretar “Jardinero de cariño” y “Alegoría”.

Tras “Mañanita campera” del compositor Rafael Hernández, Danny Rivera presentó al Abanderado Nacional 2025. Mario Donate manipuló a su muñeco, quien fue el portador de la bandera y, también, fue quien habló. El público envolvió el momento con euforia.

Al son del “Villancico Yaucano” de Amaury Veray, Mario Donate y su títere, se mostraron por el balcón de la calle del Cristo y allí se manifestaron a sus anchas, mientras Adriana Pantoja ondeaba la bandera para un público exultante… ¡Un momento sublime tras bastidores!

El punto culminante del espectáculo para público y personas tras bastidores por igual, fue la interpretación de Danny Rivera de “El Cardenalito”, a dúo con la cantante Chabela Rodríguez.

A esas alturas, tras bastidores se bailaba y se cantaba de la misma manera que lo hacía la multitud.

Las ‘ñapas’ de nuestro cantante nacional para el pueblo corrieron al ritmo de “Cantares de Navidad” de Benito de Jesús y con la despedida, el canto empíreo “Tu pueblo es mi pueblo”.

Danny se prepara para salir a cantar a las 5:30, justo a la puesta del sol sobre el Viejo San Juan. Mario Donate, Abanderado 2025, saluda al público con uno de sus títeres, desde el balcón de la calle Del Cristo. (Foto Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El público cinceló la belleza del cierre de este concierto, y esa fue la reverencia más gloriosa que tuvo el cantor. La tarde no tuvo inconvenientes.

La noche prometía esplendor. Felices emprendieron la retirada, algunos a sus casas, otros a comer o darse par de tragos en algún negocio de la ciudad colonial.

“Atardecer navideño” impregnó la fuerza de la alegría en cada fibra capitalina. Algunos amigos, como el actor Luis Enrique Romero, que estaban entre el público, llegaron a saludar y felicitar.

Nosotros, tras bastidores estábamos exhaustos, pero enaltecidos. Sonrisas, risas, abrazos, lágrimas de emoción, palabras de felicitación… Nadie se preocupaba por esconder los afectos, mientras el desmontaje de rigor después de un espectáculo no daba lugar a tregua.

Adriana Pantoja y yo decidimos caminar hasta la estación de guagua (autobús para que nos entiendan todos), “despacio porque teníamos prisa”, dado que eran las 7:30 p.m. y el servicio descansaba desde las 8:00 p.m. hasta el día posterior.

Tomamos la guagua hasta la estación Sagrado Corazón donde tomamos el tren, ambos servicios libres de costo. Lo invaluable fueron los nuevos amigos que hicimos durante el trayecto.

Mi día tras bastidores en “Atardecer navideño” me acercó al pueblo puertorriqueño. Fue el mejor regalo de fin de año que pude tener. ¡No me lo vuelvo a perder!

NOTA: La revista cibernética de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, publicó el 29 de diciembre de 2024, dos excelentes artículos del “Atardecer Navideño”, documentados por los periodistas Vicente Toledo Rohena y Edgar Torres.

 

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