Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Desde 2006, siendo muy joven cuando entró al Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, el actor y director teatral Edgar García Rivera comenzó a hacer un diario de su experiencia en los cursos como profesor, que al fin plasmó en el libro “Dos sillas y un cajón: El actor y la imaginación relativa”.
García Rivera recordó que “llegando de Estados Unidos y Puerto Rico tenía que estructurar unas clases de actuación en la universidad con un grupo muy talentoso, pero había términos -de maestros como Konstantín Stanislavski, – que necesitaban traducción al español. Comencé a anotar cosas, a inventarme términos y a trabajar con ellos algunos conceptos en nuestro lenguaje”.

Puntualizó que “encontré un vacío, traducciones de grandes maestros de la actuación desde Cuba y de otros países de Latinoamérica y España, pero no necesariamente eran conceptos relacionados con nuestra manera de expresarnos. No encontré nada en ‘arroz y habichuelas’, como dicen, para mis estudiantes, como una guía de conceptos de técnica actoral. También, vi una necesidad de pasar varios procesos de cambios en términos de lo que estaba pasando en Puerto Rico con la transición del melodrama al realismo, al cerrar las telenovelas y buscar otro tipo de estilo de actuación donde el actor empezara a internacionalizarse dentro de otro estilo que era más cinematográfico, un poco más relajado. ¡Cayó todo en una transición! Con los grandes maestros que estaban allí todavía, como Dean Zayas y Jacqueline Duprey, empezamos a hablar sobre esto, a hacer como un frente para ver cómo (hacíamos la transición) en relajar al estudiante para que no tuviera que empujar las emociones tanto, sin dejar atrás el entrenamiento de primera por el que siempre ha sido reconocido el Departamento de Drama”.
Justo cuando en 2020 o 2021 recibió los fondos institucionales de investigación para profesores en la Universidad -para el que compitió con profesores de distintas facultades- que pudo ya dedicarse a desarrollar el libro. A lo que suma el apoyo del Decanato de Humanidades que le brindó unas horas a la semana para el libro, por lo que pudo concretizar sus pensamientos con el editor Jorge Pérez Renta.
Hasta hace menos de un año aún Edgar García Rivera revisaba su libro y hablaba con sus entrevistados, ya que contiene perspectivas de diferentes actores como Jacobo Morales, Benicio del Toro, Josie de Guzmán, Luz María Rondón, Gladys Rodríguez, Julio Enrique Court y Tony Chiroldes, mayormente puertorriqueños porque deseaba una perspectiva más boricua. “Quería una polinización de diferentes generaciones… De los jóvenes, tengo estudiantes recién graduados como Gabriela Saker, y los que se graduaban conmigo en ese momento, como Luis Torres Alicea, (entre otros)”.

En entrevista con la Fundación Nacional para la Cultura Popular, le cuestionamos si cuando tiene jóvenes llenos de sueños de frente -algunos que persiguen solo ser famosos y otros tienen la pasión y vocación por la actuación- sabe cuál realmente posee talento o si debe trabajar más con éste. “Siempre hay talento natural. Uno nota quién tiene talento, pasión y el sueño que se transmite por medio de la dedicación. Yo empiezo la clase diciendo que si quieres ser famoso en vez de gastar el dinero en una matrícula universitaria se meta a un gimnasio con un entrenador y consiga un buen ‘stylist’ y buen publicista. ¡Qué entre a YouTube o Instagram! Aquí no tienes nada que buscar… Si quieres ser artista, quédate aquí, lee las seis obras que te he mandado como requisito de la clase y vamos a analizar esto como una técnica. Debes entrenarte en los cinco elementos que tiene el actor: la voz, la imaginación, las emociones, el intelecto y su cuerpo a nivel olímpico. Una vez te entrenas a nivel olímpico podrás competir a nivel mundial”.
El profesor siente la satisfacción de que estudiantes que han pasado por sus manos hoy trabajan en el mundo entero, incluyendo a Puerto Rico. “Esa es la gratificacion más grande que he tenido. Lo más que me hincha el corazón”, apuntó. Prueba ello es la ovación del público a sus estudiantes en la pieza “Jacuzzi” que formó parte de la cartelera del Paradise, teatro que estuvo en ruinas y se halla en reconstrucción.
García habló, además, de la importancia de la imagen y el talento, que a través de los años se han exigido en televisión para distintas funciones profesionales. “La imagen se puede construir con las técnicas tan avanzadas de maquillaje, pelo y ‘stylist’. Una persona se puede transformar. ¡El talento no!”, sostuvo.

Mencionó que trabaja unas colaboraciones internacionales y ha hecho audiciones hasta en Canadá, donde le han llevado ‘influencers’. “Tan pronto abren la boca con el texto que les doy, yo sé que no tienen el entrenamiento o el conocimiento de ser auténticos, la forma de expresarlo, tanto en inglés como en español. Nunca se va a remplazar el talento natural… En la comedia debes tener un ‘timing’ natural para entender cómo funciona. Eso se puede trabajar con técnicas, pero siempre hay algo natural… Sí, la televisión todavía está en la percepción de la gente linda, pero es bien construido. Si ves por etapas la televisión, por ejemplo, todos los protagonistas se parecen… Todo es como un ciclo que se repite. Se cogen estereotipos que llenan esas funciones que el puúblico quiere ver porque le gusta ese estilo del momento. A los actores que le gustan las novelas, yo les digo, prepárate para ser obsoleto muy rápido. Una vez llegas a cierta edad, ya no te quieren”.
García Rivera aceptó cómo figuras como Lucy Boscana, Lydia Echevarría, Esther Sandoval Mercedes Sicardó, Gladys Rodríguez, Marilyn Pupo, y Johanna Rosaly trascendieron en sus carreras por el respeto de sus pares y el sello de calidad ante el público, gracias a “textos llenos de profundidad. Ibas a ver calidad; lo cíclico se olvida bien rápido”. Indicó que trata de presenciar obras en las que Johanna Rosaly funge, también, como traductora.
Respaldo contundente a García Rivera-
El profesor Edgar García Rivera lanzó su libro el pasado 14 de noviembre ante actores, profesores, estudiantes y gestores del campo cultural, durante un evento realizado en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
La presentación estuvo a cargo de la directora artística del Taller Teatro de la Ópera, profesora y arqueóloga Aida Belén Rivera, quien ha sido una colaboradora directa de García Rivera en varios proyectos teatrales, según reseñó el Centro de Innovaciones Educativas y Culturales.
El Dr. Mario E. Roche Morales, moderador del acto, enfatizó el enfoque multidisciplinario del libro. “En el mundo contemporáneo siempre debemos estar preparados para comunicar con claridad, precisión y sinceridad, sea cual sea la disciplina en la cual nos desempeñamos”, afirmó.
La primera actriz Luz María Rondón asistió a la presentación oficial de “Dos sillas y un cajón: El actor y la imaginación relativa”, en el que aparece una entrevista que el autor le hiciera.
Ediciones Peregrina planifica un ciclo de presentaciones de García Rivera para promover el texto. Esta publicación es, definitivamente, una guía para talentos en formación, a la vez que está dirigido a maestros para sus clases de arte escénico y profesionales de otros ámbitos y entornos, como foros judiciales, políticos y medios de comunicación.
