José Feliciano regresa a su casa

El pueblo de Lares aplaudió al artista durante un encuentro musical junto a la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico en la Hacienda Lealtad.
El cantante José Feliciano es escoltado al escenario en la noche del sábado 23, donde ofreció un concierto en la Hacienda Lealtad de Lares. (Foto cortesía Los Cantores de Puerto Rico)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La audiencia que se dio cita a la velada musical del artista José Feliciano en la Hacienda Lealtad –en Lares- lo recibió con grandes vítores desde la entrada a escena. El cantante de 79 años, no recibió exigencia de parte del público que aplaudió y agradeció su extraordinaria trayectoria musical. El cantante de ‘Light My Fire’ y ‘Chico and the Man’ no necesitó cantar ni tocar la guitarra para ganarse una vez más a su gente.

El concierto pautado para las 6:00 de la tarde, inició a la 7:30 con la participación de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, dirigida por el maestro Ángel ‘Cucco’ Peña. La pieza compuesta precisamente por Somohano –fundador de la orquesta-fue interpretada magistralmente por la banda. Posteriormente, entró a escena Michelle Brava para obsequiar ‘Preciosa’ del compositor Rafael Hernández. El hábitat se preparó para el protagonista de la noche que además de sus éxitos regaló un popurrí de boleros y piezas en inglés.

El cantante lareño fue recibido con efusividad por el público. (Foto cortesía Los Cantores de San Juan)

Con su sentido de humor de siempre, se mantuvo en conversación con el soberano en todo momento. La gente lo respaldó con el coro en muchas de las canciones que trajo grandes recuerdos como ‘Tú me haces falta’ de Armando Cabrera, grabado en el disco ‘José Feliciano El fantástico’ (1970), ‘Para decir adiós’ de su disco ‘Escenas de amor’ (1982) y ‘No podrás olvidar’ entre otras.

Los presentes aplaudieron la valentía de Feliciano, que a las puertas de los 80 años, todavía sale a escena con la fuerza de complacer a sus seguidores. Entre las varias anécdotas e historias que compartió el cantor de ‘Volveré alguna vez’ y ‘Todo el mundo te ama’ destacó los años de su infancia en Lares – muy cerca de Hacienda Lealtad- donde acompañaba a su progenitora al río para lavar ropa. El sentimiento se unió a la nostalgia para desatar aplausos y exclamaciones con mucha alegría.

De igual manera, Feliciano expresó la gran admiración que siempre ha sentido por su compueblano Odilio González. Habló sin reparos palabras hermosas de ‘El Jibarito de Lares’, y su temprano interés por la música.

Para abundar más sobre la pasión de José por la música, recordamos su foto en el álbum ‘Feliciano 10 to 23’ (1969) en que con guitarra en mano, se presenta con 10 años de vida. Por cierto, en el disco aparece una grabación del artista, cantando a esa edad, ‘Amor jíbaro’; y donde muestra el gran talento que posee desde su infancia.

La Hacienda Lealtad, como marco de la actividad, resultó ser un lugar mágico y estupendo que sirve para un escape de la rutina y quehacer diario. (Foto Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Los organizadores del evento sacaron un espacio para brindar reconocimiento al cantor y obsequiarlo con una pieza de arte, que exhibía la bandera original de Lares. Feliciano continuó presentando canciones y enlazando melodía para complacer a los seguidores que no se cansaron de acompañarlo a lo unísono. El sentimiento, nostalgia y agradecimiento para un artista que ha dado gloria a Puerto Rico se adueñaron de la noche, donde la gente se gozó de verlo una vez más en tarima.

La tarde y noche su fundieron en un hábitat hermoso en Hacienda Lealtad. Un lugar mágico y estupendo que sirve para un escape de la rutina y quehacer diario. Sin duda, respiro de naturaleza y belleza de Puerto Rico.

Aunque hizo falta una buena logística al momento del transporte colectivo hacia el lugar del concierto en la Hacienda Lealtad –había que dejar los autos en el estacionamiento del Coliseo Félix Méndez- la gente se afianzó e hizo los esfuerzos por llegar hasta la presentación. Para la próxima ocasión, la tarima puede estar más alta. Fue un reto intentar visibilidad con sillas paralelas; y la ambientación natural del lugar al aire libre, buscando observar entre las palmas, flora y personal grabando con cámaras de vídeo.

Un aplauso gigante para José Feliciano que recibió el tesoro más grande que puede recibir un artista, el amor incondicional de su gente.

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