Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Conocimos a Héctor Luis Rivera, en Nueva York, en 2013, cuando dirigimos a la actriz dominicana Xiomara Rodríguez en una producción de Raúl Méndez para el Festival de la Mujer en Escena que producía Junior Ventura.
Hablaba muy rápido con un volumen estrepitoso de privilegiada proyección, y, en la distancia, parecía estar enojado. Cuando nos presentaron nos dimos cuenta de que su enojo era pura pasión.
Héctor Luis (no se les ocurra decirle solamente Héctor) tenía un programa en internet, y al escucharlo supimos que era un profundo conocedor con estilo mordaz, sin tapujos y directo.

El programa, que todavía se mantiene al aire, se llama “Héctor Luis sin censura”. El moderador también es maestro de educación especial y ha tomado como misión otras tareas. Es fundador de la compañía Teatro Tebas (1988) y de la institución Latin Alternative Theater Award (2017), que, cada año, galardona la excelencia de los teatros profesionales en distintas ramas en Estados Unidos, Puerto Rico y España.
Veinte años antes de conocer a Héctor Luis, en 1993, tuvimos nuestro primer encuentro con Carlos Canales, cuando dirigimos el estreno mundial de su obra “Vamos a seguir bailando”. Pudimos conocerlo, tanto a él como a su teatro.
Nos consta que Carlos Canales, radicado en Connecticut, Estados Unidos, desde 2008, es un nombre que brilla en la dramaturgia puertorriqueña.
Se trata de un escritor que no se regodea. No hay símbolos ocultos en la dramaturgia de Carlos Canales, quien tiene, como Héctor, un estilo mordaz, sin tapujos, directo, y a veces soez.
Porque son tal para cual, cuando supimos que una obra de Canales protagonizada por Rivera se presentaría en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, como la quinta propuesta de la primera entrega de la serie A puro teatro, no podíamos faltar.
Colocaremos coronas de laureles en las frentes de Carlos Canales y Héctor Luis Rivera por la unión que construyó un trabajo de calidad.
El estreno mundial de “El Reguetonero: Clasificación RX” de Carlos Canales se dio el 21 de junio de 2024 en Teatro Círculo de Nueva York. El montaje era una de las seis propuestas, de 20 minutos cada una, que se presentó en la noche de Stand Up Comedy que organizó Teatro Sea.
Aunque el personaje es imaginario, el autor tomó inspiración en uno que otro asunto de su hermana, quien cuando joven les decía a sus padres que iba a ir a la iglesia y se escapaba a discotecas. Supimos que la obra surge desde un cuento original del mismo autor.

La historia es simple, simpática y relevante. Un hombre mayor, reguetonero de éxito, narra cómo en la década de 1980, se escapó de la casa con un amigo y fueron a parar a una discoteca en San Juan.
Esa noche, el muchacho tuvo un inicio de grandes ligas con el alcohol, las drogas y una experiencia íntima con una sola chica que le cambió la vida.
Como Werther, el iniciado quedó “enamorado del amor” y, a pesar de sus remordimientos cristianos, comenzó a escribir versos para la joven que tuvo sexo con él sin conocerlo.
De repente y por efectos de la causalidad, esos versos se convirtieron en un reguetón que le encantó a quienes escucharon.
Un reguetón llevó al otro, hasta que quien era un pobre muchacho con miedo de ir al infierno y enamorado de una quimera se hizo famoso y millonario. Pero nunca olvidó a “su amor”.
Un día, mientras se presentaba en un país caribeño, volvió a ver a su amada, y ella no se dio por aludida, porque era precisamente la marinovia del empresario y reguetonero famoso que lo había llevado al país.
Aunque al cantante la vivencia de ver a su dulce amada besarse con descaro con otro hombre le dolió muchísimo, sacó sus fuerzas desde ese dolor. También le sacó la lengua a Werther porque siguió su carrera ascendente.
La historia, que se presenta con lenguaje sexual muy preciso, es una de superación. Lejos de vociferar que el reguetón no sirve, que no es música y no puede compararse con lo que hacía Beethoven, ni siquiera Los Beatles, que el mundo está perdido y se va a acabar, el dramaturgo presenta un aliento para cualquier joven, cualquier persona, que tropiece con el texto.
La obra se había presentado el 19 de septiembre en Casa Ulanda de Arecibo, y después de subir a escena en San Juan, tuvo dos funciones en el Teatro América de Vega Baja el 24 y 25 de septiembre.
Asistimos a la función única de “El Reguetonero: Clasificación RX” de Carlos Canales, el domingo 22 de septiembre, a las tres de la tarde, en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

El escenario lucía su cámara negra, con una silla y un micrófono de pie delante de la silla. La luz era suficiente para iluminar el área.
El intérprete hizo su entrada por el público y conversó corta y animadamente con los espectadores ubicados en pequeñas mesas tipo cabaret.
Aunque estaba lleno de prendas de oro, muy grandes, en el cuello y en los dedos, era elegante. Tenía un gorro de pelotero muy bien puesto en su cabeza, el cual acomodó hacia un lado tan pronto subió a escena y tomó asiento.
El vestuario de Marie Rivera habló desde que el personaje hizo su entrada. Un reguetonero exitoso, mayor de edad, con cierta extravagancia controlada, iba a confiarnos su trayecto de vida hacia el éxito, libre de toda negatividad. Es uno de los vestuarios más efectivos que hemos visto lucirse en escena.
Durante el resto de los 22 minutos que duró la obra, Rivera no se movió de la silla, lo cual no quiere decir que estuvo estático. Tampoco hizo falta. El actor utilizó dos recursos que domina a la perfección, la candidez y el cinismo crónico, para lograr una actuación redonda y sincera.
El intérprete dirigió el discurso de su personaje, con el uso de las mismas palabras vulgares, conocidas hasta por quienes se escandalizan, para definir sus placeres, como si estuviera cantando un reguetón de esos que no se escuchan ni en televisión ni en radio. ¡Muy bien!
En esa travesía, nos compadecimos de la realidad de un ser humano enamorado a lo divino de la primera mujer con quien tuvo sexo.
Nos conmovimos con la acción de escribir sus primeros versos, que no buscó en otro sitio que no fueran los propios sentimientos, y celebramos a la vez que él mismo celebraba sus etapas hasta su victoria personal.
Nosotros creemos que existe un corazón que todos compartimos, porque lo entendemos sin palabras, y de eso se trata la paz.
El montaje no tuvo música, sonidos ni efectos de luces. De esa manera nos atrapó. Esta puesta en escena está lista para ser presentada en cualquier espacio. Las decisiones tomadas por Carlos Canales como director fueron creíbles, acertadas y sostenibles.
Aunque fue atinado y certero al definir sensaciones y comunicarle al actor la dimensión de las emociones, sugerimos al director que revise ciertos momentos mínimos, donde faltaron transiciones, tiempos de reacción en y entre las palabras, y silencios que pueden enriquecer el viaje de su propuesta.
Disfrutamos, no solo de la presentación, también de la charla que se dio entre actor, director y espectadores, después de la función, donde nos enteramos de algunos pormenores en la inspiración del dramaturgo y en el sendero de ensayos y presentaciones.

Recomendamos con urgencia a la producción un programa de mano que haga constar cada presentación para efectos de la historia y que haga justicia a todos y cada uno de los trabajadores del teatro. Esperamos que nunca falte en ninguna puesta en escena.
Felicitamos al resto del equipo: Reuben P. Morales (productor asociado); Kathy Tejada (productor ejecutivo); Edison Carrera (diseño de gorra y joyería); Josean Ortiz (operador de luces).
Deseamos mucho éxito y muchas presentaciones a “El Reguetonero: Clasificación RX” de Carlos Canales, que se presentará el 4 de octubre en Paterson, Nueva Jersey. En Puerto Rico, la obra fue una producción de Teatro TEBA (Teatro Experimental Blue Amigos) y Fundación Nacional para la Cultura Popular para la serie A puro teatro.
A puro teatro cerrará su temporada inicial con “Seres en soliloquio”, ramillete de monólogos de micro teatro de la dramaturga, directora y productora Iraida García, como una producción de Colectivo Actoral, los días, 4, 5 y 6 de octubre, en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (Calle Fortaleza #56, Viejo San Juan).
Para reservaciones e información pueden llamar a los teléfonos 787-724-7165 o 787-630-1115.
Sobre Héctor Luis Rivera –
Héctor Luis Rivera es un actor, escritor, director, comunicador y educador puertorriqueño, con 46 años de trayectoria, que reside en Nueva Jersey. Comenzó su carrera a los 15 años, como dramaturgo y director para su propia compañía, Producciones El Coquí, con la que debutó en el Ateneo Puertorriqueño. Es cofundador y director artístico de Teatro TEBA (Teatro Experimental Blue Amigos), compañía independiente ganadora de un OBIE , uno de los más importantes premios que se otorga al teatro Off Off Broadway, que es otorgado por el periódico The Village Voice. Ha recibido premios y nominaciones como actor y director de la Asociación de Cronistas del espectáculo (ACE), Hispanic Organization for Latin Actors (HOLA) y Artistas Independientes de Teatro (ATI). En literatura, fue recipiente de la Medalla de plata de la Academia de las Artes y Ciencias Francesa. La participado como actor en varios largos metrajes.
En televisión, participó en dos episodios de «Mortales», ganó el premio «Mortales» como mejor actor característico, y hace comerciales de televisión. Escribe para las revistas cibernéticas ArteNY y maneja su propio blog Héctor Luis Sin Censura que también tiene canal en YouTube.
Es fundador de los innovadores premios Latin Alternative Theater Awards, (LATA), que reconoce lo mejor del teatro alterno en el área triestatal.
Su biografía ha aparecido en varios tomos de “Quién es quién entre universitarios”, y en la edición de 1993/94 fue incluido en “Quién es quién entre los intelectuales” y el “Directorio Internacional de Distinguidos Líderes”.
En su dramaturgia figuran los siguientes títulos: “Ratones blancos”, “Isla Invadida”, “La última poesía del continente” “Dos Fridas, Dos Diegos”, “Ojos que no ven…”, “El Titanic del Caribe” .
Es jubilado del sistema docente de Nueva York donde sirvió en el departamento de Educación Especial por 35 años. En estos momentos funge de maestro sustituto para niños autistas y es profesor de teatro para adultos en la compañía The Grace Theatre donde imparte el programa de capacitación de TEBA.
Sobre Carlos Canales –

Carlos Canales es un dramaturgo, narrador, educador puertorriqueño que reside en Connecticut. Posee un bachillerato en Ciencias Políticas, Drama y Educación de la Universidad de Puerto Rico y una maestría en Español de la Universidad de Connecticut.
Fue becado para estudiar dramaturgia avanzada por el grupo Intar de Nueva York. Fue presidente de la Sociedad Nacional de Autores Dramáticos, profesor de actuación y dramaturgia en la Escuela Especializada de Bellas Artes de Arecibo.
Ha estrenado cerca de cuarenta obras teatrales, en diversos escenarios del mundo: Puerto Rico, Estados Unidos, Inglaterra, España, México, Francia, entre otros.
Se destacan entre otras: María del Rosario (1986), Vamos a seguir bailando (1993), Margie (1994), Vórtice (1994), Teatro (2002), Salsa, tango y locura (2003), ¡Qué bueno este país! (2004), Trilogía de los dictadores (2006), Ecuajey (2006), Los intocables (2006), El Generalísimo Brujillo (2008, 2012), ¡Maldita sea el Capitán América! (2013), A la luz de la luna (2015) y Teatro del lado de allá (2016).
Ha publicado los libros de cuentos Los hombres de los rostros tristes (2015), Faustine Azul y otros cuentos (2019) y una novela El pájaro rojo (2018).
Ha sido premiado por el Ateneo Puertorriqueño, Círculo de Críticos de Puerto Rico, Fundación René Marqués, PEN de Puerto Rico Internacional y el Instituto de Cultura Puertorriqueño.