Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
¡Señor del escenario! Con un acertado repertorio -repleto de grandes éxitos- el mayagüezano Wilkins sentó cátedra el sábado 14 de septiembre en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot (Choliseo).
La fanaticada que convocó para disfrutar del espectáculo “Truenos y silencios” le cumplió durante la velada de poco más de dos horas, que arrancó a las 9:20 PM con “Si supieran con quién estuve anoche”, seguida del tema que dio título al evento.

Desde su entrada “El Divino Rockmántico” demostró lo que hemos sabido por más de cinco décadas, que es una de las glorias de nuestro país, con un estilo propio, un sello de identidad único.
Su lista de clásicos fue perfectamente seleccionada, sobresaliendo en el primer bloque “Qué me pasa contigo”, “Si yo fuera mujer” “A quién vas a engañar” -aludiendo a los años ’70- , “Pensamiento y palabra” y “O tú o nada”. La audiencia llenó la versión reducida del recinto cantó las melodías que han convertido en banda sonora de sus vidas.
En medio de gritos ensordecedores, Wilkins exteriorizó su felicidad por el respaldo de su gente. Acto seguido se le entendió decir, “yo soy más feliz cuando estoy con ustedes”:, sobre todo, porque lo recuerdan por “muchos años”. Igualmente destacó la presencia femenina con el comentario “veo mucha belleza”.
Como si el tiempo se hubiese detenido a favor de esta leyenda, su energía parecía inagotable -a lo largo del show- en “Amor en el Tequila a go go” -indicando, “¿seguimos? Ya entramos en calor…”- y luego más adelante con “Agítalo y no lo muevas”, “Margarita”, “El Tornillito” y “Sopa de Caracol”, respaldado en ocasiones por cuatro espectaculares bailarinas. El cantautor debió elevar los latidos del corazón de los asistentes por sus reacciones que llegaron hasta el frenesí.

Antes de “Tratándose de ti” afirmó, “vámonos de golpe a los ’80”, para seguir fiel a su esencia musical también con “El sucesor” y “Mi problema eres tú”. De este grupo merece mención especial “Te mataría”, siendo muy juicioso el artista con la canción ante el alza en casos de violencia contra la mujer. Aunque este éxito marcó su carrera y no puede faltar en su repertorio, se le escuchó decir en medio de la euforia colectiva que en este momento que vivimos todos no se hubiera atrevido a componerlo.
La concurrencia quedó rendida a sus pies al escuchar con la potencia de su voz “Respiraré”, “Un nuevo amor” -repleta de espiritualidad-, “Te amo” y el medley compuesto por “Cómo no creer en Dios”, “Aleluya”, “Cuán grande es Él” y “Sereno”, destacando que esta última fue de las más solicitadas por sus redes sociales.
A la perfección Wilkins enriqueció “Truenos y silencios” con distintos matices… Lo más sorprendente es que en el escenario lució intacto en agilidad física, Nunca olvidamos en 2011 casi queda cuadrapléjico -esto por una bacteria que se le alojó en la columna vertebral- y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Pavía en Santurce. Un batallón de médicos le salvó la vida… Las páginas de la prensa local e internacional recogieron todo el difícil proceso que atravesó cuando fue operado de emergencia y tuvo que someterse a antibióticos, así como a utilizar un chaleco inmovilizador durante seis meses para mantener rígida el área de la espina dorsal.

Otra canción que es como parte de su sello de identidad es “Bella sin alma”. En esta ocasión, observamos a un Wilkins más profundo, pero muy comedido, apagando en la interpretación -con toda intención- el nivel de violencia de la letra y la fuerza escénica. Ya no dejó hecha pedazos -como en ocasiones anteriores- la silla por tanto tirarla, sino que pareció hasta acariciarla.
En versión Regional Mexicano cautivó con “Voy a dejar”, contando poco después con la misma aceptación en el tema “Yo apuesto a mí”.
Las luces de los celulares de la audiencia iluminaron los “Truenos y silencios” de Wilkins en “Prométeme que nunca me dirás adiós’…. Inmediatamente, para más contacto directo con sus seguidores -y como para dejarse arropar- Wilkins abandonó por instantes el escenario principal para confundirse entre ellos. Se subió, entonces, a la tarima posterior del área de arena, en la que previamente estuvieron ubicados fotoperiodistas, videógrafos y técnicos. El lugar parecía estallar con la efervescencia de la multitud al tenerlo tan cerca. Acto seguido, Wilkins recorrió otras áreas agitando más corazones.

“Me caes bien” fue su melodía de despedida, aunque reapareció con “Para vivir” de Pablo Milanés y, finalmente, alejarse de la vista de todos recitando su letra “Pero te olvido”.
Definitivamente, Wilkins se lució al máximo nivel en el Choliseo de Puerto Rico. ¡Bien merecido el recibimiento de los suyos en este reencuentro! Parte de su gran éxito fue estar acompañado por excelentes músicos: Raúl Maldonado (batería), José Blondet (guitarra), José León Vázquez (percusión), Bienvenido Marín (saxofón), Víctor Ambert (trompeta), Danny Fuentes (trombón), Junior Irizarry (bajo) y José Luis Labeaga (acordeón), dirigidos por Omar Cruz.
En resumen, fue una noche triunfal para este veterano de la canción popular. Y con un espectáculo excelentemente engranado, Wilkins probó una vez más el por qué se mantiene como uno de los artistas boricuas de impacto en la escena nacional.