Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
2024 ha sido un buen año para el teatro en la Fundación Nacional para la Cultura Popular. Desde que dio inicio la primera temporada de la serie A Puro Teatro, el pasado agosto, se han visto novedosas puestas en escena de teatro íntimo de calidad, y que, a la vez, son una alternativa muy realista para dramaturgos y productores puertorriqueños que sueñan con ver en el escenario montajes que hacen la diferencia.
Con sedes divididas entre Puerto Rico y Nueva York, el actor, director, dramaturgo y gestor Josean Ortiz ha sido un pilar de A Puro Teatro, donde lo aplaudimos con su adaptación del libro de Norma Salazar, “Tite Curet”; “Sainete del vejigante loca” de Leo Cabranes-Grant, y “La última plena de Isabel la Negra”.
Esta obra, adaptación de Josean Ortiz sobre el cuento de Manuel Ramos Otero (1948 – 1990) “La última plena que bailó Luberza”, tuvo su estreno mundial en 2013, y ha tenido montajes diversos, que incluyen pleneros en vivo y actores invitados.
Ortiz ha sido recipiente de reconocimientos como Premios ACE, Premios HOLA, Premios ATI y Premios Arte Internacional en las ciudades de Nueva York y Nueva Jersey por esta labor.

Los pasados 20 y 21 de septiembre, la producción se convirtió en la cuarta propuesta de la primera entrega de A Puro Teatro.
Asistimos a nuestro primer encuentro con “La última plena de Isabel la Negra”, a la función del sábado, a las ocho de la noche, donde fuimos recibidos por la sonrisa de la encargada de boletería, Myrta Fourquet.
El cuento de Manuel Ramos Otero fue publicado en 1975, en la revista Zona de Carga y Descarga, fundada por las escritoras y primas Rosario Ferré (1938 – 2016) y Olga Nolla (1938 – 2001), junto con otro cuento de la propia Ferré, “Cuando las mujeres quieren a los hombres”.
Ambas historias están inspiradas en la vida de Isabel Luberza Oppenheimer (1901 – 1974), conocida como Isabel la Negra.
Este personaje de la vida real se convirtió en leyenda mientras aun vivía. Por su inspiración se desarrollaron, cuentos, películas, documentales, artículos y una novela. Además, existe una calle con su nombre en el Barrio San Antón, donde ella nació y creció.
Isabel Luberza Oppenheimer fue excepcional. Como mujer negra tenía todas las de perder en la sociedad de su época y en una de las ciudades más conservadoras de nuestro archipiélago.
No obstante, Isabel, dueña dos burdeles (uno en el barrio de San Antón y otro en el barrio de Maragüez, en Ponce) donde asistían políticos y miembros de las más altas esferas eclesiásticas, logró un poder económico que la hizo ser temida por los más temidos, y respetada y querida por los pobres a quienes nunca olvidó.
Su esencia está viva. Aun en nuestros tiempos, cuando alguien se refiere al Elizabeth’s Dancing Club, los ponceños reconocen, hasta con orgullo, que ese era el burdel de quien se proclamó Madama desde 1930 a 1974.
El cuento de Ramos Otero se concentra en las últimas 24 horas de Isabel, de 72 años, dentro de un universo al son del cuentacuentos de la plena formado por galaxias, con sus respectivos ritmos de más plenas. El autor crea a una mujer con cierta fragilidad existencial, pero de carácter indómito.

En la forma, el escritor alterna la narración con monólogos en primera persona, y voces que entran y salen en el marco de siete segmentos que ilustran distintos momentos del último día de Luberza, en un recorrido en limosina por su ciudad. Fatigada de aspiraciones, esta Isabel imaginaria presagia su muerte desde el título del cuento.
La adaptación al teatro de Josean Ortiz, en la cual se desprende el apagado deseo sexual de la Madama y sobresale la subordinación de los hombres ante su poder, cuida la fidelidad al texto original y sigue la estructura del universo plena que Ramos Otero compone en su cuento, al alternar sus comentarios con los monólogos de Isabel.
De esta manera, escuchamos como ambientación y transición, galaxias plenas como “Plena de San Antón”, “Llegó de Roma”, “La Madama”, “Cuídame lo mío”, “Bembeteando”, “Plena de Luberza”, “Lola la Coquetera”, “El panteón de mi madre” y “La mataron”, en las voces de Ruth Fernández y Chamir Bonano.
Como uno de esos datos que dan los pajaritos, a falta de un programa de mano, nos enteramos de que “La mataron” y “Plena de Luberza” son dos canciones originales: la primera es de un grupo de pleneros de Ponce (los pajaritos no recordaron el nombre de este grupo ni el compositor) y la segunda del propio Josean Ortiz.
Ambas plenas fueron grabadas para el estreno mundial en el estudio de Julio Badillo, tuvieron como solista a Chamir Bonani y en los coros a Xavier Rosario, Lero Martínez y Josean Ortiz.
A este loable esfuerzo histórico le haría justicia el imprescindible programa de mano que esperamos no falte en la próxima oportunidad.
El primer segmento del cuento y de la obra presenta a Isabel en interacción con la iglesia a la que donó medio millón de dólares. Monseñor no quiere aceptar la donación, pero cuando la empresaria lo amenaza con darle el dinero a otra iglesia, Monseñor quien disfruta de los placeres de una empleada de Isabel y desea mantener el asunto en la conversación, accede gustoso.
Tal como en el cuento, la obra nos participa de los sueños y premoniciones de Isabel la Negra y hace constante referencia a una plena (imaginaria) que fue especialmente hecha para ella.

En el montaje que vimos, Ortiz, quien dirige y es el actor único de la pieza, recurre al uso de vídeos donde él se presenta interpretando otros personajes, como Miseria (prostituta y mano derecha de Isabel), Esmeralda (la bruja del barrio), y Monseñor.
Josean Ortiz, emprendedor y polifacético a manera del legendario Orson Welles, es responsable de la grabación y edición de los vídeos, la escenografía, la utilería, el vestuario y el maquillaje. Aplaudimos la efectividad de su valentía.
El escenario lucía cámara negra convencional sin telón. Pero la sala estaba provista con mesas, tal como en los salones de baile, lo cual lograba que el público fuera parte de la representación.
En su entrada, Isabel se hizo espacio entre las mesas, desde la parte de atrás, como si estuviera pasando revista una de las tantas noches en su burdel, efecto que agarró la audiencia desde el primer momento.
Coronamos de laureles la frente del actor Josean Ortiz por una muy buena caracterización. Lejos del cliché de la típica Madama vieja vestida del brillo negro y tratando de ser joven en el ocaso de sus días, Ortiz borda una interpretación seria, conmovedoramente real y profundamente sincera, imponente aun en la fragilidad.
De igual manera, otorgamos laureles a sus interpretaciones como Miseria, Monseñor y Esmeralda, destacados con simpatía en los vídeos de distintos segmentos.
La idea del montaje como monólogo, los vídeos y las plenas nos pareció bien pensada, inteligente y muy efectiva. No obstante, el director debe cuidar un poco más la proyección de los vídeos y, en su ruta escénica, enfatizar uno que otro momento dramático a favor de la travesía por las galaxias plenas o segmentos con progresión rítmica.
Como la sala es íntima, el público cohabita con el técnico de luces, sonido y proyecciones, y se da cuenta de todo. Esta labor recayó en la regidora de escena. Aplaudimos el buen trabajo de Soraya Cabina.

Recomendamos “La última plena de Isabel la Negra”, producción de Josean Ortiz para la Fundación Nacional Para la Cultura Popular, Serie Puro Teatro y Latinx Performance Ensemble. Esperamos que la obra continúe sus presentaciones con éxito, en y fuera de Puerto Rico.
Felicitamos a Javier Santiago, director general de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, por apostar al teatro, contra toda adversidad. Agradecemos su gestión y esperamos con ansias la segunda entrega de A Puro Teatro en 2025.
La temporada cierra con broche de oro con “Seres en soliloquio”, ramillete de monólogos de micro teatro de la dramaturga, directora y productora Iraida García, como una producción de Colectivo Actoral, los días, 4, 5 y 6 de octubre, en la Fundación Nacional para la Cultura Popular (Calle Fortaleza #56, Viejo San Juan).
Para reservaciones e información pueden llamar a los teléfonos 787-724-7165 o 787-630-1115.
¡No se la pierdan!