Por Javier Valentín
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
Al pueblo de Orocovis se le conoce como el Corazón de Puerto Rico; uno que latió fuertemente hace cinco décadas cuando Vanessa Colón se convirtió en Miss Puerto Rico 1973. La noticia causó conmoción allá en la montaña y en todo el país, ya que era la primera vez que ese municipio participaba, gesta que se repitió en 2024 con la victoria de Jennifer Colón.

“Como era la primera vez que se convocaba a representar por pueblos, unos portavoces de la Alcaldía fueron a mi casa a conversar con mis padres para que participara en Miss Orocovis. En aquel entonces, no había teléfonos y la gente se presentaba sin avisar. Me preguntaron que si yo estaba interesada, de inmediato acepté y mis padres estuvieron de acuerdo. Los organizadores se comprometieron a hacerse cargo de los gastos y del pago de la franquicia que era alrededor de $300.00, que para esa fecha, era mucho dinero. El concurso se realizó un 26 de abril en un templete en el almacén de la Cooperativa de Tabaco y contó con la animación del periodista Enrique “Kike” Cruz, quien también es mi compueblano. La primera finalista fue una joven que se llama Candy Alvarado y pensé que ella era la que iba a ganar porque poseía una belleza inigualable, pero esa noche yo fui la afortunada”, expresó la beldad boricua, quien en ese momento tenía 18 años.
La soberana fue elegida como Miss Orocovis frente a otras 12 candidatas, respondiendo la convocatoria de participar por municipios y esa noche la coronó Bárbara Torres, Miss Puerto Rico 1972. En ese evento, organizado por María Luisa Cruz de Latorre, la alcaldesa Ofelia Torres de Meléndez ofreció un emotivo mensaje dirigido a la juventud. Parte de la animación estuvo a cargo del educador Félix Rodríguez Hernández, en una actividad en la que se interpretaron las piezas musicales “La Borinqueña” y “Preciosa”, a cargo de la pianista Niní González (posterior presidenta fundadora de la Junta de Directores de la Fundación Nacional para la Cultura Popular) y el guitarrista José “Pepe” Latorre.
Antes de conquistar ese cetro, Vanessa creció en un hogar de clase media en el barrio Botijas 2. Sus padres fueron Herminio Colón, conocido como Minito, quien era mecánico, y su mamá Noelia Díaz, ama de casa. Cursó sus estudios primarios en ese municipio, y se graduó en mayo de 1972 de la escuela superior José Rojas Cortés, clase graduanda que ya celebra más de 50 años. Es la hermana mayor de Gildamar y sus hermanos menores son Rafael y Luis.

Cuando logra la primera victoria para su pueblo, estudiaba su primer año de Ciencias Naturales en la Pontificia Universidad Católica de Ponce y detuvo sus planes por un semestre para competir en el certamen.
El concurso se celebró por primera vez en el recién inaugurado Coliseo Roberto Clemente en San Juan y recibió la corona, la cinta y el cetro a manos, precisamente, de Bárbara Torres, y quien fue la anfitriona del concurso Miss Universe 1972 que debutó fuera de Estados Unidos y que tuvo lugar en el hotel Hyatt Cerromar en Dorado.
“Para el certamen de Miss Puerto Rico nos alojaron en el hotel Holiday Inn de Isla Verde, a donde llegamos el domingo antes. El concurso se celebró un sábado, 26 de mayo. En el Coliseo había gente de mi pueblo con pancartas y fotos, cada vez que me anunciaban que entraba en el cuadro de finalistas o semifinalistas, la gente gritaba: ¡¡¡Orocovis!!! El animador fue Luis Vigoreaux, de quien guardo lindos recuerdos. Cuando me anuncian como ganadora, mis padres subieron al escenario y nos tomaron muchas fotos. Finaliza la transmisión en vivo, me dirigen hacia un vehículo oficial y me llevan a toda prisa escoltada por las patrullas de la policía. Hubo que parar en varias ocasiones porque la gente se lanzó a las calles. En ese momento, no comprendía lo que estaba ocurriendo. Todo eso me lo contaron después”, recordó quien fue recibida por Toni Elmichi, gerente de la hospedería, empleados del hotel, familiares, periodistas, fotógrafos y compueblanos de Orocovis que aguardaban por su llegada.

Al día siguiente fue entrevistada en su habitación del hotel Holiday Inn, en Isla Verde, que a partir de ese momento se llamó La Casa de la Reina de Puerto Rico, según la periodista Alba Raquel Cabrera, del periódico El Mundo. Su compañera de habitación fue Elba Iris Rivera, la primera candidata por el pueblo de Naranjito.
“El traje de chifón amarillo fue una creación de la modista Rosalía Rivera, diseñadora de Bayamón, quien le confeccionaba el vestuario a Deborah Carthy Deu. Los camerinos quedaban a larga distancia y como el certamen se transmitió en vivo, tuve que cambiarme del traje de baño al traje de noche a toda prisa y se me olvidó cerrar por completo la cremallera. Así subí al escenario y me lo arreglaron después que gané. Por suerte, nadie lo notó”, relató entre risas.
El cuadro de finalistas estuvo compuesto por: Saadia Agenjo (Mayagüez); Lizzie Fonfrías (Carolina); Milagros del Carmen García (Aibonito) y María de los Ángeles Zayas (Ponce). El grupo de 16 semifinalistas estuvo conformado por Aguadilla, Bayamón, Cabo Rojo, Guaynabo, Juana Díaz, Juncos, Las Piedras, Loíza, Naguabo, San Germán y San Sebastián. Además, Vanessa obtuvo el premio de Miss Fotogénica, selección a cargo del grupo de fotoperiodistas que cubren ese evento.
Inolvidable recibimiento en el corazón de Puerto Rico –

Luego de coronarse como la soberana boricua más bella, el recibimiento fue por todo lo alto en su ciudad natal. Recibió felicitaciones del entonces gobernador Rafael Hernández Colón, así como de Luis A. Ferré y un homenaje en el hemiciclo del Senado de Puerto Rico. La emoción entre los orocoveños fue tan intensa que se desplegaron mensajes de felicitación en murales, cruzacalles, anuncios, pancartas, pintaron su nombre en los cristales de los vehículos y hasta su hermana hizo lo propio. Gran parte de los cruzacalles fueron dibujados por el artista y tallador de santos orocoveño Antonio Avilés, hijo de don Celestino Avilés, de quien todavía conserva una pequeña colección de Reyes Magos hechos a mano.
“Cuando me informan que había un recibimiento en mi pueblo, me encontraba en San Juan cumpliendo con los compromisos oficiales. Abordo un vehículo, no me habían dicho que el viaje sería por aire y de momento me llevan al aeropuerto de Isla Grande. Para mi sorpresa viajaría en helicóptero hasta el parque de pelota que quedaba cerca de mi barrio. Todavía lo recuerdo y hasta me emociono. Desde lo alto divisé a los niños corriendo de un lado a otro y mucha gente esperando mi llegada. Dieron varias vueltas sobrevolando por Aibonito, Barranquitas y Orocovis. Luego me condujeron en un vehículo convertible, en donde fuimos a la capilla Santa Clara cerca de casa y recibí una bendición. Luego, fuimos a mi casa a cambiarme para el evento en la noche y lucí un traje blanco precioso del diseñador Fernando Pena, que todavía conservo”, relató con voz entrecortada.
En el encuentro con su amado pueblo, la condujeron hasta una vistosa carroza y la pasearon por las calles del municipio, fue recibida por la alcaldesa y tocaron tres orquestas hasta altas horas de la noche.

“Para mi sorpresa me tenían una carroza impresionante y me llevaron por las calles del pueblo. Recuerdo que había una multitud esperándome porque me querían conocer. Era la primera vez que Orocovis ganaba el concurso Miss Puerto Rico y la conmoción fue inmensa. En la Plaza Pública hubo una fiesta de pueblo. Y como si fuera poco, se realizó una fiesta privada en un centro de actividades y bailé hasta la madrugada, que me la gocé de principio a fin”, expresó.
La agenda de la soberana puertorriqueña no finalizó, pues tuvo que cumplir con muchos compromisos antes y después de la representación internacional. Realizó campañas publicitarias para la compañía de maquillajes Maybelline, que se filmó en el Jardín Botánico de Río Piedras; otro anuncio para la escuela de idiomas Berlitz, donde reforzó el idioma inglés de cara a la competencia. De igual manera, formó parte de la campaña para piezas de vestir de la empresa Sauna Charmé. Gran parte de las oportunidades publicitarias fueron coordinadas por parte del publicista Carlos Codazzi, de la agencia Publitec.
También, coincidió con el cantante mayagüezano Chucho Avellanet durante un evento en el Hotel San Juan; y más adelante conoció a Sandro, entre otras celebridades. Además, entabló amistad con el maquillista David Lang y el estilista Peter Cardón, así como del columnista mayagüezano Iván Frontera, a quien apreció mucho y lamentó su fallecimiento.
Parte de Orocovis rumbo a Grecia –
El concurso Miss Universo 1973 se realizó al aire libre en el Teatro Odeón de Herodes en Atenas, Grecia, donde compitieron unas 61 candidatas desde el 11 hasta el 21 de julio. La cadena televisiva CBS transmitió el concurso en vivo por primera vez desde un país europeo. Para la apertura lució un traje típico color azul claro que recreaba la Perla del Caribe, confeccionado por Mojena.

Ese año, la filipina Margarita Moran ganó el título de Miss Universo 1973, con quien compartió muy poco durante los ensayos. El jurado estuvo compuesto por una serie de celebridades, entre ellas las actrices Ginger Rogers y Lynn Redgrave, así como el torero español Manuel Benítez Pérez, conocido popularmente como “El Cordobés”. La beldad tailandesa Apasra Hongsakula, Miss Universo 1965, también formó parte del jurado.
“Una vez llego a la ciudad sede, nos hospedaron en el Hilton Atenas. Los ensayos eran diarios combinados con compromisos de los organizadores del evento. La competencia en traje de baño se realizó en un barco porque estaba prohibido hacer ese segmento en ese escenario, que era impresionante de noche y con una orquesta en vivo. Me sentí como una diosa griega cuando desfilé por aquel teatro antiguo y por ese lugar que tiene tanta importancia para la humanidad. La experiencia en Grecia tuvo mucho significado para mí. La gente es bien alegre y amistosa, además su gastronomía es deliciosa. Mis papás no pudieron ir por lo costoso del viaje. Allá coincidí con mi admirada Marisol Malaret, quien fue invitada por la Organización y de quien guardo lindos recuerdos. Coincidí con ella en uno de los desfiles, llevaba un vestido verde del diseñador Martin y me dijo: a tu traje verde le falta un detalle. Se quitó los aretes de oro que llevaba y me los colocó en los hombros. Un gesto generoso de su parte y lamento mucho su fallecimiento”, indicó.

Y con Marisol tuvo una experiencia cultural que jamás olvidará, ya que una vez terminados los compromisos del Miss Universe fueron invitadas para un viaje en crucero por las Islas Griegas y Turquía. En esa ocasión no fue sola, viajó junto a su compañera de habitación María Rosario “Rossy” Mora Badilla, quien representó a Costa Rica y luego mantuvieron comunicación por correo.
“Si yo voy, mi compañera de cuarto también me tiene que acompañar. Quise que ella fuera conmigo y la pasamos divino en esos lugares tan impresionates. Ella se divirtió tanto como yo. Después del concurso jamás he regresado a Atenas, pero lo tengo en mis planes futuros. Grecia es un país impactante por su historia y me sentía que formaba parte de todo ese mundo clásico”, rememoró que Farzana Habib, la candidata de India, era una de las más impactantes y hasta pensó que ganaría.
Después de competir en el renombrado certamen de belleza, la orocoveña viajó a países como República Dominicana, Haití, Venezuela, Estados Unidos, y volvió a representar a Puerto Rico en los certámenes Miss Turismo de las Américas en Ecuador. Además, quedó entre las cinco finalistas del concurso Reina Panamericana de Belleza, en Cali, Colombia.
Vanessa acudía a donde quiera que la invitaran representando a su terruño. Su agenda abarcó desde homenajes, le dedicaron fiestas patronales, la Parada del 4 de julio del Municipio de San Juan, la apertura del Festival Casals, en donde acudió en compañía del diseñador Fernando París y tuvo el honor de conocer al maestro Pablo Casals. Aquella victoria para su pueblo causó tanto furor, que sus admiradores le escribieron cartas, le dedicaron libros, poemas, acrósticos, dibujos, caricaturas, realizó presentaciones en televisión, apareció en portadas en los principales periódicos y revistas nacionales e internacionales.

Al recordar si todavía conserva aquellos objetos que lució en los concursos que participó, así como en los eventos a donde fue invitada, gran parte de ellos los compartió y no regresaron, tampoco la corona, ya que se le otorgaba a la siguiente joven que ganara.
“Como era la tradición en la gente humilde del campo, muchos trajes, zapatos, joyas y objetos de valor pasaron de mano en mano, ya sea para alguna quinceañera, para asistir a una boda o para un baile de graduación. No conservo el traje con el que gané Miss Puerto Rico que me diseñó Rosalía Rivera. Mi mamá se los compartía con mucho amor a quien los necesitara porque fueron muchas las bendiciones que recibimos cuando me tocó competir y gran parte de la gente nos ayudó sin pedirnos nada a cambio. Para aquella época, no había equipos para preparar a una en cuestión de oratoria, clases de maquillaje y peinado o desfilar en pasarelas. Todo eso lo aprendí una vez que gané. Me siento muy agradecida por aquellas personas que creyeron en mí”, sostuvo.
Entrega corona y contrae matrimonio –
Para el año 1974, Vanessa regresó al Coliseo Roberto Clemente, en donde un año antes se convirtió en la representante de Puerto Rico ante el universo. Hizo su entrada con un vistoso vestido del diseñador Mojena. El certamen Miss Puerto Rico 1974 resultó ganadora Sonia Stege Chardón, candidata por la ciudad capital San Juan, evento que finalizó a altas horas de la noche y que se transmitió por WAPA TV, bajo la conducción del recordado animador Luis Vigoreaux, quien falleció trágicamente en 1983. Una vez cumplió con su deber de entregar la corona después se fue al Patio de Sam en el Viejo San Juan, junto a un grupo de amistades.

Cuando culmina su año como embajadora retomó sus estudios universitarios en Ponce, donde conoció a Carlos González Goenaga, estudiante de la Escuela de Derecho, quien fue comerciante y dedicado al mundo de la banca. Contrajo nupcias el 29 de diciembre de 1979 en una ceremonia íntima en la capilla de Nuestra Señora de Lourdes en Miramar, en compañía de un nutrido grupo de invitados. En 1983 nació su primogénita María Cristina, y en 1987 nació su segunda hija María Teresa. Este año Vanessa y Carlos cumplen 45 años de matrimonio. Durante un tiempo, Vanessa laboró para el Departamento de Recursos Naturales y para la Corporación para el Desarrollo de los Recursos Marinos, conocido como Codemar.
Dos sucesoras que son como sus hermanas –
Después que Vanessa entregó el título de Miss Puerto Rico a su sucesora en 1974, la amistad continuó y fue a través de Sonia que conoció a la sangermeña Lorell Carmona, Miss Puerto Rico 1975.

“A Sonia y a Lorell las quiero como mis hermanas que la vida me regaló. Hemos compartido momentos lindos, nuestras hijas se conocen y se quieren entre ellas. Cuando crié a mis hijas nunca les conté que había sido reina de belleza. De manera jocosa, fue Sonia quien le dijo a mis hijas durante un compartir en mi casa que yo le había entregado la corona y el cetro. En ese momento, ellas se enteraron. Viajé con Sonia a Colombia, Ecuador y Haití en diferentes representaciones que hice en eventos internacionales. A amabas las conozco desde que teníamos 18 años y por mucho tiempo hemos sido hasta vecinas”, afirmó.
Buenos deseos para Jennifer Colón –
La reciente victoria de Jennifer Colón, madre de tres hijos, de repetir la hazaña que ocurrió hace 51 años, para colocar en alto el nombre de Orocovis y a Puerto Rico, en la próxima edición del Miss Universe 2024, que tendrá lugar en México, le produjo una inmensa satisfacción.
“Jennifer me parece una joven preciosa e inteligente. Por lo que he visto, está muy bien preparada y madura para esa competencia. Le deseo todo lo mejor en ese evento tan competido. Qué lindo que se convirtió en la segunda representante de mi pueblo y del país en Miss Universe. El concurso no lo pude ver en vivo, por estar viajando, pero mis hijas me dejaron saber que Miss Orocovis iba a convertirse en la ganadora. Por eso, no me sorprendió la noticia”, aclaró.
Mudanza a Estados Unidos –

Desde que se mudó para Estados Unidos para permanecer más tiempo con sus hijas, Vanessa no se ha desvinculado de sus raíces patrias, al contrario, se mantiene pendiente de todo lo que acontece en su país. Cada vez que regresa al país recibe demostraciones de afecto de personas que todavía la recuerdan.
“Aunque me encuentro radicada con mi familia en Estados Unidos, nunca me fui. Me siento que estoy en Puerto Rico y en mi querido Orocovis. Y nunca me he ido. Siempre llevo a Puerto Rico en mi corazón. En mi pueblo me han hecho un sinnúmero de homenajes y asisto a aquellos que puedo porque me siento agradecida por todo el amor que me han brindado durante estos años. Un día mi hija tuvo un contratiempo en el estacionamiento de La Puntilla, cuando trabajó en el Viejo San Juan. La persona a cargo de inmediato me reconoció porque fue uno de esos niños que fueron al recibimiento y me dijo: ‘Esos ojos verdes jamás se me olvidan’. Y me reí muchísimo porque ya había pasado demasiado tiempo. En otra ocasión, también coincidió en Café Colao con una persona que había usado uno de los vestidos que lucí durante mi año y eso me llenó de mucha satisfacción”, expresó.
Su vida familiar transcurre entre Chicago y Washington, DC, ya que comparte su tiempo con sus hijas y recientemente se convirtió en abuela de un nieto, faceta que disfruta en todo momento.
(Este artículo forma parte de la serie de Miss Puerto Rico realizada por el periodista Javier Valentín)