Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El corazón de nuestra compañera Iraida García Rosa se inclina hacia aquellos que necesitan más, los indefensos que han perdido el camino hacia sí mismos… Ese corazón está presente en todas y cada una de las obras de teatro breve que engalanan las páginas de esta antología “Seres en soliloquio”.
En la misma, la profesora presenta 13 monólogos cortos, los cuales han sido interpretados por diferentes actores en distintos momentos. Todos han sido estrenados en el Teatro Arcelay en Caguas durante los Festivales de Teatro que auspicia el municipio.

La autora responde con solidaridad a la condición humana. Algunas de estas piezas han sido inspiradas en personas reales, acontecimientos de la vida, y vivencias personales; algunas han sido escritas para ser interpretadas por actores particulares.
El teatro de Iraida que hemos podido apreciar, es correcto en su forma y contenido. En su trayecto, un director de teatro puede identificar distintas posibilidades de montajes. Cada obra representa para el actor y para la actriz, una bella oportunidad de interpretación.
A continuación, comentaremos los textos, con brevedad y desde nuestra humildad, en orden cronológico, y a base de información suministrada por la autora. Las primeras cuatro piezas forman parte de la obra ‘Seis historias que contar’ y fueron escritas en 1997.
‘Azucena’ fue estrenada por la actriz Marielis Fonseca García. Esta fue la primera obra de teatro de Iraida García que abordó temas para adultos. La dramaturga se inspiró en el caso real de una joven dedicada a la prostitución. La trama navega con mucha humanidad, lejos del juicio moral, y muestra el interior de una mujer, entre los 18 y 24 años, que lamenta su vida.

‘Gozándome la vida’ fue escrita para Rafael Rojas, talentoso estudiante de García. La historia se inspira en los últimos años del educador y teatrero cagüeño, Carlos Pórtago, por quien la dramaturga sentía admiración. La acción recrea a un hombre llamado ‘Mario’, de 45 años, bien vestido pero desaliñado, que llega a una fiesta de maestros organizada por el alcalde de un municipio. ‘Mario’ llega pasado en tragos, y, en medio del salón comienza a recitar y a filosofar, mientras canta estribillos de canciones conocidas. Se trata de una pieza muy atractiva.
‘El emisario’ fue estrenada por Jorge Antares. La pieza explora el pathos de ‘Andrés’, enfermo de SIDA por adicción a drogas. La obra, que originalmente era para dos actores, tiene distintas posibilidades de montaje, ya que expone una conversación que el personaje, bien puede tener consigo mismo, con un interlocutor o con el público como interlocutor.
“Tierra prometida” es otra obra que estrenó Jorge Antares. Es el primer texto de teatro de social de Iraida García, y se presentó, también, en el teatro San Martín, en Caracas, Venezuela, en 1999. Originalmente, no era un monólogo y tenía un enfoque político. La obra, que escribe la autora como un homenaje a los maestros, es totalmente reflexiva y tiene, además, de la interpretación política, distintas posibilidades de interpretación.

“Beba” estrenó en 2000, con la actriz Marielis Raquel Fonseca y forma parte de la obra ‘Dónde están los colores’…. “Dónde están los colores”, que se identifica con el mensaje social directo para los jóvenes, fue comisionada por el alcalde William Miranda Marín para el Proyecto Caguas Resplandece. El proyecto establecía que una ciudad limpia partía desde el interior del ser humano. ‘Beba’ es una mujer de 20 años que comenzó el proceso de su adicción a las drogas desde la escuela elemental. La estructura presenta a la joven resumiendo lo que es su vida y que, a pesar de que desea “estar limpia”, no saca la fuerza para lograrlo. Directa y concisa, ‘Beba’ es una invitación a la conversación.
“Johnny” estrenó en 2000 con el actor Marco Antonio Acosta, y como “Beba”, forma parte de “Dónde están los colores”. Al igual que ‘Beba’, es directa y concisa, y una invitación a la conversación. ‘Johnny’, de 24 años, es hijo de profesionales, vende drogas, pero no es adicto. Es el rey de un punto, y su padre abogado lo saca de cuanto lío se mete. Se cree infalible, pero el final de la obra demuestra que nadie lo es.
“Venganza”, de 2004, vio la luz con la interpretación del personaje único ‘Antonio’, por el actor Marco Antonio Acosta. ‘Venganza’ forma parte de la obra, compuesta de varios monólogos, ‘El hombre aquel’, y se inspira en sucesos que vieron los ojos de la autora en su comunidad, cuando ella era joven.

“Ojo por ojo y diente por diente. El que me la hace me la paga. Yo, ni tiro piedras, ni velo al guardia, pero no permito que nadie se las quiera pasar de listo conmigo. Tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo”. ‘Antonio’ define la ley del caserío, donde aprendió a sobrevivir. Ahora busca la venganza por la muerte de su hermano menor, quien estaba lleno de sueños, y a quien quería profundamente. ‘Antonio’ no descansa hasta lograr su venganza.
“Hilda”, de 2004, también forma parte de ‘El hombre aquel’. Este unipersonal fue estrenado por la actriz Johanna Ferrán Salas, quien interpretó a una mujer de 50 años enferma de cáncer terminal. La dramaturga se inspiró en su experiencia con la enfermedad de su madrastra, quien fue positivamente significativa en su vida. En los cuatro párrafos que forman el monólogo, la mujer se queja de dolor, se da cuenta de que es una carga para sus seres queridos. Repasa su vida. Cuestiona la validez de seguir viviendo y, aferrada a su fe, acepta su muerte.
“Carlos Manuel” fue escrita en 2019, especialmente, para el actor Carlos Ruiz. El personaje único es un hombre de 85 años, un cagüeño que, cuando tenía 20 años, emigró a Nueva York para trabajar en una fábrica. Allí conoció a una puertorriqueña de 17 años con quien se casó y tuvo dos hijos. Regresó a Puerto Rico en la década de 1980, compraron una casa en el pueblo. Él cantaba por radio y le gustaba recitar. Ella murió de cáncer. Él se lamenta porque el mundo se ha olvidado de los viejos y no quiere ser una carga para nadie. Pero, sobre todas las cosas, lamenta no haber hecho todas las cosas que soñó. Como un precioso atractivo, en este unitario, ‘Carlos Manuel’ declama el poema ‘Como tú quieras’ del cagüeño romántico Luis Gautier Benítez. Con rayos de claridad y sensible sinceridad, este trabajo es un homenaje al hombre trabajador cagüeño.

‘Miguel’ fue escrita para el actor Derek Ortiz en 2019. Es la única pieza de esta antología que exige proyecciones de vídeo con fotos que se van pasando durante la ruta de duración de la puesta en escena. ‘Miguel’ explora la vida de un niño que sufrió maltrato de una madre que adora, y crece viendo el maltrato que recibe su mamá del hombre que vive con ella. El trágico final de este corto texto implica dos asesinatos y es espeluznantemente real. Un tema de gran vigencia el cual impera abordar.
‘Milagros’, escrita en 2019, tuvo su estreno con la actriz Adabel Díaz. La protagonista cuenta su historia de superviviente de violencia doméstica al lado de un esposo maltratante y controlador. El texto presenta el círculo del maltrato y el terror de la mujer que no tiene el valor para romperlo. El personaje tiene su anagnórisis cuando ve a su mejor amiga, también víctima del maltrato, en un ataúd. Feminicidio. Otro tema de gran vigencia.
“Vivian” vio la luz en 2019. La actriz Bianca Carolina Santiago interpretó el personaje único. La ruta de la obra expone al internet, específicamente el ciberbullying. ‘Vivian’, víctima de este tipo de violencia pasiva, señala la falta de compasión en las redes sociales, donde se compite con el calor humano presencial.
“Ahora, puedes atormentar a alguien sin siquiera conocerlo y puedes ser uno de miles de seguidores. Puedes opinar sobre su cabello, su ropa, cómo baila, cómo sonríe, si esta gorda o flaca y claro no puede faltar la foto de lo que va a comer. Si el ciberespacio fuera una escuela, apuesto que la mitad de la gente que conozco estarían sentados en la oficina del director. Apuesto que la mayoría no se graduaría en la bondad. Si este lugar en el que estamos todos conectados fuera un patio no me habrías elegido para estar en tu equipo”, dice ‘Vivian’.

La joven, que nunca supo quien fue su agresor, vive afectada por lo que pasó, a tal grado que no lo cuenta. La obra denuncia, además, la hipocresía de las personas que predican la paz y el amor en las redes.
“Cristina” estrenó en 2019, con la actriz Cristina Isabel Rivera como única protagonista. Una joven de 17 años con un trastorno de ansiedad que la orientaba a comer, desenfrenadamente, sufría por burlas en la escuela y falta de autoestima. La depresión la llevó de un extremo al otro hasta convertirse en anoréxica. La joven, que tuvo que dejar la escuela para someterse a terapia, ofrece datos de estadísticas sobre su condición: “En terapia me dijeron que la anorexia se cura en el 70% de los casos, que un 15% de los que la tienen recaen y el 15% restante se convierte en enfermo crónico. Los anoréxicos perdemos al menos el 15% de nuestro peso corporal y, en casos extremos, el 60%. Un 2% de los enfermos muere. Yo estoy decidida a ser parte de la estadística del 70% de los casos…”