Por todo lo alto ‘Mil violines sinfónico’

Chucho Avellanet y la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico dirigida por el maestro Raymond Torres-Santos, ofrecieron un concierto exquisito en Bellas Artes de Caguas.
El cantante Chucho Avellanet estelarizó el concierto ‘Mil violines sinfónico’ con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico dirigida por el afamado maestro Raymond Torres-Santos. (Foto Conrado Pastrano para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Banquete exquisito, y por todo lo alto. La entusiasmada concurrencia que llegó el sábado 17 a Bellas Artes de Caguas vivió y gozó de un verdadero manjar musical. La voz del cantante Chucho Avellanet se adueñó de la noche, junto a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, bajo la dirección del maestro Raymond Torres-Santos en el concierto ‘Mil violines sinfónico’.

La obertura, compuesta de varios temas instrumentales popularizados por el cantante mayagüezano, – con arreglo de Ito Serrano – logró capturar la atención del público rápidamente. El imponente sonido de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico hipnotizó totalmente al soberano. Tras la brillante apertura apareció en escena Chucho Avellanet interpretando el clásico ‘Mil violines’, escoltado de vítores y aplausos sonoros de los presentes.

El cantante mayagüezano también expuso temas de gran recordación como ‘Se acabó’ y ‘Jamás te olvidaré’. (Foto Conrado Pastrano para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Después de saludar a su gente, se enfrascó de lleno en el romance con ‘Esta noche está para boleros’, lírica de Charlie Mosquea, muy acertada para el banquete presto a servirse. ‘Así’ de la compositora mexicana María Grever; y ‘Toda una vida’, del autor cubano Osvaldo Farrés, arrancaron de lleno con el espectáculo.

De una interpretación a otra, el público siguió hipnotizado ante una voz que claramente ha trascendido el tiempo. A tono con la nostalgia, sacó del baúl de los recuerdos ‘Love Story’,  tema de la película protagonizada por Ali MacGraw y Ryan O’ Neal – que fuera musicalizada por Francis Lai. Con sublime voz y respetable registro, interpretó su exitosa versión grabada en español, continuando con su emotivo viaje por la nostalgia musical.

El tema ‘Como han pasado los años’, de reciente cosecha, fue la antesala de la memorable danza ‘Alondras en el bosque’ (de Carlos Padilla) que a aquí Chucho cantara a dúo con la joven intérprete Ana Isabelle. El binomio resultó ser una combinación mágica que cautivó a todos y marcó uno de los momentos memorables de la noche.

Un encantador popurrí típico, integrado por ‘Canción de la serranía’ (Roberto Cole), ‘Ese soy yo’ (Rafael Hernández) y ‘El amor del jibarito’ (Noel Estrada), brindó la oportunidad para un breve intermedio. Masivos aplausos dieron paso a la culminación de la primera parte del excelente viaje por el tiempo y la excelsa música.

El maestro Raymond Torres-Santos entrelazó con sabiduría todos los elementos musicales para lograr un memorable concierto de aniversario para el Centro de Bellas Artes de Caguas. (Foto Jorge Ocasio Dïaz / OSPR)

La segunda parte de la extraordinaria velada, inició de manera íntima, con melodías a voz y piano. La presencia puertorriqueña en el pentagrama popular fue entonces estrella destacada de una noche sinfónica de encanto sinigual.

El maestro Raymond Torres-Santos tomó el piano para acompañar a Chucho y aportó grandemente, en los arreglos de piezas clásicas del bolero boricua como ‘Olas y arenas’ de la inolvidable Sylvia Rexach, que rápidamente generó grandes aplausos de la concurrencia al escuchar las primeras notas musicales. Igualmente, logró arreglos hermosos en los temas incluidos en este espacio acústico.

Un entregado y apasionado Avellanet prosiguió el segmento con su estilo y retomó otras letras de trascendencia como ‘Pobre gitana’ de Rafael Hernández, y el siempre recordado ‘Cuando la lluvia cae’ de Myrta Silva. (Las tres composiciones formaron parte del ciclo original de grabaciones del mayagüezano con el músico norteamericano Leroy Holmes en la etapa de ‘Mil violines’ y ‘Boleros de amor’ en UA Latino.)

Con un libreto sencillo realizado por Gilberto Santa Rosa, los datos entre canciones se asomaron de manera ilustrativa para el público presente. Tanto el maestro Torres-Santos como Avellanet, destacaron y recordaron la amistad y gran aportación del fallecido músico, arreglista y director de orquesta Quique Talavera. No solamente, Talavera colaboró con el cantante mayagüezano durante largo tiempo, sino, que llegó a reunirse con ambos, durante la planificación de este concierto.

Un momento de gran emotividad fue la interpretación de Chucho y Ana Isabelle de la danza ‘Alondras en el bosque’. (Foto Conrado Pastrano para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

De igual manera, el vocalista narró un anécdota de Antonio Cabán Vale ‘El Topo’ y honró su memoria con el tema de su autoría ‘Era el comienzo del amor’. El segmento de voz y piano, fue otro aliciente perfecto para una inolvidable noche, en donde reinó la buena música, la nostalgia y los recuerdos. Un instante en donde se logró congelar la cotidiana realidad, y viajamos a lo excelso de la canción romántica.

El magistral sonido sinfónico se unió nuevamente para el regalo del tema ‘Mi triste problema’ del inolvidable Catalino ‘Tite’ Curet Alonso. El gran arreglo de Torres-Santos y la encantadora versión en la voz de Chucho volvió a enmudecer la sala. El cantante dio su estilo con entrega, al corte siempre recordado por otro grande de la canción puertorriqueña, Cheo Feliciano.

‘Máscara’ (de Edmundo Didier y arreglo del maestro Nicky Aponte) fue antesala de la siguiente colaboración e invitado de la noche, el cantautor Alberto Carrión. Tras un abrazo y un dúo romántico con el protagonista del concierto, continuaron el junte y la celebración del encuentro con el emblemático tema ‘Amanecer Borincano’. La pieza logró que los presentes movieran un poco los pies, desde sus butacas.

Otro grato momento, fue el dúo de Avellanet junto al cantautor Alberto Carrión, dos gigantes del pentagrama musical boricua. (Foto Conrado Pastrano para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Los aplausos colmaron la Sala Felipe Rodríguez, mientras Chucho y Carrión saludaron. Dos glorias de la canción nacional interpretando y retando el tiempo. ¡Una combinación maravillosa y fenomenal!

‘Abeja reina’, ‘Fugitiva’ y ‘Magia blanca’ –está última en versión en español de Alfred D. Herger- dieron de nuevo vuelta hacia el cofre de los recuerdos. Seguidamente, el sensacional arreglo de Ito Serrano a la canción de Julio Gutiérrez ‘Se acabó’, logró adentrar al público que, susurró emotivamente sus estrofas.

‘Jamás te olvidaré’, uno de los éxitos más emblemáticos del artista, puso fin a una noche que no debió concluir. Un aguerrido y entregado Chucho Avellanet se dio por completo a su gente, con la colaboración del sonido poderoso de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, bajo la dirección del invitado estelar, el maestro Raymond Torres-Santos.

El espectáculo ‘Mil violines sinfónico’ engalanó y dio brillo, a la celebración de los 20 años de Bellas Artes de Caguas, y el festejo de los 28 años de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico ganó aplausos por la excelencia de sus 80 músicos en el concierto «Mil violines sinfónico». (Foto Rafael Caraballo para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

 

Total
0
Shares
Noticias relacionadas
Leer más

Acertada pieza coleccionable de Ricky

La producción ‘Pausa y Play’ recientemente editada en vinilo –en una tirada para coleccionistas- plasmó para sus seguidores la unión de sus dos EPs lanzados durante la pandemia.
Total
0
Share