Hermosa travesía por ‘La ruta interior’

La pianista Brenda Hopkins Miranda y el guitarrista y cantautor Rafael Augusto, ofecieron un emotivo concierto de extraordinaria sensibilidad musical.
La química escénica de la pianista Brenda Hopkins MIranda y el cantautor Rafael Augusto fue ejemplar en el concierto “La ruta interior: Música para el alma”. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Anilyn Díaz Hernández
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Las cuerdas de guitarra sonaron primero como ramas de árboles en plena noche, en calma y pausadas. Ese bosque sonoro se dio entre guirnaldas de luces y velas que adornaron el cielo en el que se tornó el escenario de la Fundación Nacional para la Cultura Popular el pasado sábado, 29 de junio, para que brillara con luz propia la pianista y compositora Brenda Hopkins Miranda, acompañada de su buen amigo guitarrista y cantautor, Rafael Augusto, en el concierto “La ruta interior, música para el alma”.

Rafael Augusto sentó la pauta reflexiva de la velada. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Fue él quien sentó el tono reflexivo de la velada. Entró solo a interpretar piezas de su autoría, tales como “La ilusión del abismo” (inédita), “Si no existiera el dolor”, “Suite ancestral” y “Pájaros”. Con voz grave y pausada, Rafael Augusto explicó brevemente cada una de las piezas y habló de sus fuentes de inspiración para las letras de sus canciones y melodías, entre estas la naturaleza, la familia y la vida misma.

La entrada de Hopkins Miranda a escena fue sigilosa. Sorprendió a Rafael Augusto cuando este comenzaba una pieza que no continuó para transformarla en “Preludio a la primavera”, seguida de forma muy orgánica por “Signo elemental”, “Retoños” y “Plaza nueva”. Luego bromearon tras bastidores de esas travesuras que hacen los músicos cuando tocan en vivo y que le dan vida a su ejecución en conjunto, porque burlan los límites de lo escrito y planificado versus la comunicación no verbal y lo espontáneo. El público, que estaba atento y al filo del suspiro junto a ellos, no lo notó y respetó en todo momento la solemnidad de la primera parte del espectáculo. Y es que ambos intérpretes tenían al público flotando, así como parecían flotar los dedos de Brenda sobre el piano, con una ligereza y fraseos impecables.

Las manos de la pianista parecían flotar sobre el teclado. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ese sonido fluido, etéreo, liviano y denso a la vez fue el complemento perfecto de un hermoso viaje por la ruta interior de cada artista, por esa “música para el alma” que honraba el título del concierto. Así lo sugirió Hopkins Miranda cuando, en vez de recibir los aplausos dijo humildemente, “los aplaudo a ustedes por llegar aquí. Gracias por regalarse este momento para viajar a la ruta interior”. Ella, quien también es profesora y productora, dijo haber soñado con este encuentro entre guitarra, voz y piano con quien fuera su exalumno. Resaltó que Rafael Augusto ya tiene dos producciones discográficas y está a punto de lanzar la tercera a mediados de julio.

Maestra y alumno se compenetraron en una ejecución musical impecable. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La artista tampoco se queda atrás. Recién lanzó su quinto disco, “Vivir” (2024) e incluyó piezas de este y pasadas grabaciones en el concierto, tales como “La ruta interior”, parte de su disco “Simple” (2012). En el evento, ambos músicos fusionaron ritmos diversos que van desde jazz y ‘world music’ a nueva era y música experimental. En ocasiones también exploraron la versatilidad de sus instrumentos convirtiendo a la guitarra en cajón percusivo, la voz en silbido o al piano en instrumento de viento a través de la melódica.

En la tercera parte del concierto, Brenda interpretó sola al piano “Harito”, una de las canciones dedicadas sus sobrinos, en este caso a un varón, también parte del repertorio del disco “Simple”. Resultó muy interesante la forma en que describió al piano como su “cámara favorita” y a su música como “una forma de relato, una especie de autorretrato o autobiografía”, ya que todas sus composiciones giran alrededor de un momento de su vida.

La pianista expresó satisfacción ante la dinámica desarrollada en el concierto. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Precisamente, uno de esos momentos, según la artista, fue cuando residió en España mientras proseguía estudios doctorales en Musicología. Brenda relató ese momento al público y dejó ver su nostalgia patria, pero a la vez la emoción de sus intercambios musicales en dicho país a través de un arreglo muy original y complejo de “Lamento borincano” y “Flamenco borincano”, de su autoría, contenida en su disco “Recuerdos de Granada” (2009). En ambas piezas, la pianista no dejó duda de su fuerza interpretativa y virtuosismo, lo que provocó los aplausos mayores de la actividad.

Rafael Augusto se reintegró a escena en esa nota alta del concierto y ya para la parte final en “Calle Molinos”, en la que sobresalió la densidad del sonido de ambos y las dinámicas variadas que fueron del pianísimo a intensos fortes en cuestión de instantes. En “Inocencia”, inspirada en un viaje del compositor a Colombia y “Coplas al universo”, una nana para arrullar el alma sin distinción de edad, como él mismo describió, vimos cómo al unirse dos excelentes artistas sus instrumentos conversan fuera de egos, sin necesidad de opacarse, sino de fluir y compartir ese momento de belleza y autoreflexión. En eso también consiste la mirada a su ruta interior.

El dúo concluyó la jornada con la interpretación del tema “Tinto de verano”, original de Hopkins Miranda. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Cuando se pasa bien, el tiempo pasa diferente”, dijo Hopkins Miranda entre sorprendida porque ya terminaban su repertorio y alegre por la energía que se generó entre público y artistas. El dúo se despidió con “Tinto de verano”, pieza de la compositora y una pieza en la que hubo improvisación y fusión de temas antes interpretados en la noche, a petición popular.

Un evento íntimo y único se presenció en “La ruta interior, música para el alma”. Trascendió en una conversación posterior al concierto que los artistas no descartan llevar este proyecto en conjunto a otros espacios culturales similares al aura especial de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. Que así sea, para tocar más almas en su travesía por la ruta interior.

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