Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El nombre de Antonio Cabán Vale ‘El Topo’ es sinónimo de bella poesía cantada; y un gran amor apasionado por su patria. El cantautor nacido en Moca -22 de noviembre de 1942 y falleció 24 de julio 2024- se convirtió en un ícono de la canción puertorriqueña con líricas inmortales como ‘Verde luz’, ‘Antonia’, ‘Solina Solina’, ‘Flor de amapola’, ‘Qué bonita luna’ y ‘Los lirios del campo’, entre otras.
Con el fin de viajar por el tiempo y dar un recorrido retrospectivo durante esos pasos importantes de Antonio Cabán Vale en la música, la Fundación Nacional para la Cultura Popular contactó a la cantautora y poeta nacida en Patillas, Flora Santiago para hablar de ese compartir con El Topo, en la época del grupo Taoné.

“Cuando hablamos de los inicios de grupo Taoné, hablamos de 1970. Fue ese primer grupo de canción protesta en Puerto Rico. Ahí estaba Roy Brown, Andrés Jiménez, Antonio Cabán Vale (El Topo), Pepe Sánchez, entre otros. Ya, yo llevaba par de años haciendo música en el dúo Pepe y Flora… Y con Taoné llevamos nuestra música a países como Cuba, México, Alemania y Estados Unidos”, expresó Flora Santiago.
“En ese tiempo, nosotros cantábamos y no cobrábamos, y a veces participábamos hasta en tres lugares distintos en un día. Era un cántico de amor por la patria. Íbamos todos los días a diferentes lugares por nuestra patria. Con el fin, de mantener al pueblo informado de la importancia de nuestra patria”, destacó la cantautora.
Taoné era un grupo de ensueño en todas las facetas. Todos producían líricas, dotados de propios estilos y excelencia musical. Entregados y comprometidos con la patria y la música.
“Algunas veces íbamos a Estados Unidos y allí nos encontrábamos… y uno de esos encuentros acordamos que cuando regresáramos a Puerto Rico formaríamos el grupo. Y así fue, formamos el grupo y lo llamamos Taoné que significa ‘el canto del coquí al amanecer’. Fue una experiencia increíble. Hacíamos canciones patrióticas para que la gente estuviera alerta y consciente de lo que, es nuestra nación”, dijo Santiago, natural de Guardarraya, Patillas y criada en Nueva York.

“Antonio Cabán Vale era grandioso. Un compositor genial. Solo hay par de líneas de ‘Verde luz’ y lo compruebas… todo lo que escribía. No solo era un gran cantautor y músico, sino que era un gran ser humano. Eso estaba primero que su talento, gran ser humano. Nos unía una gran hermandad. Era el gran amigo siempre dispuesto en ayudar. Siempre existió esa hermandad… Entregaba su amor y cariño, un ser bien servicial”, señaló de manera emotiva.
“Yo era la única mujer del grupo y estaba siempre vigilándolos y hasta regañando. Existen muchos gratos recuerdos. Cuando hicimos el disco ‘Taoné en Cuba’ fue algo maravilloso. Siempre que íbamos a Cuba nos trataban de maravilla. Imagínate, cómo no, si Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”, señaló entusiasmada.
Flora se refiere al álbum ‘Taoné en Cuba’ lo que ellos llamaron un disco de solidaridad. La grabación original y los arreglos se hicieron en Cuba Revolucionaria, durante diciembre de 1972 y enero y febrero de 1973. En este disco, Antonio Cabán Vale legó sus temas ‘El guerrillero avanza’ y ‘Las cosas sencillas’. Y además participaron en el disco Roy Brown, Andrés Jiménez; y Pepe y Flora. Además, colaboraron en la grabación Chucho Valdés (piano y arreglo ‘El negrito bonito’) y Carlos Puerto (bajo) entre otros; y la aportación de Paquito D’ Rivera en el arreglo del tema ‘Acá en el tercer mundo’.

“El público siempre aceptó nuestra música. Nos seguían. La pasamos muy bien, la gente aceptó nuestro trabajo. No nos libramos de la represión, a veces la policía nos detenía para que llegáramos tarde a los compromisos; y había sus situaciones, pero nosotros no le dábamos cabida a esas cosas. Seguíamos con la intención de seguir con nuestro trabajo”, recordó Santiago, quien a los siete años, fue a vivir con su familia al Bronx, Nueva York.
“Allá fue que me hice boricua. Esa reafirmación se vuelve más fuerte, cuando estás lejos de tu tierra. Vivía en el Bronx y me dijeron Flora tú tienes una patria que se llama Puerto Rico. Empecé a buscar información a estudiar sobre Puerto Rico. Y precisamente, allí fue que decidimos que cuando volviéramos a Puerto Rico haríamos el grupo. Soy boricua de sangre y corazón”, dijo entre sentimentalismo y nostalgia.
El grupo continuó su trabajo pasado los mediados de los 70 (1970). Otros proyectos se plasmaron como ‘Canción del pueblo’, ‘Taoné Típico’, ‘Canto de lucha de Puerto Rico’ y ‘El canto del coquí al amanecer’.
Luego, cada uno de los integrantes de Taoné comenzaron a forjar sus trayectorias personales. El Topo continuó su amplia colección de composiciones y trabajos como ‘El Topo’ y ‘Cumbre criolla’ producciones de Frank Ferrer, ‘Cantos de altura’ y ‘Un metro de ternura’ una producción y dirección musical de Manuel Tejada y supervisión general de Juan Luis Guerra, entre otros magníficos proyectos.

La última vez que conversé con Cabán Vale habló sobre su llegada a Río Piedras vía Moca, con la intensión de estudiar en la Universidad de Puerto Rico.
“En 1961 llegué a Río Piedras a estudiar en la Universidad de Puerto Rico, un bachillerato en Artes, lo cual hice. Además, estudié un año de literatura. Luego, estuve trabajando un par de años y posteriormente me fui a cantar. Mi primera canción la escribí antes de llegar a la universidad… tenía un trío. Después escribí una que se titulada ‘Sol’ en honor de una muchacha que se llamaba Sol Rosario que era de la tuna, donde yo también estaba. Ella falleció y le compuse esa canción. Me mantuve escribiendo poco a poco… y llegó ‘Verde Luz’. Fue como la quinta canción que escribí. No pensé que tendría el impacto que tuvo y tiene. Fueron años de mucha política; la gente buscaba dirección con relación a nuestra historia, a la situación particular del momento, de nosotros como país y sobre la relación con Estados Unidos. Todas y otras cosas son las que provocaron el resultado de Verde Luz”, dijo en ese momento El Topo, quien nunca detuvo su proliferación de líricas.