Inmenso el menor de los Croatto

El cantautor puertorriqueño Hermes Croatto cumplió su sueño de realizar un concierto sinfónico, en la Sala Pablo Casals del Centro de Bellas Artes.
“Yo habito una Tierra Luz” abrió el concierto de Hermes Croatto acompañado por la Royal Symphony Orchestra. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

¡Transparente como la vida misma! Así lució el cantautor puertorriqueño Hermes Croatto durante su travesía musical en la Sala Sinfónica Pablo Casals del Centro de Bellas Artes de Santurce.

El querendón de su pueblo estuvo impecable en la consolidación de su sueño de estar como figura central en un concierto sinfónico. Sí había participado como artista invitado en varias ocasiones.

En la velada del viernes 14 de junio predominó la emotividad ante los recuerdos de sus días con su progenitor, el inolvidable cantautor Tony Croatto (1940-2005). Esto cayó como anillo al dedo por la cercanía de la celebración del Día de los Padres.

Al mismo tiempo, Hermes narró la historia de las canciones del acertado repertorio o anécdotas relacionadas a éstas. Este elemento tornó bastante predecible la noche. En esta asignatura pendiente, el menor de los Croatto tuvo como cómplices a los músicos de la Royal Symphony Orchestra.

Paso a paso la noche sinfónica del menor de los Croatto-

El cantautor contó con arreglos de Martín Cerame en esta aventura sinfónica. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Para “Croatto Sinfónico”, el protagonista del espectáculo contrató a Martín Cerame para que se encargara de reescribir la música y hacer los arreglos sinfónicos de sus temas, de los que popularizó o compuso Tony Croatto y otros que éste musicalizó sobre Puerto Rico.

Luego de una corta antesala musical a cargo del cuatrista José Eduardo Santana, la Royal Symphony Orchestra arropó el escenario a las 8:15 de la noche con una introducción con el himno “Yo habito una Tierra Luz”, a la que se unió Hermes Croatto, logrando la aprobación inmediata de la concurrencia.

Como la prensa fue ubicada detrás de la Royal Symphony Orchestra y luego movida a un área en la que el intérprete quedaba totalmente de lado y en muchas ocasiones de espaldas, de sus primeras palabras -en medio de los constantes aplausos- solo se escuchó, “ha sido hermoso el proceso”, más agradeció la colaboración de Martín Cerame en los arreglos musicales.

Acto seguido, habló de “Huellas” de su padre, resaltando que es de sus favoritos, aunque no es tan conocido. Narró que su papá realizó la grabación mientras él jugaba en la sala del estudio. Todos los presentes quedaron estremecidos con la ejecución vocal -a su estilo- por lo que agradeció la aceptación.

En su saludo más oficial, Hermes preguntó a la multitud cómo se encontraba y admitió que iba a ser difícil no llorar y evitar emocionarse por lo que viviría en “Croatto Sinfónico”.

Otra canción que impactó a los espectadores fue “Agueybaná”, compuesta por Tony Croatto y el fenecido actor Axel Anderson, que marcó la trayectoria del primero. Hermes relató cómo surgió la letra, a la vez que destacó que David Angleró fue la “brújula” en la carrera de Tony.

Con pasión habló y destacó la importancia de “Los carreteros” en nuestro folclore e historia, en medio de la broma de que la generación actual viaja por el expreso disfrutando del aire acondicionado, contrario a la labor incansable que éstos hacían para beneficio del pueblo.

Justo cuando comenzó “La vida campesina” nos alejamos del área de prensa -en el segundo piso de la Sala Sinfónica- para intentar apreciar con aceptable visibilidad el concierto y recorrimos distintos ángulos gracias a la colaboración de los ujieres hasta que optamos por bajar al primer piso y esperar la aprobación para entrar y ubicarnos de pie en los laterales o la parte posterior, en ambos extremos del recinto.

Al insigne cantautor Antonio Cabán Vale dedicó el segundo himno de Puerto Rico, “Verde luz”, subrayando que no conoce personalmente a éste, y que su tema “ha quedado tatuado en nuestra gente y seguirá…”.

Hermes vivió momentos de emoción al dedicar a su hijo Mauro el tema “Lo mejor de mí”. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El momento cumbre de Hermes fue en la brillante interpretación de “Mi lucha”, afirmando -como introducción- que todos en la vida atravesamos momentos difíciles. “Papá tuvo sus luchas internas, sus momentos de duda espiritual”, confesó, dando una nota distinta a la noche y provocando emociones en la gente.

De principio a fin en “Croatto Sinfónico” Hermes compartió con su público sus vivencias de niño junto a Tony como eje de su vida, cómo enfrentó su partida y el inicio de una carrera musical para mantener vivo su incalculable legado. En esa línea continuó con “Creo en Dios”.

Hermes se equivocó en el libreto del show al empezar a hablar del tema “Cabalga al infinito” (2006) dedicada a su padre. Cuando se percató del error, aclaró que correspondía entonar “una canción muy especial” que marcó nuestro cancionero popular, refiriéndose por supuesto al “Niño Jesús” (original de Arundel) y solicitando que todos reflexionáramos sobre lo que lo dice su letra.

Salvado el traspié, compartió la historia de “Cabalga al infinito” y cómo la engavetó hasta que se la mostró a su sobrino Ale Croatto, a quien en múltiples ocasiones ha presentado como su cómplice, mejor amigo y orgullo, a quien le lleva ocho años. Mencionó que nunca la había interpretado en público y que quiso hasta alterarle la letra, pero la dejó igual para que evidenciara cómo escribía en ese momento. Hermes trajo a colación que la foto que tiene de su padre cuando joven es una cabalgando su caballo Cacho en Uruguay.

“Croatto Sinfónico” erizó la piel de la audiencia con “Lo mejor de mí” (que dedicó a su primogénito Mauro, quien enfrentó una condición en el corazón cuando niño), a quien le gritó en la Sala, “no te veo, pero te amo”. Enfatizó, además, “Mauro es la razón por la que estoy cantando”, ya que no quería que se criara lejos de la música y la figura de su abuelo. Añadió conmovido, “¡me celebro a mí mismo por ser tu papá! Me felicito a mí mismo”.

El artista contó con el respaldo de un público que llenó la Sala Sinfónica. (Foto Edgar Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Después de expresar “estoy como en una nube”, Hermes aprovechó para saludar a su madre, la cantante y actriz Glorivee, presente en el auditorio.

“Eres tú” (de su inspiración, aunque destacando la labor de su sobrino Ale), “Piel azul” (dedicada al mar, con el que ha tenido contacto desde niño por la figura paterna) y “Boricua en la Luna” (para los padres que tuvieron que marcharse del País en busca de mejores oportunidades) evidenciaron, también, la sintonía perfecta del cantante con sus seguidores.

“Borikén” y “Oubao Moin” estaban anunciadas como cierre de la intensa jornada musical la noche en que Hermes revalidó su madurez profesional en “Croatto Sinfónico”. Un talento incuestionable, más allá de un apellido que es imán, devoción y representa respeto para el pueblo. ¡Enhorabuena!

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