Por Edgar Tores
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
En Puerto Rico, cuna de grandes cantantes y cantautores, hay un sitial -por derecho propio- para nuestro Danny Rivera.
No importa los años que transcurran, su voz es única; su presencia escénica excepcional. Como bien dice su biografía publicada en el portal de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, la música ha sido un modo de vida para Danny Rivera desde que comenzó cantando en su humilde barrio natal de Santurce. Danny Rivera es, sencillamente, ¡irrepetible!

Sin exageraciones: hablar con el artista es un deleite; escucharlo cantar e interactuar con el público, es una clase magistral… Eso mismo ocurrió el domingo 16 de junio en el Centro de Bellas Artes de Santurce, cuando realizó un homenaje a los padres en su día, empezando por el suyo, don Ismael Rivera, a quien tiene muy presente en su vida tras su partida.
“Cantares para ti, Mi Viejo” -título del concierto- fue más que una oda a la figura paterna. Por medio de vídeos, poemas y en canciones, Danny estremeció a la audiencia y no se cansó de narrar vivencias con don Ismael, el pintor de brocha gorda, el hombre, el ciudadano, el padre. Al mismo tiempo, la audiencia gozó y recibió una lección de vida al contemplar la imagen de ese hombre sencillo, ciudadano de bien que era don Ismael, y prestar atención a la firmeza de las palabras de ese caballero que vivió como quiso.

Don Ismael Rivera fungió como hilo conductor del espectáculo que arrancó a las 5:38 de la tarde y tuvo la presentación de los músicos cerca de las 8:00 de la noche, tras la gente exigir a gritos que interpretara “Tu pueblo es mi pueblo”. La audiencia comenzó a entonarla, evidenciando que se ha convertido en otro himno del País.
Parte fundamental del éxito de Danny en el show fueron sus músicos Kalani Trinidad (saxofón, flauta y armónica), Luis Vélez (bajo), Oscar “Lolo” Figueroa (batería), Luis Cabrera (percusión), Fernando Muscolo (teclado), Eduardo Zayas (piano), Juan Carlos Rodríguez (guitarra eléctrica), y Carlos “Pachito” Vega (guitarra, cuatro, requinto y dirección).
Todo comenzó con “Mi Viejo”-
El tema obligado en una fecha tan significativa, “Mi Viejo”, encaminó la jornada musical, en medio de los constantes aplausos y finalizando con un sencillo, pero profundo, “bienvenidos” del protagonista del evento, para inmediatamente seguir con “A ver si mi canto llega”, acompañado del güiro, esto tras resaltar el rol de la vellonera en su vida.

Como preludio a “Yo soy un trabajador”, Rivera charló sobre los sueños de un padre amoroso y feliz, en medio de las circunstancias que trae la vida, para después cautivar con «Sueño imposible».
Su primer invitado de lujo, el guitarrista clásico Milton Dávila, hijo, de apenas 10 años, quedó arropado por los espectadores, rendidos a sus pies ante su excepcional talento en “Preludio…” de Bach. A través de un vídeo se pudo apreciar también su evolución musical habiendo participado con la Orquesta Sinfónica en cuatro ocasiones en un período de dos años. En un ameno diálogo con Danny, el flautista Milton Dávila (padre del menor) comentó los logros de este pequeño genio musical, que empezó tocando la batería, hasta que su padrino le obsequió una guitarra. Ha ganado hasta competencias… Padre, hijo y Danny se unieron en la danza “Tú vives en mi pensamiento”, de Eladio Torres. Milton Dávila, hijo, dedicó su intervención a la memoria de su abuelo que falleció hace una semana.

Danny Rivera mencionó los diferentes géneros musicales que le gustaban a su progenitor, empezando por la salsa. Por tener el mismo nombre del inolvidable ‘Sonero Mayor’ Ismael Rivera, a don Ismael le llamaban “El Salsero Mayor”. Así sonaron en la Sala Antonio Paoli los números “Lucía” y “Qué tiene él”, con una bailarina moviéndose por el escenario.
El director musical Carlos “Pachito” Vega acompañó a Danny en el segmento en tributo al lado romántico de don Ismael, en las canciones “Motivos”, “Ausencia”, “Cuando vuelvas” y “Begin the Beguine”.
Tras escucharse “Amor o morir” (de José María Purón) y “Padre” (del cantautor Cheo Zorrilla, quien conoció muy bien a don Ismael) el recinto se estremeció.

Como antesala al medley de boleros, se proyectó un vídeo de Danny junto al fenecido cantante Cheo Feliciano. Por la presencia en el auditorio del cantautor José Nogueras se rememoró cómo surgió la grabación del clásico “Amada mía”. Fue Danny quien hizo el enlace entre Nogueras y Feliciano… Entonces, el director musical Pachito se acercó a Danny prestando su voz al popurrí en homenaje póstumo a Feliciano, compuesto por “Cosas del alma”, “La gloria eres tú”, “Poquita fe”, “Delirio” y “Juguete”.
Para reconocer la figura de la cantante estadounidense Eydie Gormé con quien grabó el disco “Muy amigos”, el exponente dio más prominencia en el show a su corista Mónica Plácido. Ambos entonaron a dúo “Muy amigos”, “Cuando llego a la casa” y “Para decir adiós” (de Roberto Figueroa), este último siendo el más difundido de la producción con probada repercusión internacional.
Luego de un poema en honor a don Ismael, Danny conmocionó a todos con “Padre». Inmediatamente, cantó “Quiero que mi voz”, “Cristal” y “Madrigal” (ésta ante la solicitud de todos).

Justo a las 7:50 de la noche, faltaban del repertorio del show, “Te amaré”, “Tantos deseos de ella”, “Lo que hace el amor”, “Ahora seremos felices” y “Libre”, pero los espectadores lo cambiaron todo ante el contundente reclamo de escuchar “Tu pueblo es mi pueblo”, lo que ocurrió. Al culminar, los músicos se unieron a Danny Rivera… En ese instante, parte de la concurrencia empezaba a retirarse, satisfecha completamente por las dos horas de excelente música a cargo de este Grande.
Danny Rivera es Danny Rivera. El espectáculo íntimo “Cantares para ti, Mi Viejo” fue, sencillamente, otra muestra de lo privilegiado que somos los puertorriqueños de contar con su voz… y con la verdad que encierran sus palabras. ¡Enborabuena!