¡Aplausos de pie!

Juntas, Lily García y Magaly Carrasquillo, dieron a luz un poema sinfónico victorioso en ‘Las vaginas son ateas’, producida por Contraparte Inc.
El Tercer Festival de Teatro de la Mujer contó en su programa con la destacada puesta en escena de “Las vaginas son ateas”. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Después de apreciar en escena a dos actrices al mando de dos personajes con la misión de trasmitir a la audiencia que puede existir el lazo inquebrantable de la amistad entre dos mujeres bien diferentes, nuestros prismas advierten en sus colores un encargo poderoso de armonía.

No nos referimos a ese desastroso e inhumano ideal armónico donde nunca diferimos, ni tan siquiera discutimos, y vamos por la vida, casi volando por encima de la tierra, con una dibujada sonrisa beatificada.

La armonía que propone Lily García, en su obra “Las vaginas son ateas”, es la debemos aspirar las mujeres con nosotras mismas, en pensamientos, palabras y acciones, libres de la represión impuesta por los dogmas de una específica religión, en este caso específico, la católica apostólica romana.

Lily García ofreció una interpretación realista, graciosa y convincente de la reprimida y temerosa Julia, personaje que ella misma creó. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Debemos señalar, por supuesto, que otras religiones imponen otras coacciones (algunas conllevan hasta mutilación), y que casi todas tienen que ver con la represión sexual como medio de control para la mujer. En tal sentido, cualquier mujer del mundo criada dentro del marco de una religión represiva, puede sentir identificación con lo que García expresa en su texto.

El comentario que hace la autora es loablemente valiente, ya que, entre chistes y con rebosante simpatía, lanza dardos certeros a los dogmas que sigue teniendo la iglesia católica, a la vez que insta a las mujeres a vivir su fe, al margen de esos dogmas y dentro de la propia iglesia.

Esta premisa puede traer resentimientos y reacciones negativas, de los fieles, y en las jerarquías de la institución.

Para esa audacia de la dramaturga otorgamos nuestro primer laurel relacionado con la puesta en escena de “Las vaginas son ateas”, producida por Edwin Ocasio y Edwin Batista para Contraparte Inc., y dirigida por Miguel Vando, que estuvo en cartelera entre el 24 y 26 de mayo, como parte del Tercer Festival de Teatro de la Mujer, en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón.

Tal vez porque todas sabemos que, en efecto, nuestras vaginas son muy católicas que digamos, esta obra es un éxito dondequiera que se ha presentado. Fuimos testigos de una casa llena, por un público casi total de féminas, en la última función del domingo. Para ese éxito de Contraparte, será nuestro segundo laurel.

Otro acierto de Lily García es que sostiene la atención del espectador, sin línea ascendente ni punto culminante. La autora mantiene cautivada a la audiencia por la conversación.

Magali Carrasquillo tomó las riendas de la pizpereta y arrojada monja Mariso, y no las soltó. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Los personajes están claramente definidos. Julia, una conservadora mujer católica, temerosa de ir al infierno, a punto de perder su matrimonio porque el marido se enamoró de una mujer más joven que lo complace mejor, se encuentra con su amiga desde la niñez, María Socorro, a quien ella le dice Mariso, en un parque de la ciudad.
Ambas estudiaron juntas en un colegio católico. Mariso es monja, por lo que Julia espera el magno consejo espiritual para salvar el sagrado sacramento de la unión conyugal.

El resto es un diálogo sobre sexo, donde es la monja quien defiende puntos de vista ultraliberales, a favor de la masturbación, el uso del cannabis recreativo, el lesbianismo, el sexo extramarital, entre otros asuntos, naturales y necesarios para muchos de nosotros, pero controversiales para la institución.

Al darle a una monja opiniones tan liberales, la autora no está lejos de la verdad. La historia tiene en sus crónicas cuentos de monjas que quisieron romper las normas. En los últimos años, son varios los ejemplos de conventos que han desafiado los dogmas tradicionales y lo han expresado abiertamente.

Aunque el tema es amplio, y difiere de caso en caso, mencionaremos dos o tres ejemplos a vuelo de pájaro. En 2023, un grupo de monjas del Monasterio de San Juan Bautista en España desafió las normas tradicionales y expresó opiniones más liberales sobre la doctrina católica.

En 2024, en el Monasterio de Santa María en Italia, se informó que algunas monjas estaban cuestionando públicamente ciertas enseñanzas de la Iglesia.

En América Latina se han levantado controversias en torno a la interpretación de la doctrina y la autoridad, y las monjas a menudo están en el centro de estas discusiones.

La primera llamada de la obra comenzó con un deambulante interpretado deliciosamente por Edwin Ocasio. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En algunos casos, las monjas han logrado ciertos cambios, pero eso no quiere decir que cambie lo esencial.

Lo cierto es que la enseñanza católica considera la masturbación, por ejemplo, como un pecado. Por otro lado, la iglesia acepta que no es pecado ser homosexual, pero la práctica homosexual es pecaminosa.

Establecido lo anterior, reafirmaremos lo que hemos expresado en ocasiones anteriores, la veracidad, o más o menos la veracidad, o la mentira total en una obra de teatro no afectan la calidad.

A través de este trabajo, García expresa la verdad del sentimiento de un creciente sector poblacional de mujeres.

El primer encuentro que tuvimos con la puesta en escena de “Las vaginas con ateas” fue la efectiva, funcional y colorida escenografía, combinada con patrones de luces que sugerían árboles reflejados en el ciclorama. Linda combinación de escenografía (Edwin Ocasio) y luces (Ana Salgado). Ni más ni menos, lo justo.

Hacemos el mismo comentario del sonido (Edwin Batista) y la utilería (Edwin Ocasio).

El montaje de Miguel Vando, (proscenio) comenzó desde la primera llamada, con un deambulante interpretado deliciosamente por Edwin Ocasio. Mientras iba recogiendo la basura y cambiando las bolsas de los zafacones, este caballero citaba pasajes de la Biblia para establecer contradicciones y nos deleitó con oportunos comentarios, e interacciones con el público.

El trabajo de Vando mostró un tráfico sencillo, coreografía incluida, con una concentración en su trabajo con las actrices.

Después de la tercera llamada Lily García hizo su entrada desde el público y permaneció en la sala por unos minutos hasta que no dejó lugar a dudas de quien era su personaje (Julia), desde su niñez y los conflictos que enfrentaba.
García ofreció una interpretación realista, graciosa y convincente de la reprimida y temerosa Julia, personaje que ella misma creó.

La producción fue premiada con el aplauso de pie de un público que reconoció los méritos de esta labor teatral. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Desde su entrada, también por el público, Magaly Carrasquillo nos atrapó con sus chispeantes recursos y su impresionante talento de actriz natural. Carrasquillo tomó las riendas de la pizpereta y arrojada monja Mariso, y no las soltó.

La escena donde bailaron y cantaron, por simple y orgánica, fue primorosa. Juntas, Lily García y Magaly Carrasquillo, dieron a luz un poema sinfónico victorioso.

Disfrutamos este trabajo, y tal como el público al final, aplaudimos de pie. Felicitamos a la producción por la calidad de esta presentación y por la elección de un conjunto de buenos profesionales.

Completan el equipo: Edwin Batista (asistencia al director y regidor); Edwin Ocasio (utilería); Rafael Valera (maquillaje y peinados); Deyaneira Rivera (técnico de luces); Maira García (técnico de sonido): Edwin Ocasio (diseño de publicidad, artes gráficas y programa); Edwin Batista (realización de fotos y vídeos); Wilda Santamaría (relaciones públicas).

“Las vaginas son ateas”, producción de Contraparte, Inc., tuvo su estreno mundial el 10 de noviembre de 2023, en el Festival de la Comedia en el Teatro Braulio Castillo. Después, se presentó con éxito distintos pueblos del país.
El 16 de febrero de 2024, la obra se presentó en el Teatro Ravelo del Teatro Nacional, en la República Dominicana.

El Festival de la Mujer comenzó el 3 de mayo y se extenderá hasta el 16 de junio de 2024. Este año el festival se dedicó a la primerísima actriz puertorriqueña Luz María Rondón y marcó el inicio de la celebración del aniversario 40 del teatro que se extenderá hasta febrero de 2025.

Como es la tradición en este festival, cada producción selecciona una institución que ofrece servicios a la mujer, la cual brinda información en el teatro antes y después de cada función.

La Casa de la Bondad, entidad seleccionada por Contraparte, Inc., proporciona albergue a mujeres y menores de edad víctima de violencia doméstica. Si desean o necesitan información sobre este centro de servicios integrados, pueden llamar a los siguientes números telefónicos: 787-852-7265 787-852-2087.

El Festival de la Mujer continúa, del 7 al 9 de junio con la comedia “Mal Educados” de Joshua Harmon, producida por The Black Box Theater Workshop.

Entre el 14 y 16 de junio se presentará “Hijos” de A R Gurney, versión en español de Johana Rosaly, producida por Girasol, Inc.

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