William Ortiz y su ‘Antidogma’

El más reciente proyecto del compositor puertorriqueño presenta un recorrido maravilloso por sus obras musicales de cinco décadas.
William Ortiz ha legado sus composiciones durante cinco décadas y continúa creando obras musicales. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Durante cinco décadas, el compositor y músico William Ortiz se ha dedicado a plasmar hermosas piezas en el pentagrama clásico-contemporáneo. Creatividad, ingenio, virtuosismo, tres palabras que definen su aportación.

Tras, algún tiempo soñando con un álbum, donde pudiera exponer su trabajo de 50 años, finalmente lo pudo materializar. ‘Antidogma’ es un disco hermoso, sutil; clásico contemporáneo sin ningún tipo de ataduras. Sobresale la expresión libre que fluye desde los más íntimo de su sensibilidad y sentimiento. Aborda certeramente, desde melodía para trío -ejecutada por cuerdas- dueto de piano, la experiencia coral; hasta creaciones candentes percusivas.

El álbum ‘Antidogma’ es una brillante producción que muestra la creatividad y abarcadora experiencia del músico puertorriqueño. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Este es un proyecto de una idea de muchos años. El disco es una muestra de mi obra de 50 años… Un recorrido de cinco décadas. Presento desde una obra compuesta en 1972; hasta la más reciente de 2022. Piezas de diferentes épocas… Finalmente pude grabar el disco en 2023 y lo considero una celebración de mi trayectoria”, dijo William Ortiz, durante una grata visita a Fundación Nacional para la Cultura Popular.

“Concibo mi música como la belleza violenta de la vida urbana; como la expresión de los gritos y llantos de las calles que reflejan los pensamientos de esos que sienten, de esos que están oprimidos. Es mi intento convertir el lenguaje de la calle en un instrumento legítimo”, expresó el músico que estudió composición con el maestro Héctor Campos Parsi en el Conservatorio de Música de Puerto Rico; logró maestría en la Universidad de Stony Brook; y doctorado en composición de la Universidad de Nueva York, donde estudió con Lejaren Hiller y Morton Feldman.

El compositor criado y educado en Estados Unidos -nació en Salinas- logró desarrollar su gran identidad puertorriqueña y latina; admitió disfrutarse al máximo la realización del álbum ‘Antidogma’.

“En cuanto al disco, todo comenzó en el Conservatorio de Música, con el profesor Emanuel Olivieri y la Orquesta Camerata Filarmónica, dirigida por él. Ya habían tocado la pieza (Rito Ceremonial of The Church of The Spanglish Nación -2004-), y me dije, lo voy a grabar. Fue allí mismo en el Conservatorio donde la grabamos. Además, escribí unas canciones para Ilka López (para el disco se grabó ‘Yo fui la más callada’); e incluí otras como ‘Rumbeando en la melangolla’ (2021), con David Carter (clarinete), Ricardo Coelho de Souza (percusión) y Nelson González Barreto (contrabajo)”, explicó sobre algunas de las piezas, el excatedrático de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, donde dirigió la Banda Institucional por treinta años.

También, participaron en ‘Rito ceremonial of The Church of The Spanglish’, las sopranos Camila Otero, Gabrielle Timofeeva y Amaya Ortiz.

El director y compositor no olvida que el músico y profesor Héctor Campos Parsi fue quien despertó en él  la pasión por la música clásica. (Foto suministrada)

Entre otras composiciones en la producción se encuentra ‘Tamboleo’ (1972 y revisada en 2023) con Dave Kemp (percusión), ‘Nací (1989) en la voz de Nicole Samara Ortiz (soprano) y Ernesto Busigó (piano); y las aportaciones de la Camerata Coral de Puerto Rico -dirigida por Amarilis Pagán- en la pieza dividida en tres partes ‘Songs of coconut’ (2009); ‘Brisa urbana (2020) con Katherine Herrero (flauta); ‘Trío concertante en 3 realidades (1995) bajo la magia de German Dmitriev (violín), Lera Matveeva (viola) y Elisey Vasiliev (cello); y los pianistas John Zeff y Samuele Bergamini en ‘Bombazo: Dancing in the heat of ogún’.

“Siento que todo fue engranando poco a poco. Estuve como año y medio trabajando, para que finalmente pudiera salir la producción. Con mi música, lo que deseo es comunicar… con cierto nivel de arte. No escribir y componer por hacerlo. Algo que llegue a la gente, y a la misma vez, hacerlo y plasmarlo sin ataduras”, destacó el músico.

Ortiz cuenta en su trayectoria con numerosas comisiones y premios recibidos como el Marquis’ Life Time Achievement Award, 2018; el Reconocimiento del Centro Unesco de Cultura 2015; la nominación al premio Grammy Latino de 2001 por su obra ‘Tropicalización’ como parte del CD ‘Tango mata danzón mata tango’ de la Orquesta de Baja California; comisión para el Festival Casals de 1995; y el Premio de Música 1989 otorgado por el Ateneo Puertorriqueño, por mencionar algunos.

En un ejercicio de retrospección, recordó los momentos en que, se disfrutaba escuchar música y soñar. Lo que lo animó a buscar su lugar dentro del pentagrama.

Ortiz dirige un emotivo momento musical durante la celebración del Día de la Bandera. (Foto suministrada)

“A los 12 años, empecé el enamoramiento musical. Recuerdo cuando escuchaba discos en Nueva York. Nací en Salinas, pero me mudaron para Nueva York al año. Mi padre me compró una guitarra y me inicié tocando de oído. Prontamente, comencé a escribir letras y versos… y a crear mis melodías con la guitarra”, expresó con nostalgia, mientras se tomaba su tiempo para viajar en el tiempo.

“Tomé clases esporádicas de piano, y cuando regresé a Puerto Rico comencé a estudiar seriamente. Emprendí clases de piano con un profesor que me recomendó ir al Conservatorio. También tuve mi grupo de rock -época de los Beatles- donde escribía mis canciones, cantaba y tocaba la guitarra. Entré en el Conservatorio y tomé muy en serio el piano. Me tocó estudiar con Amaury Veray y ahí conocí a Héctor Campos Parsi, quien me abrió la mente a ese mundo de la música clásica. Me dediqué a estudiar música contemporánea y me dije, esto es lo que quiero. Deseaba expresarme en ese vocabulario. Música clásica, pero moderna”, dijo Ortiz.

Al hablar de Campos Parsi, brillaron sus ojos. Tuvo palabras de elogio para el insigne músico y profesor. Una experiencia que lo marcó brillantemente en su desarrollo musical.

“Campos Parsi fue muy, muy importante en mi formación. Fue mi gran maestro. Una de las personas más cultas que he conocido. Podía hablar de todo. Era musicólogo, escritor… un activista cultural. Ayudaba mucho a los jóvenes. No existe duda, que la figura de Campos Parsi es muy importante para la música puertorriqueña. Un estudioso increíble de la música. Muy orgullosos que fue mi mentor, profesor y amigo”, señaló pausadamente Ortiz, quien se interesó también, por la música electrónica.

“Mi música es amplia y heterogénea. Eso lo refleja el título del disco ‘Antidogma’ y lo que presento en la producción. Música con libertad de estilo y formas”, dijo entusiasmado y contento con su proyecto.

 

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