Ondas de realidad en ‘WPRI Internacional’

El no dividir a los personajes entre buenos y malos, es un acierto conmovedor en esta pieza de Adriana Pantoja, presentada en el Festival de Teatro Puertorriqueño.
“WPRI Radio Internacional” se presentó en la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce, como parte del 61er Festival de Teatro Puertorriqueño. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En el pasado, hemos aplaudido puestas en escena que exploran la radio. Recordamos que en la década de 1980 se presentó “El llamado de la sangre” del venezolano José Gabriel Núñez, con elenco estelar de telenovelas, en la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes.

En 1985, estrenó “A puro bolero”, una obra de Roberto Ramos-Perea ubicada en la década de 1980, que explora, entre asuntos políticos y otros detalles, el gran mal del “derecho a la mediocridad”.

Aun tenemos presente el revuelo público que ocasionó la disputa entre una actriz y un actor, esposos, por cierto, y protagonistas en esa producción. El incidente, en lugar de malograr la puesta en escena, colaboró para que las funciones se abarrotaran.

La ausencia de un locutor radial que se fue a la capital en busca de una plaza en la naciente industria televisiva, es una de las situaciones que enmarca esta comedia de la dramaturga Adriana Pantoja. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

En 2010, y como parte de la edición 51 del Festival de Teatro Puertorriqueño que auspicia el ICP, estrenó “La radio está encendida”, versión de José Félix Gómez y Miguel Vando de “Usted tuvo la culpa Señor Bolero” de Osvaldo Luis Cintrón.

Esta obra, ubicada en la década de 1950, fue producida por Teatro del 60, y dirigida por José Félix Gómez. Contó con la participación de la actriz nacional Idalia Pérez Garay, entre otros buenos actores, y subió a escena en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Catorce años después, Cuarzo Blanco, Inc., que preside Adriana Pantoja, en conmemoración del trigésimo quinto cumpleaños de la compañía de teatro, estrenó la obra “WPRI Radio Internacional”, como parte de la entrega 61 del Festival de Teatro Puertorriqueño que auspicia el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

La comedia, original de la propia Adriana Pantoja, se presentó del 19 al 28 de abril de 2024, en la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Como ocurre en las producciones de Cuarzo Blanco, todas las funciones integran lenguaje de señas para sordos, y el matiné del domingo incluye audio descripción para ciegos.

El impacto de la llegada de la televisión, la identidad, el tema racial y los conflictos políticos de la época se asoman en la propuesta teatral. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Con esta producción, Adriana Pantoja, combinó otros dos eventos importantes para celebrar: 102 años de radio isleña y 70 años de televisión puertorriqueña.

Pantoja, quien, desde hace años, produce el programa inclusivo de radio Artefusión, y formó parte del Taller Dramático de Radio 940 AM hasta su desaparición en 2021, no solo conoce al dedillo el medio radial, sino que trabajó junto a quienes fueron estrellas de la época dorada de la radio en la década de 1950, como Rey Francisco Quiñones, Juan Carlos Santacruz, Benjamín Morales, Miguel Ángel Álvarez, y Luz Odilea Font.

La combinación de la experiencia, la evidente investigación, el talento y la misión de ofrecer al público productos didácticos y entretenidos, se abrazaron para agasajar a los homenajeados y celebrar un cumpleaños encantador.

La trama de “WPRI, Radio Internacional” se desarrolla el domingo 28 de marzo de 1954, día del estreno de la televisión en Puerto Rico. Los que laboran en una estación de radio, que tiene su sede en un pueblo lejos de la capital, temen el fin de la era radial, y, por ende, el fin de sus empleos.

José Brocco se destacó como Vicente Rivera, el ingenuo y más disciplinado empleado de WPRI Internacional. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

La situación se complica más cuando el locutor estrella falta al trabajo – ¡sin avisar! – para ir a una audición de televisión en WKAQ, en San Juan. Ese enredo comienza a desencadenarse cuando los personajes deciden levantarse a favor de lo que siempre han deseado, pero antes de la solución cuando todos se ponen de acuerdo en transformar la radio a favor de los tiempos, el asunto se complica más.

La televisión comenzó en la BBC, en el Reino Unido, en 1936. En Estados Unidos dio inicio en la NBC, en 1939, pero no se convirtió en un medio desarrollado hasta después de la de la Segunda Guerra Mundial.

El medio llegó, varios años después a Puerto Rico, y de la misma manera que sucedió en todos los países donde ya había televisión, este evento de grandiosa aceptación masiva, no significó el fin de la radio (tampoco del cine).
Pantoja aprovecha el hecho de que todos sabemos eso, a favor de su comedia, por lo que nos reímos del terror al cambio de unos seres humanos, a quienes, a la vez, deseamos abrazar.

Otro asunto que sobresale en esta pieza merece mención especial. El 10 de junio de 1948, se aprobó la Ley 53, conocida como la Ley de Mordaza, que declaró como ilegal la exhibición o posesión de la bandera puertorriqueña, hasta en la propia casa.

El veterano Mario Roche lleva las riendas de Genaro Gaspar, conservador, estadoísta y jefe de la estación radial de familia.(Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

La Mordaza fue promulgada para sorprender al movimiento independentista en el País y limitar la expresión de la identidad nacional.

Aunque la Ley fue derogada en 1957, Luis Muñoz Marín izó la bandera puertorriqueña en la proclamación de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico en 1952.

Desde ese momento, los puertorriqueños se sintieron libres para llevar la monoestrellada, ideada y confeccionada por Antonio Vélez Alvarado, el 11 de junio de 1892, en Nueva York.

La directora le hace honor a esa libertad, al colocar pequeñas banderas de Puerto Rico en los escritorios de dos personajes bien delineados, relacionados con el ideal de la independencia, y una escena de confrontamiento político entre dos, construida con acierto y verdad.

Otras realidades importantes, que rondaron aquel momento, y rondan, a la vez, el texto de Pantoja, fueron, el ataque nacionalista a la Casa Blair en 1950, el tiroteo liderado por Lolita Lebrón en el Congreso de los Estados Unidos en 1954, las pruebas nucleares en Estados Unidos, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea.

Willie Denton interpreta a Guillermo Gaspar, primo de Genaro, independentista, veterano, y negro, casado con Fili en unión interracial. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

La actitud de deber de un joven independentista puertorriqueño ante el servicio militar obligatorio, entonces, puede, hoy, parecer contradictorio, si se mira con falta de conocimiento y pasión sin sentido común.

En nuestro hogar, como en muchos hogares en Puerto Rico, un orgulloso padre independentista, fue también un orgulloso veterano de la Guerra de Corea. La guerra de Vietnam cambió el enfoque, y en 1973, papá independentista y veterano apoyó la decisión de objeción por conciencia de un apolítico hermano.

El no dividir a los personajes entre buenos y malos, es un acierto conmovedor en esta pieza.

El racismo – aún dentro de una familia interracial – es otro asunto que saluda en este trabajo como una realidad con la que hay que bregar.

Cuando fuimos a ver la obra y entramos en el 28 de marzo de 1954, de la obra, los telerreceptores (como se llamaban los televisores) o “la cajita mágica”, en muchos hogares de nuestro archipiélago estaban por mostrar, a través del canal 2, a las seis y media de la tarde, algo más que “la carta de ajuste de Cabeza de Indio” que se veía antes de la programación y que recordamos, con la ternura de nuestra más temprana niñez.

Ivonne Arriaga (derecha) es la frívola e hiperbólica actriz Julieta Villareal, cuyo nombre de pila es Francisca Rodríguez. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

De haber penetrado en el futuro inmediato, hubiéramos visto a Evelio Otero recitar las noticias en la primera emisión de “Telenoticias”, pero la dramaturga se detiene antes de eso.

Nuestro encuentro con el sugerido set de época, micrófonos, consolas, accesorios, etc., en el teatro arena a tres lados seleccionado por la directora para elaborar su creatividad, fue convincente. De igual manera funcionaron las luces y la escenografía.

La música que se daba mientras esperábamos, fue un verdadero regalo. Pero cuando corría la obra y entró a escena aquella fiambrera, sonreímos con nostalgia y una lágrima.

El montaje, a nuestro parecer, tiene dos momentos cúspide. Uno de los mismos es dramático: confrontación entre primos que profesan ideales políticos diferentes, detenidos por la intervención de una mujer.

El otro es tierno, y muy simpático: la reacción de todos los personajes ante el indio estático en la pantalla del televisor.

Lo inclusivo (lenguaje de señas para sordos) en la ruta escénica de Adriana Pantoja parte desde la necesidad exacta de los sordos y culmina en una estética casi coreográfica, creación que ha perfeccionado la directora a lo largo de su trayectoria.

Lily García aportó un toque de humor a la trama llevando el rol de Filomena Rovira. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

José Brocco se destacó como Vicente Rivera, el ingenuo y más disciplinado empleado de la estación radial, que padece de lo que hoy se conoce como Asperger. El actor, fiel a su personaje hasta la médula, logró que su participación fuera dilecta del público. Aplausos.

Pantoja, con intérpretes de señas tan talentosos y capaces como sus actores, integra su coreografía inclusiva en la ruta escénica, y, es genial.

Aplaudimos de la misma manera al veterano Mario Roche, a las riendas de Genaro Gaspar, jefe de la estación radial de familia. Roche desplegó su capacidad de actor inteligente en la creación de un “Cookie Monster” que puede impartir ternura y puede atemorizar. Sus momentos en la defensa de la estadidad, y en la debilidad de un hombre enamorado, fueron brillantes.

Ivonne Arriaga como la frívola e hiperbólica actriz Julieta Villareal, que en verdad se llama Francisca Rodríguez y es amante de su jefe, demostró su dominio total del escenario. No podíamos dejar de mirarla.

El joven Nicolás Gutiérrez  del Arroyo contempla con curiosidad la imagen del indio que proyecta la pantalla de la entonces llamada “cajita mágica”. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Como Filomena (Fili) Rovira, Lily García, quien posee un indiscutible ángel escénico, se desempeñó, óptima, con alta credibilidad.

También le creímos al joven actor Nicolás Gutiérrez del Arroyo en el precioso personaje de Jesús (Chuíto) Vélez. El personaje, bien mandado, pero firme en lo que cree, y lleno de sueños, representa a la juventud que tomará las riendas del panorama.

Nuestros laureles son para Willie Denton en su interpretación de Guillermo Gaspar, primo de Genaro, independentista, veterano, y negro, casado con Fili en unión interracial. Una de las mejores caracterizaciones que le hemos visto, con la propina de una canción, “Cachita” de Rafael Hernández, la cual interpretó como el mejor. ¡Insuperable!

De la misma manera, entregamos laureles a los intérpretes de señas para sordos, Ismael Joel Sánchez, Carla Alemán, Carlos Mera, Michelle Quiñones, Luis Daniel Pesante y Yariel Hernández (intérprete sordo parcial), por un magnífico desempeño, que deben tener el privilegio de ver.

Laureles para las luces y la escenografía, al servicio de la armonía en el concepto, de Omar Torres Molina. Laureles para el inmejorable vestuario de época (Edgardo Cortés), la utilería (José Armando Santos), el maquillaje (Ricardo Santana) y peinados.

La compañía Cuarzo Blanco integró al elenco a jóvenes intérpretes del lenguaje de señas. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Laureles para la música, sonidos y banda sonora de Chenan Martínez. ¡Esplendido! Laureles para la exacta investigación musical de Javier Santiago.

Laureles para Adriana Pantoja, por el todo de un trabajo (dramaturgia, dirección, producción) formidable.

Completan el equipo: Juan Samuel Ignacio Bonilla Pérez (asistencia y regiduría); Fernando Simón (montaje de escenografía); Cristian Ortega Alicea (montaje de luces); José Armando Santos (asistencia de producción); Rafie Echevarría (relaciones públicas); José Brocco (fotografía promocional y arte gráfico); Cristina Martínez Mattei (fotografía en función y asistencia legal); Miguel Diffoot (voz en anuncio publicitario); Leo Morales, Media Room (edición vídeo promocional); Javier Ortiz (audio descriptor) y Janicebel Alicea (contabilidad).

¡Felicidades a Cuarzo Blanco por 35 años de quehacer teatral sin descanso! Esperamos la próxima producción.

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