Monólogo entre ‘puntos encontrados’

‘La maldad, la indiferencia y la bondad, no son propiedad exclusiva de un género; son decisiones de nuestra humanidad’.
Joaquín Jarque protagoniza el monólogo “Qué nosotros somos unos quéee?” que se presenta el sábado 27 en el Moneró Café Teatro & Bar. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Las generalizaciones son un cáncer
que ha lacerado nuestras relaciones de todo tipo”.
(Joaquín Jarque)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Desde el estreno en el Moneró Café, Teatro & Bar, en el Centro de Bellas Artes de Caguas, el pasado 2 de marzo de 2024, continúan con éxito las presentaciones de “¿Qué nosotros somos unos quéeee?”, del dramaturgo puertorriqueño Roberto Ramos-Perea, monólogo interpretado por nuestro primer actor, Joaquín Jarque.

Felicitamos a Producciones Aragua, por el lleno total que han tenido todas las funciones. Aunque nos consta la calidad de las presentaciones, en otro aspecto, deseamos aclarar nuestro sentir.

Hemos puesto distancia desde que vimos el montaje de esta obra en el Café Teatro Punto Fijo, del Centro de Bellas Artes de Santurce, porque teníamos sentimientos muy encontrados. No nos parece justo accionar a base del prejuicio, a pesar de que sabemos que hay asuntos serios con los cuales no nos podemos congraciar.

Jarque contó con la dirección del dramaturgo Roberto Ramos-Perea. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Aunque admitimos que las promociones de esta obra estaban muy bien planeadas, y el actor supo ejecutarlas, con efectividad, conforme el excelente plan de medios, confesaremos que nos sentimos agredidas con las mismas.

Nos inquietaba que la obra pretendiera ser un espejo en el cual las mujeres nos veríamos fielmente reflejadas, y, sobre todas las cosas, la frase “pela de escuelita”, fue un puñal directo a nuestra existencia.

Fuimos víctimas de abuso físico y emocional por parte de papá, desde nuestra más temprana infancia. Sobresale un recuerdo de una agresión que dejó las cerdas de un cepillo enterradas en el brazo de una niña que no había cumplido los cuatro años. La atrocidad sucedió delante de mamá. Mamá, temerosa del escándalo, no hizo nada para proteger a la criaturita.

Innumerables experiencias de insultos, humillaciones y golpes, se extienden a todos los lugares donde nuestras juventudes pudieron llegar, como islas rodeadas de hombres machistas y abusadores, y mujeres que los apoyaron en forma incondicional.

Fue y es la falta de solidaridad de las mujeres lo que dolía y duele más. Aprendimos rebeldía a son de enfrentar la violencia física y pasiva, hasta que un día descubrimos que los “machos son mortales” y nos supimos defender.
Como comprenderán, recibimos demasiadas pelas de escuelita, y no sentíamos motivación para ir a recibir una más. Además, nos pareció muy peligrosa, la misoginia que afloró en algunas personas entusiasmadas con la propuesta.
Opiniones como “si eres una mujer buena no tienes nada que temer” o “si el hombre es tan malo por qué la mujer no lo deja”, nos llenaron de horror.

En ninguna circunstancia apoyamos la violencia de género ni el feminicidio, y esas opiniones se parecen a los argumentos de los victimarios que lo justifican.

Pero nuestro asunto es ver teatro. Y hay que luchar para no dejarnos llevar por la amargura de una experiencia que nubla con velos opacos lo que puede ser una opinión con justicia. Así que, decidimos ir a ver la obra.

En “¿Que nosotros somos unos queeeeé?”, Joaquín Jarque interpreta al sicólogo Mario Pérez Casanova, quien ofrece un taller, en una compañía donde trabajan hombres y mujeres. El taller funciona para desmitificar la idea de las mujeres que aseguran que todos los hombres son unos… ustedes conocen la palabrita.

El actor brilló con un personaje creado especialmente para él. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En el trayecto, Mario cuenta qué tal le fue con su madre y con las mujeres de sus tres matrimonios, para demostrar que el asunto puede ser al revés.

La obra nos atrapó en el primer parlamento de Mario, donde el sicólogo asegura ser una mujer. La obra sostiene nuestra mano en el sendero de la opinión del dramaturgo sobre los géneros, el español, y las posiciones absurdas y extremas, casi violentas, sobre lo anterior.

Como pensamos que la madre tiene que ver con el machismo de sus hijos y sus hijas, nos identificamos cuando el Dr. Pérez Casanova dijo que el problema comenzaba por ahí… hasta que habló de matriarcado con firmeza, y puso como ejemplo a una petaca manipuladora, castrante y desalmada.

A esa modelo, siguieron las demás emisarias del inframundo. Desde lo más profundo de nuestras entrañas, no sentimos identificación con uno solo de aquellos ejemplos. Las mujeres de nuestra casa han funcionado para que el único provecho obtenido de la relación con un hombre sea la felicidad.

Algunas, como mamá, han sostenido el hogar económicamente y a cambio, han recibido golpes, insultos, calumnias, desprecios e infidelidad.

Con todo, nos vestimos de una objetividad sin precedentes, para deleitarnos con la excelente actuación que Joaquín Jarque, con su privilegiada voz, recursos e innegable talento, nos ofreció aquella tarde. Disfrutamos tanto su trabajo, que las más de dos horas de duración de la obra, fluyeron en forma natural.

Jarque, quien tiene conocimiento de causa en la materia, brilló con un personaje especialmente creado para él.
El montaje del director Roberto Ramos-Perea fue justo y preciso. Los movimientos y el tráfico escénico (reforzados por vídeos muy pertinentes en los varios monitores del café teatro) fueron mínimos. Nos atrapó el convincente ambiente de taller.

El vestuario de Abigail Vargas y el maquillaje de Johnny Reinosa sobresalieron certeros y exactos.

El histrión interpreta al sicólogo Mario Pérez Casanova, quien ofrece un taller, en una compañía donde trabajan hombres y mujeres. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

No hubo crédito para la escenografía (ambientación), luces y utilería, por lo que suponemos fueron concepto del director. Imperó la armonía.

Completan el buen equipo de esta puesta en escena, Joaquín Jarque (productor ejecutivo, conceptualizador de videos promocionales); Israel Solla (productor ejecutivo, conceptualizador videos promocionales, director técnico y regidor de escena): Cybele Delgado (productora ejecutiva); Florentino Rodríguez (productor general, Producciones Aragua); Edwin Cordero (Fotos, editor y diseño promo inicial); Tito Caldero (relaciones públicas, ruta de medios); Camila Faberllé (publicidad y redes sociales); Julio Á. García (diagramación programa virtual QR).

Grabación en vivo por Sentido Común TV: Miguel Zayas (producción ejecutiva y dirección); Alexandra Fuster (producción); Eduardo Almodóvar (jefe de montaje); Christopher Mercado (jefe técnico); Carlos Marrero (cámara); Agustín Cubano (cámara); Tai Zayas (cámara); Louis Nichols (cámara); Jon Emil Viguié (ingeniero de audio)
Se trató de una producción redonda que aplaudimos, pero al salir del teatro, nuestros sentimientos siguieron encontrados.

En la distancia, hicimos el esfuerzo de pasar, nuevamente, revista sobre nuestros recuerdos, y lo hicimos con sincera profundidad. En esta ocasión, saludaron ejemplos más allá del campo de fuerza de nuestra dolorosa experiencia.

Allí, además de esas mujeres con valores distorsionados, señaladas por el dedo del Dr. Pérez Casanova, vimos lo que siempre ha estado ahí: las mujeres sí pueden ser crueles y horribles con los hombres, pueden burlarse, utilizarlos, agredirlos y menospreciarlos de la misma manera que hacen ellos.

De la misma manera, nos dimos cuenta de que hemos señalado a los hombres igual que el Dr. Pérez Casanova señala a las mujeres, y como él, hemos asegurado que no estamos generalizando, y como él, lo hemos hecho “con las muelas de atrás”.

La producción se presentará próximamente en Caguas, Vega Baja y Yauco. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En esos recuerdos nos abrazaron las parejas felices, con las que hemos tenido la dicha de interactuar. Hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, “que en la calle codo a codo son muchos más que dos”. ¡Hermosa humanidad compartida!

Comprendimos, verdaderamente, por qué Mario Pérez Casanova dice al principio de la obra que es una mujer.

Uno menos uno es igual a cero. Como resultado de esa anagnórisis, nuestros sentimientos se encontraron, y estamos con ustedes, aquí.

Aunque este es un momento prolífero en feminicidios, y, por muchos años, las mujeres hemos estado oprimidas por un sistema que nos concede peores sueldos y mucho menosprecio, entendemos que la maldad, la indiferencia y la bondad, no son propiedad exclusiva de un género, son decisiones de nuestra humanidad.

En las notas del programa, el dramaturgo y el actor usan la palabra respeto como eje de victoria en toda relación. Hagamos ese honor. No somos expertos en sicología, mucho menos en siquiatría, pero somos capaces de poner de nuestra parte para respetarnos por encima de todas las cosas a la vez que respetamos a los demás.

Podemos estar o no estar de acuerdo con la tesis y el discurso de la obra “¿Que nosotros somos unos quéeeee?”. En uno y otro caso, la recomendamos.

La obra estará de regreso en el Moneró Café, Teatro & Bar, en el Centro de Bellas Artes de Caguas, el 27 de abril, a las ocho y media de la noche. El 1 de junio subirá a escena en el Teatro América de Vega Baja, el 22 de junio se podrá ver en el Teatro Ideal de Yauco, y después estará de gira en distintos teatros y centros de nuestro archipiélago.

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