La danza se asoma con su señorío

La soprano Karmen Zayas, acompañada por el pianista José Rivera Dubocq, encabezó una elegante velada musical en el Viejo San Juan.
La cantante soprano Karmen Zayas, radicada en los Estados Unidos, es una amante y defensora de la danza puertorriqueña. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Expresión cultural vibrante y colorida, baile elegante que captura la esencia del espíritu de nuestro pueblo.

Soplo de pasión que late al ritmo de nuestro archipiélago. Homenaje a la belleza de la vida, canto a la esperanza.

Conversación perpetua entre la tradición y la innovación, insuperable, infinita.

Violines, cornetines, clarinetes, contrabajos, bombardinos, güiros, cajas redoblantes, o, sencillamente, Su Serena Majestad don Piano. Nos apasiona la Danza Puertorriqueña.

La soprano abordó clásicos del pentagrama puertorriqueño compuesto por figuras como Juan Morel Campos, Manuel F. Tavarez, Ángel Mislán, Luis R. Miranda y Narciso Figueroa, entre otros.   (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por tal razón, el pasado domingo 21 de abril, a las tres de la tarde, nos apresuramos a una cita feliz en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, y participamos del concierto de la soprano Karmen Zayas, acompañada por el pianista José F. Rivera Dubocq, “Homenaje a la Danza Puertorriqueña”.

Caminamos desde la Plaza de Colón, hasta el bellísimo edificio que alberga la prestigiosa institución (Calle del Cristo y Calle Fortaleza, hoy esquina Resistencia), para respirar ese aire colonial que, a pesar de los años, insiste en el Viejo San Juan.

Teníamos, además, otro motivo de entusiasmo. El concierto se le dedicaba a Eunice González Torres, primera presidenta de la Junta de Directores de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, y madre del director ejecutivo, Javier Santiago. La alegría de la calle era un magnífico preámbulo para nuestros pasos.

Cuando entramos a la sala de presentaciones, hasta las paredes estaban encendidas de festiva efervescencia. La casa, hasta el borde de espectadores, no tenía la más mínima intención de disimular.

De inmediato, ocurrieron con algarabía los encuentros con viejos amigos, la mayoría compañeros de las clases graduadas, 1970 y 1971, Alma Mater de Karmen Zayas. Abrazamos a Rachel Tosado, Gloria Santos, Hilda Camacho, Yolanda Ramírez, Francis González, Carmelo Meléndez, Gladys Gámbaro, Zayra Hernández, Yadira Sorrentini, Julia Santana, y nos fundimos con el resto del público, amantes de la danza, que habían llegado hasta allí. Entre los mismos conversamos con dos eufóricos turistas japoneses.

Pasamos al camerino, para informar que habíamos llegado, y estaba nuestra Karmen, esplendorosa. Lucía una corona de flores en los colores del arco iris, un vestido largo de seda con estampados en tonos de verde, y un impresionante collar de perlas.

El maestro José F. Rivera Dubocq acompañó al piano a la cantante. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Como los colores de la naturaleza de mi isla, y los corales y las perlas del Caribe”, aclaró Karmen sobre su vestuario.

Quince minutos más tarde, abríamos el homenaje con una bienvenida que representaba a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Javier Santiago, visiblemente estremecido, tratando, en vano de controlar el llanto, nos habló sobre su progenitora: “Cada vez que alguien me pregunta de dónde sale mi amor y pasión por Puerto Rico tengo que referirme a Niní, como era conocida entre sus allegados”.

“Eunice González Torres fue mi madre y fue la responsable de enseñarme a amar mi país, sentir orgullo por él, por su gente, sus logros y su historia, y ella adoraba la danza puertorriqueña”.

Después de hablar sobre doña Niní, como era conocida doña Eunice, y reverenciarla porque ella permitió que el niño compartiera el amor con una segunda madre, doña Yaya, Javier manifestó su agradecimiento a Karmen Zayas porque la dedicatoria del concierto surgió como iniciativa de la soprano en una conversación.

Entonces, Santiago presentó un vídeo profundamente especial. El documento histórico, tomado en 2011, justo después de una Cantata de Bendición, cuando desmontaban el equipo, destacaba a doña Niní, tocando en el piano la danza “Tú y yo”, música de Ángel Mislán y letra de Gustavo Adolfo Becquer.

Zayas impartió dramatismo a sus interpretaciones en la velada musical. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Al finalizar el vídeo estábamos conmovidos. Claribel Arreaga, tomó la palabra para compartir unas anécdotas sobre Karmen: “Recuerdo la emoción de aquella niña, cuando la maestra de canto, Vilna Echenique, le dijo que cantaría en la zarzuela ‘Música Clásica’ de Chapi, que fue trasmitida por WIPR. Karmen tenía 16 años”.

Arreaga reveló que fue su madre quien habló con los padres de Karmen para que le permitiera ingresar en la Escuela Libre de Música, y hasta la matriculó.

Karmen Zayas se graduó de la Universidad de Puerto Rico, el Conservatorio de Música de Puerto Rico, el New England Conservatory of Music en Boston, Julliard School of Music en Nueva York. Se ha presentado en centros de prestigio en Puerto Rico y Estados Unidos y en programas de televisión. Ha grabado discos. Posee experiencia como actriz de cine.

Zayas es la fundadora y directora artística de Tribeca Opera Company, de Nueva York. Además, es educadora y autora de dos libros, “Lady On The Run” y “Beyond The Horizons In The Deep Blue Sea, The Skies, And The Universe”.

El pianista José F. Rivera Dubocq, es graduado del Conservatorio de Música de Puerto Rico. Recibió la Medalla Hernán Rodríguez. Ha sido solista en conciertos del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Ateneo de Puerto Rico, Universidad Interamericana, Museo de Arte de Ponce, Museo de Arte de Puerto Rico, entre otros.

El público premió con aplausos a los protagonistas del encuentro artístico en el Viejo San Juan. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Rivera Dubocq ha sido pianista colaborador en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, en Taller de Teatro Lírico de la Universidad de Puerto Rico y Ópera de Cámara. Participó en la temporada inaugural de la compañía Andanza, Pro-Arte Lírico y las dos galas de Propuesta Clásica.

Comenzó el concierto. Una tras otra, las extraordinariamente bellas composiciones, desfilaron, gallardas, resplandecientes, magníficas: “Recuerdos de Borinquen” de Luis R. Miranda; “Trigueña” de Narciso Figueroa; “Tú y yo” de Angel Mislán; “Laura y Georgina” de Juan Morel Campos; “Ten piedad” de Juan Morel Campos; “Añoranza” de Rafi Escudero; “Margarita” de Manuel G Tavárez; “Sueño de Amor” de Juan Morel Campos; “Mis amores” de Simón Madera; “Felices días” de Juan Morel Campos.

El programa se nos fue veloz; para nuestra fortuna existe la propina (encore). Zayas y Rivera Dubocq nos deleitaron con la danza “Amanecer” de Monsita Ferrer y Luis Llorens Torres.

Pero no se quedó ahí. Claribel Arreaga interrumpió para preguntarle al pianista Carmelo Meléndez, quien estaba en el público, si él estaba preparado. “Siempre estoy preparado”, respondió Meléndez mientras se sentaba al piano.

El misterio nos condujo a explicar que, a petición de Karmen Zayas, el concierto cerraría con una danza que todos interpretaríamos. Comenzaron los acordes, y cantamos “Verde Luz” de nuestro cantautor nacional Antonio Cabán Vale (El Topo).

Al cierre de la velada la artista compartió con un grupo de amigos la interpretación de la danza “Verde luz” de Antonio Cabán Vale :El Topo”. (Foto Manuel para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El aplauso fue intenso. Karmen recibió rosas desde el corazón de sus compañeros “igualitos” (Clases 1970 y 1971, Escuela Libre de Música), y el actor Josean Ortiz le entregó a la soprano un bouquet de flores surtidas de parte de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. José Rivera Dubocq fue obsequiado con un ramo de girasoles.

Mientras las flores, la soprano iba de mesa en mesa. Fue cuando nos enteramos, que, dos biznietas de Juan Morel Campos estaban allí. Las celebramos muchísimo.

Como no habíamos saciado las ansias de danza puertorriqueña, formamos un coro a capela y cantamos la danza “Mis amores”.

En la algarabía, nos sumamos a las personas que estaban en el patio interior para disfrutar de entremeses, refrescos y vino. Así, nos despedimos.

La tarde caía suavemente. Las calles empedradas resonaban con el eco del “Homenaje a la danza puertorriqueña” que acababa de concluir. La brisa celaba el botín de los tresillos elásticos de nuestra de nuestra danza. Mientras caminamos hacia la Plaza de Colón, las risas y un recuerdo de una cantante navideña estudiantil aquella misma calle, afirmaron que la vida es bella.

Con esa convicción llevamos a nuestros hogares el espíritu de una tarde inolvidable.

Sobre Doña Niní-

(Extractos editados de un artículo escrito por Javier Santiago para la Fundación Nacional para la Cultura Popular, el 18 de julio de 2022)

Eunice González Torres nació en 1929 en Orocovis. Sus padres, don Ramón González Malpica (maestro e historiador) y doña Verena Torres (ama de casa), inculcaron en ella valores, principios y cultura. Elementos que se complementaron con la enseñanza espiritual recibida en la Primera Iglesia Bautista en la calle Pedro Arroyo del pintoresco pueblo.

Tomó clases de piano en la Academia de los hermanos Figueroa. Con destreza y dedicación las danzas puertorriqueñas en manos de Niní fueron convirtiéndose en base obligada de su futuro – y extenso – repertorio.

La pianista Eunice González Torres, presidenta fundadora de la JUnta de Directores de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en foto tomada en mayo de 1965 en lo que hoy es la sede de la organización. (archivo FNCP)

Estudió en la Universidad de Puerto Rico. Trabajó en la CRUV. Al asomo de la década de 1960 llegó al Hotel Barranquitas, donde su amplio dominio del repertorio contemporáneo la convirtió en una de las atracciones artísticas para los visitantes. Hasta que un día divisó entre el público a un joven naranjiteño de nombre Juan Aníbal Rivera. Juntos sellaron su amor en ceremonia celebrada el 20 de agosto de 1966.

Tras la luna de miel en Saint Thomas, el matrimonio se estableció en el Barrio La Loma de Barranquitas. Allí asumieron las riendas del icónico restarurante La Unión de Todos. Luis Muñoz Marín, Roberto Sánchez Vilella, Samuel R. Quiñones, Luis Negrón López y Rafael Hernández Colón, eran nombres del mundo político que alternaban en el restaurant con personalidades del arte como Myrna Vázquez, Félix Monclova, Aníbal Otero, Elín Ortiz, Marta Romero, Lourdes Cabezudo, Conchita Aponte…

Y llegaron los tiempos de reencuentro espiritual. Si bien su vida se consagró el ministerio de alabanza, las danzas puertorriqueñas siguieron brillando en su repertorio como pianista. ¡Nadie como ella para interpretarlas!

Cuando se presentó la oportunidad de presidir la Junta de directores de la naciente Fundación Nacional para la Cultura Popular supo sumarse a la propuesta. Fue ella quien encaminó la Cantata de Bendición que en enero de 2001 se convirtió en la primera actividad pública celebrada en nuestra sede. Las cantatas se convirtieron en tradición de numerosos inicios de año en la Fundación.

Ya, en su última década de vida, el alzheimer fue minando su salud. Sin embargo, la música permaneció como un aliciente.

El domingo 10 de julio de 2022, a las 7:30 de la noche, Niní partió en silencio. Rodeada de sus hijos Carlos, Juan Aníbal, Berenice y Javier y su sobrina Betty, se fue con un último suspiro para encontrarse con los padres – Ramón y Verena – que tantas veces llamaba en sus sueños.

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