Cuerdas celestiales para Don Augusto

El guitarrista bayamonés formó parte de diversos tríos y viajó con su música por distintos rincones del mundo.
El recordado guitarrista Augusto Laureano Rivera incursionó tanto en la música popular como al género sacro. (Foto suministrada)

Por Dra. Maribel Aponte Rodríguez

El pasado miércoles 27 de marzo falleció el destacado guitarrista Augusto Laureano Rivera. Nacido un 10 de febrero de 1937 en la calle Dr. Hiram González (conocida por todos como la calle Comerío) en Bayamón, la misma ciudad que le vio partir. Fue el menor de 13 hermanos y tres sobrinos que por sus edades, fueron rápidamente considerados como hermanos.

Sus padres, don Juan Laureano Declet y doña Josefa Rivera Barreto -conocida cariñosamente como Pepa- ambos del pueblo de Morovis, fueron su primera inspiración para encaminarse en la música.

Cuentan que desde muy pequeño Augusto demostró su interés y habilidad para la música. Es por ello por lo que doña Pepa (su mamá), al observar esto, decidió llevarlo al Instituto de Cultura en San Juan, para una evaluación de parte de Paquito López Cruz. Quería tener de manos de expertos, su opinión respecto a las posibilidades de Augusto como estudiante de guitarra. Sin embargo, los que suponían ser los más expertos en el tema, opinaron que Augusto no podría aprender a tocar guitarra y mucho menos a destacarse porque era zurdo.

Eso no desanimó a doña Pepa quien como una verdadera ‘madre coraje’, se dijo a sí misma… mi nene será zurdo, pero si quiere aprender a tocar guitarra tiene que aprender a tocar guitarra; y se comunicó con el Biriquín Rivera. Fue este conocido músico de Bayamón y quien lo enseñó a afinar la guitarra. De ahí en adelante, Augusto continuó básicamente solo. Aprendió a leer música y a tocar guitarra de forma autodidacta con el continuo apoyo tanto de su progenitora, como de su hermana Josefina.

Cuentan que, a la edad de 15 años, Augusto se presentó con su amigo Juan Batista (hijo de Chuito el de Bayamón) y audicionaron para pertenecer al Trío de Johnny Rodríguez, que era uno de los más populares del momento. Y ¿a quién seleccionaron? Nada más y nada menos que a Augusto Laureano.

Era 1952, y Augusto un niño de apenas 15 años, con la autorización de sus padres por ser menor de edad, salió de gira a Colombia, en el que fue su primer viaje profesional. Con una maleta llena de sueños inició lo que sería una gran carrera musical. Más tarde en 1954, llegó a Nueva York para presentarse en el Teatro Puerto Rico, lugar donde se presentaban los mejores artistas latinos de la época.

Augusto había dejado de ser el nene zurdo que quería aprender a tocar guitarra. En todo caso, era un profesional reconocido por los grandes de la música de su tiempo. A partir de 1959, Augusto culminó su carrera junto al legendario Trío de Johnny Rodríguez, para comenzar una nueva etapa al incorporar sus habilidades a diversos tríos del patio como por ejemplo: el Trío de Henry Vázquez, Trío Yaraví, Trío Íntimos, Trío de Gloria Coral, Trío Los Quintos y el Trío de Raúl Balseiro, entre otros.

Compartió y acompañó en escenarios a figuras como Alfredo Sadel, Lola Flores, Pérez Prado, Benny Moré, Sylvia Rexach, Carmen Delia Dipiní, Puchi Balseiro, Virginia López, Mary Pacheco, Johnny Albino y más recientemente Mayra Mayra entre otros grandes artistas.

Augusto encontró en su camino a Elba Rodríguez Torres (de Bayamón) y decidieron unir sus vidas en matrimonio. Fue una pareja cómplice el uno del otro, equipo en las buenas y en las malas. Es importante destacar que el pasado 11 de abril de 2021, Elba y Augusto reafirmaron su amor al recibir el sacramento del matrimonio en la Iglesia del Perpetuo Socorro tras 48 de unión civil, algo que no pudieron hacer antes debido a que ambos eran divorciados.

Aquel niño a quien no le vieron posibilidades por ser zurdo, no cesó de cosechar grandes logros y satisfacciones para sí mismo y para su familia. Su talento lo llevó más allá de la Gran Urbe para presentarse en Colombia, Singapur, Canadá, Alaska, la República Bolivariana de Venezuela, y el Caribe.

En 1995 Augusto participó en la ceremonia del Festival Latinoamericano de Cine celebrado en Broadway cuando la Película ‘Linda Sara’ recibió el premio de mejor guion y música. Augusto junto a al trío Arpegio fue quien estuvo a cargo de abrir y cerrar el festival con su música. Cabe destacar que, si grandes han sido todos estos logros, más grande es el hecho de que acompañó en muchísimas ocasiones nada más y nada menos que a Federico Cordero, virtuoso de la guitarra con altísimas exigencias.

A lo largo de su carrera, Augusto recibió numerosos reconocimientos por su talento musical. Sirvió como vehículo para dar a conocer, preservar y disfrutar de la música popular, así como puso su talento al servicio de la Iglesia tanto en Puerto como en Estados Unidos.

Este jibarito de Bayamón organizó el coro de la Catedral St. James en el estado de la Florida. En su natal Puerto Rico, dirigió durante décadas el coro al que perteneció en la Parroquia Perpetuo Socorro desde que tenía 22 años. Igualmente hizo lo propio en Santo Domingo de Guzmán y Santa Rosa de Lima.

Su sentido de responsabilidad no le permitía ausentarse de esa misa de domingo en la mañana. No importa los contratiempos del sábado, ni cuan poco sueño hubiese logrado… mientras su salud se lo permitía, su asistencia junto al coro fue ineludible.

Augusto fue un ser que a su partida no dejó conversaciones pendientes. Un hombre disciplinado, tolerante, paciente, sabía escuchar y extender la mano a quien lo necesita y especialmente era una persona prudente. Respetuoso en y fuera del escenario y con un alto nivel de honestidad. Fue un buen hijo, tío, cuñado, yerno y padre. En tema de música, intolerante ante la mediocridad. Y como cristiano… sumamente servicial.

Siento un gran orgullo de hablar de Augusto Laureano Rivera y de haber tenido la oportunidad de haber disfrutado tanto de su compañía y sus enseñanzas. Fue mi tío y fui muy afortunada de que así fuera. Descanse en paz.

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