‘Soles truncos’ sin límites ni ataduras

‘Los ríos de este montaje desembocaron en las actuaciones. Cada personaje era dueño de su propio planeta de danza dinámica y poderosa’.
Tras cosechar aplausos en el Centro de Bellas Artes de Santurce, “Los soles truncos” se presentará el 20 de abril en el Teatro América de Vega Baja, el 27 de abril en el teatro de Hatillo; y el 25 de mayo en el Teatro Ideal de Yauco.(Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La suerte favorece al osado.
(Virgilio)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Nuestros inicios en el teatro fueron arrullados por anécdotas y cuentos de Myrna Casas (1934-2022). Las crónicas destacaban fotos de la joven maestra junto con otras dos actrices, luciendo atuendos de fines del siglo 19.

Aquellas eran las fotos del estreno mundial de “Los soles truncos” de René Marqués (1919-1979), que se dio en el Primer Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña, en 1958.

Las otras dos actrices eran Madeline Willemsen (1915-1922) (Emilia) y Gilda Galán (1917-2009) (Inés). Había fotos de las actrices junto con la directora Victoria Espinosa (1922-2019) y del diseño de escenografía de Luis Maisonet (1923-2019).

Las actrices Sonia Valentín, Idalia Pérez Garay y Alba Nydia Díaz contaron con la dirección de Mariana Quiles. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En nuestra foto favorita, se veían a Willemsen y a Casas subiendo las escaleras del avión que las llevó a Chicago hacia el Festival de las Américas. Era la primera obra de una compañía teatral puertorriqueña en ser escenificada fuera del país.

Después de 1958, surgieron unas cuantas producciones, con otros directores y otras actrices. No obstante, no volvimos a ver la obra hasta la gala que abrió las puertas del Centro de Bellas Artes en Santurce, en el Teatro René Marqués, en abril de 1981.

Aunque la producción de Manuel (Maíto) Fernández Cortines (1935-2023) intentó reponer la obra con el elenco original y dirección del estreno mundial, por razones de enfermedad, Willemsen fue sustituida por Josie Pérez (1921-1991). Fue una noche memorable.

Lo vamos a confesar, así nos caigan piedras y maleficios. “Los soles truncos”, de nuestro insigne escritor nacional, no es una de nuestras dilectas obras de teatro. Lo mismo admitimos de “La carreta”. Ambas piezas forman parte del inventario de los seis o siete mitos del teatro puertorriqueño, de dos o tres autores, cuyas puestas en escena se repiten en modo perpetuo, como si nuestro teatro clásico no tuviera más alternativas. ¡Nada más lejos de la verdad!

Nuestros gustos personales no nos impiden valorar el mérito. Para “Los soles truncos”, Marqués construyó excelentes personajes; impartió belleza poética en el diálogo y humor (es una tragi-comedia); seleccionó una música bellísima y acertadísima; y nos legó algo que, por años, estuvo prohibido por el custodio de los textos de Marqués: la posibilidad de infinitos montajes creativos.

Idalia Pérez Garay se transformó en una Inés totalmente abarcadora. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Para efectos de documentar, traeremos al presente un montaje profesional dirigido por Dean Zayas (1937-2022), donde el profesor se vio imposibilitado de incorporar al escenario la figura del alférez (mencionada en el texto), entre otros detalles, que no alteraban la palabra, la ruta y el desenlace de la obra.

El director es un artista. El sueño de un director es su interpretación. Si el director es serio, como lo son muchos de los que conocemos, esa interpretación estará basada en estudio intensivo, conocimiento profundo y el sello de marca de su respectiva estética. Trabajo intenso de muchas horas sin sueño. Trabajo de mucho corazón.

Por supuesto, el menor o mayor grado de esa creatividad estética no es un factor que determina la calidad, la cual tampoco es determinada por el gusto personal, ni de los actores, ni de los diseñadores, ni de los críticos, ni del público.

Establecido todo lo anterior, lo que nos ocupa en estos párrafos es la puesta en escena de “Los soles truncos”, que se dio en el Teatro René Marqués, del Centro de Bellas Artes de Santurce, entre el 15 y el 17 de marzo de 2024, producción de Florentino Rodríguez para Aragua, Inc.

Y es, precisamente, la producción nuestra primera consideración.

Colamos laureles en la frente de Rodríguez por ser el valiente histórico que puso al timón del montaje a Mariana Quiles, osada directora que navegó lejos del temor a lo que desde hace tiempo sobresalía.

Ponemos laureles en las frentes de Idalia Pérez Garay, Alba Nydia Díaz y Sonia Valentín, actrices que la siguieron.

Alba Nydia Díaz se proyectó distinta, profunda y sincera. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ponemos laureles en la frente de Jonathan Cardenales, por decirle que sí al montaje que le hizo reverencia al director Dean Zayas, e interpretar, no solo al alférez, sino a los hombres que, tomados de la mano de Quiles, rompieron el bastidor.

La importancia de esta puesta en escena trascendió las tablas del escenario. Colocamos laureles en la frente de todos en esta la primera vez, en una sala profesional, que “Los soles truncos” se despliega sin ataduras, sin límites que constriñen su expresión.

“Los soles truncos” se basa en el cuento de René Marqués “Purificación en la calle del Cristo”, publicado en la colección de cuentos “Otro día nuestro” del mismo autor, en 1955. El cuento, ya se había publicado en la revista Asomante.

La historia, que toma su título de la trilogía de medios soles de vitrales en tres puertas, presenta a tres hermanas que viven en la casa de esas puertas. Inés, Emilia y Hortensia, hijas de un alemán y una española, de clase social aventajada, a fines del siglo 19, viven venidas a menos después de la muerte de su padre.

Se trata de un texto de rigor en las escuelas y hay mucha información. Si desean, pueden indagar en la variedad de análisis y críticas que pueden encontrar. Sobre eso, no diremos más.

Vayamos pues, a las alas del arte que vimos desplegar en cada cual.

Sonia Valentín (derecha) presenta su mejor trabajo en la escena nacional.  (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Conocemos la dirección de Mariana Quiles. Le hemos aplaudido montajes que tienen un común denominador: la integración del espacio a la acción física.

Quiles cinceló para su montaje, además de la presencia del alférez, el revendón en la calle, sombras de fascinante terror al sol, un minimalismo escenográfico que se enriqueció y culminó con la tensión e intensidad de las actuaciones.

En su trabajo se hermanaron el realismo, el expresionismo, lo épico, la crueldad, la hipérbole, y, ¡por fin!, el humor.

Pese a la novedad, la ruta, la palabra y la intención del autor fueron escenificadas, sin traición.

“Los soles truncos”, siempre nos ha parecido una obra que recrea una leyenda de fantasmas en una casa embrujada del Viejo San Juan. Sin quitarle la poesía, y con técnicas de vanguardia, Quiles puso la obra a caminar. Los fantasmas éramos los demás.

Al comparar este montaje con otros que hemos visto de la misma directora, esperábamos que Quiles se atreviera más. Por supuesto, nuestra observación no resta el valor de la puesta en escena muy bien pensada, de un tráfico escénico inteligente y bellísimo, y una rica composición.

Los ríos de este montaje desembocaron en las actuaciones. Cada personaje era dueño de su propio planeta de danza dinámica y poderosa.

Jonathan Cardenales (derecha) engalana el escenario aunque no diga una sola palabra. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Idalia Pérez Garay, nuestra indiscutible actriz nacional, se transformó en una Inés totalmente abarcadora. Transformación abarcadora, es una frase que define la actuación de Pérez Garay, quien, y a pesar de haberla visto magistral en tantas ocasiones, siempre nos sorprende, sensacionalmente. Nunca habíamos visto tanta ternura en la fuerza más descomunal. ¡Bravo, maestra!

Por otro lado, nunca habíamos visto tanta gracia en una convincente cojera ni tanta fuerza en la fragilidad como en la interpretación de Emilia de nuestra primerísima actriz Alba Nydia Díaz. Distinta, profunda, sincera. ¡Bravo, compañera!

Aplausos para la Hortensia de Sonia Valentín, convincente, el mejor trabajo que hemos visto de la actriz.

Aplausos para Jonathan Cardenales (el hombre), cuya presencia engalana nuestros escenarios, aunque no diga una sola palabra.

Aplausos para la escenografía de Félix Vega por las razones expresadas.

Aplausos para las luces de Quique Benet, que cuando tiene directores que lo retan, crea constelaciones insuperables.

La escenografía de Félix Vega y las luces de Quique Benet son dignas de aplausos.  (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Aplausos para el resto del equipo: Idalia Pérez Garay (diseños de vestuario); Elba (Pity) Delgado (construcción del vestuario); Miguel Vando (vestuarios de Hortensia); Gloria Sáez (1931-2023) (vestuario alférez y traje de raso azul); Yberka Hurtado (maquillaje de fotos de publicidad); Carlos Marrero (diseño de maquillaje y peinados para funciones); Guisseppe Vázquez (diseño y realización de utilería y ambientación); Roberto García (Estudio de grabación Air Wave Studio); Yenzy Escalera (sonidista).

Sin menospreciar los montajes anteriores de “Los soles truncos”, sobre todas las cosas, la clásica dirección de la Dra. Victoria Espinosa, insistiremos en algo que esta misma directora aplaudiría de pie. Porque fue nuestra Victoria quien labró el terreno para los directores más novedosos, más rebuscados, y más brillantes, en nuestro país.

Una obra de teatro sin restricciones es un candil de futuros. Nos recuerda que la creatividad no debe ser contenida, que las ideas tienen que ser valientes. Es un tributo a la imaginación y al poder transformador del arte, umbral hacia mundos desconocidos y verdades ocultas, puente entre universos insospechados.

“Los soles truncos” de René Marqués, dirección de Mariana Quiles, producción de Florentino Rodríguez para Aragua, Inc., se presentará el 20 de abril en el Teatro América de Vega Baja, el 27 de abril en el teatro de Hatillo; y el 25 de mayo en el Teatro Ideal de Yauco.

Total
0
Shares
Noticias relacionadas
Leer más

Palpita Sylvia a través de sus letras

Josy Latorre cerró en alto el centenario de la insigne compositora con una dramática bohemia, teniendo como antesala la destacada participación de Las Damiselas de Sylvia.
Leer más

Carlos Henríquez narra un cuento propio

El bajista de raíces puertorriqueñas deleita con su nueva propuesta nutrida de jazz latino y tradicional; sobre la situación de los puertorriqueños en Nueva York.
Total
0
Share