Cinco actrices que marcaron su vida

En antesala a la celebración del Día Internacional del Teatro, el dramaturgo Juan González-Bonilla rememora a inolvidables damas de la escena nacional.
El dramaturgo y actor Juan González-Bonilla (al centro) rodeado de imágenes de las cinco primeras actrices (de izquierda a derecha) Esther Sandoval, Ofelia D’Acosta, Lucy Boscana, Mercedes Sicardo y Norma Candal. (Fotos Producciones Candilejas / montaje Myrta Fourquet)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El dramaturgo Juan González-Bonilla tiene una predilección por la mujer en las obras que ha escrito, como también en el vasto catálogo de obras que produjo durante décadas junto a Joseph Amato para Producciones Candilejas.

A días del homenaje que se les rinde en la Fundación Nacional para la Cultura Popular a los fundadores de la compañía teatral, el próximo miércoles, 27 de marzo, en el evento denominado “Remembranzas de Candilejas” -con motivo del Día Internacional del Teatro- el también actor habló de ese profundo respeto y admiración por la figura femenina en las tablas.

El dramaturgo junto a la mujer que más le ha inspirado en la vida: su progenitora Doña Arcadia. (Foto suministrada)

“Existe en el subconsciente el amor que siempre existió entre mi madre, señora Arcadia Bonilla, y yo. Fue la mejor de las madres que se partió, se ensangrentó y, entre gritos, me trajo al mundo. Ya no está conmigo, pero su recuerdo revolotea a diario en mi mente. El título de mi último tomo de obras, ‘Me quedo con las mujeres’, encierra todos esos amores de mujeres que han transitado por mi vida”, comenzó diciendo González-Bonilla.

Explicó que “automáticamente, prefiero trabajar con actrices que con actores. Y esta preferencia diría que es inconsciente. Las actrices son tan problemáticas y divinas que casi llego a amarlas. Los hombres son, por lo general, de hablar ligero, frío y poco alegre. Son muy escuetos… Con las mujeres me resulta todo lo contrario. Son más alegres, tienen variadísimos temas y siempre tienen como un problema encima que las hace divinas”.

A petición de la Fundación Nacional para la Cultura Popular de que hablara sobre actrices que ya no están entre nosotros que marcaron su vida profesional y personal, Juan González-Bonilla accedió de inmediato, aunque optó por enviarnos un escrito para no olvidar ningún detalle y después rendondear algún dato en específico por vía telefónica.

Esther Sandoval: ‘la mejor voz del teatro puertorriqueño’ –

“Esther María González nació en Ponce el 28 de diciembre de 1927. Falleció en Río Piedras en febrero de 2006. Casada con el musicalizador Iván Goderich, creó dos hijas, Yara e Ivonne Goderich, quien más adelante se convertiría en uno de los rostros más bellos de las telenovelas”, empezó resaltando el dramaturgo sobre una de las cinco mujeres que lo estremecieron en escena.

Esther Sandoval protagonizó la primera obra de  González-Bonilla, “Doce paredes negras”. (Foto Producciones Candilejas)

Inmediatamente González-Bonilla destacó que “con toda seguridad, la actriz Esther Sandoval tuvo la mejor voz del teatro puertorriqueño. ¡Embriagaba escucharla! Mujer de baja estatura; aspiraba el aire en sus pulmones y de su boca lo que salía era un vozarrón que llegaba a cada rincón del teatro. Tenerla en cartelera era un éxito seguro. De voz impresionante. Pero, esa voz era como rasgada, nostálgica y hasta triste. Usaba sus manos con gran maestría que, aparentemente, eran movidas por el aire; de cabellera roja achiote. Su personalidad estribaba también en colocar sus manos sobre su cintura, en forma de jarra, que aparentaba estar lista para la guerra. No había manera de quitarle los ojos de encima… Su fuerte era el drama y protagonizó mi primera obra teatral ‘Doce paredes negras’ en tres reposiciones. Tenerla en cartelera era éxito garantizado. Hizo televisión al principio de nuestra televisión y fue hasta criticada por sus besos con el otro primer actor Rafael Enrique Saldana”.

Abundó que “esta actriz tenía fama de problemática, mas para nosotros era maravillosa, buena amiga, puntual y compañera de copas. Fue actriz de radio, televisión y cine. En el cine tuvo una parte en la película de Jacobo Morales, ‘Dios los cría y ellos se juntan’. No decía ni una sola palabra y con sus gestos se quedó con la película… Esther protagonizó ‘Doce paredes negras’ de mi autoría y revolucionó nuestra escena interpretando una lesbiana; tema que por primera vez aparece en la dramaturgia puertorriqueña. Esa interpretación fue otra actuación memorable para la escena nacional… Otro de sus grandes éxitos fue ‘La rosa tatuada’ de Tennessee Williams. Memorables también fueron ‘Un tranvía llamado deseo’ (de Williams) y ‘Santa Juana de América’ de Lizárraga, entre tantas”.

No puede olvidar que antes de salir a escena, Esther -como fumaba, al igual que él- siempre decía tras bastidores en voz alta, “Jaime, jálame la Maura’- para limpiarse la garganta.

El productor guarda un cariño especial por Esther Sandoval por ser la primera figura que apoyó a Producciones Candilejas cuando se abría paso en la escena local.

Lucy Boscana: ‘un monumento nacional en nuestras artes escénicas’ –

Sobre la primera actriz Lucy Boscana, el respetado productor señaló que “nació el 24 de septiembre de 1915 en Mayagüez. Actriz dramática y productora. La más longeva de nuestras actrices, diría que fue un monumento nacional en nuestras artes escénicas. Actriz mayagüezana de gran personalidad, cariñosa por naturaleza e incansable trabajadora. Definitivamente, fue obsesiva para el trabajo y diría que vivía en la calle y de alguna manera obsesionada con las metas de Francisco Arriví. Dondequiera que existiera un tablado allí estaba la señora Boscana. Comenzó en la radio, como todos los actores nuestros; protagonizó cientos de telenovelas y cine”.

En 1983 Lucy Boscana pudo interpretar el personaje que René Marqués escribió para ella en “Los Soles Truncos”. (Foto Producciones Candilejas)

“Contar con la señora Boscana era un éxito asegurado. El pueblo la adoraba e hizo llorar a todo un país con sus personajes de buena y lo mismo logró en la Argentina. Fue teatrera en todo el buen sentido de la palabra, pero jamás abandonó la televisión. Fundó su compañía teatral Tablado Puertorriqueño, que recorrió todos los grandes escenarios nuestros. Fue obsesiva con todos, solicitando siempre, ‘vamos a pasar líneas’… Pero las competencias llegan, Producciones Candilejas y Lucy, como acostumbrábamos a llamarla, nos invitó a coproducir junto a su compañía la pieza “Tiempo Muerto’, de Manuel Méndez Ballester, y convertimos esa producción en un éxito que dejó grandes beneficios porque Lucy era, además, una gran comerciante”, narró Juan.

El creador de Producciones Candilejas con Amato rememoró que “cuando gané el primer premio de teatro en un concurso de dramaturgia entre universidades, la llamamos a que protagonizara y así lo hizo con dos condiciones: la primera, que no nos cobraría nada (por agradecimiento) y que solamente nos pedía una maquillista especial para ella, y fue complacida”.

Comentó, además, que “René Marqués escribe su más hermosa e inmortal obra dramática, ‘Los Soles Truncos’, que estrena en el Primer Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña el 5 de junio de 1958. El personaje de ‘Inés’ fue escrito para ella y no pudo aceptarlo, pues ya Arriví la había contratado primeramente para el personaje de ‘Mamá Toña’ para su obra ‘Vejigantes”.

En 1983 se presentó ‘Los Soles Truncos’ y su productor, Joseph Amato, decidió llamar a Lucy Bocana para interpretar el personaje de “Inés”, junto a Lydia Echevarría y Gladys Rodríguez. La actriz mayagüezana al fin interpretaría el personaje que René Marqués le escribió. Juan subrayó que Boscana dio al personaje, “un matiz diferente a las demás actrices que la habían representado, logrando una actuación espectacular… Estas tres actrices llegaron a lo máximo de… y más perfecto trabajo actoral que se haya representado en Puerto Rico y así consta en las criticas teatrales. La producción estuvo en cartelera por un mes en el Teatro Tapia, dos semanas en el desaparecido Sylvia Rexach, cuatro funciones en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, un fin de semana en el Teatro La Perla (en Ponce) y otra en el Teatro Yagüez de Mayagüez. Así de sencillo fue esa puesta escénica”.

En la mente de Juan siempre está el recuerdo de ver a Lucy Boscana, caminando de un lado para otro antes de la función y luego se sentaba en su camerino.

Norma Candal: ‘Gigante de la escena que todos respetaban’ –

De entrada, González-Bonilla mencionó que Norma Candal Penedo (10 de abril de 1927- 5 de febrero de 2006) estuvo casada con Andrés Quiñones Vizcarrondo, uno de los más respetados directores teatrales de Puerto Rico y preferido por Producciones Candilejas.

Norma Candal tuvo una memorable actuación en el “Encuentro de Actrices” en 1980 en el Teatro Tapia. (Foto Producciones Candilejas)

“Norma nació en Fajardo, Puerto Rico. Mujer de baja estatura, pero gigante en la comedia y colaboró grandemente en el teatro y realizó cine, ‘La guagua aérea’. Estudió en la Universidad Católica de América y en la Universidad del Sagrado Corazón. Se destacó en el teatro con una gran carrera. Para el pueblo, que no la olvida, será recordada por su personaje de ‘Petunia’, una criada que nunca soltaba su cartera ni para barrer… De rostro alegre, pero infundía respeto. Jamás persona alguna se atrevió a decir una palabra soez ante su presencia, infundía respeto. Versátil, lo mismo hacía drama que comedia que era su fuerte. Se dejaba querer porque siempre tenía una sonrisa en su rostro. Que recuerde, realizó ‘Besos en la frente’. Para Producciones Candilejas participó en una producción única en Puerto Rico, ‘Primer Encuentro de Primeras Actrices’, que unió a las cinco representantes actrices puertorriqueñas de la Isla. Coincidimos en el escenario en ‘Retablo y Guiñol’ de Juan Canelo, de su íntimo amigo, el dramaturgo puertorriqueño Gerald Paul Marín. Norma, además, fue libretista para el Canal 6, donde me incluyó en diferentes personajes en el programa ‘La hora del niño’.

Ofelia D’Acosta: ‘una sonrisa tatuada en su rostro’ –

Ofelia D’Acosta dominó tanto el drama como la comedia. (Foto Producciones Candilejas)

Lleno de emoción exaltó la calidad humana de Ofelia D’Acosta (9 de febrero de 1922- 1 de octubre de 2011). “Multifacética actriz cubana que emigra tras la Revolución Cubana. Comenzó a trabajar en un solar de ventas de autos junto a su único esposo, Tino Acosta. Mujer trabajadora hasta el cansancio. Fue docta tanto en la comedia como en el drama. De inmediato, comenzó en la televisión nuestra, convirtiéndose en una querendona del pueblo. Realizó todo tipo de teatro, desde la comedia (exquisita) hasta el drama. ‘La Sombra de Belinda’ la (hizo congraciarse) como una de las más queridas actrices nuestras… La palabra extranjera no existe en nuestro vocabulario. Fue profesora y creó su academia dramática… Luis Raúl, nuestro primer actor puertorriqueño contemporáneo, estudió con ella”, detalló.

“Actuó para Producciones Candilejas (en muchísimas ocasiones) y tenía como costumbre repartir dulces entre los actores. Tenía ‘Ofe’, como la llamaba, como una sonrisa tatuada en su rostro. Simpatiquísima, agradable, buena compañera y cooperadora en lo que fuera. Fue una sacrificada madre que escondía a sus hijos bajo las alas y era muy católica. Pidió ser cremada y que sus cenizas fueran esparcidas en El Yunque y así se hizo. Su cadáver fue recibido en el Centro de Bellas Artes de Santurce, donde se le ofrecieron todos los respetos. Querida amiga ‘Ofe’, te recordaremos por siempre y gracias por la alegría”, expresó el actor y declamador.

Relató que ambos tuvieron que cambiarse de ropa en un mismo camerino, y Ofelia le manifestó, “‘no me mires que todavía yo tengo cantitos buenos’”. Además, en tres ocasiones lo invitó -junto al productor Joseph Amato- a cenar a su casa (ubicada cerca del aeropuerto) y le preguntó, “tú viniste a cenar o a ver a los aviones aterrizar’”. Cuando tenían funciones en los teatros de los municipios, siempre iba a misa cada domingo en la mañana.

Mercedes Sicardo: ‘la dama del teatro nuestro’ –

El productor de Candilejas catalogó a Mercedes Sicardo como “la dama del teatro nuestro”. Pero, antes de repasar parte de su trayectoria en teatro, indicó que ella nació en Madrid, España. María de las Mercedes Sicardo (24 de septiembre de 1927- 28 de abril de 2018) se estableció en Puerto Rico con su familia. Fue esposa del primer actor José Luis (Chavito) Marrero, con quien se casó en España en 1961 y procrearon tres hijos.

Mercedes Sicardo protagonizó para Producciones Candilejas, ‘La casa de Bernarda Alba’ y ‘Antígona’. (Foto suministrada)

“Sumamente callada, que vestía de trajes completos hasta después de las rodillas. Era una actriz de clase, que siempre tenía una sonrisa para todo el que la saludara. Su fuerte fue el drama y participó en un gran número de obras puertorriqueñas e internacionales. Fue primera dama de la televisión… Mercedes era de singular belleza; hablaba con fluidez francés e italiano. Protagonizó para Producciones Candilejas, ‘La casa de Bernarda Alba’ y ‘Antígona’. Fue más que un placer que compartiéramos escena en ‘El hombre elefante’”, precisó el veterano dramaturgo.

El ejemplo como legado – 

Al rememorar sus vivencias con estas cinco damas de la escena, Juan González-Bonilla se refirió con el mismo respeto y admiración hacia cada una de ellas por el gran legado que dejaron en la historia del teatro puertorriqueño.

Según las recuerda, estas cinco primeras actrices fueron “sumamente profesionales y dedicadas a su trabajo”, seguían sus directrices al pie de la letra, y al estar en un elenco se palpaba el respeto que le profesaban sus compañeros de escena. “Nosotros alentábamos mucho a las actrices. Nunca le decíamos que estaban perfectas, porque eso las atascaba… Cuando había que corregirlas, yo le pasaba una nota al director para que él lo hiciera. Pero, si tenía algún problema específico, cuando el director terminaba, yo decía por qué eso iba así (en el libreto). Nos metíamos en todo lo que tenía que ver con la obra”, apuntó.

Ciertamente el resultado de un trabajo de tanta entrega se eternizó en el aplauso a las grandes producciones realizadas por Juan González- Bonilla y Joseph Amato bajo el sol taíno, símbolo de Candilejas.

En antesala a la celebración del Día Internacional del Teatro el próximo miércoles, 27 de marzo, – ocasión que este año se les dedica – el recuerdo de tantas obras exitosas está presente en la memoria colectiva del País. Y entre vivencias histriónicas, el agradecimiento por la pasión a este binomio de la producción nacional se hace más que imperante.

¡Enhorabuena, Juan y Joseph, maestros ejemplares de las candilejas!

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