Un boricua conquistado por el changüí

El percusionista y misionero claretiano Jafet Murguía habla de sus experiencias en Guantánamo, Cuba, y su contacto con el género musical de origen rural.
El percusionista puertorriqueño Jafet Murguía es un misionero claretiano consagrado, perteneciente a los Hijos del Inmaculado Corazón de María. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Llegó a Guantánamo, Cuba hace tres años y lo convirtió en su hábitat. El percusionista puertorriqueño Jafet Murguía arribó a este destino como parte de una congregación religiosa católica. Desde entonces, su misión de fe y la música han sido hilo conductor para brindar una atmósfera de paz y bienestar a las comunidades donde sirve.

“Soy misionero claretiano consagrado, perteneciente a los Hijos del Inmaculado Corazón de María -fundado por Antonio María Claret- desde hace unos años. Con una carrera de formación y demás, me adhiero a la gesta de esta congregación misionera bajo la vocación del hermano”, dijo Jafet Murguía durante una visita a la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

“Los Misioneros Claretianos se organizaron en las Antillas Mayores… Al entrar a la congregación pertenezco a esta designación territorial. Puedo ser destinado a Puerto Rico, República Dominicana, Haití o Cuba. En mi caso, hice mi formación en República Dominicana. Tuve una primera experiencia en la frontera con Haití. Lugo hice mis estudios – extensa porque estudia filosofía y teología- y dentro de esa experiencia me enviaron por primera vez a Cuba en 2012 para comenzar la carrera de estudio”, destacó el percusionista que estudió ‘Música Popular’ en la Universidad Interamericana de Cupey.

La conexión de la música con la tarea de misionero de Jafet forma parte integral de su día a día como individuo. (Foto suministrada)

Tras vivir la experiencia misionera en la frontera de Haití, decidió dar el paso formal para pertenecer a la congregación. Fue, cuando lo enviaron a Cuba (2012) para terminar su carrera eclesiástica; durante el periodo pandémico. El primer destino fue Guantánamo por tres años. Cuando concluya los tres años, podría permanecer en el mismo lugar o ser transferido a otro lugar de las Antillas Mayores.

“En la congregación van leyendo los carismas particulares… Yo soy músico desde niño. Percusionista, que vengo de una familia apasionada por los tambores. Tengo un vínculo con el pueblo y la comunidad aquí… lo que me permite dialogar con la gente sobre arte y la música, que se complementa para formar la cultura”, mencionó el percusionista que se topó con el ritmo popular rural, llamado changüí.

“Recibí ese destino a Cuba y casualmente había conocido el género del changüí -género autóctono de Guantánamo- y me dediqué a buscar más sobre el mismo. Yo conocí el changüí, a través de un músico llamado Roberto René Ortiz -multiintrumentista- él estudiando el tres cubano, porque venimos del son… Roberto empezó a escudriñar géneros más tradicionales y se topó con el changüí y me interesé también por conocer más”; señaló Murguía.

El músico expresó que su primer encuentro con el changüí fue al escuchar el disco de Isaac Delgado ‘Primear plana’. El tema ‘Como se toca se baila’, donde tocan entre otros músicos, Cachao y Giovanni Hidalgo. Un proyecto que admitió le gustó mucho, porque está entre el lenguaje del son, pero orientado a tener más libertad hacia la rumba.

Murguía ha grabado en las producciones de los grupos Los Morenos del Changuí y Cinco Pa’ Uno. (Foto suministrada)

“Cuando llegué a Guantánamo, anclé en la cuna del changüí. Ya había experimentado con el changüí, pero no cómo era realmente. Allí en lugar donde estamos -el territorio que le pertenece a la Parroquia de la Milagrosa- ese territorio parroquial, no es la iglesia solamente, sino un territorio mayormente rural. Una zona agrícola, campesina. Me pidieron que trabajara esa zona del campo. Y cuando abrimos los mapas empecé a ver todos los pueblos, donde se conoce el changüí. Los lugares focos donde el género se manifestó. El municipio El Salvador, que pertenece a la provincia de Guantánamo. Ahí es que estoy trabajando”, dijo Jafet que, como modo de ampliar el lenguaje y conocimiento del changüí, comenzó a buscar los músicos.

Entre los exponentes que conoció llegó hasta un músico rumbero -uno de los mejores bongoseros de changüí y artesano de bongó- con quien formalizó una amistad y recorrió caminos. Lazos fascinantes, que lo ayudó a conectar con todos los músicos de este género.

‘Changüí Guantánamo’, es la agrupación más popular en Guantánamo; y la primera registrada. Como muestra de su presentación cultural, iniciaron su discografía. Aunque ya cuentan con un personal renovado, la agrupación comenzó en 1970.

“Empecé a estudiar el bongó, y adentrarme en el ambiente de changüí. Como soy permanente en la comunidad y van reconociendo que pertenezco allí, me empezaron a invitar a la actividad musical y cultural. Recibí invitación para colaborar en la primera grabación formal de un segundo grupo de changüí… La más importante se llama Changüí Guantánamo que son los que más han grabado. Luego, en 2022 grabaron Los Morenos de Changüí y colaboré en el disco. Grabé el bongó de monte en dos temas. Además, entré a formar parte de dos agrupaciones de changüí, donde tocó bongó. Y posteriormente recibí la invitación para grabar con otro grupo llamado Cinco Pa’ Uno. Todo esto ha sido una experiencia increíble”, destacó.

El joven músico bayamonés trabaja actualmente en el municipio El Salvador, que pertenece a la provincia de Guantánamo, Cuba. (Foto suministrada)

La conexión de la música con su tarea de misionero se funde, se fusiona; y forma parte integral de su día a día como individuo.

“Todo proceso que ayude a que una persona se descubra y tenga identidad propia, paz y plenitud, forma parte de evangelizar. Toda expresión cultural, es importante y necesaria, porque la cultura es la identidad de un pueblo, su alma. Eso forma parte de la misión en ese sentido. Lo que hago con la música no está desligado de mi misión”, aseguró.

Jafet Murguía estudió percusión a los 14 años con David ‘La Mole’ Ortiz, maestro de una cantidad impresionantes de percusionistas. Descrito por Murguía como “un puente entre el tambor antiguo y la técnica moderna. David fue mi antes y después. Lo que soy hoy, lo debo a la formación con David”, dijo con sinceridad, el músico que ha recorrido con su repique de las tumbadoras por YouTube y las redes sociales con propuestas junto al percusionista Daniel Díaz.

La Universidad Interamericana, la participación en diferentes grupos -incluso con su progenitor- sirvió de motor para su desarrollo. Un andar que inició desde los 10 años.

Otra colaboración que marcó al talentoso músico nacido en Bayamón fue su participación en el conjunto San Juan-Habana de Juan José Hernández (primer formato de sexteto), así como otros trabajos junto a Ismael Miranda, Calle 13; y proyectos de jazz junto a Luis ‘Perico Ortiz’ y Paoli Mejías.

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