‘Toc Toc’: solidaria y compasiva

Esta nueva versión procuró calidad en la selección de un equipo de alto calibre profesional y lograron la victoria de lleno total en todas las funciones.
“Toc Toc” se presentó en el Centro de Bellas Artes de Santurce bajo la producción de Julian Gilormini y Analy Lucret Caraballo (productor asociado) para Nueva Escena LLC. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

¡Nada como el conocimiento de causa! Por tal razón, para comentar sobre la reciente puesta en escena de “Toc Toc” del dramaturgo francés Laurent Baffie, producción de Nueva Escena LLC, que se presentó en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce, entre los días 26 de enero al 4 de febrero de 2024, decidimos comenzar con el mismo párrafo que inicia nuestra reseña de la misma obra, producida por Ivonne Class para Plan B, Inc., en el Teatro Tapia, a principios de agosto de 2017.

“Lo vamos a confesar, y para hacerlo, usaremos primera persona singular: no piso rayas, soy repetidora, acumuladora, mi clóset parece una obra de arte organizada por colores, además padezco de uno que otro síntoma obsesivo que se asoma de vez en cuando. Pienso, que si los objetos animales, vegetales o minerales, no están simétricamente colocados y que mis movimientos físicos, aunque sea el movimiento de un solo dedo, no guardan una simetría perfecta y constante, sucederá un desastre. Padezco del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) desde que tengo memoria. En cierto momento de mi adolescencia me di cuenta que parecía desquiciada (o lo estaba), y lo controlé con mucha dificultad. Pero el asunto vive en mi cabeza. Regresaré a la primera persona plural para manifestar que, en estos momentos, los únicos que pueden darse cuenta de nuestra condición de obsesión hacia la estética simétrica son los actores que se ponen en nuestras manos, quienes pueden llegar a odiarnos”.

Los actores Modesto Lacén y Linnette Torres fueron dos aciertos en la obra teatral. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Establecido nuestro TOC, no volveremos a referirnos a nuestra reseña sobre el montaje de 2017. A continuación, compartiremos una breve y nada pretenciosa (el asunto es más complicado) explicación de rigor.

TOC, o trastorno obsesivo-compulsivo, es un síndrome siquiátrico que pertenece al grupo de los desórdenes de ansiedad, y se caracteriza por efectos que no son voluntarios. Ojo, no se trata de fobias. A diferencia de las manías, las obsesiones crean angustia y afectan el funcionamiento normal de una persona.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), aunque se trata de una realidad pesada y dolorosa para quien la padece, genera una conducta exagerada en los pacientes que puede provocar carcajadas. Por tanto, los personajes que padecen TOC, son altamente atractivos en el cine, la televisión y el teatro, ya sea para escenificar un cuento de espeluznante horror como para la comedia más descabellada.

Poner a funcionar en un mismo lugar a un grupo de personas que padecen las diversas clasificaciones de este síndrome, no necesariamente impone una historia incandescente. Pero urge el conocimiento serio e intenso de lo que significa vivir con TOC, y fue ese el océano plasmado a la perfección por Laurent Baffie para su pieza.

“Toc Toc” estrenó, con mucho éxito, el 13 de diciembre de 2005 en el Théâtre du Palais-Royal de París. Desde entonces, se ha presentado con el mismo éxito en distintos países. Una adaptación al cine fue dirigida por el mismo autor, en 2008, y otra adaptación al cine fue dirigida por Vicente Villanueva en 2017.

El personaje interpretado por Jorge Armando vive obsesionado con los números. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El asunto, o trama, de la obra puede resumirse de la siguiente manera: Seis seres humanos, que padecen TOC se juntan en la sala de espera de la consulta del Dr. Cooper, especialista de prestigio mundial. El médico está en otro país, su avión se atrasa, y mientras lo esperan, los pacientes interactúan de tal suerte que improvisan una terapia grupal.

Después de establecer que los pilares de esta pieza son los personajes y sus conversaciones, añadiremos que, toda consideración de lo que se entiende como “naturalidad y cuestión orgánica que fluye en una actuación”, podría estar en el sendero opuesto de la efectividad en la caracterización de un personaje con la realidad de un TOC.

¡Nosotros, los TOCs, no necesitamos recursos traídos por los cabellos para causar risa, pero no somos orgánicos ni fluimos con el realismo, y cuando alguien nos dice que “menos es más”, pensamos que la séptima guerra mundial comenzó hace cinco minutos!

En tal sentido, los actores de la puesta en escena que vimos en la función de la dos de la tarde de domingo 4 de febrero, impusieron sus presencias y sostuvieron sus timones sin más consideraciones.

Como Fred, hombre que sufre los síndromes de Tourette y Coprolalia, Modesto Lacén lució, convincente. ¡Bien!

Pepo, paciente obsesionado con la simetría y la incapacidad de caminar por encima de las líneas marcadas en el piso, tuvo en Julián Gilormini el actor perfecto para una caracterización donde no faltó ni sobró. ¡Hermoso!

Julián Gilormini interpretó a un paciente que vive obsesionado con la simetría. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Juliana Rivera aportó su chispa y su innegable talento a Lilly, paciente de TOC que repite todo lo que dice dos veces (ecolalia y palilalia), todo el tiempo. ¡Deliciosa!

Ivonne Arriaga, se hizo inolvidable en sus intervenciones cortas y sandungueras como la ayudante del médico.

Ponemos laureles en la frente de Jorge Armando, por su polifacética ligereza de voz y cuerpo, y su convincente seguridad en su interpretación de Camilo, chófer de Uber que vive obsesionado con los números (aritmomanía). ¡Bravo! Este personaje fue interpretado en otras funciones por Jasond Calderón.

Ponemos laureles en la frente de Linnette Torres, una de nuestras mejores actrices nacionales, por la maestría con la cual logró impartir simpatía a un personaje que, además de la carga del TOC que necesita verificarlo todo en modo perpetuo, es una fanática cristiana fundamentalista que no deja de predicar. Suficiente para odiarla, pero la llegamos a amar.

Aunque es una muy buena actriz, dueña de una primorosa presencia, y hemos aplaudido su talento en ocasiones anteriores, Isel Rodríguez, en su interpretación de una mujer con nosofobia, pudo haber indagado, más allá de la superficie, la hondonada de las arenas movedizas de la obsesión por el terror a los gérmenes.

Aunque parece haber hecho un buen trabajo con los actores, hacemos la misma observación del tráfico escénico impreciso, y algo desorganizado, del director Edgardo Soto, quien pudo haber explorado su estética con más acierto y profundidad.

No obstante, como público, aplaudimos y disfrutamos la obra a cabalidad.

Isel Rodríguez, interpretó a una mujer con nosofobia. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Coronamos, entonces, con laureles de oro, las frentes de los productores, quienes seleccionaron una obra de teatro que destaca la solidaridad y la compasión humana, procuraron calidad en la selección de un equipo de alto calibre profesional y lograron la victoria de lleno total en todas las funciones. Esperamos ver muchas producciones como esta en el futuro cercano, llenas a capacidad, en nuestros teatros.

Completan el equipo Julián Quintanilla (traductor); Ricardo André Lugo (versión puertorriqueña); El Omar (regidor y asistente del director); Miguel Rosa-López (diseño de escenografía e iluminación); Miguel Rosa, Henry Ballester, Leandro Maseda, Alberto Gilormini (realización de la escenografía); Gabriel McRoberts (utiliería y ambientación); Kevin M. Ríos Matos (vestuarista); Pedro Emiliano, Patricia Vázquez, Paola Mercadio (lectores); Mariesther I. Muñoz Phi, Christian J. Ríos Torres, Andrea del Mar Pérez Vázquez, Andrea Rivera Ortiz (técnicos de iluminación); Karla Quiñones (técnico de sonido); Angel García (tramoya); Rafie Echevarría-Iconic Media (publicista y coordinador de medios); Leo Santiago (artista gráfico); Jaeby Velázquez, Wildred Omar (fotografía y vídeos); Ricky Diadoné (maquillaje y peinados); Ybelka Hurtado (asistente de maquillaje y peinados).

“Toc Toc” fue una producción de Julian Gilormini y Analy Lucret Caraballo (productor asociado) para Nueva Escena LLC.

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