Libertad vanguardista de Willy Rodríguez

El baterista puertorriqueño radicado en Nueva York expone su primer trabajo como líder repleto de pinceladas y su filosofía de libertad e improvisación.
El baterista Willy Rodríguez prefiere la libertad e improvisación a la hora de hacer su jazz. (Foto Leslie Farinacci)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Platicar sobre jazz con el baterista Willy Rodríguez es un verdadero placer que se convierte en un conversar sin ajoro ni prisa; más, si se trata de su primer proyecto discográfico como líder. Pausado, elocuente y sincero, el baterista expone su sentir sobre la improvisación y libertad a la hora del tocar música.

Las filosofías de vanguardia de Rodríguez proporcionan una idea de cómo gestiona su transición hacia la improvisación o libertad en el jazz. Porque los artistas de vanguardia viajan por destinos inimaginables, utilizando formas peculiares diseñadas específicamente para sus aventuras. Y Willy Rodríguez ha pasado muchos años de su carrera profesional preparándose para explorar este tipo de relación musical.

El músico lanzará su álbum debut ‘Seeing Sounds’ -el 29 de marzo de 2024- junto a un grupo de amigos como el trompetista Jason Palmer, el saxofonista Hery Paz, el pianista Leo Genovese, los bajistas John Hébert y Kenneth Jiménez; y el invitado especial, el saxofonista Dave Liebman.

En el proyecto prefirió dar libertad a los músicos invitados para que contribuyeran con sus respectivas aportaciones. (Foto Leslie Farinacci)

“Siempre he tocado muchos estilos musicales… música caribeña, rock, pero lo más que me gusta y he estado enfocado es en la improvisación, jazz y todo lo contemporáneo. Con este disco busco documentar eso que los músicos sentimos cuando tocamos… Realmente es difícil de describir, porque son cosas sumamente espirituales y cautivadoras. Aparecen como colores musicales en que llegas a preguntarte cómo puedo expresarlo. La única manera que encontré para describirlo fue estructurando composiciones, sin colocarle barreras al músico… Dándole libertad de expresión”, señaló Willy Rodríguez en entrevista para la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

“Dejé a cada uno de los colegas que se expresaran y se sintieran cómodos. Busque un grupo de músicos que admiro muchísimo; y que su espíritu musical tomara el guía del proyecto. Y se pudo documentar eso, un trabajo bien vanguardista. Hasta pienso que es todo lo contrario a lo que escuchamos ahora mismo en el mercado”, aseguró el baterista.

Dos colaboradores de este proyecto, presenta amigos antiguos y de mucha conexión. Jason Palmer (trompetista) con quien Rodríguez trabajó desde sus primeros días en Boston, donde se inició en el famoso Wally’s Jazz Club. Palmer tenía un concierto estable en el establecimiento, y Rodríguez a menudo dirigía las sesiones improvisadas que precedían al éxito de Jason, lo que llevó a una conexión musical de larga data que persevera hasta el día de hoy.

Mientras que Leo Genovese es otro colega musical que conoce desde hace mucho tiempo (2009). Han compartido muchos escenarios musicales juntos, desde presentaciones en ‘Smalls Jazz Club’; hasta ‘The Mars Volta’.

“Estos músicos son todos mis amigos. Son familia. Palmer me dio la primera gran oportunidad para tocar en Boston. Es de gran inspiración. Jazz Club. Leo, fue quien me consiguió la oportunidad de colaborar con la cantante y músico chilena Mon Laferte (producción discográfica que ganó el Grammy al mejor disco de rock alternativo en 2019). Es un excelente pianista argentino. Director musical de Esperanza Spalding y director musical de Residente”, narró Rodríguez.

‘Seeing Sounds’ es la primera propuesta musical de Rodríguez como líder.(Foto suministrada)

De igual manera resaltó la gran influencia recibida de su suegro, el maestro y mentor Dave Liebman. Reiteró su admiración a quien atesora como un padre. Y así mismo tuvo palabras de elogio para su compadre Hery Paz; y los bajistas Kenneth Jiménez y John Hébert.

“Estaba buscando con los temas dejar el paladar musical activo del público en todo momento. Intercambiando atmosferas, tempo y sonidos. No hacer números muy extensos, todo lo contrario, a lo que usualmente se hace en la industria. Temas que fueran sencillos y con la belleza del minimalismo”, expresó con sentimiento.

“Esta producción es como mi amanecer, lanzándome a la industria como solista. Algo para lo que he venido trabajando y preparándome todos estos años. Pienso seguir consistente… dar lo que Dios nos brinda”, expresó el baterista que nació en Ponce; y estudió en la Escuela Libre de Música ponceña.

Luego de estudiar en la Universidad de San Germán –donde estudió con el baterista Héctor Matos, entre otros- realizó un campamento de Berklee College of Music; y recibió una beca, con la cual, se unió en 2007 a Berklee para completar su maestría.

“Allá en Boston hay una escena musical bien rica. Fue cuando comencé a pulirme con Jason Palmer. Entonces, mi encuentro con Dave (su suegro) pasé a un próximo nivel en cuanto a la composición e improvisación libre y otros aspectos”, recordó.

El músico labora en el jazz desde sus tiempos de estudiante en Berklee (Boston).(Foto Leslie Farinacci)

“Mi papá es timbalero. Tocó con Pete ‘El Conde’ Rodríguez, Ismael Miranda y ‘La Terrífica’ por mencionar algunos. Estuve rodeado siempre por el son montuno. En mi casa estaba siempre el radio prendido, para que nadie se metiera a robar -narró mientras reía- y siempre había salsa gorda. Papa es amigo de Alex Acuña -baterista y percusionista peruano- y mi primera batería fue una batería de Alex Acuña dejó en Puerto Rico, cuando se fue del Conservatorio de Música. Se la dejó a mi papá y allí está todavía. Además, mi papá tiene una colección de música bien grande. Crecí escuchando a Cal Tjader, Miles Davis y otros inmortales de la música. Sin duda mi padre fue mi mayor influencia. Recuerdo cuando también tocaba plena con Los Guayacanes”, dijo con nostalgia.

Temas como ‘Guaní’ -que lleva el nombre del colibrí de pico largo que se encuentra en varias partes del Caribe- suena sobre un patrón de vals de 3/4 pero con una sensación de 4/4; mientras la banda improvisa cinco frases extraídas por el compositor.

‘Waltz Dilemma’ viaja entre compases con el bajo de Jiménez anclando a la radiante batería de Rodríguez detrás del brillante fraseo del piano de Genovese; ‘El infinito de tu amor’, representa un caudal de emociones que fluye de la armonía de Liebman y Palmer; y ‘Un pequeño desahogo’ (A Little Relief) toma la forma de la información polifónica que Rodríguez puede exprimir en una canción de menos de tres minutos.

Por otro lado, los platos de Rodríguez anuncian ‘Self Love’, la demostración de fuerza y de sensibilidad de la creatividad técnica de Rodríguez. Además, celebra el espíritu y profundo impacto influyente que los bateristas Ralph Peterson Jr. y Bob Gulloti han tenido en su vida. Por lo que concluye el álbum con ‘Praise’, una alegre composición de Genovese que recuerda los estilos musicales de estos maestros bateristas.
‘Seeing Sounds’ es un manjar de la improvisación libre que utiliza de forma ingeniosa lo que es la investigación musical. Encuentro de Rodríguez y su impresionante gama de talento, con músicos muy compatibles con el líder.

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