Manjar de cuerdas

La propuesta musical ‘El cuatro puertorriqueño: clásico y contemporáneo recibiendo la Navidad’ fue un exquisito banquete que dio lustre al instrumento nacional.
Fin de fiesta del magno concierto celebrado, el pasado fin de semana, en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El cuatro puertorriqueño fue protagonista de una velada extraordinaria. Un recorrido musical del instrumento típico nacional por lo clásico, contemporáneo y navideño. Es meritorio añadir a un público entusiasta y receptivo por escuchar el esplendor del cuatro en sus diversas vertientes.

‘Vals del minuto’ de Chopin brilló en las cuerdas de la guitarra de Orlando Laureano y el cuatro de Ramón Vázquez Lamboy. (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Pro Arte Musical fue artífice del concierto ‘El cuatro puertorriqueño: clásico y contemporáneo recibiendo la Navidad” en la Sala René Marqués, el domingo 3 de diciembre- también se celebró otra función el sábado 2- donde brilló el virtuosismo y genialidad.

Las cuerdas del cuatro (protagonista de la velada), guitarra, tiple, bordonúa, violín, viola y cello se enlazaron de manera majestuosa para obsequiar a los presentes con un manjar musical. Tras unas palabras iniciales por el director artístico del espectáculo, Orlando Laureano, el banquete inició y fue creciendo en intensidad durante toda la noche.

Benjamín Laboy Ruiz –cuatro en mano- rompió el hielo con una elegante pieza de Johann Sebastian Bach (1685-1750) donde una sala en total silencio presenció el cuatro transitar por una creativa suite para cello creada por el compositor alemán. Inmediatamente, el cuatrista Orlando Laureano mantuvo el excelente paso clásico con otra obra de Bach. De manera seguida -Laureano esta vez con la guitarra- acompañó a Ramón Vázquez Lamboy (cuatro) para regalar el primer dúo de la noche, con ‘Vals del minuto’ del compositor Frederic Chopin (1810-1849).

La ‘Marcha Turca’ de Wolfgang Amadeus Mozart lució refulgente en la interpretación de cuatro y guitarra de Emma Colón Zayas y Eduardo Maldonado.  (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La combinación de Emma Colón Zayas (cuatro) y Eduardo Maldonado (guitarra) lograron grandes aplausos, tras interpretar ‘Marcha Turca’ de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Con clase y gran estilo Emma conquistó a los presentes.

Laureano tocó el tiple junto a la guitarra de Maldonado para encantar en ‘Risonha’ del compositor brasileño Luperce Miranda (1904-1977). De igual forma, el talento espectacular del joven Pablo Hernández Mejías (cuatro) y el virtuosismo de Ramón Vázquez Lamboy (guitarra) lograron un mágico momento en el corte de Astor Piazzola (1921-1992), ‘Bordel 1900’.

Colón Zayas (cuatro) y Maldonado (guitarra) unieron fuerzas musicales nuevamente en ‘La graciosita’. Buenos instantes, donde la velocidad de la pieza parecía interactuar precisamente con algo de gracia.

La bella danza de Neftalí Ortiz, ‘Celina’ es una joya que provocó suspiros por la interpretación de Vázquez (cuatro), Hernández (cuatro) Laureano (guitarra) y Edgar Maldonado (güiro). Composición fuera de serie.

El cuatrista Pablo Hernández Mejías probó su excelencia con danzas de su autoría.  (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El cuatrista y educador Luis Sanz presentó el estreno de su ‘Danza para cuatro, guitarra y viola’ donde mostró su versatilidad como compositor y su genialidad interpretativa. Estuvo acompañado magistralmente por el educador y director de orquesta Emanuel Olivieri (viola) y Vázquez Lamboy (guitarra).

Otro hermoso estreno llegó ‘Nana para un niño’ elegante composición e interpretación de Benjamín Laboy Ruiz (cuatro) con el respaldo de la guitarra maravillosa de Orlando Laureano. Pieza que el cuatrista dedicó a los niños no nacidos. Laboy Ruiz continuó con otro estreno, la danza ‘Romanza’ junto a Laureano (cuatro), Maldonado (guitarra) y Edgar Maldonado (güiro); y ‘Danza de dos espejos’ composición compartida con Hernández Mejías.

Antes de un breve intermedio, el cuatrista Pablo Hernández Mejías hizo galas de su creatividad y talento en las danzas de su autoría ‘Acto de magia’ e ‘Iluminada’.

El cuatro puertorriqueño encontró una excelente y versátil exposición con la debutante pieza en dos movimientos creada por el cuatrista Luis Sanz ‘Expresiones’. Un banquete para los sentidos con la participación de Emanuel Olivieri (viola), Olga Julia (violín), Juan Cruz (violín) y Karen Torres (cello).

La interpretación de ‘Conversación campesina’ por Luis Sanz y Fabiola Méndez marcó uno de los grandes momentos del concierto.  (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Laureano volvió a exponer la maravillosa sonoridad del tiple en ‘Floreaux’, ‘Brejeiro’ y ‘Apanheité cavaquinho’ del brasileño Ernesto Julio de Nazareth (1863-1934). Aquí aportó a ese sonido carioca, el gran percusionista Héctor ‘Coco’ Barez (pandeiro) y Eduardo Maldonado con su guitarra magistral toda la noche. Inmediatamente después, Hernández Mejías (cuatro) y Vázquez Lamboy (guitarra) entregaron brillantes momentos con ‘Curumim’ de César Camargo.

La unificación de dos súper talentos nacionales engalanó el escenario. Sanz (cuatro) y Fabiola Méndez (cuatro). El dúo acaparó aplausos y vítores con la pieza en tres movimientos del joven cuatrista y profesor ‘Conversación campesina’. Un verdadero ágape de sonoridad.

Emma Colón Zayas (cuatro) volvió a encender la sala y hasta logró que la gente cantara, al interpretar un alegre y típico popurrí navideño. Aquí, el público no pudo aguantar los deseos de acompañar con sus palmas y hasta lanzar sus pasos sentados. Maldonado (guitarra), Barez (bongó) y Edgar Maldonado (güiro) se convirtieron en cómplices de la excelente cuatrista de Orocovis.

El trovador Jovino González encendió la tarima con los destacados cuatristas en el cierre del estelar encuentro musical.  (Foto Wilma Colón para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

De igual forma, Fabiola Méndez cautivó magistralmente la audiencia con sus composiciones ’17 de julio’ guaracha dedicada a sus progenitores; y ‘Bomba diáspora’ un repique en homenaje a la negritud. La mezcla del cuatro puertorriqueño (Méndez) y el barril de Coco Barez entraron por los pies de los presentes. Fabiola cerró su participación con la bordonúa en mano y cantando airosamente unas décimas en la pieza ‘Cielo campesino’ donde se unió Laureano (tiple), Sanz (cuatro) los Maldonado en guitarra y güiro; y Barez (barril y bongó).

El cierre con ‘broche de oro’ se dio majestuosamente al juntarse todos los artistas en escena con ‘Fin de fiesta’ con el trovador Jovino González, quien encendió la tarima. El público canto junto a Jovino y se levantó de sus asientos tras el eufórico final.

Cuando parecía finalizar el extenso concierto, el retumbe de panderos se escuchó a lo lejos y entraron a la sala con estribillos y coros navideños. Después de tocar y cantar dentro de la Sala René Marqués, los presentes los acompañaron a las afueras de la sala para seguir festejando. Un manjar y banquete musical.

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