Glenn entre historias, temas y filosofía

Desde la época en Green House hasta su próximo compromiso en Chueca Bar & Tapas, el cantautor habló de la dinámica de sus espectáculos, que van más allá de cantar.
El cantautor se prepara para iniciar una serie de presentaciones en Chueca Bar & Tapas en la Placita de Santurce, los días 8, 15 y 22 de este mes. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Glenn Monroig es Glenn Monroig y punto. Un artista súper talentoso que está presente en el panorama musical desde finales de la década de 1970. Es auténtico, sincero y le gusta ser como es; sin presumir y sin esconder nada. Un fructífero cantautor que cautiva a muchos con sus líricas, voz y creatividad. Músico con esencia propia, que vive su vida cantando historias desde su filosofía y sus experiencias. La receta o ingredientes en sus espectáculos musicales están matizados de excelente capacidad para escribir y cantar; combinadas con pizcas de humor, sinceramente tal como es. El que no lo entiende así, no conoce a Glenn. Porque su arte va más allá de cantar y componer.

“Yo soy un comediante y humorista…entre la vida y filosofía, improviso y hago chistes. Cuando hago la historia de mi música, se me ocurren cosas e improviso mucho. Hay veces que parece más un ‘show’ de Robin Williams que de cantante. Pero después de tanto tiempo, a veces pienso que no lo acaban de visualizar. Ese chamaquito que empezó haciendo eso en Green House, se empeñó en seguir haciéndolo. Es cuestión de sentirte cómodo en tu propia piel. Lo mío no es nada más que cantar, sino contar historias y soy un reflejo de lo que somos”, aseguró Glenn Monroig.

Entre recuerdos, chistes y anécdotas continuó un viaje sobre la época maravillosa en Green House. Lugar en donde se desataron momentos gratos y de muchas emociones.

“Yo estoy haciendo mis conciertos de esa manera, desde los años en Green House (1979). Allí, mis espectáculos adquirieron esa dinámica. Era como un ‘estand up comedy’. Hablaba y la gente se reía hasta más no poder. Existía emoción… lloraban, reían y pasaba de todo. Entonces decidí que así serían mis espectáculos. Mi plataforma de comunicación era crear todas estas canciones, que hablaban de todas estas cosas, y en medio de ellas, preparaba un espacio dónde intervenía y hablaba. Cada día, las historias eran distintas. Yo soy así, y sigo siendo así. La gente se lo disfruta”, aseguró el cantautor, quien dijo que, desde un principio optó por hablar y dirigirse al público en sus espectáculos, tal como es. De manera sincera y espontánea.

Glenn en los años en los que el Green House del Condado era una de las plataformas de presentaciones para los nuevos talentos. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Igual que ahora, decía mis palabritas. Son parte de mi cotidianidad. Nunca he ido a un espectáculo pensando en que no puedo decir tal o cual cosa, porque estoy en tal sala o tal teatro. Estamos entre adultos, pues lo que habría que pensar es que compartiremos, como si estuviéramos en la sala de tu casa hablando como hablamos”, dijo con sinceridad.

Próximamente tendrá varias presentaciones en Chueca Bar & Tapas en la Placita de Santurce, los días 8, 15 y 22 de diciembre (todo vendido). Un lugar donde estará cerca del público, en encuentro íntimo. Acompañado por su pianista y director musical Frankie Suárez. Instantes para contar historias. Propuesta que trae a su mente, las experiencias en Green House. Y ¿Cómo era aquello en Green House y por qué esto en Chueca Bar & Tapas se parece?

“Fue un fenómeno muy lindo. Mario, el dueño del Green House, le dio por hacer este pequeño club en la parte trasera del restaurante. Yo estaba empezando. Había hecho mi primer disco y de repente me llamaron, me invitaron e hice una banda. Estaba Gonchi Sifre (batería), Amuny Nacer (teclados), Wilson Lugo, Jorge Laboy (guitarra) y a veces, Juan Meléndez (saxofonista del grupo Raíces). Allí mi dinámica de hablar y hacer chistes con el público comenzó y la gente se lo disfrutaba. Por eso, cuando se preguntan por qué este tipo tiene que hablar tanto, no lo entiendo. Siempre lo he hecho. De ahí viene el chiste de ‘cállate y canta’…”, sonrió mientras narró la experiencia.

“Una vez en Bellas Artes me gritaron eso y ya tu sabes, lo mandamos… (para un lugar muy lejano). En los conciertos poníamos los discos en el ‘lobby’ para la venta. Le pedí al encargado de manejar la luz seguidora que lo alumbrara y le dije, vete al ‘lobby’ y dile a la persona que está trabajando la venta de los disco que se asome un momento para decirle, que te regalen la colección completa. Así, me dejas hacer el ‘show’ tranquilo y te vayas pal –nuevamente para un lugar muy lejano- a tu casa a escucharme cantar. Porque, si lo que deseas es oírme cantar, quédate en tu casa oyendo los discos. Te das un vinito y disfrutas de los discos, si esa es la experiencia que deseas”, recordó el cantautor de 66 años.

Prohibido olvidar el inmenso grupo de gente que lo vio y escuchó en Green House. Logró extensas temporadas interpretando su música. Luego de esas experiencias continuó su carrera.

“Entonces hice Bellas Artes, el coliseo y muchas otros lugares. Seguí haciendo lo que me tocó hacer. Hasta la Sala Sinfónica con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y otros grandes retos. Sigo siendo el mismo tipo… soy bien campechano, bien boricua; y me gusta ser como yo soy. Continuó dando forma a mi nuevo EP que no he podido terminar, porque me faltan algunas cositas. Además, no me gusta trabajar ninguna de mis propuestas musicales con prisa. Por eso hice mi estudio de grabación. Me tomé dos o tres años en preparar el disco ‘A papi’ –seleccionado por la Fundación Nacional para la Cultura Popular como producción discográfica del año 2007- un tributo a mi padre. Por eso, me tomo el tiempo que sea necesario”, destacó Monroig.

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