3:31 minutos que marcaron su vida

Oscar Solo recapitula su participación en el Festival OTI en Belo Horizonte, Brasil, con “Yo quiero una orquesta” hace cinco décadas.
Oscar Solo fue el segundo representante nacional en la competencia establecida por la OTI. (Foto captura/ RTVE)

Serie 1973-2023 (II)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Al hacer un repaso sobre los cantantes puertorriqueños que, en su momento, utilizaron la plataforma de los festivales internacionales para impulsar su carrera a nivel local e internacional, de inmediato, aparece el nombre del mayagüezano Oscar Solo.

Su primera incursión en este tipo de eventos fue a principios de los ’70 en el Festival de Coros en el Estado Falcón en Venezuela con “Por ti, secretos”. Posteriormente estuvo en el Festival del Lago en Maracaibo con su composición “Sombras”.

La participación de Oscar en el certamen musical de la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI) le abrió puertas a nuevas oportunidades. (Foto captura RTVE)

Justo este año -casi por culminar- el vocalista celebra 50 años de cuando formó parte del Festival OTI en Belo Horizonte, Brasil (1973). En aquella época se encontraba laborando como talento en las producciones de Paquito Cordero en Telemundo, al igual que en otros shows del fenecido empresario, dentro y fuera de Puerto Rico. Fue en ese momento cuando le hicieron el acercamiento para competir en el OTI, después de haberlo hecho Chucho Avellanet con la canción “Por ti” de Guillermo Venegas Lloveras en España. “Se hizo la selección directamente. Paquito me dijo, ‘yo quisiera escogerte a ti porque proyectas mucho y pudieran ocurrir dos cosas: que ganes o que consigas trabajo después del Festival’, lo que ocurrió”, indicó.

A poco más de dos semanas de enterarse de su selección,  el cantautor tendría que emprender viaje hasta el país sudamericano, y en ese corto período debía buscar un compositor, que hicieran el arreglo y aprenderse la letra del tema a representarnos. En el proceso le habían ofrecido una composición de Alberto Carrión, que ya la tenía grabada Lucecita Benítez.  Pero, por suerte, la musa le llegó y en su mente nació la idea de un tema propio que tituló “Yo quiero una orquesta”. “La canción fue letra y música mía que me llegó inspirada por el deseo (imaginario) de algo que quisiera hacer una persona a quien le queda poco tiempo de vida… ¡Pues tener una orquesta e ir por el mundo cantando, ya que así se alegra la gente!”. Sin perder tiempo se comunicó con el maestro Pedro Rivera Toledo, quien empezó a darle forma a esa letra y a la melodía.

A pocos días del viaje, Oscar Solo enfrentó una complicación de salud al diagnosticársele un punto de gangrena en los dedos del pie derecho, recibiendo atención médica urgente en el Hospital Auxilio Mutuo. Gracias a que cumplió al pie de la letra con los antibióticos, con mucho descanso y agua, se restableció en tiempo récord…

El maestro Pedro Rivera Toledo dirigió la orquesta durante la participación de Oscar Solo en el OTI. (Foto captura / RTVE)

Otro percance estuvo relacionado a las fuertes inclemencias del tiempo -una tormenta eléctrica- rumbo al Aeropuerto Luis Muñoz Marín, obligando a la cancelación momentánea del viaje, regresando a su hogar… Recibió luego una llamada para subirse al avión y partir hacia Colombia, donde harían escala. Al llegar, pasó por el mostrador de ese aeropuerto enterándose que ese primer viaje que perdió -y en el que haría una conexión para dirigirse a Brasil- había desaparecido en la selva amazónica.

Al arribar finalmente al país sede del Festival OTI de la Canción, el cantautor tuvo conocimiento de la huelga nacional de músicos, por lo que apareció en todos los titulares -siendo un desconocido allá- porque solo le sacaban partido a la temática de la canción con la que competía, “Yo quiero una orquesta”.

De esa experiencia en Belo Horizonte, también, recuerda con agrado a la ganadora de la canción “Qué alegre va María”, Imelda Miller, de México, al igual que a Nadinho da Ilha, de Brasil, con “Baianeiro”. Mencionó, por su parte, que el español Camilo Sesto era el más popular de los concursantes, compitiendo con “Algo más”, que lo hizo merecedor del sexto puesto en la competencia. Otros de los intérpretes participantes lo eran Mayra Martí de Venezuela y el veterano de festivales, Niní Cáffaro, ganador en 1968 con “Por amor” de Rafael Solano en el Festival de la Canción Dominicana.

Votación final tras la puntuación otorgada por 14 países. México y Perú fueron a una segunda ronda de votación por empate, proclamándose finalmente al primero en ganador. (Foto captura/RTVE)

Puntualizó que a cada intérprete en el Festival OTI, “no le daban mucha luz, solo lo mencionaban”. Comentó, además, que Imelda Miller, “tenía una canción preciosa que nunca más he vuelto a escuchar”, refiriéndose a “Qué alegre va María”, composición de Sergio Esquivel  en emotivo homenaje a la maternidad.

Oscar recuerda con nostalgia el instante en que los maestros de ceremonia anunciaron el título de su canción, su nombre como intérprete y autor, y el de Pedro Rivera Toledo como director de la orquesta. Destacó que la espera fue larga, siendo el décimo (de 14 concursantes) en subir al escenario. Protagonizó un momento cómico porque dijeron su nombre en un anuncio y se asomó anticipado, siendo visto por el público que se echó a reír.

Los 3:31 minutos en el escenario cantando “Yo quiero una orquesta” son imborrables de su memoria. “El teatro se vino abajo, pero no me favoreció la transmisión satélite. Hubo muchas interrupciones justo en mi parte, al igual que en la de Camilo Sesto”, apuntó sobre aquella edición que, al año siguiente – 1974 – Nydia Caro se llevaría el triunfo con “Hoy canto por cantar” en Acapulco, México.

La competencia en la que participó Oscar Solo en la capital del estado Minas Gerais, Brasil, se celebró el 10 de noviembre de 1973 en Palacio de las Artes. Doce países latinoamericanos participaron en ella a los que se sumaron España y Portugal. La representación nacional de Puerto Rico empató en el sexto lugar con Chile, mientras México, Perú y República Dominicana lograron las tres posiciones cimeras.

“Yo quiero una orquesta” formó parte de la producción “Oscar Solo en Brasil” editada en 1973 por el sello 2 Faces. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Una de las novedades que impuso el Festival OTI fue la votación vía satélite de cada país participante. En esta edición celebrada en la tierra de Antonio Carlos Jobim, Puerto Rico, Bolivia y Venezuela fueron los únicos países que contaron con votación de representantes de su jurado en la sala del Palacio de las Artes.

La canción “Yo quiero una orquesta” fue editada en el cuarto disco del cantante, “Oscar Solo en Brasil”. Debido a que aún no era tan conocido en el mercado brasilero, no logró conseguir temas en ese país para el álbum. Aún así, el boricua llegó a interpretar en portugués una versión de su canción para un programa televisivo, que destaca por su magnífica producción.

Oscar Solo expresó que posterior al Festival le surgieron oportunidades de exposición en los medios, esto a pesar de haber culminado su contrato con Producciones Paquito Cordero. A través del agente del cantante Roberto Carlos lo contactaron dos años después para regresar a Brasil para programas de televisión, lo que le fascinó. “Tuve la fortuna de volver a Brasil y viajar a Ecuador y Chile”, expuso. Aseguró que el Festival OTI en Brasil lo conectó con mercados internacionales.

El intérprete puertorriqueño lamenta no haber hecho un dúo con Roberto Carlos, aunque sí grabó su éxito “Detalles”, de lo que la estrella brasileña se enteró posteriormente.

En 1978 el artista participó en el Festival de Benidorm en España. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La experiencia del OTI no fue el fin de participaciones del cantante mayaguezano en festivales internacionales. Como ejemplo, representó al País con “Un barquito de papel” -un poema de Romeo Caicedo, al que le puso música- en el Festival La Canción en la Mitad del Mundo, celebrado en Ecuador en 1976. Asimismo, fungió como artista invitado en los festivales de Viña del Mar en Chile, y el de la Canción Latina, cuando se celebró por primera vez en Nueva York.

A principios de los años ’80 se convirtió en uno de los primeros latinoamericanos en ser parte del Festival Español de la Canción de Benidorm con “Ven, abrázame”, balada rock del español Carlos Martínez. En dicha edición, que contara igualmente con el entonces cantante juvenil Luis Miguel como invitado, Oscar pudo concursar por encontrarse en España en ese momento.

“Ven abrázame” fue editada en 1978 en Puerto Rico en el álbum “Sentido romántico”, segunda producción que hizo el artista para el sello Borinquen (y sexta en su discografía como solista). El disco, grabado en España con arreglos de José Luis Navarro, ganó acceso a las ondas radiales con los temas “Déjame entrar” de Rafi Monclova, “Quédate un poquito más” de Juan Erasmo Mochi, “Rómpeme, mátame” de Juan Carlos Calderón y “Amor amar” del propio Oscar Solo.

El artista de cara al futuro –

El cantante, quien es recordado por éxitos como “Nube gris”, “Estúpido yo” y “Otro ocupa mi lugar”, destacó que tiene el sueño de interpretar sus temas más conocidos y otros inéditos en un concierto en Puerto Rico. “Ese es mi único sueño.  Si después no sucediera nada, moriría feliz y contento”, manifestó el cantautor que tras la pandemia del Covid-19 no ha estado sobre los escenarios.

Precisó que a nivel local tuvo muchísimas oportunidades de cantar en casi todos los hoteles; plazas que ya prácticamente son inexistentes para los cantantes y músicos. En cuanto a la televisión, recalcó que actualmente la industria solo presenta a los cantantes para anunciar espectáculos musicales en agenda.

“La televisión que significaba un instrumento de exposición, pues desapareció, igual que desapareció para los compañeros actores. No hay novelas, solo pequeños ‘sketches’ cómicos… Todo es bien cuesta arriba”, concluyó el cantautor, quien también sobresalió como actor y presentador en la pantalla, así como fungió como educador entre los años 2000 al 2020.

El cantante puertorriqueño participó en el Primer Festival La Canción en la Mitad del Mundo, celebrado en Ecuador en 1976. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Edición/colaboración Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular

Próximo en la serie: 

Cinco décadas antes de la era de la inclusión, ‘Doce paredes negras’ ,de Juan González-Bonilla, apareció en la escena nacional…

 

 

 

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