Roselín Pabón y su vida de sonoridad

El destacado director emérito de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico festeja con vítores y alegría los 65 años en la música; y los 50 años dirigiendo.
El maestro Roselín Pabón celebra por todo lo alto una trayectoria musical y longeva, por distintos escenarios del mundo. (Foto Ángel Peña Ramos)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cada minuto en la vida del maestro Roselín Pabón se funde entre clave de sol o de fa; combinaciones que transitan entre blancas, negras y corcheas, solo por mencionar algunas figuras musicales que forman parte de su argot y quehacer diario. Rodeado por sonidos y melodías, el virtuoso músico nacido en la antigua clínica española en Mayagüez -7 de mayo de 1946- fue cautivado por el pentagrama y su inmenso lenguaje sonoro. Hoy, tras una extensa trayectoria llena de andanzas maravillosas y gloriosas, celebra con entusiasmo 65 años en la música; y 50 años dirigiendo.

Aquel niño soñador mayagüezano, se convirtió en el maestro Roselín Pabón, quien continúa brillando por su genialidad y destaque, especialmente en la puesta y desarrollo de la música sinfónica de los compositores puertorriqueños; comisionando obras, producciones discográficas, creación del taller sinfónico y dirigiendo numerosos estrenos de obras y piezas.

El director mayagüezano junto con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Puerto Rico grabó el disco ‘Amanecer’ de canciones de arte de compositores puertorriqueños junto a la mezzo-soprano Puli Toro. (Foto Javier del Valle)

“Nací en un hogar muy unido y de mucho amor. Mi mamá – Antonia Pérez Gutiérrez, enfermera graduada natural de San Germán- trabajaba en una misión presbiteriana en la Playa en Mayagüez; mientras, mi papá -Roselín Pabón Escabí, natural de Cabo Rojo-era marino y más tarde recibidor de carga en el muelle de Mayagüez… y recuerdo que, en casa siempre se escuchaba mucha música. Desde clásica, religiosa, boleros y de las grandes orquestas de la época. La pasión musical comenzó cuando a mi hermana mayor, le llevaron un piano el Día de Reyes. Mis padres me contaban que yo, pasaba largos periodos de tiempo -a los cuatro años- tratando de sacar sonido al piano”, recordó Roselín Pabón sobre su primer contacto con un instrumento musical.

A los 12 años, ingresó a la Escuela Libre de Música junto a su hermana, oportunidad valiosa que aprovecharía al máximo, porque estudiar música era su gran deseo. Se combinó una serie de experiencias importantes, como la participación en dramas y grupos corales en la iglesia que comenzaron a forjar una ruta interesante en su desarrollo.

“Recuerdo claramente ese año en que entré a la Escuela Libre de Música (1958) porque fue el año en que se presentó la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico en Mayagüez. Dejé el béisbol y el baloncesto; y me enfoqué completamente en la música”, destacó Pabón, que en octavo grado se destacaba en el órgano de la iglesia.

La bonanza musical comenzó, el empoderamiento del joven Roselín, que a necesidad de trombonistas en la banda de la escuela, le comisionaron aprender el instrumento de viento-metal.

“Me dijeron vas a tocar trombón y asumí el reto. Entonces estudiaba piano y trombón. Cuando tenía 15 años, fui organista de la Iglesia Episcopal de Mayagüez. En ese tiempo, llegó un sacerdote graduado de órgano y composición en Madrid; y me brindó clases por dos años. Aproveché la oportunidad… En ese tiempo empecé a tocar hasta en bailes. También aprendí a tocar piano-acordeón, porque mi hermana menor, lo comenzó a tocar y después lo dejó”, dijo Pabón, quien aprovechó la conversación para reiterar sobre la necesidad e importancia de seguir fomentando la existencia de las distintas Escuelas Libre de Música, para que los jóvenes tengan opciones reales de estudiar música en el país.

El músico luego de una retrospección inmediata destacó que, en esa época, lograron formar diferentes agrupaciones musicales para avivar actividades, y a la vez, generaban entre cinco a diez dólares por tocar. En agosto de 1963 a los 17 años, ingresó al Conservatorio Peabody en Baltimore, Maryland becado por el gobierno de Puerto Rico y el municipio de Mayagüez. Y más tarde, en 1968, obtuvo el bachillerato en piano – ‘Peabody Conservatory of Music’- donde estudió con el maestro catalán Julio Esteban.

En abril de 2021 dirigió la Orquesta Filarmónica de P.R para la celebración del 40 Aniversario del Centro de Bellas Artes. (Foto Ángel Peña Ramos)

“Cuando regresé a Puerto Rico encontré trabajo de maestro en la Escuela Labra en Santurce. Al llegar al plantel me percaté que no había muchos recursos. Solo dos o tres guitarras y dos o tres mandolinas. Para ese tiempo estaba muy de moda el concepto musical de las tunas. Organicé una tuna con la intención de motivarlos; y realicé una audición… Tras la selección de los integrantes, utilizando libros, les enseñé a tocar guitarra y mandolina. También formé un coro e impulsé como requisito que, para formar parte de la tuna, era necesario pertenecer al coro”, recordó Pabón.

En 1970 recibió la invitación de llevar su coro y tuna para el concierto de Navidad de Tunas en el Ateneo Puertorriqueño. Al culminar la presentación, tuvo el privilegio de conocer al pianista, compositor, arreglista y director coral, Augusto Rodríguez, quien lo felicitó por el trabajo realizado con el grupo de estudiantes de la Escuela Labra; y fue el primero en recomendarle que se animara a estudiar dirección musical.

“Naturalmente sabía quien era Augusto Rodríguez, pero nunca había tenido la oportunidad de conocerlo. Todavía recuerdo su felicitación… Logramos hacer una relación de amistad muy estrecha y me ayudó mucho. Me recomendó ese día que pensara en estudiar dirección musical”, expresó Roselín Pabón, quien a partir de ese momento comenzaría a desarrollar un extraordinario caminar por senderos musicales.

Amplia gama de oportunidades como tocar música popular en hoteles y grabaciones; más otros trabajos llegaron gracias a recomendaciones de Augusto Rodríguez para dirigir coro de ópera entre otros retos. Durante estos años estudió con el pianista puertorriqueño Jesús María Sanromá e hizo estudios avanzados de armonía y orquestación con el compositor español Ignacio Morales Nieva.

Ha recibido numerosos reconocimientos por su trayectoria musical y educativa. Entre estos se encuentran; la medalla de la UNESCO, el Coquí de Oro y el Mangó de Oro de su ciudad natal, Mayagüez. (Foto Javier del Valle)

“La gente me comenzó a conocer como director. En 1972 preparé un coro para la ópera Madame Butterfly y el barítono puertorriqueño, Pablo Elvira, también, me instó para ingresar al Departamento de Dirección Instrumental de la Universidad de Indiana en Bloomington. Grandes músicos me motivaron a estudiar dirección, y prohibido olvidar fue el debut como director, en una opereta en el antiguo teatro Sylvia Rexach en Puerta de Tierra. Ya hace 50 años… de ahí parte la celebración de los 50, más los 65 de estar en la música”, señaló el arreglista, compositor y director de orquesta, que cuando obtuvo la maestría, llevaba dos o tres años dirigiendo.

Mientras estudió la maestría en Indiana, se saturó dirigiendo musicales, coros, bandas y otros proyectos musicales. Al comenzar a dirigir conciertos en la institución universitaria, se dedicó a grabarlos y enviarlos en cintas caseras a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

“Enviaba las cintas con programa y una nota, para que vieran lo que hacía en Indiana…Y en noviembre de 1977 recibí una notificación, donde me invitaron a participar de una serie que iban a realizar para que tres jóvenes directores puertorriqueños, tuvieran la oportunidad de dirigir un concierto en esa temporada. Fui el primero de los tres en dirigir… Un encuentro con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico. Tremenda emoción. Lo había hecho en Indiana en múltiples ocasiones, pero no en mi Puerto Rico”, recordó el director musical que, tras la maestría consiguió una Beca Ford que le aseguraba el pago de todo el doctorado.

Otro gran reto se aproximaba. Prepararse y competir para el puesto de director asistente de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, puesto que consiguió y se convirtió en el primer asistente puertorriqueño de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico. Fue director asociado e interino de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico desde 1979, hasta hace 11 años; y hoy día, es director emeritus.

Aportación en grabaciones discográficas

Pabón diseñó y fue profesor del curso La Música Folklórica y Popular de Puerto Rico y el Caribe para el Departamento de Estudios Chicano- Puertorriqueños de la Universidad de Indiana. (Foto Wilma Colón)

En el año 2000 el disco ‘Imágenes’ junto a la ‘San Juan Pops Orchestra’ fue seleccionada por La Fundación Nacional para la Cultura Popular (segundo lugar) entre las producciones más sobresalientes del año. Con ‘San Juan Pops Orchestra’ grabó dos producciones.

“Logramos realizar dos discos… uno con la música de Ernesto Cordero (guitarrista y compositor) ‘Tres conciertos del Caribe’… Grabamos dos conciertos de guitarra con Leonardo Egúrbida (guitarrista, educador, compositor y maestro de todos los grandes guitarristas nuestros) y se hizo ‘El concierto criollo’ para cuatro y orquesta -primer concierto para cuatro típico- compuesto por Ernesto Cordero. La obra se estrenó originalmente en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico con Millito Cruz tocando el cuatro puertorriqueño. Esa obra se le dedicó a Paquito López Cruz”, recordó Pabón, quien actualmente dirige el programa de maestría de dirección orquesta en el Conservatorio de Música.

Además, el maestro se ha distinguido por sus grabaciones de música puertorriqueña ‘La Opereta Cofresí de Rafael Hernández; ‘El Jolgorio en la Jacana’ de Amaury Veray -su primera grabación-; y ‘El Niño de Aguadilla’ también de Veray.

El maestro se ha distinguido por sus grabaciones de música puertorriqueña. (Foto Wilma Colón)

“La Opereta ‘Cofresí’ fue nominada a un premio Grammy. Se presentó en Centro de Bellas Artes como parte de la celebración del aniversario de la Universidad Interamericana. Trabajé por dos años en la reconstrucción de la obra, porque en muchas partes, no había partituras formalizadas… la universidad me contrató para reconstruir la obra; y colaboró conmigo Francisco Figueroa (músico y compositor puertorriqueño) y se hizo un excelente trabajo que fue grabado con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico”, narró el arreglista y compositor.

“Lo más reciente que grabé fue la obra ‘El Niño de Aguadilla’ de Veray; y en 2022 se celebró el centenario del insigne compositor y grabamos un vídeo de la obra para un programa dedicado precisamente a Veray. De ese programa de Navidad grabamos música y vídeo”, destacó el director de ‘La Oda a la Alegría’ (IV Movimiento de la Novena Sinfonía) de Beethoven; y ‘Fragmentos de Mi Tierra’ de José Pujals

Innovador y visionario

En cuanto a la música folclórica y popular puertorriqueña, se ha distinguido en la inclusión de los géneros e intérpretes nacionales en conciertos de la Orquesta Sinfónica y la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Música.

“Esto es algo que llevo con mucho orgullo. La primera vez que un cuatrista tocó con la sinfónica fue conmigo en 1984; y fue Millito Cruz; y el primer trovador fue Víctor Manuelle Reyes… Frankie Pérez fue el primer güirista que tocó con la Sinfónica. Conmigo han tocado Mapeyé, Edwin Colón Zayas y Decimanía, por mencionar algunos”, señaló.

La grabación discográfica de la opereta ‘Cofresí’ de Rafael Hernández fue distinguida por la Fundación Nacional para la Cultura Popular así como recibió una nominación al Grammy Latino. (Foto Wilma Colón)

Otras de las propuestas musicales siempre esperadas son ‘El Concierto de Navidad’ y de ‘Víspera de Reyes’ que se han convertido en una tradición; además, no se puede olvidar la promoción del talento juvenil, ofreciendo oportunidad a instrumentistas y cantantes a presentarse en concierto con la Sinfónica. Niños desde la edad de cinco años, hasta jóvenes adultos se han presentado junto a la Sinfónica interpretando repertorio tanto popular y típico puertorriqueño, como clásico, bajo su dirección musical.

Pabón ha dirigido orquestas en México, Guatemala, Uruguay, El Salvador, Costa Rica, Santo Domingo, Colombia, España, Italia y Estados Unidos, siempre interpretando obras de compositores puertorriqueños además del repertorio internacional.

Recientemente, estuvo en Chicago -dirigió la Filarmónica de Chicago- en un programa todo de música puertorriqueña. Donde el cuatro puertorriqueño de Christian Nieves causó sensación en tres piezas.

“Dos de las piezas se habían hecho en el Concierto de la Sinfónica 2022 -donde entre los artistas invitados participó el papá de Christina, Modesto Nieves y otros músicos- hicimos el paso doble ‘Quinto centenario’ de Modesto Nieves; y la bomba ‘Negrura’ de la autoría de Christian. Un arreglo brutal, preparado para esta ocasión (Chicago), Martín Nieves. También se hizo un seis chorreao, para tener algo típico donde el cuatro brillara con una orquesta sinfónica”, expresó el destacado maestro.

En los próximos meses, el maestro Pabón dirigirá tres conciertos con la Orquesta Sinfónica del Conservatorio, la ópera Elisir d’amore -para Opera de PR- y el concierto especial de Navidad en Bellas Artes.

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