Retrato de su vida y mayor pasión

Luis “Pito” Pizarro Fuentes, quien formó parte durante su niñez y adolescencia del grupo folclórico Los Hermanos Ayala, publicó su libro.
Luis “Pito” Pizarro Fuentes narra en su libro vivencias de su temprano asomo a la bomba. (Foto suministrada)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El loiceño Luis “Pito” Pizarro Fuentes llegó a Puerto Rico con su libro de 103 páginas, “El Bailarín de Bomba”, que considera “un aprendizaje” en su vida.

Desde el año pasado ya se encuentra disponible en Amazon, sin embargo, no fue hasta hace unos días que viajó desde Milwaukee en el estado de Wisconsin (Estados Unidos), donde reside, para promoverlo en su natal Puerto Rico.

Afirmó inicialmente que más que por un desahogo se motivó a escribirlo por “la responsabilidad de poder exponer las experiencias vividas en tinta y darle la oportunidad a otras personas que puedan leerlas. ¡Fue por compartir mis vivencias en el mundo artístico a mis tres o cuatro años! Dios había puesto en mí algo especial y quiero compartirlo con el mundo entero”.

Durante la redacción del libro, Pito -de 51 años- admitió que “se me salían las lágrimas y caían en el papel; tenía que parar por un rato”, al ser invadido por memorias de cuando conoció el mundo de las drogas, como también por su paso por el negocio del entretenimiento y lo que hubiera sucedido de haber permanecido en éste. “Me hacía preguntas, pero donde estoy en mi vida ahora me encuentro muy completo. Me siento agradecido, sin embargo, las preguntas sí salieron mientras escribía. Fue algo muy emocional”, subrayó, en entrevista con la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (En 2017 lanzó un libro ilustrado de 20 páginas para niños).

Las publicación cuenta con prólogo del cantante y folklorista Jorge Santiago Arce. (Foto suministrada)

Luis “Pito” Pizarro fue el niño estrella del ballet folclórico Los Hermanos Ayala, cuando tenía tres años y estuvo hasta los 16 años; de éstos, 13 de manera consecutiva.

También participó como actor en cuatro telenovelas de Telemundo Puerto Rico, recordando “Coralito” (protagonizada por Sully Díaz y Salvador Pineda). Con el grupo de baile apareció en varias ocasiones en “Anacaona”, telenovela protagonizada por Marilyn Pupo y Martín Lantigua. Igualmente, intervino en una película mexicana.

Sus años con Los Hermanos Ayala, Pito los definió como “los mejores de mi vida. Uno de los mejores momentos de mi niñez, donde pude presentarme en todas las tarimas de Puerto Rico, como también fuera (del País) … Marcos Ayala fue un padre para mí, quien alimentó mi talento, mientras yo tenía una batalla en mi hogar disfuncional”.

Ya casi saliendo de Los Hermanos Ayala se topó con la otra cara de la vida. Eso inició al conocer en 1982 a su progenitor Luis Pizarro (de Loíza), un exmilitar -ya fallecido- que viajó por tres días desde Boston a verlo y lo expuso a esa realidad. “Él era la persona que yo deseaba conocer toda mi vida… Luego, mi mamá (Carmen Fuentes, quien reside en Estados Unidos) me envió por dos meses con él. Ahí fue donde verdaderamente vi ese mundo en que vivía. Tenía como 11 añitos. Lo que viví esos dos meses fue como una pesadilla”, narró. Pizarro Fuentes insistió que, a pesar de haber tomado “malas decisiones, siempre quise ser mejor que mi papá”, y se alejó de ese mundo.

Indicó que a esa misma edad vio en Telemundo a Menudo, agrupación de la que quiso ser parte, por lo que se acercó al empresario Edgardo Díaz. En ese momento, habló con el camarógrafo Marcos Ayala, quien fungía también como su manejador y como un padre, para decirle su anhelo y le respondió, “‘mírate tú y mira a ellos’”. Agregó que “ahí fue que conocí verdaderamente el discrimen. No importa lo que hiciera siempre iba a estar siendo mirado por mi color”.

El autor de la canción “Una bala perdida” recalcó que, aunque se mudó a Estados Unidos a sus 16 años, nunca hizo una pausa en la música. Durante su juventud en ese país quedó prendado del rap y realizó una grabación… Ya adulto ha ofrecido cursos de percusión en escuelas públicas.

Realmente, su encuentro con Dios en plena juventud transformó su vida. Hoy es pastor y goza de un hogar estable con su esposa Deborah y sus tres hijos, entre los 24 y 30 años.

Luis Pizarro Fuentes no ha permanecido lejos de la bomba, por lo que puede hablar con propiedad sobre cómo se encuentra su difusión en el pueblo. Manifestó que antes se cultivaba más en Loíza y ahora es aceptada en todos los municipios. “La bomba es algo de nosotros. Siempre hemos querido compartir la cultura puertorriqueña con todo el mundo. Se practica en Loíza por muchos años, pero es parte de nuestra cultura”, culminó.

“El Bailarín de Bomba” retrata la vida de Pito, pero más allá su pasión por nuestra primera música autóctona.

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