Maribella: privilegiada voz cayeyana

La hermana menor de Humberto y Gilda González hizo galas de su talento interpretativo en exquisita velada en Musas & Eventos.
Maribella dio cátedra de su versatilidad interpretativa en su concierto “Eterno amor”. (Foto Eduardo Villanueva para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Eduardo Villanueva
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En la historia de Cayey, cuna y residencia de tantos artistas, músicos y cantantes puertorriqueños, hay unas páginas de oro para la familia González… y no es para menos. Comenzando con Maelo González, encontramos  que por décadas ha sido una de las principales voces del deporte organizado y reconocido como uno de los mejores narradores en la historia del béisbol. Su hermano, Humberto (q.e.p.d.), fue uno de los músicos, poetas, cantantes y artistas más completos y respetados en todas sus facetas por las figuras grandes del País. Gilda sigue siendo una de las coristas más solicitadas tanto por artistas nacionales como internacionales. Y por  la misma vía va su hermana menor Maribel.

Hoy, luego de muchas décadas grabando y trabajando – como sus hermanos Humberto y Gilda – Maribel se presenta como solista para ofrecer al público una óptica distinta. Con el nombre artístico de Maribella y dos producciones discográficas en el ambiente, recientemente nos ofreció dos funciones del concierto “Eterno Amor” en Musas & Eventos del Centro de Bellas Artes de Santurce. Allí, bajo la dirección del maestro Manolo Navarro (piano) y acompañada de Ricardo López León (sax tenor, soprano y flauta), Nelson Cruz (bajo), José Ruíz (batería), Liberty Rolón (voz y percusión) y su hermana Gilda González López (voz) nos ofreció un concierto matinée donde incluyó casi una veintena de canciones a las que un público delirante respondió con sonoros aplausos.

Liberty Rolón dejó a un lado el bongó para cantar a dúo con la intérprete. (Foto Eduardo Villanueva para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La velada comenzó a las 5:00 de la tarde. Con los acordes de “Amor, amor, amor” de Gabriel Ruíz Galindo, la artista salió a escena para iniciar su jornada de conquista. Acto seguido interpretó “Si las flores pudieran hablar”, canción de Nelson Ned (con letra en español de Tite Curet Alonso) para luego dar paso al clásico “Toda una vida” del reconocido compositor Osvaldo Farrés. Ya inmersa en el calor escénico – y visiblemente relajada – comenzó a fluir el intercambio de comentarios en tono familiar, algo que le dio un carácter jovial a su presentación que continuó con clásicos como “Nuestras vidas” de Orlando de la Rosa, “Que me des tu cariño” del grandioso Juan Luis Guerra y “Agüita de coco” de Kanny Garcia, mostrando así su capacidad de interpretación en diferentes estilos. Ya con el público bien centrado, interpretó “Te amaré toda la vida” y “Motivos”; temas que nos llevan indudablemente al repertorio popular de la música de tríos.

Terminado este segmento Maribella llamó a escena al maestro Liberty Rolón quien dejó a un lado el bongó, para cantar a dúo “Yo creo en este amor” y “Estaremos juntos”. El momento fue preciso para recordar la figura de su hermano Humberto, autor de la primera de esta parte, y con ello darle un toque diferente a la velada que se aproximaba a un corto intermedio.

Al comienzo de la segunda parte Maribella presentó a su hermana Gilda González quien interpretó “Mi viejo”, del cantautor argentino Piero, rememorando la figura paterna de ambas. Inmediatamente regresó Liberty a escena para sorprender a los presentes con una maravillosa interpretación de “A mis amigos” de Alberto Cortez, a lo que respondió Maribella con un sublime “Bello amanecer” de Tito Henríquez. Así, dejó establecido que el título del concierto era más amplio en su significado que lo que originalmente el público podría esperar, al pasearse por diferentes definiciones de lo que es un “Eterno amor”.

Maribella junto a su herrmana Gilda probaron la excelencia de la familia González en el arte. (Foto Eduardo Villanueva para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Fue ahí que se dio el momento preciso para el regreso a tarima de su hermana Gilda. Juntas cantaron una versión personificada y de carácter familiar de “Yolanda”, original de Pablo Milanés, que dedicaron a su madre doña Elisa. Mostrando una vez su capacidad de desplazarse en otros géneros musicales, trajo a la consideración de los presentes la canción de Denise DeKalafe, “Señora, señora” para dar paso a “Amor eterno” de Alberto Aguilera Valadez, conocido en el pentagrama internacional como Juan Gabriel.

Cuando todos pensaban que terminaba la magnífica velada, aún quedaba espacio para interpretar “Milagro”, y traer nuevamente a Liberty para hacer juntos “Mi pequeño amor”, tema de la telenovela “Coralito” que fuera popularizado por Ednita Nazario y Laureano Brizuela. Finalmente, la sorpresa de cierre lo fue el clásico “Eres tú” de Juan Carlos Calderón, el cual, con un toque casi espiritual, terminó el encuentro musical de dos horas ante un público entusiasta que incluyó familiares, compañeros músicos, amigos y seguidores de Maribella. Ella, quizás sin pretenderlo, ha logrado darle otro rostro a la famosa, respetada y muy solicitada familia González de Cayey, a la cual esta patria le debe tanto.

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