‘Cine Nuestro’: un encuentro significativo

La exhibición de la película ‘Romance Tropical’ engalanó esta encomiable iniciativa que ensalza la labor visionaria de pioneros como Don Juan Viguié.
El libro “El cine nuestro de cada día” de Edgardo Rosado, es una de las aportaciones generadas por la exposición que se exhibe en el vestíbulo del Fine Arts de Miramar. (Foto suministrada)

“Pinta tu vida con los colores de mi tierra. Pinta tu vida.
Frambuesa piragua, blanco como el coco, amarillo mangó,
verde quenepa, azul de adoquines,
rojo flamboyán, turquesa del mar.
Los colores de mi tierra. Nuestros colores.
Pinta tu vida con los colores que Harris te da”.
(Orlando Lagomarsino)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Por más que tengamos acceso a fascinantes medios modernos, donde podemos disfrutar hasta de las películas de estreno, nada equipara la emoción que sentíamos al hacer la fila del pop corn, para correr a la sala de proyección de cine, y, en la oscuridad, unirnos al coro que cantaba en grito “el himno”, mientras en la pantalla gigante se proyectaba el magnánimo comercial de Harrys Paints.

El cartel de la exposición “Cine Nuestro”, en el vestíbulo del Fine Arts Cinema, con las firmas de un nutrido grupo de protagonistas y colaboradores de la industria fílmica nacional. (Foto suministrada)

Vale la pena mencionar que, esta joya, la cual llegó a las salas de cine en 1993, fue dirigida por Marcos Zurinaga, y realizada por la agencia de publicidad Premier Maldonado. El concepto y la letra del anuncio son de Orlando Lagomarsino; la composición musical es de Alberto Carrión; los arreglos, de Martín Nieves. El diamante comercial fue grabado en Alfa Recording y la casa productora fue Zaga Films.

Recordamos de nuestra primera niñez, en la década de 1950, que la presentación de una película, era antecedida por cortos de muñecos animados, adelantos (‘trailers’) de otras películas y un noticiario narrado por la poderosa voz de José Antonio Torres Martinó.

¡Ay, esas pequeñas grandes hazañas de los edificios que albergaron cines en todos los pueblos de nuestro archipiélago, con cuánta felicidad eran patrocinados! ¡Y cuántos romances albergaron!

Años antes de esos recuerdos, cuando todavía no éramos, y si éramos no lo recordamos, las películas se presentaban en carpas de circo. En la primera década del siglo 20, don Rafael Colorado adquirió un proyector Pathé y lo operó en un cine carpa que ubicó donde hoy está el antiguo edificio del Casino de Puerto Rico a la entrada del Viejo San Juan.

Por supuesto, en Puerto Rico se presentó cine antes de esa fecha. De hecho, el cine nos llegó el 9 de marzo de 1897. Pero la primera película de nuestro cine, “Un drama en Puerto Rico”, precisamente, de Rafael Colorado, se estrenó en 1912. ¡Había que celebrar los 110 años aunque fuera un año después!

Con todo ese legado en sus intenciones, y sin duda, con la toda la fuerza y sinceridad de sus corazones, los productores Gabriel Berdecía, Eduardo Rosado y Kathy García se unieron para gestar un evento privado que celebró los 110 años del cine en Puerto Rico, y que no tuvo nada que envidiar a lo mejor. Ampararon a su hijo bajo el nombre de “Cine Nuestro”.

Eduardo Rosado y Gabriel Berdecía quienes, junto a Kathy García, delinearon este homenaje a 110 años de cine puertorriqueño. (Foto suministrada)

A una semana del 3 de mayo, cuando se dio cita la gala de celebración, en Fine Arts Cinema de Miramar, se sigue aplaudiendo con entusiasmo el acontecimiento. También se comenta la queja de un sector que alegó ser excluido del evento.

Por supuesto, creemos en la protesta y, cuando hay que defender a grupos de minoría (pertenecemos a casi todos), sabemos rugir como el león.

Después de estudiar detenidamente la cartelera, concluimos que fueron muchas las películas que se quedaron fuera. Entendemos que lo anterior sucedió por razones de rigor. Todos los eventos tienen que seleccionar la participación. No obstante, a la prueba de la cartelera nos remitimos: Este evento tuvo representación del sector que protestó.
Las protestas, necesarias e importantes en nuestra democracia, son también evidencia de la magnitud de un acontecimiento significativo, y “Cine Nuestro” sin duda lo es.

Lo más importante de cualquier evento de cine, es la inmortalidad de la película. Por tal razón, el estreno de “Romance Tropical” del cineasta puertorriqueño Juan Viguié Cajas, fue el gran acierto de la gala de “Cine Nuestro”. Y será nuestro centro desde este momento.

Teníamos gran curiosidad. Empezamos a brincar como niños cuando nos llamaron a la sala. Antes de la proyección, Kathy García nos habló: “Deseamos que las personas conozcan lo que es nuestro cine. ¿Quiénes fueron nuestros pioneros, Juan Viguié, Rafael Colorado, Francisco Maymón?”.

Stephanie Viguié y Kathy García en el conversatorio sobre la película ‘Romance Tropical”. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

García presentó a Gabriel Berdecía: “Cine Movida se une a ‘Cine Nuestro’ porque Gabriel, en una investigación que estaba haciendo sobre las carpas de cine, descubrió que se cumplían 110 años del cine puertorriqueño, y sintió la urgencia de hacer algo. Por tal razón, se unió a Eduardo Rosado y a Iván Nieves. Se unieron a este esfuerzo también un sinfín de personas que han sido claves en la recopilación de la información para este evento”.

Después de informar que las películas se presentarían hasta el 10 de mayo, García, exhortó al público a llegar hasta Fine Arts de Miramar, donde una exhibición de fotos, artículos y memorabilia, estará hasta el 15 de mayo.

Gabriel Berdecía habló de la película: “Romance tropical’ es de 1934. Fue la primera película sonora en Puerto Rico, y la segunda película sonora producida en Hispanoamérica. Esta noche verán una versión restaurada”.

Después de saludar a la familia de los pioneros, Juan Viguié Cajas, y Rafael Colorado, presentes en la gala, Berdecía exclamó: “¡Que sea por el cine nuestro de cada día!”. La sala de proyecciones quedó a oscuras. ¿Y a qué no saben lo que pasó? Allí se presentó, en vivo y a todo color, en la pantalla gigante, el diamante, el magnánimo comercial de Harrys Paints. Cantamos el himno, claro que sí.

Detalle del cartel de la histórica producción cinematográfica que estuvo desaparecida durante 83 años. (Foto suministrada)

Luego, disfrutamos un noticiario de 1950 que destacó el día en que el actor José Ferrer donó su premio Oscar (que mereció por su actuación en la película “Cyrano de Bergerac”) al Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Reflexionamos.

Vimos, infinidad de veces, el Oscar de José Ferrer en el vestíbulo del Teatro de la Universidad de Puerto Rico hasta que desapareció en algún momento, a fines de la década de 1970 o principios de la década de 1980. ¡Qué fácil se le hizo al ladrón sacarlo de allí, y qué bien se guarda el secreto de su nueva casa!

La película “Romance Tropical”, captó nuestra atención de principio a fin. Nos divertimos con el enfoque de la época en la historia, y quedamos muy impresionados con la producción. Teníamos muchas preguntas en mente, algunas de las cuales fueron contestadas esa misma noche.

Al terminar la película, Kathy García presentó a Stephanie Viguié, bisnieta del realizador de “Romance Tropical”. Después de decir que no tenía planificado hablar esa noche, en una forma muy natural, y expresiva, la joven disertó como experta, sin titubear: “Cada vez que veo esta película le encuentro algo nuevo. Ahora tenemos un sistema de sonido increíble. El sonido de esta película era lo máximo en la época”.

La joven Viguié manifestó sentirse orgullosa de ser puertorriqueña, lo que heredó de su bisabuelo, quien, a pesar de haber nacido aquí “por accidente”, supo transmitir a la familia esa pertenencia de nación.

Imagen captada para la posteridad sobre la filmación en Vacía Talega de una escena de la primera película sonora hecha en Puerto Rico. (Foto Exposición Cine Nuestro)

Viguié compartió anécdotas familiares: “No muchas personas conocían de esta película. Papi tenía el afiche, las fotos, pero nada más. Nosotros nos criamos deseando que la película apareciera. Era casi una leyenda. Sabíamos que fue un éxito cuando se presentó en el Teatro Campoamor en Nueva York, en 1934, y después, en 1935, cuando se presentó en el Teatro Olimpo (Paramount), en Santurce. Pero nada más”.

Relató Stephanie que su familia se preguntaba cuáles habían sido las circunstancias para la desaparición de la película. Entonces, unos meses antes del huracán María, y después de 83 años, apareció.

“Fue algo milagroso para nosotros. Si hubiera sido una porquería nos hubiéramos alegrado como quiera, pero cuando la vimos superó las expectativas. Siempre se ha dicho que mi bisabuelo era un buen camarógrafo, un visionario. Está película lo demuestra”, comentó emocionada la joven cineasta.

“Como persona que desde niña trabaja detrás de las cámaras, una trata de imaginarse cómo se creó la magia. Aquel era un momento donde la industria cinematográfica en Puerto Rico no existía. No había estudios. Mi bisabuelo fue pionero, tenía sus laboratorios donde revelaba cintas. Hacia sus propios químicos”, reveló Stephanie.

Entre los escenarios utilizados en el cinta cinematográfica se encuentra el Parque Luis Muñoz Rivera. (Foto suministrada)

A preguntas de Gabriel Berdecía sobre cómo trajeron el elefante que usaron en las escenas filmadas en Loíza, la joven contestó: “En esa época, los elefantes estaban en los circos. Pero el verdadero reto fue llevar ese elefante a Vacía Talega en Loíza Aldea, por un camino, prácticamente, inexistente. No existía el puente que tenemos ahora”.

Berdecía aportó: “Otro asunto es que el cine sonoro se grababa en estudios. Puerto Rico se tiró la maroma de grabar sonido en vivo, en la playa. Eso es admirable, aun al día de hoy”.

Stephanie abundó: “Para el momento del huracán María, mi familia se mudó para Los Angeles. Cuando apareció la película, investigamos sobre el sistema de sonido. Fuimos a charlas sobre restauración y conversamos con expertos. En esa época, las máquinas de grabar sonido eran gigantes, eran bien delicadas. ¿Cómo se transportaron? ¿Cómo rayos pasó?”

Viguié siguió narrando: “Para evaluar esta película urge ponerse en el contexto histórico. La primera película hispana con sonido fue ‘Santa’, en 1932. La hizo en México, Antonio Moreno, director, actor de Hollywood. Pero México, es cerca de Hollywood y era más fácil trasladar el equipo. Nuestra isla estaba prácticamente fuera del mapa en muchos contextos. Era difícil llegar y salir”.

Nombres de primeras figuras como Luis Palés Matos y Rafael Muñoz forman parte de los créditos en la histórica obra del séptimo arte en suelo boricua. (Foto suministrada)

“Sin embargo”, enfatizó Stephanie, “mi bisabuelo dijo: “Tengo que hacer esto”. Y aquí están también los primeros vídeos musicales puertorriqueños, con las canciones de Rafael Muñoz que se cantan en la película”, concluyó.

Sobre el libreto, la bisnieta del realizador se expresó: “Luis Palés Matos escribió poesía pura, con elementos de fantasía. Ejemplo de eso es la secuencia de la tribu en Loíza, que en la película es la tierra de Mu. Mu era el equivalente a Atlantis, la tierra perdida. Palés se inspiró en eso”.

“Otro elemento de fantasía”, narró Stephanie; “es el ungüento que te hace invisible para que los tiburones no te vean y se puedan robar las perlas del fondo del mar. Palés también se inventó el idioma de Mu. Sabemos, por ejemplo que calumba es el sol”.

Gabriel Berdecía preguntó, cómo se había hecho la escena submarina. Stephanie respondió: “No existían cámaras submarinas, así que mi bisabuelo construyó una barcaza gigante, le puso un cristal, le puso agua, le puso la utilería y allí tiró hasta el tiburón. El tiburón, claro, estaba muerto”.

Las risas interrumpieron el discurso por unos segundos, pero de inmediato se retomó: “Algo curioso que no es tan obvio para nosotros, es el flash back, en la película. Cuando se explica la historia del ungüento que te hace invisible, hay una retrospección, y eso no era común en aquel momento”.

Ernestina Canino, junto a su hermana Raquel, fueron las protagonistas femeninas del filme que subvencionó el progenitor de ambas. (Foto suministrada)

“Romance Tropical” es también un documento de nuestras bellísimas locaciones en la década de 1930. Pudimos identificar el Parque Luis Muñoz Rivera, Piñones, Loíza, Viejo San Juan, la playa del Escambrón y el traveling frente al Capitolio fue una delicia.

“La película se hizo con 10 mil dólares que puso Manuel Canino, un financiador privado, con la condición que sus dos hijas, Raquel y Ernestina Canino, fueran protagonistas. Y el actor, Jorge Rodríguez, era el novio de Ernestina. El elenco incluye a Sixto Chevremont, Cándido de Lorenzo y Lotty Tischer. Mi bisabuela María diseñó el vestuario. Quedó algo bien lindo, súper mágico”, exclamó Viguié.

A preguntas nuestras sobre los detalles de la aparición de la película, Kathy García respondió que la misma fue encontrada por la investigadora Marisel Flores Patton. El público reaccionó con aplausos y vivas.

Muy emocionada, Flores Patton tomó lugar al lado de Stephanie, y se expresó: “Realmente la noche es de los Viguié. Fue gracias a la insistencia del colega Hans-Chrstopher Horak, director del Archivo de Cine y Televisión de UCLA, que esto se dio. El me invitó a unas conferencias que se dieron en Hollywood sobre el cine en español. Para motivarme me dijo que iba a ver si tenía algo de Puerto Rico en el archivo. Así fue como, en octubre de 2016, me informó que, ‘Romance Tropical’ estaba en el archivo”.

Jorge Rodríguez compartió estelares con las hermanas Canino en la producción cinematográfica. (Foto suministrada)

La voz de Flores Patton se entrecortó: “¡La emoción me embargó!” Y aun entre lágrimas, Marisel continuó: “Estoy en deuda con don Juan Viguié Rodríguez, que fue muy atento”.

Más calmada, Marisel manifestó: “Había que identificar la película y yo no podía viajar en ese entonces. El Lic. José Alfredo Hernández Mayoral, fue y me representó. La película se identificó”.

“Esa es la importancia de los archivos de cine en los países. Esto se encontró porque nosotros tenemos esas relaciones. Esa es la importancia de proyectos como el de Roberto Ramos-Perea con las películas comerciales. Y es la razón por la cual hoy pudieron ver esta película”, señaló Flores Patton.

“Nosotros tenemos que ver el cine del pasado y del presente, porque es de ahí que tomamos nuestros referentes de nuestra identidad cultural. Es importante proyectarnos como nación, porque es lo que nos va a preservar como país. Esta es la noche de los Viguié”, repitió Marisel mientras recibía aplausos.

Cuando finalizaron las disertaciones, nos acercamos a Stepahnie Viguié en el mismo momento que Roberto Ramos-Perea le informaba que Luis Palés Matos tiene otro libreto, y que el mismo está en su poder.

Tras el encuentro con la película, “Romance Tropical” tuvo un primer asomo a nuestras pantallas en una exhibición privada realizada en 2020 en el Cinema Bar del Viejo San Juan. (Foto FB)

Sostuvimos una conversación sobre la naturalidad de los desnudos, de los perfectos cuerpos de los negros en la película, los cuales no fueron escandalosos en la época. Ramos-Perea explicó que gracias a los precedentes de fotos en la revista National Geographic esos desnudos fueron catalogados como étnicos.

De camino a la salida, aprovechamos para ver la exhibición, y para comprar camisetas oficiales del evento y el libro “El cine nuestro de cada día” de Edgardo Rosado.

Salimos de Fine Arts, verdaderamente contentos. Habíamos asistido a un cumpleaños que tiene incontables motivos para celebrar. ¡Felicitamos a los productores de “Cine Nuestro” por la excelente planificación!

El 5 de mayo, nos comunicamos con Roberto Ramos-Perea, para enterarnos de todo sobre el guión de Luis Palés Matos que el profesor tiene en su poder. Ramos-Perea nos informó que el libreto está en el archivo del Instituto Alejandro Tapia y Rivera, que él preside, y que el mismo data de 1924, 10 años antes de “Romance Tropical”.

“El primer acto está publicado en sus obras completas. Se llama ‘Mar Gruesa’. Palés murió sin terminarlo y su hija, Ana Mercedes Palés, me dio el permiso para completarlo. Es teatro “cinematográfico “, literatura dramática, que es lo que estudiamos aquí. Eso incluye ambas cosas y sus conjunciones. Estoy trabajando en ella y espero terminarla el año próximo”, reveló el dramaturgo.

Marisel Flores Patton (izquierda) se emocionó al narrar detalles del filme cuya búsqueda la llevó a conocer a don Juan Viguié. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Y ustedes, si no alcanzan a ver las últimas tandas de las películas que presenta el Festival hasta el 10 de mayo, están a tiempo de disfrutar la exhibición, que abrió sus puertas el 23 de abril y las mantendrá abiertas hasta el 15 de mayo.

Esta exhibición transformó los vestíbulos de Fine Arts Cinema & Café en Miramar (primer y segundo nivel) en un museo con piezas históricas de todas las etapas del cine, desde pre-cinema, linternas mágicas, diapositivas, juguetes ópticos, la primera cámara del cineasta Juan Emilio Viguié, el proyector de 1930 del desaparecido Teatro Venus de Moca, cámaras en fílmico y digitales, fotos, visuales y carteles, entre otras. ¡Verdaderamente atractiva y altamente recomendada!

Un dato interesante –

“Romance Tropical” se presentó el 4 de noviembre de 2017, en el Billy Wilder Theater de Los Angeles como parte de la exhibición de UCLA Film and Television Archive’s, Recuerdos de un cine en español. El 24 de septiembre de 2020, por iniciativa de los descendientes de Juan Viguié Cajas, el nieto Juan E. Viguié III, Natasha Viguié, y los bisnietos Michelle, Stephanie y Jon-Emile Viguié (TheRaccoonteurs.com), tuvo una presentación privada en CinemaBar 1950, en Viejo San Juan.

 

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