Por todo lo alto, ‘Superstar’

El montaje del director Félix José Colón Rolón, escenificado en Bellas Artes de Caguas, fue llamativo con ecos de espectacular y excelente ritmo.
El cantante Juan Vélez protagonizó el musical “Jesucristo Superstar” que presentó Taller Artístico Caguas el pasado fin de semana. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Hair” (1967), “Oh! Calcuta!” (1969), “Jesus Christ Superstar” (1971) y “Godspell” (1971) son iconos de nuestra generación. Aunque se hicieron en Puerto Rico años después del estreno en Broadway, corría la voz del escándalo, desde el estreno en Nueva York, en esta parte del Caribe por los hippies “esnús” en el escenario, y lo revolucionario en el enfoque de los temas. “Oh! Calcuta!” fue la producción de “esnús” más censurada por la barahúnda de la sociedad puertorriqueña.

A pesar de que viajábamos a Nueva York con frecuencia, vimos “Godspell” (“Reflexiones”), cuando en 1976 la dirigió en Puerto Rico, Gilberto Molinary, y “Hair”, cuando se hizo en el Teatro Tapia en la primera década del siglo 21.

Ana Isabel se destacó ampliamente en su caracterización de María Magdalena. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

Nuestro primer encuentro con “Jesus Christ Superstar” fue en el teatro The Palace en Londres, en octubre de 1973. Sabemos que se hizo en Puerto Rico unas cuantas veces. No obstante, el pasado fin de semana, en el Centro de Bellas Artes de Caguas, y 50 años después, tuvimos nuestro segundo encuentro con la puesta en escena de este legado invaluable de nuestra maravillosa revolucionaria generación.

“Jesus Christ Superstar” (“Jesucristo Superestrella” o “Jesucristo Superstar”, en español), es una ópera rock con música de Andrew Lloyd Webber y letra de Tim Rice. Surgió primero como álbum discográfico en 1970. En 1971 estrenó en el Mark Hellinger Theatre de Broadway como producción teatral. Estuvo en cartelera hasta 1973, cuando, una producción más sencilla, estrenó en Londres. La puesta en escena de Londres, que vimos, estuvo en cartelera hasta 1980.

El texto se inspira en los Evangelios del Nuevo Testamento. La historia se refiere a los últimos siete días de la vida de Jesús de Nazaret. El discurso se centra en la oposición política de Judas a las enseñanzas de su mentor, y no incluye, muy intencionalmente, la resurrección de Cristo, para evitar referencias, o identificación, con la divinidad del personaje. Ese, aunque no se proclamaba por primera vez, fue uno de los puntos conflictivos de la propuesta.

Otro asunto conflictivo fue Judas. Recordamos conversaciones con nuestros contemporáneos, antes de que “Jesus Christ Superstar” viera la luz en 1971, donde la idea de Iscariote como oposición política, aunque tampoco era novedad, se imponía con vehemencia. Por tanto, el discurso de este libreto, para los jóvenes osados de entonces, significaba el universo.

El controvertible personaje de Judas Iscariote fue muy bien llevado por el joven cantante Christian Pagán. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

Con la curiosidad de conocer la versión contemporánea de una obra que marcó una época, llegamos a Caguas para apreciar la producción de Raymond Gerena para Casa Productora, Inc. De inmediato, nos dimos cuenta que el productor tomó la puesta en escena como un gran acontecimiento y con mucha seriedad.

No era para menos. El director ejecutivo, y también director artístico, Felix José Colón Rolón, celebró con su montaje el quinto aniversario de Taller Artístico Caguas, el cual dirige. También, presentó la compañía Teatro Musical Profesional, cuya misión es ofrecer oportunidad a estudiantes y egresados de tener experiencias vivas con profesionales del espectáculo.

Braulio Castillo caracterizó con dominio a Poncio Pilato. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

El nombre seleccionado para este estreno fue “Jesucristo Superstar”. La ópera fue presentada en español. Y, aunque desconocemos quien hizo la traducción, señalamos como primer acierto de producción, la selección del idioma.
Una vez en la sala, nuestro primer encuentro fue con la escenografía de Israel Franco Müller, la cual, a simple vista, podía parecer clásica y funcional.

No obstante, aplaudimos la complicidad de la escenografía con las luces de Pamela López, que tuvo como resultado un despliegue de creatividad, donde el espacio escénico desarrolló comentarios estéticos en cada escena.

Al fondo, y la izquierda del público, encima de una plataforma de dos escalones, descansaba una construcción de dos niveles. Abajo, una boca enmarcada con diseños de piedra, arriba, el espacio que cobijó la orquesta, y que sirvió también como escenario de la muerte de Judas.

En el centro, y encima de una plataforma de tres escalones, una gran puerta de dos aguas, cuyas entradas y salidas establecían distintos lugares.

Un pasillo dividía la plataforma de la derecha, también de dos escalones, la cual fue reservada como “guarida” de “los malos de la película”: Caifás, Annás, y compañía.

La icónica estampa de la última cena según fuera escenificada en este montaje dirigido por Fëlix José Colón Rolón. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

Una plataforma de dos escalones en el centro de primer plano, quedó convertida en la mesa para la última cena con el simple toque de un mantel.

El vestuario de Sanet Rivera, entre el blin y el gótico (casi “leather”) atrevido, fue visualmente hermoso. El mismo, además de gritar que la humanidad sigue cuestionando aquello que se le ha impuesto como verdad absoluta, coronó distintos comentarios contemporáneos. Entre los mismos, se destacó la presencia de lo transexual. El joven bailarín Brandon Jay, de pelo largo y bigote, vestido con un atuendo que bien pudo usar una mujer, sobresalía por su talento, en la línea de coro. No se rebuscó hiperbólicamente para hacer evidente esta participación. Jay, con un ángel natural, se presentó como un ser humano hermoso.

Oscar Serrano dio una nota de humor con su interpretación de Herodes. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

El montaje del director Félix José Colón Rolón, fue visualmente llamativo con ecos de espectacular y excelente ritmo. La composición estuvo balanceada en todo momento y su tráfico escénico muy justificado. Incorporó novedades al libreto sin cambiar una sola línea. Como ejemplo de lo anterior, señalamos la incorporación de un segundo Annás (mujer), que bien podía funcionar como esposa o como gemelo.

Los cantantes colocaron sus estrellas en la constelación de la representación. Muy brillantes los desempeños de Juan Vélez como Jesús, Christian Pagán como Judas, Alejandro Márquez (poderosa voz de bajo) como Caifás, Yaiza Figueroa y Jorge Antares como Annás.

Jesús Sánchez como Simón y los sacerdotes Pepe Calderón, Jan Pesante, Wilfred Omar Pérez y Sebastián Vázquez Medina, cumplieron con efectividad.

Ponemos laureles en las frentes de Ana Isabelle como María; Braulio Castillo, hijo, como Pilatos y Oscarito Serrano como Herodes, por sus excelentes interpretaciones en la canción y la actuación. ¡Bravo!

Alejandro Márquez hizo galas de su poderosa voz al asumir el rol de Caifás. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

La coreografía de Rafi Villegas y el desempeño de los bailarines Zorimar Rosado, Alanis Thais, Brandon Jay, Glinerys M. Vázquez Flores, Herber Mejía, Chantee Díaz, Fabián Díaz, Igrid Shamaily Rivera, Adaris Avilés, funcionaron con protagonismo.

La orquesta, a la batuta de Juan Carlos Rodríguez, quien también ejecutó la segunda guitarra, junto a la batería de Juan Carlos Rodríguez, el bajo de Jan L. Rivera, el piano de Víctor Meléndez, el teclado de Carlos Cruz y la primera guitarra Osvaldo López, pudo lucirse mejor con un sonido más balanceado.

De igual manera el coro, integrado por Kalinell Sanjurjo, Nately González, Ignacio Torres, Noryzel García, Sonya Hernández, Gabriel Torres, Amanda Rodríguez, Nydia Resto, Kimberly Torres, Amanda Kairus, Yamil Gabriel Rosario, y Jesús Sánchez; y el coro de apoyo integrado por Coral Serrano, Jorge Julián Marrero, Fefa Mercado, Luis A. Torres, y Alexa Cruz, por momentos fue opacado por el volumen de la orquesta, en la función que vimos el día del estreno.

Efecto de lues que enmarcó la dramática interpretaión de “Getsemaní (Oración del huerto)” por Juan Vélez. (Foto Alina Marrero para Fundación Naional para la Cultura Popular)

Completan el equipo Coral Serrano y Jorge Julián Marrero (directores corales); Fefa Mercado (asesora de voces); Milagros Rolón y Felix Noel Gómez (asistentes del director); Natalia M. Camacho (regidora de escena); Raúl Dones & Co (realizadores de escenografía); Alexis Pagán, Alanis Yampier, Gabriela Velázquez, Gabriela Delgado; Ignacio Torres (realizadores de escenografía); Joshua Rivera y Marietsy Rivera (utilería); Arielys Ivonne Carrasquillo, Jarelie Rodríguez Díaz, Diego R. Rodríguez Berríos, Sarai Lara, Mia Gee (maquillaje); Sanel Rivera, Sebastián Pérez, William Cortés, Maritza Ramos, Milka Caballero, Fernando Matías (realizadores de vestuario); Milton Cordero, Joshua Meléndez (diseño de proyecciones); Bryant Ramos (ingeniero de sonido); Víctor Heredia (compañía de sonido); Jonathan Velázquez, Wilfred Omar Pérez (Videografía); Johsue Rivera (arte gráfico); Magdiel Ocasio (medios); Felix José Colón (redes sociales).

Las funciones de “Jesucristo Superstar” se dieron, a casa llena, para público general entre el 31 de marzo y 2 de abril de 2023, en el Centro de Bellas Artes de Caguas. El público aplaudió con gran entusiasmo.

¡Felicitamos a los profesionales que hicieron posible este montaje que recomendamos para el público de todas las edades! Los alentamos a llevar a la puesta en escena a otros teatros de nuestro archipiélago. Esperamos la próxima producción.

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