El llamado de Mike Arroyo

El músico y pastor de la iglesia Breñas Community Church en Vega Alta narró cómo recibió la encomienda de llevar el mensaje de la Palabra.
Desde 2006 Mike Arroyo recibió la bendición de pastorear Breñas Community Church en Vega Alta. (Fotom suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El guitarrista Mike Arroyo creció en un hogar lleno del amor de Dios y con el ejemplo de un progenitor que dedicó su vida al ministerio pastoral. Pero jamás pensó que emularía algún día los caminos de su padre. La experiencia como hijo de un predicador fue agradable y de bendición, aunque recordó que estuvo acompañado por algunos sinsabores.

El guitarrista y pastor utiliza la música como vehículo clave para llevar el mensaje de la Palabra. (Foto suministrada)

“Ser hijo de un ministro era una sensación agradable en cuanto a la vocación de servir y llevar el mensaje, pero algunas cosas que vi me dolieron mucho. Alguna gente que un día estaba al lado del pastor, otros días no estaban, incluso, hasta levantaban falsos testimonios tratando de empañar la imagen… Estaba siempre en mí, el deseo de servir a Dios. Pero no, el deseo de convertirme en pastor. Nunca lo pensé”, contó pausadamente el músico puertorriqueño.

Antes de fallecer su padre -en 1998- sostuvo una conversación donde su progenitor le comentó que le llegaría la oportunidad de convertirse en pastor. En la plática lo exhortó a que cuando llegara el momento aceptara el reto y no rechazara el llamado. El tiempo fue pasando y distintos ministros se alinearon a la visión de su padre de que algún día, Mike sería pastor de una iglesia.

“Se me acercaban, me hablaban, me traían aplicaciones para que las llenara para convertirme en pastor, pero eso no estaba en mi lista. Seguía huyendo, haciendo música; y continuaba trabajando como ingeniero biomédico. Llegó un compromiso para tocar en una actividad en San Sebastián y se me acercó un pastor que me preguntó, si estaba ejerciendo funciones ministeriales. Le comenté que no, y me reprendió. Dijo que estaba en desobediencia. Y después de esta experiencia, tampoco hice caso al llamado”, señaló el guitarrista gran exponente de jazz, góspel, blues y cánticos clásicos religiosos.

Mike Arroyo recibió influencias musicales de guitarristas como José Feliciano, Wes Montgomery y George Benson, entre otros. (Foto suministrada0

El llamado ministerial de predicar las buenas nuevas estaba delineado por Dios y era cuestión de tiempo. Un día, recibió el compromiso musical para tocar en una actividad convocada por el Concilio de Iglesias Pentecostal. El músico nacido en Vega Baja, pero criado en Vega Alta estaba a punto de recibir otro llamado contundente para las huestes de la Palabra.

“Ese día me llamaron de la oficina del concilio de Iglesias Pentecostal. Había tenido una participación musical durante la noche misionera del congreso. Durante mi participación en un momento de improvisación toqué un pedazo de ‘El cumbanchero’; y cuando me llamaron pensé que lo que querían era llamarme la atención por incluir la improvisación de ‘El cumbanchero’. Para mí era algo natural, porque estaba llevando mi mensaje cultural. Me llamaron a la oficina, me hicieron muchas preguntas, pero esperaba que me reprendieran por haber tocado ‘El cumbanchero’ dentro de una improvisación en una asamblea de Iglesias Pentecostal. Finalmente, para mi sorpresa, me dijeron que la razón por la cual me habían llamado fue porque habían visto en mí, el llamado y la vocación pastoral para una de sus congregaciones. Aunque había ido a la actividad a tocar y no para ese tema, me dije, no voy a seguir peleando con Dios… Ya llevaba siete años ignorando el llamado”, destacó el pastor Arroyo, quien también es capellán de la Policía de Puerto Rico.

Aceptó el llamado y recibió la bendición de trabajar (2006) en un templo en la comunidad Breñas de Vega Alta, lugar donde se crio. Se convirtió en pastor de Breñas Community Church IDDPMI. Una congregación con enfoque comunitario. Mike aseguró que esos primeros pasos estaban acompañados por muchas interrogantes.

Arroyo ha grabado seis producciones discográficas y dos DVD. (Foto suministrada)

“Yo era músico de oficio, trabajando en el ambiente secular por tantos años. Sabía que era chocante y hasta el momento ha sido chocante. Pero el Dios que llama, te habla y te hace entender lo que debes pausar y lo que no debes pausar. En mi caso, Dios no me dijo que tenía que dejar la música. Renuncié a mi trabajo de biomédica para irme a estudiar para pastor; y lo que utilizaba como entrada económica era la música”, destacó gozoso Arroyo que, durante los últimos 17 años ha trabajado para la obra de Dios. Viviendo momentos de bendiciones y de grandes satisfacciones. Predicando palabras de amor, aliento y esperanza.

El músico ha grabado seis discos y dos DVD. Recibió grandes influencias musicales de parte de guitarristas como José Feliciano, Miguel Alcaide, Al Di Meola, Wes Montgomery y George Benson, por mencionar algunos. Estudió guitarra clásica en el Programa de Extensión del Conservatorio de Música con el profesor Eduardo Flores.

El excelente guitarrista cuenta con su academia de música ‘Mike Arroyo Music’ en Vega Baja. Un lugar espectacular e íntimo que hipnotiza e invita al aprendizaje. Lugar que ha utilizado para su proyecto ‘Íntimo jazz’, un extraordinario concepto de hacer buen jazz en un lugar íntimo; y junto a un público limitado con el propósito de compartir de forma personal. Un manjar musical que comparte en vivo por su página de Facebook.

El pastor y músico tiene un compromiso fiel con la comunidad Ojo del Agua. (Foto suministrada)

De igual manera, es responsable de una excelente labor en la comunidad Ojo del Agua, donde es parte de un despertar extraordinario de trabajo en equipo. Lo que inició con un concierto en noviembre de 2019 como parte de su gira ‘Jazz en Las Comunidades’ -auspiciado por la ‘Jazz Foundation of America’- lo convirtió en una bendecida tradición que la celebra anualmente al comienzo de la época de Navidad. Más que eso, se convirtió en un avivamiento comunitario que cambió la forma de vida de todos los residentes. Del anonimato de la comunidad se convirtió en un centro turístico visitado por locales y personas del exterior. La comunidad el Ojo de Agua es conocido así, por tener un manantial de agua natural extraordinario.

“No existe nada mejor que ser de bendición para otra persona. La música y predicar la Palabra me llenan y son grandes bendiciones en mi vida. Doy gracias al Señor por concederme la oportunidad de llevar el mensaje con estos ministerios”, concluyó diciendo el pastor Arroyo.

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