Gustavo Cortiñas y su lenguaje de jazz

El compositor, director y baterista crea puentes de entendimiento a través de su música en tiempos de divisiones con fronteras, entre otras ignorancias.
Gustavo Cortiñas es un baterista que además de poseer un estilo peculiar, busca en sus proyectos llevar mensajes contundentes. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El repique y redoble de su batería viaja más allá de las notas plasmadas en el pentagrama. La música que construye a través de líricas, melodías y armonías son aliciente de esperanza que trascienden con un mensaje claro de unidad y esperanza. Por lo que el baterista y compositor mexicano Gustavo Cortiñas emplea dentro del jazz, es un mensaje de conciencia más allá del disfrute sonoro. Convierte su expresión sonora en un lenguaje que utiliza el jazz como vehículo de comunicación.

El más reciente proyecto del baterista, ‘Saludos afectuosos’ (2022) -según Cortiñas- da vida a través de la música a palabras que tratan de construir puentes y entendimiento en tiempos de fronteras e ignorancias. Egresado de Loyola University (Nueva Orleans) y Northwestern University (Illinois), donde realizó su maestría, el músico siempre ha buscado crear un espacio con sentido en su trayectoria. Su caminar y experiencia la ha podido mostrar por diversos rincones de Europa, Asia, América del Sur y Estados Unidos.

El músico prefiere trabajar con sus temas y líricas originales para elaborar temáticas y conversaciones con su jazz. (Foto suministrada)

“Llevo mucho tiempo escribiendo poesía… En medio de la pandemia, me interesé en hablar del presente y sobre el futuro, de lo que debemos buscar y tratar de aspirar como seres humanos y sociedad. Hablar del presente, no desde la posición de protesta, ya eso lo abordé en el trabajo anterior ‘Desafío candente’ (2021) – disco donde abordó el peso de la historia del colonialismo y neocolonialismos en Latinoamérica- más bien, buscar un poco de luz y mostrar cual es el camino hacia delante”, expresó Gustavo Cortiñas vía telefónica desde Chicago, donde reside desde 2011.

La producción ‘Saludos afectuosos’ es un abrazo y recomendación a la solidaridad. Una invitación al
al trabajo en conjunto. Se trata de solidaridad, entender, querer y la apatía. Elabora un jazz suave, melódico, rico en armonía y sonoridad, repleto de destacadas y brillantes improvisaciones. Un estilo particular de Cortiñas como bateristas y líder; y un desempeño extraordinario de la vocalista y pianista Meghan Stagl, que canta como un ángel y se desplaza entre las blancas y negras con habilidad fuera de serie. De igual forma, brillan las aportaciones de Emily Kuhn (trompeta), Erik Skow (guitarra) y Katie Ernst (contrabajo). La conexión del quinteto es genial. Puro jazz elevado a la máxima ricura y se percibe que llevan tiempo tocando entre sí, buscando esa sonoridad particular.

“Soy suertudo de contar con ellos… ‘Saludos afectuosos’ es un trabajo en equipo, donde nos enfocamos mucho en la improvisación colectiva… aportación de la diversidad y la experiencia de cada uno de los músicos. Vemos como las diversas voces trabajan juntas y se logra algo bonito”, destacó el músico creador de los 10 temas de la producción.

El baterista ha colaborado en producciones discográficas de otros artistas como Michael Hudson-Casanova, Kyle Madsen, Amos Guillespie, Rodrigo Flores, Carla Campopiano y el saxofonista boricua Roy McGrath, por mencionar algunos de sus aportes.

Además de su excelencia musical aporta a la docencia, brindando de sus experiencias a las nuevas generaciones de músicos. (Foto suministrada)

Sobre su amistad y compañerismo con Roy McGrath destacó: “fue y es muy importante para mí, conocer a Roy. Valoro mucho esa hermandad. Desde que lo conocí, he visto que es una persona bien trabajadora… lo admiro mucho dentro del contexto de lo dedicado y duro que trabaja. Tengo una bonita experiencia de tocar con él… grabamos nuestro primer disco juntos. Un encuentro muy importante… de ahí, nació la idea de ponerme a realizar mis propios proyectos. Grabé ese disco con Roy y me dije, creo que puedo hacer esto con mis composiciones. Contaba con el material para crear algo similar”, apuntó Cortiñas que, además, posee los proyectos discográficos ‘Esse’ (2017) y ‘Snapshot’ (2013).

“En ‘Saludos afectuosos’ trabajé la letras, melodías y armonías. Me gusta retarme en mis trabajos con música propia. Me gusta llevar temáticas y establecer diálogos en mis discos. Esto lo logro a través de mi música original”, explicó el también educador.

Por otro lado, desde la óptica educativa como profesor, siempre se plantea cómo ayudar a los estudiantes; cómo puede transformar su experiencia para que los alumnos la aprovechen al máximo.

“Algo que trato de hacer es orientarlos para que eviten esos errores que quitan tiempo. Tratar de hacerlos ver, que tengan claro, hacia dónde se desean mover como estudiantes. Claro está, no plasmarle los sueños míos, sino, que busquen sus propios sueños. Desarrollarle su propia curiosidad y amor por la música para que puedan encontrar su camino. Compartirles pasión propia, porque así es como se aprende… La música se aprende con cariño”, señaló el baterista, que en su natal México colaboró y guarda recuerdos inquebrantables con Luri Molina (contrabajista), Aarón Cruz (contrabajista), Nicolás Santella (pianista), Marco Durán (guitarrista) y Diego Maroto (saxofonista).

‘Saludos afectuosos’ es un proyecto genial en donde las líricas, arreglos e improvisaciones hacen gala de la conexión del quinteto. (Foto suministrada)

Cortiñas creció rodeado del mundo de las artes en Cuidad México. De padre uruguayo y madre mexicana, el artista aseguró se enamoró de la batería desde los 10 años.

“Tuve acceso a la música de Beethoven, Wagner, Bach, sonaban por toda la casa. También, Edith Piaf, la música latinoamericana, trovadores y hasta los Beatles. Por alguna razón, siempre hubo una pasión por la percusión. Me llamó la atención desde pequeño. Mi hermano comenzó a tocar la batería antes que yo, y un día, llegó tarde a su clase… mi padre dijo ese día, que la clase la tomaría yo. Así fue que empecé con la batería a los diez años”, narró pausadamente.

En un ejercicio retrospectivo recordó que, a los 14 años en México, lo invitaron a presenciar una clínica gratuita del baterista estadounidense Dave Weckl -destacado músico elogiado por sus grandes habilidades e inolvidables colaboraciones junto Chick Corea- a quien vio tocar de manera asombrosa.

“Fue como una clase maestra. Lo vi tocar, lo escuché hablar de la batería… no sabía que se podían realizar tantas cosas extraordinarias con la batería. Después de esa clínica me llamó mucho la atención el jazz. Afortunadamente, me dieron una beca para estudiar en Nueva Orleans y me pude ir a educar a la cuna del jazz”, terminó diciendo el artista que anhela llevar sus proyectos a México, en especial ‘Saludos afectuosos’.

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